Bisagras de giro que pueden resultar interesantes para hacer manualidades caseras.
En todos los casos en que las puertas se reciben por luz, es decir, dentro del marco que las aloja, es necesario realizar el encajado de las palas o de cualquiera de los demás elementos de fijación de las bisagras, pernos, etc.
En cambio, cuando se utilizan puertas superpuestas o solapadas, podemos recurrir a otros accesorios de giro, que se colocan más fácilmente.
Sólo hay que tener en cuenta en algunos casos la «mano», o sea, que la puerta se abra a la derecha o a la izquierda.
La colocación de puertas es uno de los trabajos que requieren más atención y destreza y que, por tanto, resulta una de las operaciones que ponen a prueba la destreza del montador.
Dibujo que representa las tres formas típicas de recibir una puerta.
Hay tres maneras de colocar una puerta: entrada por luz, solapada (en la que el canto de la puerta recibe un galce de casi su mitad, de modo que la parte rebajada entra por luz y la que resalta se sobrepone al marco) y superpuesta (en que todos los bordes de la puerta baten a tope contra el marco).
Salvo en puertas muy rústicas y en construcciones rurales en que las bisagras se superponen directamente desde fuera, en las puertas entradas por luz es obligado tener que recibir las bisagras, pomelas, pernos o cualquier otro sistema de giro mediante un encaje en el marco que aloja la puerta o en el canto de la misma, cuando no en ambas partes a la vez.
Sacando el casquillo que hace las veces de relleno entre la parte hueca de las dos palas, se presenta la bisagra en el lugar donde debe fijarse.
La puerta entrada por luz requiere además, y como cosa previa, un ajuste exacto dentro del marco, lo cual constituye otro escollo para cualquier aficionado, especialmente si la puerta es de grandes dimensiones.
No sólo hay que realizar los encajes de manera que correspondan exactamente al grosor de las palas de la bisagra y a las dimensiones de las mismas, sino que también tienen que corresponder exactamente los encajes de marco y puerta en altura, para que no roce la puerta con el marco y el giro sea correcto.
Las puertas directamente superpuestas se pueden colocar de manera basta superponiéndose asimismo las bisagras. Pero salvo que se quiera ofrecer un carácter rústico con bisagras forjadas, ello aparenta estar mal acabado.
Para estos casos son más indicados los pernos y pomelas con el botón saliente, pero también requieren un encajado, particularmente difícil en el caso de las fijas.
En cambio, las puertas superpuestas se colocarán fácilmente con el tipo de bisagras o pernos que no precisan encaje, como los que se presentan en este artículo.
Ahora bien, las puertas superpuestas, para que no queden rendijas entre la puerta y el marco, requieren que estén perfectamente escuadradas y planas. Pero, a pesar de esto, en la puerta superpuesta siempre resulta muy difícil de conseguir un cerramiento correcto, Con la punta de un lápiz o con un punzón se señalan exactamente los puntos en que se fijarán los tirafondos.
En cambio, una gran solución para el montaje de puertas es la colocación solapada, ya que la puerta siempre bate contra el marco y retorna en sus lados rozando las partes interiores del marco.
Como sea que siempre se suele dar un poco de huelgo al galce, la colocación queda así facilitada. El único cuidado que debe tenerse es vigilar que las puertas (cuando son más de una las que se fijan) queden enrasadas en altura. Ello se logrará fácilmente insertando pequeñas cuñas en la base de las puertas en el momento de presentarlas antes de su colocación.
Desde luego, las bisagras que resultan más cómodas para su colocación son aquellas cuyo pasador está suelto y se saca para proceder a la fijación de las palas, insertándose en el momento de montar definitivamente la puerta sobre el marco.
En las fotografías que se acompañan se muestra la manera de proceder para la colocación de dos tipos diferentes de bisagras superpuestas que no requieren encajado.
Las palas se atornillan de manera completamente independiente sobre el marco y sobre el canto de la puerta.
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Encarando la puerta y el marco, de manera que se correspondan las palas de las bisagras, se van colocando los pasadores que permitirán el giro.
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Como esta bisagra posee unos puntos de referencia, no requiere señalarse con lápiz ni punzón. Basta presentar la bisagra completa en el ángulo que forma el marco y el Lado de la puerta, y presionar para que las puntas dejen su huella.
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Desmontando el pasador, bastará volver a presentar cada una de las palas sobre el marco o sobre el canto de la puerta y cuidar que las puntas se correspondan con aquellos mismos puntos que han quedado marcados durante la operación anterior.
Si las bisagras no quedan bien enrasadas, se puede recurrir a un truco que usan los profesionales: intercalar un trozo de chapa o cartoncillo entre la pala y el fondo del encaje cuando, por haberlo hecho demasiado profundo o desigual, es conveniente que la bisagra quede enrasada con los bordes del encaje.
