Materiales pétreos de albañilería

Por una parte, los aglomerantes (cemento, cal y yeso, esencialmente) y, por otra, los elementos de volumen, que proporcionan cuerpo a lo que se construye. De estos últimos, y descartadas las piedras naturales, es de los que se trata en este artículo, que procura establecer las principales diferencias esenciales entre ellos.La albañilería utiliza dos materiales básicos.

Por una parte, los aglomerantes (cemento, cal y yeso, esencialmente) y, por otra, los elementos de volumen, que proporcionan cuerpo a lo que se construye. De estos últimos, y descartadas las piedras naturales, es de los que se trata en este artículo, que procura establecer las principales diferencias esenciales entre ellos.

Algunos de estos materiales pétreos pueden incluso escapar al interés del bricolador y ser difíciles de hallar en pequeñas cantidades y en almacenes de materiales de construcción, pero creemos importante que el aficionado sepa las posibilidades que el mercado actual le puede ofrecer, aunque sea con ciertas limitaciones.

Algunos de estos materiales pétreos pueden incluso escapar al interés del bricolador y ser difíciles de hallar en pequeñas cantidades y en almacenes de materiales de construcción, pero creemos importante que el aficionado sepa las posibilidades que el mercado actual le puede ofrecer, aunque sea con ciertas limitaciones.Adobes secándose al sol.

Descartadas las piedras naturales de este artículo, nos quedan como elementos más afines por su consisten­cia los ladrillos, en el sentido más lato de la palabra.

Los ladrillos de tierra cocida.

Son bloques de tierra coci­da y se han venido utilizando por la humanidad desde ha­ce milenios. Poseen grandes cualidades de resistencia mecánica y a los agentes na­turales (lluvia, hielo, cambios de temperatura, etc.). Asi­mismo, debido a su carácter aislante y por haber sufrido una cocción durante su proceso, resisten igualmente los efectos del fuego.

Antes de que la tierra fuera cocida en hornos, se em­plearon los ladrillos secados al sol (los adobes), particu­larmente en aquellos países donde la acción del astro so­lar es muy intensa.

Los ado­bes, que sobrevivieron hasta casi finales del siglo pasado en las zonas rústicas y más alejadas de los centros urba­nos, han desaparecido casi por completo, ya que el trans­porte ha facilitado el empleo de los ladrillos cocidos en cualquier punto habitable donde puedan llegar los ve­hículos.

En rincones más montañosos y agrestes ha permanecido la construcción de mampostería junto a la de ladrillos, trasladados al pie de la obra a lomos de animales incluso, ya que la facilidad de empleo com­pensaba los gastos de tras­lado frente a la más dificul­tosa obra con piedra natural.

Antes de que la tierra fuera cocida en hornos, se em­plearon los ladrillos secados al sol (los adobes), particu­larmente en aquellos países donde la acción del astro so­lar es muy intensa. Los ado­bes, que sobrevivieron hasta casi finales del siglo pasado en las zonas rústicas y más alejadas de los centros urba­nos, han desaparecido casi por completo, ya que el trans­porte ha facilitado el empleo de los ladrillos cocidos en cualquier punto habitable donde puedan llegar los ve­hículos.Ladrillos huecos con los senos en sentido longitudinal.

Hasta hace relativamente pocos años, a partir de los cuales se ha ido imponiendo el empleo de ladrillos huecos hasta descartar casi por com­pleto los macizos, éstos fue­ron los principales materiales de obra en la construcción de edificios, salvo aquellos que por su ambición de mo­numentalidad empleaban to­tal o parcialmente la piedra natural.

El ladrillo macizo fue, desde antes del apogeo de la civilización romana, el material más corriente para reali­zar las obras más comunes y las casas de ciudadanos y colonos que no tenían nece­sidad de rodearse de formas suntuosas.

Ladrillería típica poco industrializada, en la que aún continúan empleándose medios semiartesa­nales de fabricación.Ladrillería típica poco industrializada, en la que aún continúan empleándose medios semi-artesa­nales de fabricación.

La forma del ladrillo ha sido tradicionalmente para­lelepipédica. Sus dimensio­nes han ido evolucionando hasta llegarse prácticamente a estandardizar en todos los países. Antiguamente eran de tamaño mucho mayor que los actuales. La racionaliza­ción y estudio de la fatiga en el trabajo llevaron a las nor­mas actuales, cuyas dimen­siones se pueden establecer entre las siguientes medidas: longitud, de 22 a 24 cm; an­cho, de 11,5 a 10,5, y grueso, de 5,5 a 6 cm. Otros ladrillos macizos son de menor gro­sor, equivalente aproxima­damente a la mitad del ante­rior. Los primeros sirven bá­sicamente para la erección de muros y paredes, y los más delgados para constituir tabiques de separación sin misión de carga. Las cualida­des del material dependen esencialmente de las tierras que se han empleado. Tam­bién por esta misma razón el color rojizo típico del la­drillo cocido puede variar, dentro de ciertas tonalida­des, desde casi un castaño oscuro hasta un ocre e in­cluso un pajizo.

Diversos ejemplos de ladrillos huecos con los agujeros dis­puestos en sentido transversal.Diversos ejemplos de ladrillos huecos con los agujeros dis­puestos en sentido transversal.

Según el acabado, hay la­drillos que se destinan, por su buen aspecto, a las cons­trucciones de obra vista, en tanto que los materiales más comunes se emplean para las que luego son revocadas o recubiertas con algún re­vestimiento.

