Todo hierbas.- Hierbas para la belleza.- Mascarillas de hierbas.

Las hierbas se han utilizado en cosmética desde hace miles de años, pues ya los antiguos Egipcios preparaban lápices de labios y carmín a partir de extractos vegetales.

Mascarilla de hierbasPor desgracia las hierbas, han sido sustituidas en gran medida por productos fabricados en serie que se obtienen con mayor velocidad y economía pero que, inevitablemente, son menos puros.

En los últimos años, las firmas comerciales de cosméticos han vuelto a incorporar hierbas en sus productos, como reflejo de una inclinación ge­neral a llevar un modo de vida más natural y menos complicada. Y aun­que es posible adquirir muchos de ellos, es tan sencillo y económico ha­cerlos uno mismo que merece la pena experimentar con unas pocas rece­tas.

Por otro lado, ha sido posible redescubrir las fórmulas de muchos de los antiguos preparados de belleza, debido a los diarios que escribieron meticulosas amas de casa y que en parte han sobrevivido hasta hoy. Al experimentar con ellas es posible inventar nuevas mezclas adecuadas para las distintas necesidades individuales.

Poco importa que uno mismo compre las hierbas o las cultive: cuanto más frescas, mejor. Algunos cosméticos requieren ejemplares completos, mientras que otros se basan en infusiones o aceites, que son los aceites esenciales o volátiles contenidos en las hojas o en las flores, o en ambas. Tienen la propiedad de mejorar la circulación de la sangre, estimular la producción de glóbulos blancos y actuar como desinfectantes. Cuando se necesite un aceite concentrado, hay que adquirirlo en un herbolario, ya que la cantidad de hierbas necesaria para extraerlo hace impracticable el proyecto en casa. Aunque al principio resulten caros, las cantidades nece­sarias en las preparaciones son tan pequeñas que constituyen una inver­sión a largo plazo.

Conviene recordar que los cosméticos de hierbas sólo actúan de ma­nera externa. Es asimismo importante comer adecuadamente y hacer ejercicio con regularidad. El uso de las hierbas y de frutos y hortalizas frescas en la dieta es tan importante para la belleza como su empleo en los cosméticos.

Manera de preparar un tónico o una infusión de hierbas.

Se vierte agua hirviendo sobre las hierbas y se deja reposar de la misma manera que al preparar un té. La proporción deberá ser de 3-4 cuchara­das de hierbas frescas, 1 cucharadita si están secas, por cada 300 ml de agua. Se utilizará una tetera de porcelana o loza, pero no de metal, y se dejará la infusión durante un mínimo de 30 minutos antes de filtrarla y verterla en un tarro de boca roscada. Luego se deja durante una semana en la nevera. No debe tirarse nunca el resto; lo que sobre de una determinada receta puede añadirse al baño.

Reglas básicas para el rostro.

Las tres reglas básicas para mantener firme y flexible la piel son limpiarla, tonificarla e hidratarla. La primera operación consiste en librarla de la suciedad que se acumula sobre ella cada día, en especial si se vive o trabaja en la ciudad. Así se abren ligeramente los poros. El siguiente paso es, por lo tanto, tonificar la piel. Los tónicos son productos astringentes suaves que vuelven a cerrar los poros y dan firmeza a la piel. Es inevitable que los limpiadores y los tónicos la sequen y eliminen algunas de sus grasas natu­rales. Estas se sustituyen mediante hidratantes que mantienen la piel flexi­ble y contribuyen a evitar la formación de grietas. Una vez a la semana  conviene limpiar en profundidad el rostro con un baño de, vapor o una mascarilla. No deben usarse ambos métodos con excesiva frecuencia, a menos que se tengan manchas persistentes que resequen la piel.

Manera de preparar baños de vapor faciales.

Poner dos tazas de hierbas en un cuenco con 1 litro (5 tazas) de agua hir­viendo. Colocar el rostro sobre el cuenco y cubrirse la cabeza con una toalla para formar una cámara. Dejar que el vapor llegue al rostro y man­tenerlo a unos 30 cm del mismo durante 4 a 8    minutos. La manzanilla, las flores de saúco, la milenrama, el hinojo, la salvia y las flores de tilo son adecuadas para este fin.

Mascarillas de hierbas.  Método 1.

Desmenuzar tres o cuatro manojos de hierbas frescas, meterlas en una cazuela y cubrirlas con agua hirviendo. Cocer a fuego lento du­rante unos 10 minutos o hasta que las hojas se fundan para formar una pasta gruesa. Quitar del fuego y dejar que se enfríe un poco. Cuando está aún caliente, se extiende sobre una almohadilla de algodón estéril (se ad­quiere en cajas) y se aplica sobre la cara, con cuidado de no cubrir la boca y los ojos. Se deja durante 10 ó 15 minutos. Enjuagarse después con agua tibia.

La salvia o una mezcla de hojas de diente de león y de ortiga son muy adecuadas para este tipo de mascarilla, aunque vale cualquiera de las hierbas que se recomiendan para los baños de vapor faciales.

Mascarillas de hierbas. Método 2.

Se mezcla un yogur pequeño, de 150 ml, con una cucha­rada de té de semillas de hinojo y otra de hojas trituradas del mismo. Se extiende sobre el rostro con cuidado de no cubrir los ojos y la boca. Se deja durante 10 a 15 minutos y se lava después con agua tibia.

El hinojo actúa como tónico y como suavizador de arrugas.

Al usar cualquier tipo de mascarilla hay que tener cuidado de pro­teger los ojos con algodón humedecido en agua fría. 

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