Cómo elegir tapajuntas

Instala tapajuntas cuando el viento se cuela por las rendijas Tapajuntas. No hay por qué conformarse y dejar las cosas tal cual están si se puede poner fácil remedio con los muchos recursos que se ofrecen en ferreterías y tiendas de bricolaje.Instala tapajuntas cuando el viento se cuela por las rendijas

Tapajuntas. No hay por qué conformarse y dejar las cosas tal cual están si se puede poner fácil remedio con los muchos recursos que se ofrecen en ferreterías y tiendas de bricolaje. Y no sólo se impedirá que entre el aire frío, sino que se logrará al mismo tiempo cierta economía en el consumo de combustible o energía utilizados en la calefacción.

Existen muchas clases de tapajuntas y burletes que pueden aplicarse fácilmente y que servirán también para evitar que cale una lluvia impetuosa. Es cuestión de pocas horas de trabajo poder conseguir una comodidad y un bienestar palpables en el interior de la vivienda.

Una manera evidente de advertir, sobre todo en invier­no, que una ventana o puerta están mal ajustadas y tienen holguras en sus juntas es que, sin saber cómo, sole­mos pillar un resfriado o nos sentimos aquejados de dolo­res lumbares o de otra espe­cie similar.

En las viviendas actuales bien construidas se instalan puertas y ventanas que po­seen los principales requisi­tos para ofrecer una estan­queidad fundamental. Ello no ocurre en las casas anti­guas, en cuya construcción no estaba prevista una serie de perfeccionamientos que se han divulgado durante los últimos años. Asimismo, las viviendas actuales realizadas con un presupuesto escaso tampoco suelen ofrecer las ventajas que proporciona una esmerada carpintería.

Sin duda que esta clase de carpintería es bastante más cara que la rutinaria y hecha con simples galces o, lo que es más lamentable, con im­perfectos ajustes de las jun­tas, que impide un buen trabajo de colocación duran­te la obra. Y estos defec­tos de construcción suelen resultar más caros poste­riormente, ya que su rectifi­cación viene a costar más de lo que hubiera supuesto un aumento del precio de la vi­vienda o de la renta a pagar en caso de alquiler.

Cuando, por las razones que sean, nos vemos obliga­dos a ocupar una vivienda antigua o, aunque sea mo­derna, de deficiente cons­trucción y, por consiguiente, con carpintería mal ajustada y desprovista de una mínima estanqueidad, no habrá otra solución que procurar con­trarrestar estos inconvenien­tes. Felizmente, en el merca­do existe gran variedad de elementos, gracias a los cua­les se conseguirá un buen estancamiento en las juntas de puertas y ventanas.

Estos elementos de estan­camiento no sólo nos proporcionarán un mejor confort interior y una reducción en el presupuesto de acondicio­namiento del ambiente en la casa, sino que también nos aislarán de ruidos externos, impedirán que el polvo pe­netre en la vivienda e incluso evitarán que nuestros pro­pios ruidos se propaguen hacia fuera.

En los galces de las ven­tanas se pueden colocar bur­letes de varios tipos: clava­dos si se trata de carpinte­ría de madera y también autoadhesivos, que sirven tan­to para carpintería metálica como de madera. Se trata de tiras de plástico espuma­do que lleva un protector del adhesivo mientras no se utilizan, bastando arrancar este protector para poder aplicar directamente la tira sobre las superficies de la carpintería en su lugar de junta.

Sin duda puede con­tribuirse a facilitar la adhe­sión si las superficies que han de recibir el burlete es­tán limpias y exentas de mu­gre. Hay tiras de varias an­churas y gruesos que pue­den adaptarse a los galces de puertas y ventanas. Si bien es recomendable adhe­rir los burletes en los marcos de puertas y ventanas siem­pre que sea posible, también cabe la posibilidad de colo­carlos en las mismas hojas que ajustan con aquéllos.

La limpieza de las super­ficies donde se tiene que aplicar el burlete puede efec­tuarse sencillamente con de­tergente y enjuagando luego con agua clara abundante, operación ésta muy impor­tante, pues cierto tipo de detergente puede impedir la perfecta adhesión. No es me­nester advertir que, después del enjuagado, es necesario secar la superficie donde irá el burlete.

