Piedras y mármoles naturales y artificiales.- Manualidades construcción.

Saber sacar partido de mármoles, piedras naturales y artificiales que se ofrecen en el mercado de materiales para la construcción es un envite lleno de interés.

Lo mismo si se utilizan como baldosas de formas regulares para un suelo o una pared como usadas para un surtidor, una glorieta, un paseo en medio de arriates, etc., es una aventura apasionante la búsqueda de las piedras que se avengan a nuestro propósito.

Piedras artificiales. Terrazos lavados.

Piedras y mármoles naturales y artificiales 0Las piedras artificiales son piezas de hormigón que se de­jan endurecer en un molde constituido básicamente por cement­o Pórtland de tipo aluminoso o blanco o también teñido con un árido de relleno.

La diferente granulación de este árido tal como se presenta en la cara buena de la pieza permite los diferentes aspectos de las pie­dras artificiales, pese a que el proceso de obtención es muy si­milar.

Es lógico que si se utiliza arena fina o basta, gravilla (pie­dra triturada de diferentes tipos de rocas), mármol machacado en trozos más o menos grandes o arcilla cocida también triturada, las superficies de las baldosas presentarán el aspecto de lose­tas de piedra artificial muy dis­tintas.

Para que las piezas tengan cierta consistencia, no sean frá­giles y después del fraguado en molde conserven una buena es­tabilidad dimensional deben vi­brar para que los diferentes cons­titutivos sólidos y el conglo­merante pastoso se adhieran entre sí perfectamente y no se produzcan bolsas de aire interiores.

A partir de este procedimien­to se pueden obtener baldosas, losetas, pilares, placas (lisas o con relieves incluso), pedestales, sillares, molduras, frisos, zóca­los, bordillos, peldaños para es­caleras, arrimaderos, etc.

La piedra artificial, cuyo as­pecto es muy similar en ciertos casos al de otras piedras naturales (como las procedentes de conglomerados y concreciones, las de terrenos de aluvión, etc.), tiene la ventaja de no estar fácil­mente expuesta a descomposi­ción y desintegración bajo los elementos atmosféricos.

Asimismo no es tan fácil que se hiendan o rajen por cambios de temperatura bruscos, tal co­mo ocurre con cierto tipo de pie­dras naturales. Una variante de piedra artificial, especialmente utilizada para exteriores y para conseguir avenidas, paseos y es­caleras, es el denominado terra­zo lavado, cuyo aspecto granu­loso ha sido objeto de una espe­cie de cepillado superficial que descarna el mortero en pasta y deja las piedras en relieve con el conglomerante que une los áridos antes de dejarse fraguar por completo.

Esto permite ob­tener una superficie granulosa m uy apta para evitar resbalar cuando el piso está encharcado o húmedo. Los principales as­pectos diferentes serán, pues, el resultado de la calidad de los ári­dos utilizados en la fabricación.

Piedras y mármoles naturales y artificiales 1Así, en la foto 1º vemos una textura con diminutos cantos ro­dados, en tanto que el tamaño del árido empleado en 2º es mucho más grande.

En ambos casos las piedrecillas están perfectamente fraguadas con su so­porte de cemento, pese a que el cepillado ha rebajado en dicho cemento casi una tercera parte de su grosor.

En 3º se ven piedrecillas tritura­das de cuarzo, cuya blancura contrastará eficazmente con la de cualquier cemento utilizado para conglomerarlas.

En 4º se muestran piedrecillas proceden­tes de lecho de río pasadas por cernidos de diferente calibre de malla para un tamaño regular de las piedras. En cambio, las de aluvión proporcionan muy varia­dos tonos (5º). Las granzas vistas en 6º proceden de otro tipo de lecho (otra clase de piedras) y han sido seleccionadas en un tamaño similar al de las piedras de alu­vión reunidas en 5º.

En la elabora­ción de las piedras artificiales con este tipo de áridos grandes se recurre frecuentemente a su colocación manual durante la última etapa de fabricación. En 7º vemos la textura de una baldo­sa de terrazo lavado, donde el árido empleado son piedras ba­sálticas, cuyo color negro se presta a formar escaques de co­lor con otras baldosas claras.

Mármoles y terrazos cortados de bloque.

En estos materiales, si bien el procedimiento es análogo al de  las otras piedras artificiales por lo que respecta a la manera de obtener la masa con un conglo­merante, el sistema de elabora­ción es distinto, pues, en lugar de verter el hormigón en moldes, se forman grandes bloques de piedras de gran tamaño y ce­mento que, una vez secos por completo, son cortados en pla­cas del mismo grosor y luego se pulen ambas caras. Debido a este procedimiento, la textura de ambas caras es extraordina­riamente parecida a una piedra natural marmórea, ya que el ce­mento utilizado como aglome­rante se tiñe también de un co­lor entonado con el de las pie­dras que se emplean en cada caso.

