Cómo hacer flores de papel

Cómo hacer flores de papel.- Manualidades con papel y cartón.

Flores de papel. En el comercio existe gran surtido de papeles, que muchos ignoran, y automáticamente limitan sus propias facultades creativas y sus realizaciones manuales. Sin pretender que unas flores de papel sustituyan a las naturales, sí puede afirmarse que en algunos casos podrán servir de ayuda para efectuar una decoración alegre cuando la rareza y, por tanto, el coste de las flores naturales resultan casi privativos. Por otra parte, existe otro motivo para llevar a cabo estas creaciones florales: el divertido pasatiempo que suelen proporcionarnos.Flores de papel. En el comercio existe gran surtido de papeles, que muchos ignoran, y automáticamente limitan sus propias facultades creativas y sus realizaciones manuales. Sin pretender que unas flores de papel sustituyan a las naturales, sí puede afirmarse que en algunos casos podrán servir de ayuda para efectuar una decoración alegre cuando la rareza y, por tanto, el coste de las flores naturales resultan casi privativos. Por otra parte, existe otro motivo para llevar a cabo estas creaciones florales: el divertido pasatiempo que suelen proporcionarnos.

En algunos estableci­mientos de papelería, de objetos para fiestas, en los departamentos correspondientes de los gran­des almacenes, disponen de gran variedad de pa­peles que se prestan a muchas realizaciones ma­nuales: papeles crepé en varios colores, papeles plegados o dotados de cenefas, imitación de en­cajes, etc., también con amplio surtido de colores lisos o con motivos decorativos diversos. Existen también papeles con so­porte de películas plásti­cas de calidades satina­das o brillantes, los deno­minados papeles charol, etcétera.

Utilizando ingeniosamente estos papeles, se podrán realizar muchas ornamentaciones y buenas imitaciones de otros productos naturales que, sin pretender creer que las han de sustituir ventajosamente o deben con­currir con todas sus cuali­dades peculiares, sí po­drán servir para conseguir unos elementos decora­tivos en algunos rinco­nes de la casa, que dura­rán posiblemente más que los naturales y que, cuando estemos cansa­dos, se podrán remplazar cómodamente por otras nuevas creaciones, en las que se habrán perfeccio­nado las técnicas y pro­cedimientos de obtención, se habrán buscado otras combinaciones de textura y de color y, lo que qui­zás es más importante, se pasará un buen rato para lograr la feliz plasmación de una idea creativa.

La imitación de flores naturales con papel tiene además otras particularidades nada negligibles, pues vienen a ser como profundizar en unos conocimientos que, a lo mejor, son demasiado simples los que hasta ahora no se ha dado importancia, cual es el conocimiento de una flor, de que a lo mejor, son demasiado simples o a los que hasta ahora no se a dado importancia, cual es el conocimiento de una flor, de qué elementos se compone y cómo varían en las distintas especies florales, cuales son las formas características de los pétalos de la corona, de los sépalos del cáliz, de los estambres y de los pistilos. Asimismo se reparará en la diferencia de los tallos lisos, nudosos, estriados o con espinas o pelos y en las hojas y cómo se hallan distribuidas, además de individualizar su forma, su perfil y contorno.

Puede ser también que, ­impuestos de estas leyes de la naturaleza, se efectúe algo completamente fantasioso y fuera de toda realidad. En el presente artículo se dan algunos, sistemas operativos que, si más no, servirán para entrar en la técnica las realizaciones de flores o grupos vegetales con  papel. Con ellos no se pretende significar que qué elementos son los exclusivos mucho menos los mejores. Debe ser el aficionado quien vaya descubriendo con aplicación cuáles son las técnicas que más le interesan en función de los materiales que utiliza de los útiles que tiene a mano, de los productos con que encola y, no hay que decirlo, se avengan mucho mejor con su ma­nera de ser.

Esencialmente, los tra­bajos con papel requieren unos elementos cortantes, como las tijeras o cuchillos afilados o cútteres, para recortar los papeles en la forma que se crea mejor, y luego son nece­sarios unos productos o elementos auxiliares que permitan agrupar y unir eficazmente los diver­sos trozos de papel. Entre los primeros se hallarán toda clase de colas exis­tentes. Entre los segun­dos, cualquier sistema mecánico de retención, como grapas, chinchetas, clavos, etc., según las conveniencias que requieran los materiales sobre los que se desarrolla la creación floral (es decir, varillitas o baston­cillos, botones redondos o tacos de diversa forma de madera o de otro ma­terial).