Si la superficie estuviera muy sucia y con mugre acumulada (la cual se verá fácilmente después de haber procedido al anterior lavado) se actúa con algún disolvente, como, por ejemplo, aguarrás, alcoholo ben­cina. Si se utiliza aguarrás o bencina compruébese que el adhesivo del burlete tenga buena adherencia, ya que en ciertos casos no se adhiere bien por los restos grasosos de los mencionados pro­ductos. En este caso se pro­cede a un nuevo lavado con agua jabonosa y el corres­pondiente enjuagado.

Es importante en la colo­cación de burletes que és­tos queden sólo comprimi­dos y no se produzcan defor­maciones en ellos. También hay que evitar que los burle­tes envuelvan una arista, ya que con la reiterada acción de abrir y cerrar y por la pre­sión de la mencionada arista contra el correspondiente galce es muy posible que la espuma del burlete se agrie­te o se deforme y no actúe, por tanto, con su auténtica función de relleno entre dos paredes, con sus alvéolos de aire más o menos apretuja­dos.

Los burletes, tanto los ya casi arrinconados de fiel­tro o de tejido como los ahora más divulgados de espuma de poliuretano, tienen un defecto innegable: que se van ensuciando progresiva­mente y adquieren mugre, además de que cuando re­ciben lluvia quedan tan em­papados como verdaderas esponjas. Por ello es conve­niente renovarlos frecuente­mente.

Los perfiles de estanquei­dad que se ilustran en estas páginas son soluciones más perfectas y de menor dete­rioro que los burletes. Por esto, resultan a la larga más económicos que los burletes, a pesar de que estos últimos sean mucho más baratos.

La colocación de los perfi­les exige mucho más trabajo que la mera adhesión de los burletes autoadhesivos. Sin embargo, por esta mis­ma razón resulta una fijación más completa y mucho más duradera. Por lo general, estos perfiles pueden ser lavados cada vez que con­venga. Hay perfiles de alu­minio, de plástico e incluso de madera. Los de plástico pueden ser de varios colo­res y hay algunos que imitan el veteado de la madera, consiguiendo pasar desaper­cibidos en construcciones de madera barnizada al natural.

En la mayoría de los casos la estanqueidad está resuel­ta por dos perfiles que encajan uno contra otro. E ciertas soluciones a base de un solo perfil, éste suele ser elástico para que pueda ser comprimido contra una su­perficie. Hay perfiles de cau­cho sintético bastante blan­dos que cumplen perfecta­mente con estos requisitos de estanqueidad.

Una parte muy difícil y delicada de solucionar a este respecto es la zona in­ferior de una puerta. Generalmente suele haber una franquicia bastante conside­rable entre la puerta y el sue­lo, a fin de que aquélla no roce contra éste, especial­mente en suelos no muy bien nivelados o en los que hay baldosas que se mueven.

Este problema es mucho más importante si se trata de habitaciones climatizadas in­dividualmente, pues las fu­gas que por debajo de la puerta se producen exigen una mayor actividad de los aparatos calefactores. Por tanto, es conveniente, por no decir indispensable, resolver la estanqueidad de la parte inferior de las puertas.

Existen varios modelos que garantizan perfectamen­te dicha estanqueidad. Unos resuelven el problema de manera mecánica, ya que disponen de un dispositivo que retiene el perfil contra el suelo cuando la puerta está cerrada. En cambio, otros resuelven el problema mediante una tira elástica que se arrastrará comprimida durante el giro de la puerta y que se coloca, naturalmen­te, en su posición perfecta de obturación cuando la puerta está cerrada, de lo cual resulta que en suelos irregulares el perfil tanto puede rozar fuertemente contra el suelo como que­dar suelto si el piso está más bajo en la zona de giro de la puerta.

Es evidente que todos es­tos sistemas de burletes y perfiles de estanqueidad cumplirán mejor su función si la puerta está debidamen­te ajustada y es gruesa, deta­lles a tener en cuenta al ad­quirir la vivienda.

Fotos y consejos.

1 Estos perfiles ofrecen una buena garantía contra los ruidos y las fugas de calor por debajo de una puerta. Un mecanismo hace que, al abrir la puerta, una parte del sistema de cerramiento se levante y no roce contra el suelo.1 Estos perfiles ofrecen una buena garantía contra los ruidos y las fugas de calor por debajo de una puerta. Un mecanismo hace que, al abrir la puerta, una parte del sistema de cerramiento se levante y no roce contra el suelo.

