Bolsillos para chaquetas

Los bolsillos colocados por encima, si son en género fino, deberán reforzarse por su interior con hilo crudo, y si, por el contrario, son de género grueso, bastará con forrarlos antes de su colocación, debiendo plancharse bien antes de ser unidos a la pieza.Los bolsillos pueden hacerse de dos for­mas distintas: los que van colocados por en­cima, y los que van cortados, o sea interiores.

Los bolsillos colocados por encima, si son en género fino, deberán reforzarse por su interior con hilo crudo, y si, por el contrario, son de género grueso, bastará con forrarlos antes de su colocación, debiendo plancharse bien antes de ser unidos a la pieza.

Para los de confección interior, una vez marcada la dirección que tengan que llevar, se hilvanarán unos bieses del mismo género, uno a cada lado de la señal marcada para el bolsillo, cosiéndolos a medio centímetro de distancia de la señal, cortándolos luego por la mitad, o sea por la misma señal y al llegar a los extremos de los mismos, se hacen unos pe­queños cortes en forma de triángulo; esto es para que al dar la vuelta los bieses al interior de la pieza no tire y puedan plancharse bien las costuras y quedar completamente planas. A continuación se unen los forros al otro ex­tremo del bies de la tela, procurando que estos lleven la misma dirección que la tela de la chaqueta. Por el derecho deben quedar estos bieses completamente juntos, cubriendo todo el ancho que se haya cogido de costura, sujetán­dolos con un punto interior.

Los extremos de los bolsillos, que que­dan en forma de triángulo, se doblan hacia el interior y se pulen por el derecho con una presilla o triángulo de adorno.

Para el encarado de los bolsillos, una vez señalado con un hilván el sitio donde tiene que ir uno de ellos, se marca éste con un yeso; a continuación se dobla la chaqueta de ma­nera que se encaren los sitios donde debe lle­var el otro bolsillo. Para ello se colocará en­cima de una mesa y se juntan bien las costu­ras con alfileres procurando que el bolsillo quede bien encarado pieza por pieza, y gol­peando con la mano toda la parte marcada con yeso, se consigue hacer pasar la señal a la otra parte.

Si la chaqueta no va forrada, los bolsi­llos se pulen por el interior con un bies de forro, después de haber pespunteado todo su contorno. La gráfica número 261 les muestra varias formas de bolsillos para las piezas de sastrería.Si la chaqueta no va forrada, los bolsi­llos se pulen por el interior con un bies de forro, después de haber pespunteado todo su contorno. La gráfica número 261 les muestra varias formas de bolsillos para las piezas de sastrería.

Forros para chaquetas.

Una vez armada la chaqueta y los bolsillos terminados, se hace el replanche con debido esmero hasta lograr que la cha­queta tenga buena forma. Como se ha descrito anteriormente, los forros se cortan con las mismas piezas y con los patrones que se han utilizado para cortar el género, teniendo pre­sente el descontar el trozo de vistas.

Después de haber comprobado su exac­to ajuste con la chaqueta, se cosen todas las costuras a máquina, planchándose para que queden planas, uniéndose el revés del forro con el revés de la chaqueta, empalmando las costuras con un hilván por el interior.

Se debe procurar que el forro quede algo más flojo que la chaqueta, pues de lo contrario, éste, una vez en uso la prenda, cau­saría defectos a la misma.

La parte de los delanteros se coserá a punto invisible, y en la parte inferior de la chaqueta y mangas, antes de coserlas se deben dejar uno tres centímetros, aproximadamen­te, más de forro, para efectuar el pliegue que facilite el movimiento de la misma.

El forro de la manga se hace suelto y luego se empalma la costura delantera de la manga con la de aquél por medio de un hil­ván; y una vez colocadas las correspondien­tes guatas se doblará el forro de la parte su­perior de las mangas, sobrecargándolo sobre las sisas, cosiéndolo a punto de lado bien pe­queño. Este cosido, por ser la parte que con más facilidad se deshace, se tendrá en cuenta hacerlo con la hebra en doble y que el hilo sea de carrete, rematando bien todos los cabos de los hilos.

Una vez terminada la colocación del fo­rro, se hará el replanche final, haciéndose por la parte del derecho con una placa húmeda, y para ello deberá procurarse que la pieza que­de bien limpia de toda clase de hilvanes, sien­do de mucha utilidad para el replanche de cuello y hombros el poderlo colocar sobre un maniquí.

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