Colorantes y óxidos para cerámica

El colorante más puro de la ce­rámica es la misma arcilla, que presenta desde el color natural de la utilizada en una vasija no coci­da hasta el que adquiere una bar­botina que se cuece hasta obtener un color contrastado. Así, puede tenerse una extensa gama de colo­res naturales: negros, marrones, rojos terrosos, grises, tostados, blancos, etc.La palabra «óxido» se usa como término general por los ceramistas.

El material que de hecho se emplea puede ser un simple óxido, pero también puede tratarse de un car­bonato, un dióxido o un pentóxido, y aun así continuar catalogándolo como «óxido».

El colorante más puro de la ce­rámica es la misma arcilla, que presenta desde el color natural de la utilizada en una vasija no coci­da hasta el que adquiere una bar­botina que se cuece hasta obtener un color contrastado. Así, puede tenerse una extensa gama de colo­res naturales: negros, marrones, rojos terrosos, grises, tostados, blancos, etc.

La arcilla pura suele ser blanca; la diversidad de colores antes men­cionados deriva del hecho de que la mayoría de las arcillas se mez­clan o coloran con colorantes natu­rales que se presentan en forma de óxidos metálicos.

Los óxidos de cada metal pro­ducen un color característico cuando se utilizan en cerámica, aunque a veces dicho color no aparece hasta después de cocer el barniz o el esmalte.

La producción de óxidos en los laboratorios o mediante procesos industriales ha añadido hoy día una considerable cantidad de mati­ces cromáticos al repertorio del ceramista; combinando los óxidos de varios metales, éste puede obte­ner virtualmente cualquier color que desee.

Los óxidos naturales son los co­lorantes más comunes para barni­ces y, pese a que algunos (como el de hierro y el de manganeso) pueden utilizarse para colorar ar­cilla o engobe, suele ser preferible emplear los colorantes cerámicos derivados de los óxidos para dicho propósito.

Los óxidos y los colorantes pue­den usarse asimismo en forma rela­tivamente concentrada para desa­rrollar diversas técnicas decorati­vas.

Los óxidos de cada metal difie­ren elemento a elemento en su grado de coloración y en los por­centajes que necesitan añadirse al barniz para producir una determi­nada intensidad de color.

En esta tabla se ofrece una lista de colores que pueden obtenerse al cocer las vasijas en un horno eléctrico, indicándose asimismo los porcentajes de adi­ción requeridos para producir los colores más corrientes.En esta tabla se ofrece una lista de colores que pueden obtenerse al cocer las vasijas en un horno eléctrico, indicándose asimismo los porcentajes de adi­ción requeridos para producir los colores más corrientes.

Los óxidos simples pueden pro­ducir algunas veces barnices de co­lores chillones. En consecuencia, muchos ceramistas prefieren ate­nuar aquel efecto con un segundo óxido. El de hierro suele ser utili­zado para ello. He aquí dos ejem­plos:

Verde suave.

Carbonato de cobre 3 %

Oxido de hierro rojo 1 %

Azul suave.

Carbonato de cobalto 1 %

Oxido de hierro rojo 1 %

El óxido de níquel (0,5-1 %) y el dióxido de manganeso (1 %) son también adiciones bastante co­rrientes para tal fin, y pueden rem­plazar al óxido de hierro en los dos ejemplos anteriores y en otros ca­sos similares.

El negro para barnizar se suele obtener mediante una determinada combinación de los óxidos. Una muy útil es la siguiente:

Oxido de hierro rojo 8 %

Dióxido de manganeso 3 %

Oxido de cobalto 1 %

Los colorantes preparados in­dustrialmente son preferibles a los óxidos naturales para la produc­ción de ciertos colores y gozan de gran predicamento para colorar arcillas y engobes. Algunos pue­den utilizarse tanto en arcillas como en barnices; sin embargo, el empleo de otros es adecuado únicamente para uno de estos dos materiales.

En caso de duda, consultar el catálogo del proveedor habitual para detalles precisos referentes a la adquisición de colores, manera de aplicarlos y porcentajes de adi­ciones.

Cómo colorar una barbotina o barniz con óxido o colorante.

En primer lugar, calcúlese el pe­so del óxido o del colorante en re­lación con el peso seco de la arci­lla o el barniz que se pretende usar con aquéllos para elaborar la bar­botina.

