Cómo hacer una tabla para trinchar

Una tabla para trinchar de unas dimensiones apropiadas para tener en la mesa como un complemento de los otros servicios será siempre muy cómoda. Pero ofrecerá mayor aliciente si, en vez de un mero trozo de madera, ésta se adorna con unas tallas cuyos motivos pueden ser muy diversos y que correspondan al gusto de los usuarios.
Una tabla para trinchar de unas dimensiones apropiadas para tener en la mesa como un complemento de los otros servicios será siempre muy cómoda. Pero ofrecerá mayor aliciente si, en vez de un mero trozo de madera, ésta se adorna con unas tallas cuyos motivos pueden ser muy diversos y que correspondan al gusto de los usuarios.

Cómo hacer una tabla para trinchar.- Manualidades madera.

Para cortar cada uno a su medida las lonchas de embutidos, las reba­nadas de pan o como base para co­locar alimentos que se utilizan para untar, resulta muy cómodo tener las viandas a mano dispuestas sobre una tabla plana en la que se puedan realizar operaciones de corte con mayor facilidad que sobre un plato o bandeja de cerámica, los cuales sue­len tener casi siempre los bordes le­vantados e impiden, por tanto, ac­tuar con la hoja del cuchillo normal­mente a la superficie, ya que se tiene que inclinar. Por otra parte, una ta­bla de madera absorbe el corte con facilidad aunque se raye ligeramente y no perjudica en absoluto el filo del cuchillo.

Las medidas de una tabla de trin­char no están sujetas a ninguna nor­ma. Dependerá de las exigencias que se requieran de la misma (uso de muchos fiambres o quesos dife­rentes al mismo tiempo o, al contra­rio, emplearla sólo para cortar pan o una sola vianda).

Por regla general, las tablas para trinchar se suelen hacer de un tamaño comprendido entre el de un plato de loza y el doble del mismo. Tampoco su forma es obligada; puede ser redonda o rec­tangular, como en el caso que se representa aquí. Incluso cabe la so­lución de utilizar dos o más tablas al mismo tiempo si son muchos los co­mensales que tienen que utilizarlas en una misma mesa.

Realizar la talla de una tabla de trinchar resultará un buen ejercicio y práctica de la talla, pues la eje­cución final no requiere precisamente un acabado muy alambicado, ya que una de las condiciones que ha de te­ner es que carezca de relieves muy delicados expuestos a salir per­judicados por la acción del cuchillo durante su utilización.

Por lo tanto, lo más adecuado es la talla en relieve, de manera que los motivos que se esculpan queden destacados sobre un fondo cuya su­perficie es la que se tiene que re­bajar. Este trabajo de rebajo se reali­za después de haber perfilado los contornos de los dibujos que se quie­ren representar mediante golpes de gubia curva y de formón plano.

Para dar una mayor calidad de rusticidad y al propio tiempo conseguir desta­car los dibujos que quedan en relie­ve es preferible que la parte rebaja­da no quede lisa, sino mejor rugosa, conservando prácticamente las mis­mas huellas originales de la acción de cada herramienta. En algunos casos convendrá retocar estos efec­tos con otros para disimular su exa­gerada longitud o, inversamente, para alargar un arranque de poca madera.

La madera a utilizar conviene que sea dura, pero tampoco con exage­ración, a fin de que el trabajo no resulte demasiado penoso, tal como pudiera ocurrir si se utilizase un tro­zo de encina e incluso de roble. Lo importante es que esta madera para una tabla de trinchar tenga una buena compacidad, ya que si las fibras son muy abiertas y tiene mu­chos poros absorberá fácilmente grasas o jugos y quedará impregnada con ellos.

Y si bien las manchas que dichas grasas o jugos puedan dejar llegarán a constituir la «pátina» de la tabla, tampoco conviene que, penetrando éstos en la madera, den lugar a enranciados. Téngase pre­sente que una tabla de trinchar con­viene limpiarla pasándole sólo un trapo por encima o, llegado el caso, con un enjuagado muy rápido con agua para evitar que la madera se humedezca y al volver a secarse se deforme o agriete.

Un buen sistema de «patinar» con anticipación una tabla de trinchar consiste en impregnarla previamen­te con un aceite comestible (el mis­mo aceite de oliva, por ejemplo) y dejarla secar durante unos días an­tes de utilizarla, para evitar que pue­da manchar el mantel durante un empleo prematuro.

Los motivos con que adornar las orillas de esta tabla son infinitos y dependerán del gusto o predilección de cada uno. Podrán ser de propia inspiración o sacados de cualquier obra ilustrada o de un libro de orna­mentaciones.

Fotos y consejos.

1 Utilizar una pieza de madera que esté per­fectamente seca y sea de textura com­pacta, pero no de mucha dureza. Conviene que la tabla no tenga ángulos rectos, sino arromados.1 Utilizar una pieza de madera que esté per­fectamente seca y sea de textura com­pacta, pero no de mucha dureza. Conviene que la tabla no tenga ángulos rectos, sino arromados.

 

 

 

 

 

 

 

2 Lijar concienzudamente las superficies y en particular los cantos que presentan ma­dera de testa. Una lima de tipo surform puede servir perfectamente para el caso.2 Lijar concienzudamente las superficies y en particular los cantos que presentan ma­dera de testa. Una lima de tipo surform puede servir perfectamente para el caso.

 

 

 

 

 

 

 

3 Transportar el dibujo realizado en un papel sobre la superficie de la tabla empleando un papel de calco. Si se quiere una solución si­métrica, dibujar la mitad de la superficie.3 Transportar el dibujo realizado en un papel sobre la superficie de la tabla empleando un papel de calco. Si se quiere una solución si­métrica, dibujar la mitad de la superficie.

 

 

 

 

 

 

 

4 Lo primero que debe hacerse es recortar los perfiles de los motivos, resiguiéndolos cuidadosamente y realizando una incisión profun­da que corresponda al grosor del bajo relieve.4 Lo primero que debe hacerse es recortar los perfiles de los motivos, resiguiéndolos cuidadosamente y realizando una incisión profun­da que corresponda al grosor del bajo relieve.

 

 

 

 

 

 

 

5 A continuación se procede a ejecutar el re­badado mediante una gubia curva no muy plana, realizando un corte junto a otro, pero no con demasiada regularidad.5 A continuación se procede a ejecutar el re­badado mediante una gubia curva no muy plana, realizando un corte junto a otro, pero no con demasiada regularidad.

 

 

 

 

 

 

 

6 El perfilado final de los motivos tallados sobre la tabla se efectúa mediante una gu­bia en forma de V o, en su defecto, con un formón de boca estrecha.6 El perfilado final de los motivos tallados sobre la tabla se efectúa mediante una gu­bia en forma de V o en su defecto, con un formón de boca estrecha. Estos motivos pueden reiterarse para constituir una especie de orla en la que aquéllos se enlacen, ya sea simétricamente o bien cambián­dolos de posición e incluso proce­diendo a invertirlos.