De gran efecto son los mármoles y terrazos cortados de bloque.

Es realmente asombrosa la semejanza con las piedras natu­rales cuando se utilizan grandes piezas de piedra incluidas en la masa. En cambio, el resultado obtenido con áridos más peque­ños al efectuar el corte de las placas se parece más a los terrazos convencionales.

Este procedimiento fue des­cubierto por los italianos, que han sido sus principales cultiva­dores, aunque también se em­plea en otros países. Naturalmente, las piezas obtenidas por este sistema son mucho más caras que las placas consegui­das por colada en molde.

Tanto los mármoles como los terrazos cortados de bloque se utilizan sólo para interiores, ya que el material que constituye su base no suele ser resistente a los elementos atmosféricos.

Piedras y marmoles naturales y artificiales 2En las fotos adjuntas se ven diversos tipos de materiales ob­tenidos por tal sistema: 1. Már­mol artificial de color negro ro­jizo con vistosos veteados blan­cos. El cemento teñido de negro se identifica de tal modo con las piedras, que las juntas entre el aglomerante y las piedras pa­san completamente desapercibidas.

2. Placa de tonos amarillentos en la que también el cemento utilizado para conglo­merar las piedras de menor ta­maño que la placa anterior ha sido teñido también de acuerdo con el color dominante de las piedras.

3. Placa de color gris verdoso con gran riqueza de veteados oscuros en las piezas de mármol.

4. Placa de color verde intenso con piedras de diferente calidad de textura y que presentan así una apariencia abigarrada de tonos y líneas.

5. Placa de tono pardo amari­llento obtenido con piedras de distinto tamaño y que recuerda la piedra natural procedente de una roca de formación sedimen­taria de aluvión.

Piedras y mármoles naturales y artificiales 3En cambio, en las figuras marcadas de 6 a 12 se pueden comparar con diversos tipos de terrazo obtenido por moldeado que, pese a su parecido con cier­tas piedras naturales, no ofrecen una imitación tan lograda como las representadas en la ilustra­ción de arriba.

Realmente, las separaciones entre áridos que­dan mucho más manifiestas, se identifican prácticamente los di­ferentes tipos de piedras em­pleadas, especialmente cuando se han utilizado materiales de varia tonalidad.

Actualmente se tiende a utili­zar las piedras artificiales de gran tamaño (40 x 40 o 50 x 50, por ejemplo) frente al más pe­queño (20 x 20 o 30 x 30), que antiguamente se utilizaba cuando empezó a divulgarse el terra­zo para los pavimentos de la mayoría de casas.

Estas piezas grandes son más difíciles de co­locar que las pequeñas, pues no sólo se presenta el problema de manejar una placa de peso considerable, sino también el de recibir y disponerla sobre el so­porte, de manera que quede perfectamente nivelada y con una junta regular respecto a las demás placas colindantes.

Esto significa que el aficionado no debe pretender realizar la colo­cación de un pavimento de pie­zas grandes de terrazo (o asimism­o de mosaico hidráulico). La erosión para colocar un pavi­mento con esta clase de mate­rial no puede quedar expuesta a fracaso por haberse creído que se podía lograr algo que es­taba mucho más allá de las po­sibilidades y habilidades reales.

Las placas de mármol y terrazo artificial cortadas de bloque tienen un espesor diferente según se destinen a pavimentos o a revestimientos murales. Para los primeros suelen emplearse grosores de 4 cm aproximadamente, en tanto que para los segundos bastan de 2 cm.

Todos estos tipos de piedras artificiales, cualquiera que sea su sistema de fabricación, pueden presentar muy diferentes pre­cios según la calidad, textura y color. Esta diferencia de precio, resultado de la calidad de los materiales empleados y de los tintes utilizados, no significa generalmente que una pieza más cara sea mucho más resis­tente que otra con aspecto me­nos vistoso. Poca diferencia existe en el rendimiento entre dos piezas de muy diferente coste, siempre que ambas procedan de una fabricación solvente. Y esto es lo que ma­yormente debe tenerse en cuen­ta al adquirir piedras artificiales, pues se han producido muchas imitaciones de terrazos que, si bien tienen un aspecto excelen­te, no ofrecen suficientes garantías de solidez del material y de estabilidad de los colores, por proceder de una elaboración poco esmerada. Un detalle im­portante que debe exigirse es que las piezas hayan sido vibra­das después de su vertido en el molde.

