Producto cartesiano conjuntos 3

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Llegó la orden a un pueblecito de la sierra donde correspondía ir al servicio a dos personas: a un pastor de ovejas muy pobre, y al hijo del alcalde, que tenía fama de ser un avaro, en toda la exten­sión de la palabra, y por ello no estaba dispuesto a dar un solo céntimo ni a que su hijo fuera a "la mili", sino que siguiera ganando dinero para el millona­rio padre.

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