Belenes de adorno, Belenes en miniatura.- Manualidades creativas

Belenes de adorno, Belenes en miniatura.

Una de las tareas más gratas que se le pueden ofrecer al bricolador acaso sea construir un belén en miniatura, ya que -a pesar de estar plenamente enmarcado dentro del campo del bricolaje- deja de ser un trabajo con un fin enteramente utilitario para convertirse en una verdadera creación artística que perdurará en la casa.

Belenes en miniatura 0Dentro de los belenes en miniatura tienen un lugar muy destacado los realizados por la artesanía de América del Centro y del Sur, construidos con los materiales más diversos: barro, pan malaxado con vinagre, pasta de papel, etc.

Es singular ver figurillas ubicadas en el interior de frutas del país, tales como cocos, nueces, cáscaras de castaña endurecidas y otros; o bien dentro de formas y siluetas construidas con los mismos materiales que las figuras. Los conjuntos se pintan con colores muy vivos, casi exagerados, lo cual es uno de sus principales atractivos. A ello se une un estilo de figuras igualmente peculiar a veces esbeltas, a veces de una senci­lIez casi infantil o de un recargado barroquismo, pero que siempre les confiere una gran espiritualidad. 

Belenes en miniatura 1En las fotos puede verse un belén confeccionado por los indígenas de El Salvador, cuya base tiene como recubrimiento un cisne muy estilizado. La esbeltez de las figuras es remarcable a pesar de su reducido tamaño.

Es más, la construcción de un belén, cualquiera que sea su estilo y tamaño, pro­mueve una larga serie de fa­cultades manuales e inte­lectuales tanto en los niños como en los mayores: creatividad, habilidades en diversos campos, sentido artístico y sentido humano, racionalidad, estética.

La popularización del be­lén en miniatura nace en la vida moderna desde el mo­mento en que las viviendas tienden a reducir su super­ficie; actualmente es bastan­te difícil encontrar un lugar donde poder alojar un belén del tipo llamado monumen­tal, de 6, 8 ó más metros cua­drados. Los había incluso que ocupaban una habita­ción entera. La vivienda mo­derna difícilmente permite estas disponibilidades de espacio, por lo que el belén, el nacimiento o el portal tam­bién se reducen.

Sin embargo, todavía si­gue conservando todo su valor estético, artístico y sen­timental; reduce sus dimen­siones, evidentemente, pero gana en calidad artesanal y pasa de ser algo efímero, destinado a durar tan sólo unos días, a una pequeña obra de arte, que se conserva y se tiene expuesta continuamente.

El belén de adorno debe comportar siempre dos ele­mentos, sin los cuales no será fácil alcanzar el resultado apetecido: una base y un portal. Ambos concep­tos deben ser tomados en el sentido más amplio posi­ble, ya que, si bien el belén de adorno permite en su realización infinidad de fan­tasías, en este sentido exige también cierto tradicionalis­mo.

Al decir «base» debe en­tenderse como algo sobre lo cual montar el belén. Mu­chos son los materiales que pueden ser empleados como base, pero generalmente resultan muy adecuadas y fáciles de obtener las reba­nadas de troncos o de ramas de árbol; las de olivo y las de alcornoque son muy reco­mendadas, respectivamente, tanto por el dibujo o aguas que presenta la madera co­mo por lo decorativo de la corteza. Esta clase de made­ra, debidamente pulida y li­jada, resalta mucho sobre el conjunto de elementos que después recibirá.

Otro material que resulta muy apto es el yeso de es­cayola, debido a que se moldea con mucha facilidad; posteriormente puede ser trabajado y pintado de mu­chas formas y prácticamente sin herramientas. Con este material se representan con suma facilidad empedrados, enlosados y construcciones, pero tiene cierto inconve­niente: ser muy frágil o que­bradizo. Asimismo, los co­lores se degradan con el tiem­po, lo cual hace que si se piensa en una obra dura­dera la mencionada fragili­dad unida a la degradación sean cualidades a tener en cuenta aunque no presu­pongan su exclusión en mo­do alguno.

Lo dicho para el yeso de escayola es igualmente vá­lido para la arcilla o barro. La arcilla -de fácil adqui­sición en cualquier comercio de materiales para manuali­dad es- resulta muy apta pa­ra los niños ya que pueden moldearla lo mismo que el yeso de escayola e incluso su manejo presupone menos inconvenientes y excluye prácticamente la presencia de personas mayores para que vigilen su trabajo; el fraguado de la arcilla mucho más lento que el fraguado del yeso de escayola per­mite que los niños puedan trabajarla con suma como­didad.

La arcilla también resulta quebradiza si no está cocida en horno, aunque posible­mente no tanto como el yeso de escayola.