Baldosas hidráulicas y terrazos vibrados.

Cuando en la fabricación de piedras artificiales se utiliza un árido muy fino que pasa casi desapercibida y, sobre todo, si en el último proceso de moldea­do se le echa una capa de ce­mento puro, la pieza resultante tiene el aspecto liso que éste ofrece si ha sido prensado con mucha fuerza. Este tipo de piezas se utilizan en general para interiores de apartamentos y casas de tipo económico y, an­tes de la divulgación de los te­rrazos con piedras incluidas en la masa, se puede decir que era el pavimento utilizado por exce­lencia en los países meridiona­les. Resistente al desgaste (a la abrasión ocasionada por la pisada), no lo atacan muchos líquidos domésticos, si bien puede resultar manchado por aceites y grasas. En países ca­lurosos es un pavimento de gran frescor.

Piedras y mármoles naturales y artificiales 4De las baldosas hidráulicas hay muchas variedades: en co­lor liso (utilizando cementos naturales o coloreados), con dibu­jos (tras repartir, según un mo­tivo determinado, diferentes zonas de cementos de color), con jaspeados o imitaciones de vetas de mármoles (vertiendo una mezcla .no homogeneizada de cementos de colores diferen­tes), pero también por medio de moldes adecuados en superfi­cies con relieves diversos.

Esta clase de baldosas es muy apro­piada para exteriores, ya que evitan resbalar cuando los pa­vimentos están encharcados o simplemente húmedos. Se uti­lizan para pavimentar aceras de calle o de paseos, alrededor de surtidores públicos, proximidad de piscinas, etc. Pero también pueden ser muy útiles en las casas particulares para cubrir total o parcialmente un paseo en un jardín, una terraza, la par­te inmediata a la puerta de en­trada, etc.

Asimismo han sido utilizados estos materiales hi­dráulicos para revestir paredes y no limitarlos exclusivamente a pavimentos. En algunos casos, cuando las piezas son de tama­ño importante se recurre a unos anclajes que son recibidos en la obra. Como las piezas de mosaico hidráulico, al igual que los terrazos, se fabrican casi exclusivamente para pavimentos de suelo, cuando se desee utili­zarlos como revestimientos de paredes deberán encargarse expresamente, para que, durante el proceso .de fabricación, se proceda a la inclusión de tales anclajes.

Piedras y mármoles naturales y artificiales 5En cambio, los terrazos se fabrican con áridos más o menos grandes, aunque siempre quedan aparentes en la superfi­cie de las baldosas. Del mismo modo que con los terrazos lavados, será muy diferente el as­pecto según el tamaño de los áridos y su clase.

Normalmente se emplea como aglomerante un cemento blancuzco, que en algunos casos’ particulares (pa­ra entonar con los áridos incor­porados) se tiñe. Los terrazos con arenilla fina o con granza de gravillas no muy grandes se obtienen por vertido del hor­migón en los moldes y, después de secadas las piezas, se pro­cede a su pulimentación en hú­medo, primero con discos de carborundo y luego con otros de esparto o de fibras sintéti­cas. En lugar de baldosas pue­den lograrse suelos continuos fabricados en el mismo lugar que el pavimento.

Una variedad acabada a mano son  los terrazos encachados de grandes piezas (sobre todo de mármol), a fin de que en la cara de la baldosa queden sus grandes superficies planas horizontales.

Piedras naturales: El mármol.

Es una de las piedras más apreciadas para la construcción  Ya en épocas precristia­nas había gozado del favor de los constructores del Medio Oriente.

Desde el punto de vista científico  el mármol es una roca metamórfica que, por el cambio de presión y temperatura sufrido durante las evoluciones y formaciones del relieve, se ha ido transformando. El calor volcánico dio origen a que unos depósitos calizos de sedimenta­ción se convirtiesen en rocas cristalinas y compactas.

En él se hallan veteados si­nuosos de muy diversa tonali­dad que tienen su origen en pe­netraciones de otros elementos dentro de las capas primigenias de caliza. El mármol se halla so­lamente en medio de terrenos de origen volcánico. Los princi­pales países productores de pie­dras naturales de mármol son España, Portugal e Italia.

Si la caliza originaria fue de color blanco se produce un már­mol del mismo color. Si, en cam­bio, existían en los sedimentos calcáreos ciertas penetraciones de óxidos de hierro se dan ve­teados rojizos en el mármol. El carbón le proporciona colo­res oscuros, en tanto que la ser­pentina da lugar al apreciado verde oscuro, denominado tam­bién verde serpentina.

