Sabías que los microbios están constituidos por una célula

Los microbios son seres vivos constituidos por una sola célula, visibles al microscopio. Del griego micros, pequeño, y bios, vida

La palabra microbio no corresponde a ninguna definición precisa, sino que designa un conjunto muy extenso de organismos diferentes. Ciertos microbios pertenecen al grupo de los protozoos y son anima­les. Otros, los protófitos (levaduras y mohos), son vegetales perte­necientes al grupo de los hongos, También hay otros, las bacterias, que forman un grupo aparte, ni animal ni vegetal. Por último, los virus invisibles al microscopio ordinario, apenas si pueden consi­derarse como seres vivos.

El estudio de los microbios.

La microbiología es la parte de la biología dedicada al estudio de los mi­crobios. Se inició con los trabajos del francés Pasteur, que descubrió el vi­rus de la rabia, y con los de alemán Koch, que descubrió el bacilo de la tuberculosis.

Los microbios son demasiado pe­queños para ser observados a simple vista y su estudio exige, como es na­tural, diferentes clases de microsco­pios.

Pero ver a los microbios no es bas­tante. Para poder luchar contra su acción nefasta, es preciso ante todo, conocerlos bien: con este fin se inten­ta aislarlos y cultivarlos. Para ello debe disponerse de un medio nutritivo cualquiera (caldo de carne, suero, ge­latina), que se pone en un tubo o en una pequeña probeta de vidrio. Pre­viamente, el conjunto debe esterili­zarse con gran cuidado a una tempe­ratura elevada (más de 100º C) para evitar que el cultivo contenga otros microbios que los que van a ser estu­diados.

Seguidamente, basta sembrar el medio de cultivo con los microbios deseados y situarlo en la estufa a 37° C. Al cabo de unos días, cada mi­crobio habrá dado origen a una colo­nia, cuya forma, dimensión y color son característicos de la especie. De esta manera podrá observarse su comportamiento y las reacciones quí­micas que producen en el medio en que viven.

Acción de un antibiótico sobre un cultivo de estafilococos dorados. Este microbio abunda en la naturaleza y sobre nuestra piel. Es responsable de los panadizos y de los furúnculos y, de una manera general, de la infección de las heridas, caracterizada por la formación de pus.Acción de un antibiótico sobre un cultivo de estafilococos dorados. Este microbio abunda en la naturaleza y sobre nuestra piel. Es responsable de los panadizos y de los furúnculos y, de una manera general, de la infección de las heridas, caracterizada por la formación de pus.

Las defensas del organismo.

Cuando un microbio se encuentra en un medio apropiado se multiplica por la división de las células. Al mul­tiplicarse, los microbios transforman el medio en que viven: toman de él lo que es necesario para su proliferación y expulsan en el mismo sus residuos (o toxinas), que producen lesiones orgánicas, fiebre, etc. De esta ma­nera originan las enfermedades infec­ciosas: se dice que son patógenos.

En cualquier momento del día nos encontramos en contacto con micro­bios que podrían contagiarnos las en­fermedades más variadas. Afortunadamente la piel y las mucosas for­man una especie de barrera que se opone a su penetración. Pero también hay ciertos microbios que pueden traspasar esa barrera (un simple ras­guño permite la penetración del ba­cilo del tétanos). Entonces, el organis­mo recurre a un segundo medio de de­fensa: los glóbulos blancos que, atraí­dos al lugar infectado, devorarán a los microbios indeseables. En tercer lugar, el organismo producirá even­tualmente anticuerpos, unas sustan­cias que neutralizan la acción de los microbios.

Medicina preventiva e higiene personal.

Algunas enfermedades microbianas se presentaban antaño en forma de vastas epidemias que causaban innu­merables víctimas. Para evitar que ta­les catástrofes se produzcan, hay ac­tualmente, en numerosos países, unos servicios de sanidad e higiene» que obligan a que se declare la existencia de enfermos afectados por una infec­ción microbiana grave (viruela, ti­foidea, etc.). De esta forma, se pue­den tomar todas las precauciones ne­cesarias para evitar el contagio (de­sinfección de locales, ropas de vestir y ropas de cama, y aislamiento del enfermo).

Por otra parte, el diagnóstico precoz sistemático de ciertas enfermedades (como la tuberculosis) mediante radiografías y análisis de sangre, se ha hecho habitual; se practica muy especialmente en las colectividades (escuelas, fábricas), y las vacunas se han hecho obligatorias en gran núme­ro de casos (viruela, difteria, tétanos).

Además, donde han fracasado los cuidados preventivos, los antibióticos permiten, la mayor parte de las veces, combatir eficazmente a los gérme­nes microbianos.

Por último, ciertas enfermedades que hacían antaño terribles estragos (peste, cólera) se han hecho cada vez más raras gracias al desarrollo de la higiene alimentaria. De hecho, los microbios de numerosas enfermeda­des (tifoidea, poliomielitis, disente­ría amebiana) pueden ser transmiti­dos a través de las aguas impuras, de la leche, de la carne mal conservada o de las conservas insuficientemente es­terilizadas. A la higiene alimentaria debe ir unida la higiene corporal.

Bacteria multiplicándose por escisiparidad: la célula se divide en dos, y da origen a un nuevo organismo idéntico. La multiplicación de ciertas bacterias en un medio y una temperatura favorables (caldo de cultivo) es absolutamente prodigiosa: en pocas horas, una sola célula producirá varios miles de millones de ellas.Bacteria multiplicándose por escisiparidad: la célula se divide en dos, y da origen a un nuevo organismo idéntico. La multiplicación de ciertas bacterias en un medio y una temperatura favorables (caldo de cultivo) es absolutamente prodigiosa: en pocas horas, una sola célula producirá varios miles de millones de ellas.

¿Amigos o enemigos?

Vivimos en contacto permanente con los microbios y nuestros objetos más familiares los contienen en gran número: más de 1400 millones en un guante de baño, 300 millones en un cepillo de dientes. Pero no todos los microbios son peligrosos; todo lo contrario. Algunos por ejemplo, viven en nuestro aparato digestivo, donde ayudan activamente a la asimilación de los alimentos. Otros son responsables de ciertos fenómenos de fermentación que se aprovechan en muchos terrenos, como el de la industria alimentaria (fabricación de mantequilla, de vino, de cerveza, etc.), el de la industria farmacéutica (antibióticos, enzimas) y el de la agricultura (preparación del suelo).

Asepsia y antisepsia.

La asepsia es el conjunto de medios puestos en acción para proteger al organismo de las agresiones microbianas; permite, principalmente, limitar al máximo los peligros de infección con ocasión de intervenciones quirúrgicas (esterilización de los instrumentos, en particular).

La antisepsia es el conjunto de métodos empleados para terminar con una infección. En este aspecto, los antibióticos bactericidas desempeñan un papel importante.

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