Sabías que los museos. Del griego museion, templo de las Musas

Las primeras colecciones, guar­dadas en los templos de la Antigüe­dad, estaban constituidas por objetos e inscripciones dedicadas a los dioses y a las diosas (en particular a las Mu­sas, protectoras de las artes en Gre­cia). Después, en Atenas, en Alejan­dría y en Roma, los príncipes y los ricos patricios reúnen por gusto, y como signo de lujo, pinturas, escultu­ras y objetos preciosos. Los museos son edificios, abiertos al público, que contienen colecciones artísticas o científicas. Del griego museion, templo de las Musas.

Las primeras colecciones, guar­dadas en los templos de la Antigüe­dad, estaban constituidas por objetos e inscripciones dedicadas a los dioses y a las diosas (en particular a las Mu­sas, protectoras de las artes en Gre­cia). Después, en Atenas, en Alejan­dría y en Roma, los príncipes y los ricos patricios reúnen por gusto, y como signo de lujo, pinturas, escultu­ras y objetos preciosos. Esta afición a coleccionar se produce también en la Edad Media. Los reyes y los seño­res reúnen, de una manera confusa, los frutos del pillaje de las guerras y de las cruzadas, y las «curiosidades» traídas por los mercaderes o los viaje­ros, así como las obras de arte del propio país. Estas primeras coleccio­nes, instaladas en los gabinetes o ga­lerías de los ricos aficionados, son pri­vadas.

Educar al pueblo.

La Revolución francesa trastornó esta concepción del museo. Las colecciones reales y privadas pertenecen desde entonces al pueblo: se mues­tran al ciudadano con la intención de enriquecer su educación. En aquella época fue cuando el Louvre se trans­formó en museo público.

Durante el siglo XIX, los museos se especializan: unos se consagran a la pintura, y otros, a la escultura, a la arquitectura, a las artes decorativas. a las ciencias o las técnicas, a la his­toria, etc. Se reúne, también, todo cuanto caracteriza a las costumbres locales, al folklore (artes y tradicio­nes populares). Actualmente, todo aquello que se refiere a la historia del mundo y de las civilizaciones tiene un lugar en los museos: los animales y las plantas (en los zoos, en los jardi­nes botánicos), las piedras y las di­versas creaciones del hombre a tra­vés de los tiempos (herramientas, má­quinas, monedas, joyas, muebles, trajes, armas, etc.).

La puerta de Isthar, que se abría cerca de los jardines colgantes de Babilonia en el siglo VI antes de J.C., ha sido reconstruida en el Museo Pergamon. Tenía una altura de 14,30 metros y estaba cubierta de ladrillos esmaltados y adornada con toros y monstruos. Con ayuda de los fragmentos descubiertos en las excavaciones arqueológicas, se han podido reconstruir y mostrar al público muchos restos de civilizaciones hoy desaparecidas.La puerta de Isthar, que se abría cerca de los jardines colgantes de Babilonia en el siglo VI antes de J.C., ha sido reconstruida en el Museo Pergamon. Tenía una altura de 14,30 metros y estaba cubierta de ladrillos esmaltados y adornada con toros y monstruos. Con ayuda de los fragmentos descubiertos en las excavaciones arqueológicas, se han podido reconstruir y mostrar al público muchos restos de civilizaciones hoy desaparecidas.

Enriquecer y conservar.

La primera tarea de un conservador de museos es la de enriquecer sus co­lecciones. Para ello cuenta con varias posibilidades: por un lado, las dona­ciones y los legados hechos por los aficionados, y por otro, las compras efectuadas a los «marchantes» espe­cializados o en las subastas públicas. La mayor parte de los países se niegan hoy a que su patrimonio artístico, in­cluso cuando no es propiedad del Es­tado, abandone el territorio nacional. No obstante, y gracias a los préstamos y a las exposiciones itinerantes, estos tesoros pueden estar presentes en cualquier parte del mundo.

La conservación se divide en dos partes: una, puramente administra­tiva, concierne a la protección, la sal­vaguarda y la seguridad; la otra se consagra al mantenimiento, a la res­tauración y a la preservación de las obras contra el desgaste y el enveje­cimiento.

Los primeros coleccionistas.

El Museo del Prado de Madrid, exhibe cuadros que pertenecieron a la colección de Felipe II. La Galería de dibujos del Louvre está constituida en gran parte por obras que fueron propiedad de Luis XIV. Las obras de los maestros holandeses adquiridas por el zar Pedro el Grande, aumentadas por las colecciones de Catalina II, son la base del Museo del Ermitage de Leningrado.

Un taller de restauración. La restauración de pinturas o de objetos deteriorados es un trabajo largo y delicado que realizan artistas y técnicos.Un taller de restauración. La restauración de pinturas o de objetos deteriorados es un trabajo largo y delicado que realizan artistas y técnicos.

Un verdadero ejército de especia­listas, compuesto esencialmente por artistas, científicos y expertos, asiste al conservador en esta tarea. Los pri­meros restauran las obras dañadas, repintan la parte deteriorada de un cuadro, reconstruyen una escultura rota, rehacen el barniz y suprimen los añadidos hechos en épocas preceden­tes por restauradores que servían más a la moda que a la verdad artística.

Los técnicos desempeñan múltiples funciones: determinan el estado físico de las obras e indican los medios ne­cesarios para protegerlas contra la humedad, los insectos, la luz, etc.

Pero es en el peritaje de los cuadros donde la ciencia se revela como un auxiliar de primer orden. Gracias a la luz tangencial, a las ampliaciones fotográficas, a los rayos X, ultravio­letas o infrarrojos, puede descubrirse el estado primitivo de un cuadro, así como los procedimientos empleados por el pintor y los primeros esbozos que se esconden bajo la capa definiti­va. Gracias también a los análisis químicos y a los exámenes microscópi­cos, puede saberse igualmente la com­posición química de los pigmentos de las pinturas, estudiar la tela y el mar­co. Estas técnicas han permitido des­cubrir las falsificaciones y certificar la autenticidad de numerosas obras. Todas estas operaciones se realizan en los laboratorios.

El Museo de Historia Natural de Nueva York. Además de los museos que reúnen diversas colecciones de obras de arte, hay otros especializados en un solo aspecto: ciencias, historia, técnicas, folklore, botánica, zoología, etc.El Museo de Historia Natural de Nueva York. Además de los museos que reúnen diversas colecciones de obras de arte, hay otros especializados en un solo aspecto: ciencias, historia, técnicas, folklore, botánica, zoología, etc.

Actualmente, la presentación de colecciones necesita de numerosas medidas previas. Al disponer las salas, hay que evitar la monotonía y la des­proporción, que hacen fatigosa la vi­sita. Con frecuencia, un catálogo ilus­trado permite que el visitante aprecie mejor una exposición. Los museos deben ser unos conjuntos culturales, por lo que suelen estar completados por salas de conferencias o de proyec­ciones, y por bibliotecas.

Ante todo su función es educativa y debe proporcionar a los adultos y a los niños (que cada vez acuden con mayor frecuencia a visitarlos) un co­nocimiento artístico o científico más profundo.

Del más antiguo al más grande.

Los museos y las colecciones públicas se cuentan por miles en todo el mundo. Los países que poseen mayor número de ellos son Estados Unidos (3.020), Italia (1.450), Francia (950). El Ashmolean Museum de Oxford es el museo más antiguo del mundo: data de 1679.

El Museo de Historia Natural de Nueva York es el más grande: abarca nueve hectáreas.

 

Acerca de richar3000 (686 artículos)
trucos y manualidades