No obstante; un punto in­termedio entre los materia­les citados son las llamadas pastas sintéticas en cual­quiera de sus dos versiones: de madera sintética o de pie­dra; esta última en sus imi­taciones de granito, mármol, etcétera. Las pastas sintéti­cas se adquieren igualmente en comercios dedicados a la venta de materiales para ma­nualidades y su manejo re­sulta muy fácil: basta seguir las instrucciones expuestas en cada paquete o bote. In­sistimos en este punto por­que, según el empleo que se les quiera dar los fabrican­tes recomiendan a veces añadir pequeñas porciones de ciertos productos de uso frecuente (por ejemplo, gli­cerina, vinagre, etc.), así como los tipos de pinturas más convenientes la forma de trabajar el material ya fraguado o las condiciones requeridas para una buena conservación.

A pesar de que tales indi­caciones puedan parecer excesivamente engorrosas a primera vista en la práctica estas pastas sintéticas resulta un material verdade­ramente idóneo para el afi­cionado no experto o para el niño.

El segundo elemento citado es el que se ha denomi­nado «portal y se entiende con este nombre genérico un elemento bajo el cual se alojan las figuras que com­ponen el nacimiento dándo­se la paradoja de que este elemento debe en principio entrar en la composición del belén de adorno aunque las figuras no se coloquen debajo de él. Debe aclarar­se que esta recomendación de que exista un portal una cueva, un pórtico se da co­mo norma general y no se excluye la posibilidad de que existan muchos casos en los que este elemento esté tan sólo esbozado en la com­posición del belén de ador­no. Este es el caso en que se utilizan objetos de uso casero para el alojamiento de un nacimiento.

Como el belén de adorno no se sujeta a edades a con­diciones especiales ni a ap­titudes peculiares, un niño que sepa manejar las tije­ras y el pegamento puede hacer ya su belén. Tal es el caso de la foto 1 en la que se muestra cómo con un recorte de cartulina y con tres cerillas de papel debi­damente combinadas se puede conseguir, una bella obrita acorde con la edad del realizador. Obsérvese que un par de cortes de tije­ra sobre el papel de las ce­rillas permite obtener una especie de brazos que real­zan mucho las figuras con­firiéndoles vida.

Belenes en miniatura 3Una base y un portal, dos figuras de barro sin cocer y algún adorno: esto es suficiente para que este modelo, enteramente construido -incluso las figu­ras- por una niña de doce años, cumpla todos los requisitos de un belén de adorno.

Niños de unos 11 o 12 años pueden -incluso aprove­chando desechos o sobran­tes de madera construirse un «cosero» y alojar en su interior un nacimiento cuyas figuras estén moldeadas por ellos mismos. Este ejemplo es el que figura en la foto 2. El fondo es de contrachapa­do de 3 mm, rebordeado con listones. Las figuras están hechas con arcilla. Tanto la palmatoria que puede ob­servarse en la parte superior izquierda como la forma de casa del cosero parecen denotar la inocencia de un niño o niña de corta edad Es posible que un niño que quiera reproducir este mo­delo precise alguna ayuda, pero puede realizarlo ma­nejando herramientas que no ofrecen peligro y que le iniciarán en las manuali­dades, desarrollando su ha­bilidad. 

Belenes en miniatura 4Vista completa de la miniatura de belén montada en el interior de un zueco esculpido en madera blanda. El conjunto no alcanza los 20 cm de longitud y está dispuesto para ser colocado verticalmente.

Ciertos objetos típicos o ya en desuso permiten componer belenes verdade­ramente deliciosos. Tal es el caso de los zuecos, ma­dreñas o semejantes. El zue­co puede constituir un mar­co muy original si se coloca en posición vertical (foto 3). Una tablilla de contracha­peado de 3 mm, sujeta en el hueco correspondiente al tacón, hace de base; el redondeado de la parte pos­terior del zueco forma el portal. Basta, pues, decorar el fondo con unos liston­citos de madera que simu­len una casa o un portal y colorear con anilinas, para barnizar posteriormen­te. 

Belenes en miniatura 5Detalle del mismo zueco en el que se observa que la ambientación se obtiene con mate­riales sumamente sencillos.

En este ejemplo, la am­bientación ha sido consegui­da mediante figuritas que visten el traje típico de la región; la nota de color, de­bida a florecillas silvestres secas o coloreadas, elimi­na cierta rigidez producida por la madera barnizada en satinado.

Las palmatorias antiguas, las viejas botellas de barro o las ventrudas calabazas puestas a secar son tam­bién objetos que -debida­mente trabajados- ofrecen una nueva imagen. 