 

 

 

 

2 Otro buen sistema de estanqueidad para bajos de puerta, atornillado interiormente en su inferior. Al cerrar la puerta, un taquillo obliga a que la hoja se comprima contra la fija, empujando el perfil elástico  contra el suelo.2 Otro buen sistema de estanqueidad para bajos de puerta, atornillado interiormente en su inferior. Al cerrar la puerta, un taquillo obliga a que la hoja se comprima contra la fija, empujando el perfil elástico  contra el suelo.

 

 

 

 

3 Este otro sistema requiere realizar un canal en el canto de la parte inferior de la puerta. Cuando ésta se cierra se obliga a bajar el perfil elástico contra suelo mediante un resorte que actúa por medio de un tornillo de regulación.3 Este otro sistema requiere realizar un canal en el canto de la parte inferior de la puerta. Cuando ésta se cierra se obliga a bajar el perfil elástico contra suelo mediante un resorte que actúa por medio de un tornillo de regulación.

 

 

 

 

4 Estos bocetos muestran claramente cómo actúa el sistema presentado en la foto 2. El listón de retención se fija a la puerta directamente, luego se co­loca el resorte y finalmente se monta el taquillo que comprime la hoja móvil.4 Estos bocetos muestran claramente cómo actúa el sistema presentado en la foto 2. El listón de retención se fija a la puerta directamente, luego se co­loca el resorte y finalmente se monta el taquillo que comprime la hoja móvil.4 Estos bocetos muestran claramente cómo actúa el sistema presentado en la foto 2. El listón de retención se fija a la puerta directamente, luego se co­loca el resorte y finalmente se monta el taquillo que comprime la hoja móvil.

 

 

 

 

 

 

 

 

4 Estos bocetos muestran claramente cómo actúa el sistema presentado en la foto 2. El listón de retención se fija a la puerta directamente, luego se co­loca el resorte y finalmente se monta el taquillo que comprime la hoja móvil.

 

 

5 Estos perfiles se comprimen contra el marco cuando se cierran las hojas de puertas y venta­nas. A la izquierda, perfil recibido en una moldura de madera; en el centro, en un perfil de plástico, y a la dere­cha, con adhesivo incorporado.5 Estos perfiles se comprimen contra el marco cuando se cierran las hojas de puertas y venta­nas. A la izquierda, perfil recibido en una moldura de madera; en el centro, en un perfil de plástico, y a la dere­cha, con adhesivo incorporado.

 

 

 

 

6 Estos perfiles han sido concebidos sobre todo para los cantos laterales y el superior de puertas y ventanas. Se fijan tales perfiles mediante clavos o tira­fondos. El elemento propiamente estanco es un tubo blando y elástico.6 Estos perfiles han sido concebidos sobre todo para los cantos laterales y el superior de puertas y ventanas. Se fijan tales perfiles mediante clavos o tira­fondos. El elemento propiamente estanco es un tubo blando y elástico.

 

 

 

 

7 Perfiles con tubo blando colocados en la puerta de un balcón. El grosor del perfil se ajusta a la rendija existente cuando la puerta está cerrada, debiendo quedar ligeramente comprimida. Su fijación se realiza, en cambio, con la puerta abierta.7 Perfiles con tubo blando colocados en la puerta de un balcón. El grosor del perfil se ajusta a la rendija existente cuando la puerta está cerrada, debiendo quedar ligeramente comprimida. Su fijación se realiza, en cambio, con la puerta abierta.

 

 

 

 

8 Siempre elásticos son los gruesos consegui­dos con masillas especiales (de siliconas sobre todo), muy adecuadas para rellenar las soluciones de continuidad entre carpintería y obra. Estas masillas se aplican mediante una boquilla dosificadora.8 Siempre elásticos son los gruesos consegui­dos con masillas especiales (de siliconas sobre todo), muy adecuadas para rellenar las soluciones de continuidad entre carpintería y obra. Estas masillas se aplican mediante una boquilla dosificadora.

 

 

 

 

9 Para puertas que se elevan mediante guías late­rales son muy adecuados los perfiles elásticos, que recobran su forma original cuando se levanta la puerta. No es necesario recurrir aquí a mecanismos que actúen en el momento de cerrar la puerta.9 Para puertas que se elevan mediante guías late­rales son muy adecuados los perfiles elásticos, que recobran su forma original cuando se levanta la puerta. No es necesario recurrir aquí a mecanismos que actúen en el momento de cerrar la puerta.