Es muy importante calcular con exactitud la cantidad de óxido que se utiliza. Aun así, diversas cir­cunstancias pueden afectar consi­derablemente los resultados; por lo tanto, es necesario recordar que una arcilla húmeda que no absorbe agua da mejor resultado que una arcilla más porosa.

Mezclar perfectamente el óxido o el colorante con la arcilla en pol­vo o el barniz, asimismo en polvo, antes de añadirle agua, y proceder a revolver bien.

Es siempre preferible tamizar la mezcla primero en seco y luego en líquido.

Elaboración de una mezcla de óxido para colorar barbotina o engobe.

Deslíase una cucharadita del óxido apropiado (menor cantidad si se trata de óxidos fuertes de co­bre o cobalto) en media taza de agua. Añádanse dos cucharaditas de barbotina blanca y mézclese to­talmente.

El fluido resultante de la mezcla es ideal para pintar motivos deco­rativos en arcillas que hayan adop­tado el estado de «cuero duro»,

Elaboración de una mezcla de óxido para decorar un esmalte no cocido, decoración llamada sobre cubierta.

Deslíase una cucharadita de óxi­do (menos, si son óxidos de cobre o cobalto) en media taza de agua. Añádanse dos cucharaditas del bar­niz previamente utilizado en la pieza y mézclese completamente.

Efectúense con todo cuidado los diversos motivos decorativos en la vasija tan pronto como se haya bar­nizado y antes de cocerla.

Si ya de antemano se pretende decorar la superficie barnizada, es preferible añadir un poco de goma al esmalte antes de utilizarlo. Ello lo reforzará y lo hará más resisten­te a las pinceladas que recibirá al ser decorado.

La decoración sobre cubierta se aplica a pincel encima de un esmalte opaco antes de cocer.

Para servirse de los óxidos, méz­clense óxido, agua y barbotina o barniz, según haya de ser para pin­tar arcillas o esmaltes.Para servirse de los óxidos, méz­clense óxido, agua y barbotina o barniz, según haya de ser para pin­tar arcillas o esmaltes.

 

 

 

 

 

 

Los efectos colorantes de los óxidos en un barniz pueden comprobar­se pintando sobre una teja esmal­tada.Los efectos colorantes de los óxidos en un barniz pueden comprobar­se pintando sobre una teja esmal­tada.

 

 

 

 

 

 

Recocida la mencionada teja, los óxidos se queman sobre el esmal­te y muestran sus colores caracte­rísticos.Recocida la mencionada teja, los óxidos se queman sobre el esmal­te y muestran sus colores caracte­rísticos.

 

 

 

 

 

 

Motivos tallados o grabados pue­den colorarse con una mezcla de óxido y barbotina, y obtener así colores contrastados.Motivos tallados o grabados pue­den colorarse con una mezcla de óxido y barbotina, y obtener así colores contrastados.

 

 

 

 

 

 

En el caso anterior, el óxido so­brante puede eliminarse rascando ligeramente con la ayuda de una paleta de acero.En el caso anterior, el óxido so­brante puede eliminarse rascando ligeramente con la ayuda de una paleta de acero.

 

 

 

 

 

 

Suelen utilizarse como plantilla para las aplicaciones de óxido ob­jetos naturales, tales como hierbas y hojas.Suelen utilizarse como plantilla para las aplicaciones de óxido ob­jetos naturales, tales como hierbas y hojas.

 

 

 

 

 

 

Corrientemente, los óxidos se uti­lizan como colorantes de barniz. Los porcentajes de las adiciones deben ser exactos.Corrientemente, los óxidos se uti­lizan como colorantes de barniz. Los porcentajes de las adiciones deben ser exactos.

 

 

 

 

 

 

Es muy importante calcular con exactitud la cantidad de óxido que se utiliza. Aun así, diversas cir­cunstancias pueden afectar consi­derablemente los resultados; por lo tanto, es necesario recordar que una arcilla húmeda que no absorbe agua da mejor resultado que una arcilla más porosa.Material necesario:

Varios óxidos. Balanzas. Agua.

Barbotina o engobe. Barniz o esmalte. Pinceles.

Rascador.

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