El origen calizo no proporcio­na una piedra muy dura, por lo que no es aconsejable emplear­la en sitios donde deba recibir bruscos cambios de temperatu­ra o fuertes impactos. El mármol es básicamente una piedra na­tural, que ha de utilizarse en interiores y excepcionalmente en exteriores en climas templa­dos.

Al adquirirla, la piedra puede tener su natural granujiento (con restos del aserrado con que ha sido cortada en placas), estar me­dio pulida (con restos de granulosidad) o totalmente pulida. Cuando se emplea como mate­rial de revestimiento suele utili­zarse un pulido no muy fino y se reserva el más acabado para su­perficies de muebles, en pavi­mentos, etc.

Las ofertas de baldosas de mármoles son muy diferentes, pues en muchos casos sus me­didas dependen del buen apro­vechamiento de las placas resul­tantes del aserrado de los blo­ques. Sus grandes placas siem­pre son mucho más caras que las pequeñas, ya que para obte­nerlas debe sacrificarse mucho material, que queda automática­mente desvalorizado. Los groso­res normales para pavimentos son de2 cm. En cambio, utili­zado como plaqueta de revesti­miento mural sólo se emplean espesores de1 cmo algo más.

En el taller de los marmolistas se encargan piezas a medida de cada necesidad, para antepe­chos, tableros de muebles, ba­ses o peanas para ‘figuras, etc.

En la ilustración vemos las diferentes variedades existentes.

Piedras y mármoles naturales y artificiales 61. Mármol de base clara con vetas que se entrecruzan, de to­no rojizo. Procede de Italia.

2. Este mármol es muy propio de Verona (Italia). De color par­dusco claro, tiene una textura alternada de tonos claros y os­curos en disposición paralela.

3. Mármol de fondo rosado con veteados de color azul ver­doso. Normalmente se halla en España y Portugal.

4. Procedente del norte de Italia y de España, sus variantes en ambos países pueden ser muy marcadas. De tono oscuro surcado con vetas blancas que con­trastan con el rojizo del fondo.

5. El típico mármol español presenta flameados gris azulados alternados con tonos blancuzcos.

6. El mármol blanco con ligeros irisados es uno de los más divulgados y procede mayormente de Carrara, en la parte central de Italia. Tiene sus correspondientes equivalencias con otros productos de la península ibérica. 7. Menos común es este mármol con líneas sinuosas muy finas y destacadas que recorren paralelas las placas, de tono generalmente rosado.

Piedras calizas y areniscas.

En general, dos clases de piedras suelen ser las más usadas: las de tipo calizo y las areniscas.

Las piedras areniscas, pese a su apariencia granujienta y de que se van a desmenuzar fácil­mente, presentan mucha más resistencia a los agentes exter­nos que la roca caliza, aparente­mente más compacta y mucho más dura.

A partir de la segunda Guerra Mundial se ha prestado especial interés en detectar cuanto se refiere a la enfermedad de la piedra y a todos los motivos que pueden causar la degeneración de este material de construcción. No basta tener en cuenta los fenómenos me­teoríticos, sino que debe prestar­se también atención a la polución de la atmósfera, sobre todo en las grandes ciudades.

Los estudios en este terreno se puede decir que están en sus inicios y tampoco se puede afir­mar que ciertos remedios pues­tos en práctica hayan dado los resultados deseados. Básica­mente se espera contrarrestar los efectos meteoríticos y de polución con una lucha contra la condensación de la humedad reinante, con el lavado (para in­tentar eliminar las sales que se depositan) y con el empleo de productos endurecedores.

He aquí algunos de los tipos de piedras naturales:

Piedras y mármoles naturales y artificiales 71. Piedra arenisca rojiza, con cierta tendencia a la exfoliación. Se utiliza tanto en interiores como en exteriores, con resulta­dos similares en cuanto a resis­tencia. Para reforzar su textura puede recibir un tratamiento su­perficial endurecedor.

2. Variante de piedra caliza procedente de Solnhof (Alema­nia), muy utilizada en aquel país para revestimientos de interio­res. Existen contratipos de esta misma clase de piedra en paí­ses meridionales, como Italia y España. Caracterizada por su tono claro y textura compacta, ciertos fragmentos de esta roca se utilizaron como piedra lito­gráfica.

3. También el basalto es una piedra usada, aunque no con demasiada profusión, como la caliza para la construcción. Des­taca en ella su gran dureza y su profundo color negruzco. Roca de procedencia volcánica, no sedimentaria como las dos ante­riores, el basalto es mucho más empleado en los países del norte de Europa que en los meridio­nales, probablemente por hallar­se más yacimientos en aquéllos, aun cuando no se carece total­mente en estos últimos.