En la foto 4 se muestra un naci­miento alojado en una re­producción de una palmato­ria catalana del siglo XVIII. Unas piedrecitas de las usa­das para la composición de jardines japoneses pegadas a la pared interior de la pal­matoria reproducen una pa­red seca; un trocito de made­ra y una cerca de yeso de escayola completan el conjunto. El resto del interior de la palmatoria, pintado en co­lor azul celeste, al que se ha dado posteriormente una capa de barniz mate, da profundidad a este paisaje en miniatura. Complementan esta escena las figuras ves­tidas con el traje típico de la región, así como también unas flores artificiales de colores vivos.

Belenes en miniatura 11Detalle del mismo belén en el que se aprecian las combinaciones de barnices y pinturas de colores mates y brillantes.

Para ciertos aficionados no será difícil alojar en el interior de estos objetos bombillas de neón o de incandescencia que proporcionarán efectos verdaderamente sensaciona­les, máxime cuando las bombillas de neón pueden conec­tarse directamente a la red. Cuando se utilizan algunos objetos como los citados pa­ra alojar un nacimiento en su interior, no debemos limitar­nos a pegar las figuras sin más: conviene completarlo imitando construcciones, co­bertizos, establos, etc., ya que el trabajo adicional que ello representa quedará com­pensado con la calidad resul­tante.

Belenes en miniatura 14Empleando tan sólo elementos naturales como troncos, paja, ramas y piedras puede conseguirse un artístico belén. Obsérvese que todo el encanto de este tipo consiste en que las figuras no están bajo el portal, a pesar de haberlo.

Sobre una rodaja de madera de olivo de menos de 20 cm de diámetro se han colocado algunas piedras y ramas recogidas en el campo. El portal está formado por troncos o ramitas de unos 4 o 5 mm de diámetro cortados uniformemente, pe­ro sin pulirlos. Los de los extremos se hallan unidos a la base mediante agujeros practicados en la misma, co­mo si se tratase de estacas hincadas en el suelo. Los res­tantes están cosidos entre sí y a dos de los extremos me­diante un fino alambre que los atraviesa, lo cual permite conformar el portal en la for­ma deseada. Briznas de paja componen el techo y una ra­mita debidamente escogida simula un gran árbol. Final­mente, las paredes de piedra seca están formadas por gra­villa triturada y encajada co­mo se hace normalmente. Todos los elementos (gravi­lla, paja y figuras) se sujetan entre sí ya la base mediante pegamento universal de un solo componente, dejando secar 24 horas y sellando el conjunto con barniz. En este modelo todo el conjunto está barnizado en tono brillante, excepto las figuras, que a fin de obtener un contraste­ tienen un acabado mate. Ob­sérvese el detalle de la colo­cación del Niño coincidiendo con el corazón de la madera usada como base, así como el estilo de las figuras, que recuerdan el barroco, todo lo cual contribuye a lograr un conjunto armónico y atra­yente.

Belenes en miniatura 2Este sencillo y a la vez amable modelo muestra cómo los niños pueden conse­guir pequeñas obras de arte con pocos medios, al mismo tiempo que los orienta para confeccionar otros del mismo género. La ingenuidad del niño es siempre decisi­va para el belén.

Una simple caja de cerillas de madera permite construir un belén verdaderamente interesante y original, máxi­me si el portal también se construye con las propias ce­rillas. Aunque se requiere cierta paciencia para su realización, no resulta difí­cil si se procede como sigue. Cortar las cabezas de las cerillas; construir con pa­pel grueso o cartulina fina un soporte en la forma de­seada del portal, dejando unos salientes o sobrantes en sus extremos para ser luego pegados en las pare­des interiores de la caja de cerillas. Córtense las cerillas a la medida conveniente, pegándolas de inmediato so­bre el soporte de cartulina hasta tenerlo enteramente recubierto. Déjese secar la cola o pegamento y final­mente procédase a pulir con papel de lija muy fino, pe­gando el conjunto a las pare­des de la caja de cerillas me­diante los sobrantes previs­tos. Esta miniatura puede llevarse incluso dentro de un bolso o bolsillo y constituye un conjunto sumamente sim­pático y curioso.

En síntesis puede decirse que cualquier objeto o montaje provistos de sentido ar­tístico permiten construir un belén de adorno. Pueden orientarse nuestras miras a la originalidad, a la tradición o al virtuosismo cuando se de­cida su construcción y siem­pre resultará un nuevo mode­lo digno y admirado. No importa su sencillez: muchas veces, el belén resulta tanto más atractivo cuanto más sencillo es en su concepción o por los elementos emplea­dos. Es más, una de las ca­racterísticas importantes ob­servadas en los belenes de adorno muy admirados es la escasez casi absoluta de fi­guras adicionales.

Esta parvedad invita a que las figuras que se desee em­plear sean de buena calidad, es decir, que a pesar de su tamaño es recomendable no sobrepasen los 25 mm­ tengan formas, pliegues en la vestimenta, manos Y caras detalladas y correspondan a un estilo bien determinado. En este sentido son más re­comendables las figurillas de barro cocido que las de plástico, ya que su aspecto confiere un sello de calidad a la obra del aficionado y, aunque quizá resulten algo más costosas, el mayor pre­cio compensa sobradamen­te el aspecto y la calidad de una pequeña obra de arte destinada seguramente a te­ner larga vida.