 

 

 

 

 

 

El perfil se puede colo­car en la parte interior de la hoja de una puer­ta o en el montante de una ventana. Para lo­grar la estanqueidad se utiliza un tubo blando. Estos perfiles son muy adecuados para ser co­locados en la parte ex­terior de una hoja de puerta o de ventana. La estanqueidad aquí es de­bida a un labio elástico. También se coloca este perfil en la parte exte­rior, con el posible incon­veniente de que se vaya desgastando dicho labio elástico.10 El perfil se puede colo­car en la parte interior de la hoja de una puer­ta o en el montante de una ventana. Para lo­grar la estanqueidad se utiliza un tubo blando.

Estos perfiles son muy adecuados para ser co­locados en la parte ex­terior de una hoja de puerta o de ventana. La estanqueidad aquí es de­bida a un labio elástico.

También se coloca este perfil en la parte exte­rior, con el posible incon­veniente de que se vaya desgastando dicho labio elástico.

 

 

 

 

11 Burletes de espuma de poliuretano autoadhesivos, que se fabrican en rollos de di­versas medidas de anchura y longitud.11 Burletes de espuma de poliuretano autoadhesivos, que se fabrican en rollos de di­versas medidas de anchura y longitud.

 

 

 

 

 

12 Fragmentos de burletes de fieltro, que se han utilizado hasta hace poco y que han sido remplazados con ventaja por tiras de espuma de poliuretano.12 Fragmentos de burletes de fieltro, que se han utilizado hasta hace poco y que han sido remplazados con ventaja por tiras de espuma de poliuretano.

 

 

 

 

13 Para la colocación del burlete auto­adhesivo se levanta el papel protector y se presiona la tira sobre la juntura a cubrir, la cual debe estar limpia de polvo y grasa.13 Para la colocación del burlete auto­adhesivo se levanta el papel protector y se presiona la tira sobre la juntura a cubrir, la cual debe estar limpia de polvo y grasa.

Diferentes clases de tracciones.

Cuando haya que fijar algo en la pared o te­cho es muy importante tener en cuenta su tracción, es decir, la fuerza que tiende al arranque de lo que se ha fijado.

Tracción lateral.

Es la más débil y se produce cuando se fija a la pared un objeto plano como un cuadro, un utensilio, un espejo, etc. Bastará, en este caso, un simple clavo hincado en la pa­red, siempre y cuando ésta no se desportille. Lo mejor será evidentemente asegurar el clavo, tirafondo o alca­yata con un taco. Puede realizarse sólo en suspensión (desde lo alto, meramente) o bien con suspensión y aguan­te desde la base.

Tracción semi horizontal.

Es la que se produce cuando se fija un mueble a la pa­red; por ejemplo, una consola, un armario de cocina sus­pendido, un botiquín, etc. En este caso, la fijación se rea­liza en la parte superior del mueble, a pesar de que éste cuente con la ayuda de patas. En esta clase de fijación, lo que más importa es no cargar la parte superior, pues la tendencia a alejarse de la pared motivaría la separación o desgarre de la fijación de la parte alta.

Tracción mixta.

Es igual a la anterior, pero puede ser recargada con grandes pesos. En este caso, es indispensable reforzar la fijación con otra más, situada en la parte inferior, que alivie la carga que soporta la fijación situada en la parte superior.

Tracción horizontal.

Es la que necesita mayor potencia de fijación. Este es el caso de la estantería que descansa sobre una escuadra fijada en su parte inferior. En realidad, la fijación de la par­te superior es la que suele aguantar todo y la que tiene que resistir todos los pesos que se pongan encima del mueble. La fijación situada en la parte inferior desempeña un papel insignificante ya penas es un mero punto de con­solidación de la rigidez del conjunto de la escuadra.

Tracción vertical.

Es la ejercida por algo que se suspende del techo. Es la máxima y, por tanto, hay que poner todos los medios dis­ponibles para fijar solidariamente el sistema que se utili­ce, antes de confiarle cualquier clase de peso. Lo mejor será asegurar la fijación mediante el anclaje (tirafondos en una viga de madera, por ejemplo), o bien repartir la carga sobre la superficie que tiene que aguantar (como se logra con los ganchos en X, cuyas palas, al ser extendidas, apoyan una gran longitud del techo muerto).