Cómo restaurar muebles de madera.- Manualidades madera.

Restaurar muebles de madera.

La madera es frágil y propensa a sufrir daños, sobre todo cuando envejece. Este era el caso de la moldura torneada del viejo armario que se muestra aquí aliado. Antes de acudir a un restaurador será conveniente intentar, probablemente con éxito, reparar algunos deterioros de esos muebles. Se sugieren algunas técnicas que bien pueden realizarse sin que se tengan especiales conocimientos.

Restaurar madera. Cómo restaurar los daños de la maderaSi se tiene una auténtica pieza de valor que ha sufrido un deterioro importante es, desde luego, aconsejable recurrir al profesional para evitar que el mueble pierda calidad y valor.

Pero si el mueble o la pieza no tiene tanta importancia, vale la pena intentar repararla uno mismo, sobre todo si se tiene disposición para ciertos trabajos que requieren meticulosidad en su ejecución.

Se llega incluso a disfrutar superando las dificultades, sobre todo si vemos que nadie sabe distinguir la par­te restaurada en el conjunto del mueble.

En este artículo tienes dos ejemplos que reúnen algún eje los principales procedimientos vá­lidos para estos casos. La parte que falta a la moldura torneada y que vemos a escala na­tural en la foto puede ser reproducida con “madera sintética», es decir, con una masilla a base de resina y serrín o polvo fino de ma­dera. En cambio, la parte dañada de la talla de la mesita oriental que se reproduce debe ser remplazada por una pieza postiza de la misma clase de ma­dera del mueble. Aunque la talla en madera es una labor muy específica, no hay por qué acobardarse y renunciar a ella si se dispone de las herramientas necesarias y están bien afiladas. Sólo se trata de proceder sin prisas e ir avanzando paulatinamente.

En los trabajos con masillas sintéticas lo más impor­tante es conseguir un tono lo más parecido posible al de la madera que se va a complementar. En algunos casos cabe incluso la posibilidad de aprovechar una parte del mueble que carezca de importancia (un fondo de cajón, una parte de montante trasero, por ejemplo) y realizar una especie de trasplante quirúrgico. En todo caso, estas partes de madera natural que no fueron recubiertas con ningún barniz servirán para identificar el color primitivo de la madera que debe reproducirse y preparar la masilla acorde con él.

Estas masillas con goma laca o también las existentes en el mercado a base de resinas sintéticas podrán inten­sificar su tono a medida que se incorpore más pigmento. Es preferible trabajar con una masilla algo más clara, que luego podrá ser os­curecida mediante una capa de recubrimiento que actuará de pátina. Hay que consi­derar que generalmente to­das las pátinas suelen per­der intensidad con el tiempo y que, por tanto, es conveniente aplicarlas bastante más oscuras que el resto del mueble que tenemos en buen estado.

No presenta dificultades el uso de la hoja de aluminio que sirve de molde para in­cluir la masilla, Hay que dis­poner de un trozo de hoja lo suficientemente grande para luego doblar los bordes hacia arriba, cuidando que no se produzca una defor­mación de la parte que re­produce la forma a restaurar (ver las primeras fotos de este artículo). Debe darse un poco de holgura a la pieza que se reproduce para poder luego serrar y encajar a la  me­dida exacta.

Por lo que atañe a la restauración de la mesita orien­tal se advierte que la laca negra de recubrimiento del mueble ayuda a disimular los defectos de color que pueda tener la pieza postiza. Ahora bien, las superficies barnizadas son bastante difíciles de restaurar y de conseguir que se iguale el tono de la laca.

Es necesario pulir con un papel de lija muy fino o con lana de acero, dar una mano de imprimación de secado rápido, volver otra vez a lijar y finalmente acabar con barniz muy fluido, dando varias manos después que haya secado por completo cada capa anterior. Se puede realizar esta operación con lacas en spray en lugar del procedimiento más tradicional y pesado de la muñequilla.

Para copiar una parte de un mueble de talla se aplica la madera nueva sobre la parte que debe reproducir­se, volviéndola de cara y fi­jándola con unas cárceles sin apretar mucho. Si la talla es sólo vaciada se puede co­piar colocando un papel so­bre el relieve y pasar sua­vemente por encima una mi­na de lápiz blando, de modo que los relieves queden iden­tificados. A continuación, volviendo la hoja de papel, se transfiere el dibujo sobre la madera con la que se va a realizar la pieza postiza que intentamos lograr.

