Usando nudos de marinero.
Mediante cordeles, cuerdas, o maromas de poco grosor y diferentes colores se pueden conseguir tejidos que serán motivo de prácticos objetos personales o para regalos.
Los materiales los podemos encontrar en tiendas dedicadas a cordelería, en establecimientos específicos de artículos navales y en grandes almacenes las sogas, cuerdas o maromas, ya sea de cáñamo, de yute o de fibras artificiales.
.
La pulsera pequeña se ha conseguido mediante dos hilos de igual grosor, pero de diferente color, a base de tejerlos entre sí.
Antes de ejecutarla es conveniente realizar algunas pruebas de entrelazado.
Como elemento terminal se utiliza un accesorio de cierre típico marinero, localizado igualmente en establecimientos navales.
Naturalmente, esta aplicación es de latón o de cobre.
.
La longitud de la pulsera dependerá de la que debe conseguirse y de sus seis elementos integrantes.
Hay que contar que se perderá casi una tercera parte de la longitud del cordón al avanzar progresivamente.
Los dibujos que se acompañan muestran claramente la cantidad necesaria de hilo para conseguir un avance paulatino y asimismo cómo ha de realizarse el anudado en el accesorio metálico para que se desarrolle la trenza de hilos a partir del mismo.
El final, tanto en el cinturón como en el llavero, se consigue a base de entrelazado.
Para conseguir aproximadamente un metro de cinturón se requieren unos 15 m de cordón.
Al iniciarse el trenzado es necesario disponer de una tablilla con tres clavos para tener un punto de partida.
A la aguja o clavo central se le pasa una cuerda o cordón que por lo menos tenga 2 m de longitud. A la izquierda una cuerda de 5 m, y a la derecha, otra de 8 m.
De esta manera se logrará una longitud equivalente (de acuerdo con los esquemas que se acompañan) a 1 metro de longitud.
Los hilos más largos envuelven a los demás, que se mantienen tensos o en línea recta, tal como se ve en los dibujos.
Cuando se ha conseguido la largura deseada, los cabos se retornan alrededor de la hebilla y se entreteje un trozo en el mismo tejido anterior.
Para realizar los terminales se anudan dos trozos iguales, entrecruzándolos y desarrollándolos de acuerdo con los cuatro dibujos que arriba van expuestos, en los que se ve el trenzado de los materiales que los constituyen hasta conseguir la labor ya acabada.