En cuanto la utilización de pegamentos es reco­mendable emplear los que ofrecen un más rápido secado, para no permitir lapsos de trabajo estériles mientras se produce el encolado definitivo. Asimismo, si bien son más caros, estos adhesivos no requieren prácticamente retención ninguna durante el secado.

Esta retención o prensión se hace perfecta­mente con clips corrientes de escritorio, con pinzas para la ropa o con alguna otra clase de pinza peque­ña, como las mismas bo­cas de cocodrilo utilizadas para empalmes eléctricos de cables, pues disponen de un muelle entre sus mandíbulas. En puntos donde queden escondi­das o se tengan que recu­brir posteriormente con algún otro detalle, serán de gran ayuda las grapas, que en versiones para es­critorio las hay de tamaño muy pequeño.

No hay que olvidar tampoco las posibilidades de ensamblar elementos flo­rales entre sí, de tal modo que se puedan soltar fá­cilmente para lograr otras combinaciones. En estos casos será muy valioso el uso de la cinta o de pe­queñas muestras de vel­ero recortadas.

Independientemente de los pegamentos son de suma eficacia las tiras autoadhesivas, especial­mente las de dos caras, o bien aquellas películas que, cuando se despojan de la tira del papel de so­porte, se comportan co­mo si se hubiese proce­dido a un embadurnado con cola, con la ventaja de que no se manipula un líquido pringoso y se ad­hiere en el acto.

No hay que decir que, después de haber reali­zado un conjunto floral con papeles de colores, se pueden hacer aporta­ciones de color con pin­tura. En estos casos, la pintura ideal es la que se utiliza especialmente para trabajos manuales, en es­pecial la acrílica, que seca rápidamente. Tam­bién darán muy buenos re­sultados las pinturas al guache, en especial si se utilizan muy espesas.

Para defender del pol­vo las realizaciones florales con papel cabe asi­mismo asperger el con­junto en un barniz celuló­sico en spray e incluso con aceite de sili­conas, también propor­cionado a base de aerosol (spray). La aplica­ción de barniz con pincel no es muy aconsejable, pues, incluso utilizando un producto que no con­tenga agua como disol­vente, por regla general se empapa el papel (so­bre todo el papel crepé, muy poroso) y en algunos casos se producen cam­bios importantes en el tono del mismo material.

Tras estas considera­ciones generales creemos que quien sienta afición por la realización de estos ornamentos a base de papel irá descubriendo por sí mismo las ventajas o inconvenientes de utilizar tal o cual material en fun­ción de lo que se piensa llevar a cabo.

La máquina de gra­par es muy utiliza­da para conseguir una sólida unión entre partes de los elementos florales, como el de reunir la flor con el tallo.La máquina de gra­par es muy utiliza­da para conseguir una sólida unión entre partes de los elementos florales, como el de reunir la flor con el tallo.

 

 

 

 

 

 

Sobre todo, se trata de combinar técnicas diversas para lograr diferentes formas florales. En este caso se conjunta un disco festoneado con otro que ha sufrido profundos cortes radiales formando tiras muy estrechas.Sobre todo, se trata de combinar técnicas diversas para lograr diferentes formas florales. En este caso se conjunta un disco festoneado con otro que ha sufrido profundos cortes radiales formando tiras muy estrechas.

 

 

 

 

 

 

Con papel charol se pueden imitar hojas, las cuales se unen entre sí mediante un alambre fino. Este mismo alambre servirá para sujetar el grupo a cualquier objeto ramificado, como, en este caso, un abeto pequeño.Con papel charol se pueden imitar hojas, las cuales se unen entre sí mediante un alambre fino. Este mismo alambre servirá para sujetar el grupo a cualquier objeto ramificado, como, en este caso, un abeto pequeño.

 

 

 

 

Las fases finales de la realización del conjunto floral sobre un abeto peque­ño.Las fases finales de la realización del conjunto floral sobre un abeto peque­ño.