Al lado de los ladrillos ma­cizos existen los huecos o perforados, que, con resis­tencias algo inferiores a las de los primeros, bastan para las necesidades constructi­vas. Siendo sus dimensiones iguales a las de los ladrillos macizos, los huecos tienen la ventaja de pesar mucho menos. Los ladrillos perfora­dos presentan agujeros en el sentido del sardinel o del grosor. Estos agujeros pue­den ser cuadrados o redon­dos y el espacio de los mis­mos constituye algo menos del 40 % de la sección total del ladrillo, al objeto de con­ferir a la pieza un mínimo de resistencia y estabilidad. Los ladrillos huecos presentan canutos vacíos en el sentido de la soga, o sea de su mayor longitud; los grandes, equi­valentes al ladrillo macizo, poseen tres y seis oqueda­des. Pero asimismo los hay de triple anchura, con nueve orificios longitudinales. Tam­bién en este caso la parte vacía del ladrillo no supera nunca el 40 % del volumen total.

Además de estos tipos ele­mentales de ladrillos maci­zos, perforados y huecos, existen otras variedades de dimensiones reducidas o destinadas a funciones espe­cíficas, como pueden ser las de revestimiento (plaquetas), construcción de chimeneas, cielos rasos (ladrillos muy planos que se unen en forma machihembrada por los can­tos), etc.Ladrillos especiales.

Además de estos tipos ele­mentales de ladrillos maci­zos, perforados y huecos, existen otras variedades de dimensiones reducidas o destinadas a funciones espe­cíficas, como pueden ser las de revestimiento (plaquetas), construcción de chimeneas, cielos rasos (ladrillos muy planos que se unen en forma machihembrada por los can­tos), etc.

Una ventaja de los ladrillos perforados y huecos sobre los macizos es la posibilidad de poder armar varios ele­mentos con varillas de acero, las cuales se hacen pasar por los huecos o perforacio­nes coincidentes de varios ladrillos empalmados por tabla o por canto, según se trate de perforados o bien de huecos.

Asimismo, para rellenar los espacios entre viguetas existe una variedad de ladri­llos constituidos por las bo­vedillas huecas, cuya forma exterior y disposición interior de los tabiquillos puede ser muy variada, según el tipo de fabricación y de modelo pa­tentado.

Para ciertas construcciones se utilizan ladrillos a base de cal en vez de cemento.Para ciertas construcciones se utilizan ladrillos a base de cal en vez de cemento.

Otras clases de ladrillos.

Además de los ladrillos propiamente dichos, a base de arcilla cocida, existen otras clases cuyo principal componente es un aglome­rante que comprende diver­sas clases de materiales formando como un mortero petrificado.

Estos materiales de carga pueden ser muy diversos y van desde los minerales naturales y resul­tados de aprovechamiento de otras industrias (escorias de destilación de la hulla, cagafierro de la fundición del acero, etc.) hasta la incorpo­ración de restos vegetales o de productos de síntesis. Así, tenemos bloques logrados con mezclas de piedra pó­mez, arcillas, arenas, gravas calizas o silíceas, pero tam­bién con virutas, paja, cor­cho, fibras de vidrio o de re­sinas sintéticas, etc.

Hoy han cobrado mucho desarrollo los ladrillos a base de hormigón. Es un ejemplo de ladrillo con granza irregular.  Ladrillo de hormigón cuya granza ha sido tamizada y presenta gran regulari­dad en su aspecto externo y en su interior.Hoy han cobrado mucho desarrollo los ladrillos a base de hormigón. Es un ejemplo de ladrillo con granza irregular.

 

Ladrillo de hormigón cuya granza ha sido tamizada y presenta gran regulari­dad en su aspecto externo y en su interior.

Las cualidades de estos bloques son muy diferentes en función del material de carga, y por lo mismo serán más o menos ligeros, más o menos aislantes, etc. Tam­bién esta clase de bloques no cerámicos, es decir, no cocidos, sino logrados por fraguado de los aglomeran­tes que ligan los materiales de carga, pueden ser maci­zos, huecos o perforados.

Para el bricolador es muy interesante conocer lo que habitualmente podrá hallar en un establecimiento cerca­no de materiales de cons­trucción y procurar adap­tarse a lo que allí encuentre. Hay que pensar que la bús­queda de un material espe­cial puede resultar dificultosa y que luego, tras haberlo localizado, se enfrentará con una serie de problemas, como son el conseguir un suministro en pequeñas can­tidades y los onerosos pre­cios de transporte de estos materiales, pesados o que ocupan mucho volumen.

También se emplea la viruta de madera como carga para la obtención de un tipo de ladrillos cuyo ligante es el cemento.  Ladrillo poroso obtenido empleando du­rante su fabricación el insuflado de aire o de un gas previamente a su fraguado.También se emplea la viruta de madera como carga para la obtención de un tipo de ladrillos cuyo ligante es el cemento.

 

Ladrillo poroso obtenido empleando du­rante su fabricación el insuflado de aire o de un gas previamente a su fraguado.

Sin embargo, el que desee profundizar en los diversos materiales constructivos que no se hallan fácilmente al al­cance en un comercio habi­tual podrá acudir a los Cen­tros Informativos de la Cons­trucción, en donde es casi seguro que podrá localizar todo aquello que se fabrica en la especialidad y adqui­rirlo sin dificultades.

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