Belenes en miniatura 6Detalle de un belén de estilo tradicional construido dentro de una olla. A pesar de las reducidas dimensiones de la misma, se consigue una gran sensación de profundidad.

Una olla es otro de los ob­jetos que parecen estar con­cebidos para alojar un belén, como se ve en la foto 6, don­de se muestra una serie de construcciones dentro de una olla de 23 cm de diáme­tro máximo. El agujero prac­ticado para poder ver el in­terior resulta enmarcado y resaltado por una construc­ción de piedra simulada con yeso de escayola. Las pare­des y edificios están confec­cionados con el mismo mate­rial y pintados con colores a la guache. Si se usa este tipo de pinturas se recomienda utilizar colores de tonos más fuertes que los que se intenta conseguir, ya que con el se­cado palidecen los colores y resulta entonces falseado to­do el conjunto. Señalemos la gran profundidad que pare­ce tener este paisaje, conse­guida al hacer coincidir todas las líneas -reales o imagina­rias- del mismo en un punto teórico situado en el centro y a ras del suelo del fondo de la base.

Belenes en miniatura 7Completan el conjunto unas figuras de estilo acorde con la época y detalles como ánforas, hatillos y alguna he­rramienta.

Aquí tampoco re­sulta difícil iluminar el paisa­je con bombillas de las usa­das en la radio, incluso con dos luces, que pueden ser las de día y de madrugada, obteniéndose esta última al recu­brir la bombilla con una o va­rias tiras de papel de celofa­na azul o empleando laca para colorear bombillas del mismo color.

Ciertos aficionados al bri­colaje intentan siempre «el más difícil todavía». Si hay quien construye barcos den­tro de botellas, también se puede montar un belén en el interior de una bombilla (fo­to 7).

Belenes en miniatura 8Belén montado dentro de una bombilla: es un trabajo de paciencia, pero no difícil. Sobre estas líneas, el conjunto desmontado y cómo se logra iluminarlo alojando una bombilla de neón en el portalámparas.

Romper el culote de una bombilla y el soporte interior, cuidando de no herirse. Luego limpiar la bombilla con agua caliente, jabón y trocitos de papel de periódico o arena y agitar como si fuese una coctelera. Se aclara con agua limpia y se deja secar con el cuello hacia abajo, pa­ra que se escurra el agua. Luego se vierte yeso de esca­yola diluido en agua, cuidan­do de no salpicar las paredes exteriores de la bombilla, hasta un poco más arriba de su máximo diámetro, con la finalidad de que posterior­mente la escayola fraguada pueda moverse dentro de la bombilla.

Belenes en miniatura 9Esperar a que la escayola fragüe completa­mente para introducir los ele­mentos en el interior, ya que la humedad que se despren­de podría reblandecer el pe­gamento; es posible que esta operación de secado dure unos días, pero es básica en este caso. Luego viene un trabajo de paciencia -pero en el fondo no difícil-, como ir introduciendo los elementos en el interior de la bombilla uno por uno mediante pin­zas. Para la sujeción se utiliza pegamento universal de un componente por la rapidez de secado. En el modelo que exponemos se ha consegui­do alojar una bombilla de neón dentro del portalámpa­ras, lo cual produce un efecto verdaderamente admirable al dar la impresión de que la bombilla está encendida y contiene el belén. 

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Belenes en miniatura 12Cubo porta fotos de plástico de 4 cm encuadra un belén con figuras de estilo neobarroco. Aun cuando el plástico no resulta el material más idóneo para belenes de adorno, el contraste entre marco y figuras puede producir un conjunto armónico.

Los plásticos es posible que sean uno de los materia­les que menos se adaptan a la construcción de belenes de adorno, lo que no signifi­ca que queden taxativamente excluidos. Tal es el caso del belén de la foto 8, donde se muestra cómo se puede montar un belén dentro de un cubo porta fotos de 4 cm de lado. 

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Belenes en miniatura 13El conjunto desmontado muestra cómo proceder en este caso particular.

La principal dificultad estriba acaso en que, como el nacimiento puede ser visto desde cinco de las caras del cubo, las figuras deben colo­carse de modo que cuando menos dos de ellas queden vistas de cara o de medio la­do. Para soslayar este incon­veniente, cada una de las ca­ras laterales del cubo se adorna de alguna forma: so­portando el ángel, con un portal, con una pared baja. En el modelo expuesto se ha completado la presenta­ción mediante un soporte de plástico, que se puede fácil­mente obtener en comercios dedicados a la venta de ele­mentos de exposición para escaparates.

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