 

 

 

 

 

 

 

Para la colocación de las flores de papel se situarán arriba las menores, y las mayores abajo, disponiéndolas con arte y gracia.Para la colocación de las flores de papel se situarán arriba las menores, y las mayores abajo, disponiéndolas con arte y gracia.

 

 

 

 

 

 

Para realizar los pétalos debe plegarse en acordeón una hoja de papel de un color, conjuntamente con otra, algo más pequeña, de otro color.Para realizar los pétalos debe plegarse en acordeón una hoja de papel de un color, conjuntamente con otra, algo más pequeña, de otro color.

 

 

 

 

 

Una flor puede realizarse fácilmente con tres hojas de papel crepé de tres colores di­ferentes (azul, rojo y amarillo, por ejemplo).Una flor puede realizarse fácilmente con tres hojas de papel crepé de tres colores di­ferentes (azul, rojo y amarillo, por ejemplo).

 

 

 

 

 

Superponer dos hojas de color y tamaño diferentes, y a continuaci6n encresparlos ligeramente en su parte central.Superponer dos hojas de color y tamaño diferentes, y a continuaci6n encresparlos ligeramente en su parte central.

 

 

 

 

 

 

He aquí tres detalles consecutivos para conseguir una flor con dos hojas de papel de color distinto y otro interior para formar el cáliz. Dóblense con mucha gracia y paciencia los papeles de todos los colores; pues en ello estriba buena parte del agra­do con que se ve el conjunto en total.He aquí tres detalles consecutivos para conseguir una flor con dos hojas de papel de color distinto y otro interior para formar el cáliz. Dóblense con mucha gracia y paciencia los papeles de todos los colores; pues en ello estriba buena parte del agra­do con que se ve el conjunto en total.
He aquí tres detalles consecutivos para conseguir una flor con dos hojas de papel de color distinto y otro interior para formar el cáliz. Dóblense con mucha gracia y paciencia los papeles de todos los colores; pues en ello estriba buena parte del agra­do con que se ve el conjunto en total.

He aquí tres detalles consecutivos para conseguir una flor con dos hojas de papel de color distinto y otro interior para formar el cáliz. Dóblense con mucha gracia y paciencia los papeles de todos los colores; pues en ello estriba buena parte del agra­do con que se ve el conjunto en total.

 

 

 

 

 

Constituye un motivo ornamental de gran efecto este conjunto de flores he­chas con papel, que podrá colocarse en cualquier lugar de una habitación: sobre uno o varios muebles, en el interior de una estantería, en un antepecho, etc.Constituye un motivo ornamental de gran efecto este conjunto de flores he­chas con papel, que podrá colocarse en cualquier lugar de una habitación: sobre uno o varios muebles, en el interior de una estantería, en un antepecho, etc.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El fruncido de los ((pétalos)) es el detalle final. Abajo, izquierda: Recortado de las hojas en círculo con un sencillo procedimiento, utilizando un simple plato. Abajo, derecha: Con ayuda de las tijeras se confecciona otro tipo de flor de contornos mucho más irregulares.El fruncido de los ((pétalos)) es el detalle final. Abajo, izquierda: Recortado de las hojas en círculo con un sencillo procedimiento, utilizando un simple plato.

 

Con ayuda de las tijeras se confecciona otro tipo de flor de contornos mucho más irregulares.Con ayuda de las tijeras se confecciona otro tipo de flor de contornos mucho más irregulares.

 

Con ayuda de las tijeras se confecciona otro tipo de flor de contornos mucho más irregulares

Sugerencia: hay que saber sacar par­tido de los adhesivos.

Gene­ralmente se suele desper­diciar buena cantidad de este producto para toda clase de encolados. En mu­chos casos se logran enco­lados perfectos entre diver­sos trozos de papel median­te la técnica de puntos mejor que con un embadur­nado general de gran parte de la superficie. Ello no sólo provoca un gasto inútil de pegamento, sino que obliga a un mayor tiempo de se­cado.

Por otra parte, y en caso de querer hacer una rectificación de posición, siempre será más fácil desencolar unos puntos que toda une franja o lista, pues segura­mente se destrozará el ma­terial utilizado.