A través de las dos series de fotografías se detallan todos los pasos en uno y otros procesos. Por ellas se deducirá también la posibilidad de aplicarlos en una contingencia particular o para efectuar otra restauración. 

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El deterioro de la moldura corresponde a la pieza simétrica del otro lado del mueble.

Sobre ésta se tendrá que conseguir el molde con la hoja de aluminio.

Apretarla bien contra todos los rincones, pero cuidando que no se rompa.

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La pieza postiza se logra mezclando goma laca, que se vende en forma de pastillas o barras de diferentes tonalidades.

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Descansando el molde sobre dos listones se evitará que éste pueda deformarse al verter en él la goma laca liquida.

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Cuando la nueva pieza de goma laca se haya enfriado (al cabo de unos 45 minutos) se retira el molde de aluminio.

Con un papel de lija fino (granulación 80) se corrigen los eventuales defectos y restos de aluminio que hubieren quedado, eliminándose las rebabas y sobrantes de las aristas mediante una lima fina.

Después se lija toda la pieza con un papel de granulación 120.

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Antes de incorporar la nueva pieza hay que eliminar los restos de cola y de madera que quedaron en la parte deteriorada, para lo cual se utilizará un formón. Además se harán unas incisiones en la base donde se aplique la nueva pieza para facilitar el posterior encolado. También pueden practicarse pequeños taladros con una broca de 4 mm, que al ser rellenados con cola actuarán como clavijas.

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Se procede luego a ajustar la nueva pieza para que encaje bien mediante un serrucho de vaina de diente fino, eliminando el material sobrante de ambos extremos de la nueva pieza.

Es conveniente hacer la pieza más amplia que demasiado corta.

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Se presenta la pieza y se rectifica si es necesario. 

Después se encola con un adhesivo de dos componentes, preferible a cualquier otro tipo de cola de secado rápido.

Actuar seguidamente en la colocación y apretado  antes que la cola empiece a secar.

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Colocada la pieza, se aprieta bien para que la cola sobrante rebose por los lados.

Esta cola puede eliminarse a continuación con un formón o con una punta de cuchillo bien afilada, antes de que empiece a endurecerse dicha cola.

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Hay que procurar imitar el veteado de la madera rayando la pieza postiza con un lápiz fieltro de color.

También se puede utilizar una cerilla de madera o un mondadientes envuelto en algodón impregnado con laca para patinar.

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Luego se aplica laca para pátina, del mismo tono que la del resto del mueble.

Un color intenso puede diluirse con disolvente, aunque conviene que quede algo más oscuro para más adelante homogeneizarse con el existente.

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Un movimiento brusco hizo que la mesita volcara y se rompiera parte de la talla calada.

Esta pieza se perdió y podrá reproducirse tomando como modelo la correspondiente de otra pata.

A diferencia de lo explicado anteriormente, en este caso la pieza es necesario tallarla.

Para ello se utiliza madera de tilo, que incluso para un novato es un material muy apropiado para el esculpido con una herramienta bien afilada, aunque sólo sea un cutter en lugar de una gubia.

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La pieza gemela sobre la cual se hará la reproducción tallada se coloca sobre el trozo de madera que se va a tallar, madera que ha sido previamente cepillada y lijada  .

Con ayuda de un lápiz bien afilado se resiguen los contornos del calado completo. 

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A continuación se practica un taladrado en cada una de las zonas que deben eliminarse para poder pasar la hoja de la sierra de calar.

El trabajo con ésta debe hacerse con una hoja de dientes bastos, pero evitando rebasar los límites del calado.

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Tomando como modelo la pieza gemela se dibujan los contornos exactos que hay que labrar, sombreando aquellas zonas que deben quedar algo más rebajadas.

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A continuación se procede a la talla propiamente dicha, utilizando herramientas bien afiladas, con preferencia una gubia y una cuchilla.

Debe procederse con calma e ir comparando la obra a medida que se va avanzando.

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Cuando la obra de escultura ha terminado se sierra la pieza en su contorno, de modo que sobre un poco de material para realizar luego un ajuste cuidadoso.

A tal fin se coloca la pieza sobre la parte dañada y se marcan los contornos. Se sierra siempre por el interior del trazo.

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Una vez ajustada la nueva pieza se encola (se puede utilizar cola blanca corriente).

Cuando la cola haya secado se aplica a continuación la laca negra y se patina atentamente el conjunto. 

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