4. El travertino es un tipo de roca amarillenta pálida (puede también presentar unos vetea­dos flamígeros de tono rojizo, particularmente los procedentes de Alicante, España) del que hay bastantes yacimientos en el cen­tro de Europa, donde es muy utilizado como material de revestimiento mural. La célebre casa proyectada por Mies van der Rohe y exhibida en la Ex­posición Universal de Barcelona en el año 1929 fue construida con este material. Es típico del travertino las oquedades y sur­cos como carcomidos que ofre­cen cualquier placa.

5. La cuarcita es una piedra arenisca de sedimentación for­mada por detritos pequeñísimos de cuarzo amalgamados bajo fuerte presión natural. Debido a la naturaleza de su composición es una piedra de muy difícil la­brar, ya que desgasta fácilmente las herramientas. Se utiliza co­mo material de pavimentación y para peldaños, ya que su gra­nulación la hace antideslizante.

6. La piedra corresponde a una variante calcáreo-magnési­ca denominada dolomita, cons­titutiva de todo un grupo monta­ñoso del mismo nombre. De va­rias tonalidades en que siempre predomina el color gris o verdo­so, es mucho más dura que la caliza y puede ser utilizada para exteriores.

Pizarra y granito.

La pizarra tanto aflora a la su­perficie como puede hallarse en excavaciones y minas. Procede de depositaciones de arcilla en el fondo de los mares primarios, compactadas por las presiones sufridas desde arriba y en las la­terales durante la formación de los plegamientos montañosos producidos en el transcurso de millones de años.

Una característica típica de la pizarra es su tendencia a la ex­foliación en capas de diferente grosor. Suele ofrecer color gris negroso, aunque también la hay de tono marronoso, violáceo y rojizo, según cuales hayan sido las penetraciones de óxidos y de carbono.

Material muy utilizado para la realización de placas de tejado, sus medidas dependen de la na­turaleza de la roca que se explo­ta. Pueden conseguirse placas como tablero de una mesa, pero también se usa corno material de revestimiento mural, más o menos pulido, o bien con la tex­tura natural que resulta de la ex­foliación o cortado.

Piedras y mármoles naturales y artificiales 8Roca que puede tener entre 1.000 a 30 millones de años, constituye prácticamente la for­mación de la primera era geoló­gica. Se determina su edad por los restos fósiles incluidos entre sus capas. En las fotos 1, 2 y 3 se muestran diferentes ti­pos de pizarra. La marcada con el 3 evidencia claramente unos restos de planta palmífera que identifica su formación con la época jurásica.

El granito, piedra muy dura, procede de erupciones del inte­rior de la Tierra. Piedra muy abundante en toda la península española, recibe también los nombres de piedra berroqueña o de cantería. Gran número de edificaciones de España son he­chas con granito, pero suele ser muy diferente de apariencia y coloración según los yacimien­tos de que procede. Compuesto básicamente de feldespato, cuarzo y mica, es fácil reconocer en esta piedra su naturaleza cristalina.

Material muy duro y resistente, aunque llega a descompo­nerse si recibe acciones fre­cuentes de humedad debido a la acción del anhídrido carbóni­co de la atmósfera, que ataca al feldespato y a la mica, desinte­grándolos. Fácil de ser labrado por su dureza, suele utilizarse a manera de sillar con algún relie­ve relativamente sencillo. Las placas se obtienen por aserrado de grandes bloques, ya que no se utilizan las capas exteriores que hayan sufrido la acción atmosférica y padezcan cierta descomposición. Pese a lo que pudiera aparentar, su cortado no presenta demasiadas dificul­tades debido a su estructura regular.

El granito pulido es un mate­rial excelente para pavimentos y revestimientos de pared. Debido a su dureza fue muy apli­cado para la pavimentación de calles: casi el 90 % de los ado­quines eran de granito. El puli­mentado del granito es uno de los factores que contribuye me­jor a su conservación frente a cualquier otro tratamiento su­perficial.

Algunos granitos presentan inclusiones de otros materiales, como los gabarros, que apenas tienen trascendencia por su de­terioro, pero, en cambio, sí la tienen las diaclasas, especie de fisuras que pueden provocar el resquebrajamiento de una masa granítica.

No hay que confundir el grani­to con otra piedra eruptiva utili­zada también en la construcción, el gabro, en cuya constitución interviene también el feldespato, pero carece de cuarzo y mica, remplazados por la diálaga. Su aspecto ofrece manchas claras y oscuras verdosas. En las ilustra­ciones 4 a 7 se exponen diferen­tes tipos de granito cuya super­ficie ha sido extremadamente pulida.

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