Cómo llenar y emplear el horno para cerámica

Es necesario, además, que el horno posea algunos mecanismos de se­guridad. Por ejemplo, es aconseja­ble que esté dotado de un interrup­tor que corte la corriente automá­ticamente si la puerta se abre. Esta deberá poder cerrarse de manera automática, de modo que sea im­posible abrirse durante la cocción. Finalmente, y de cara a la protec­ción del horno, conviene instalar un fusible capaz de cortar la corrien­te en un momento dadoAlgunos hornos presentan sofisticados sistemas de mandos que permiten al operador preparar un programa completo para todo el ciclo de cocción, el cual puede entonces efectuarse automáticamente.

Es necesario, además, que el horno posea algunos mecanismos de se­guridad. Por ejemplo, es aconseja­ble que esté dotado de un interrup­tor que corte la corriente automá­ticamente si la puerta se abre. Esta deberá poder cerrarse de manera automática, de modo que sea im­posible abrirse durante la cocción. Finalmente, y de cara a la protec­ción del horno, conviene instalar un fusible capaz de cortar la corrien­te en un momento dado

Primera cocida o bizcocho.

Cuando las vasijas están comple­tamente secas puede procederse a su primera cocida. Ello produce un cambio químico en la arcilla, con­virtiéndola irreversiblemente en un material duro. Léase con atención toda la información contenida en este capítulo acerca de los hornos antes de iniciar dicho proceso.

Debido a que las vasijas pueden establecer contacto entre sí mien­tras se cuecen, colóquense las pie­zas más pequeñas dentro de las mayores y apílense juegos de pie­zas borde a borde. Las vasijas pro­vistas de tapadera deben cocerse con ella puesta. Procúrese que la densidad de carga sea: la misma en todo el horno.

Los boles grandes han de cocer­se en posición invertida, en tanto que los pequeños deben apilarse borde a borde con el fin de evitar torceduras.

Colóquense los estantes del hor­no a la misma distancia y utilícese un triple sistema de apoyo (2). Eví­tese todo contacto entre los ele­mentos eléctricos del horno y las vasijas y estantes del mismo.

Si se utilizan conos pirométricos, adquiérase la seguridad de que pue­den observarse a través de la mirilla del horno cuando la puerta está ce­rrada.

Fases de la cocida.

Existen diversas temperaturas de cocción posibles, aunque en la ma­yoría de los casos los greses, las lo­zas y la alfarería pueden cocerse todos ellos a unos 890-900° C en la cocida llamada de bizcocho o pri­mera cocida.

Etapa 1 (0-200° C): Las vasijas contienen considerable humedad atmosférica, que necesita secarse muy despacio. Ábranse todos los respiraderos y la mirilla y comién­cese la cocida dejando el horno en­cendido muy bajo durante toda la noche. Más allá de 200°, toda el agua retenida físicamente se eva­pora. En esta etapa, las vasijas he­chas de cualquier manera con arci­llas densas quedan destrozadas. Una vez alcanzados los 200°, la ve­locidad de aumento de la tempera­tura puede incrementarse algo.

Etapa 2 (350- 700° C): Continúe­se elevando la temperatura poco a poco, para que el agua unida quí­micamente se separe de la molécu­la de arcilla y se evapore. De he­cho, casi toda el agua habrá desa­parecido antes de los 500°, aunque por razones químicas es mejor no aumentar la velocidad de subida de la temperatura antes de los 580°. A partir de 500°, ciérrense los res­piraderos más grandes, pero man­téngase abierta la mirilla de la puerta.

Etapa 3 (hasta 900° C): La mate­ria orgánica desaparece, totalmen­te quemada, de la arcilla, el carbo­no se desprende y los materiales inorgánicos existentes se transfor­man en óxidos.

Déjese enfriar el horno despacio y de manera gradual No debe abrir­se hasta los 200°.

Las vasijas no deben tocarse con las manos cuando se vacía el hor­no. Es preferible llevar guantes.

Si las piezas bizcochadas no se tuvieran que esmaltar en seguida, es recomendable guardarlas envuel­tas en papel o metidas en cajas para que no se ensucien de polvo.

El horno eléctrico.

Por regla general, se trata de una gran caja formada por ladrillos re­fractarios capaces de resistir altas temperaturas y cuyo exterior está forrado de metal.

Los hornos pueden funcionar con gas, leña, aceites pesados y, más fre­cuentemente, con electricidad. Las paredes interiores del horno eléc­trico contienen resistencias eléctri­cas enrolladas; algunos incluso las tienen en la solera y en la puerta.

Los elementos eléctricos del hor­no pueden fundirse o romperse con facilidad si caen sobre ellos frag­mentos de arcilla o barniz. Úsese un pincelito u objeto similar para eli­minar toda materia ajena al horno antes de cada cocida. Tóquense lo menos posible con las manos los elementos eléctricos.

Estantes.

Para su definitiva cocción, las vasijas esmaltadas se colocan en el horno sobre estantes; algunas ve­ces, dichos estantes se hacen de ar­cilla refractaria, aunque hoy en día se encuentran construidos en mate­riales más resistentes, como el car­borundo. Se sostienen sobre apo­yos refractarios.

Las vasijas esmaltadas nunca de­ben colocarse directamente sobre los estantes ni la solera, sino, para evitar que se pegue el esmalte, se­pararse de aquéllos por medio de pequeños apoyos de unos 12 mm. Todos los apoyos que sostengan estantes superiores deberán ser emplazados verticalmente sobre los primeros. Utilícese un sistema triangular, con dos apoyos en la boca del horno y otro en el centro de la parte interior del estante, o al revés. No se emplearán nunca estantes torcidos o resquebrajados.

Los estantes pueden resultar fá­cilmente perjudicados por el barniz que se funde sobre los mismos para formar el vidriado. Protéjanse con una capa de aguada o lechada para el horno, que puede o bien adqui­rirse en el proveedor habitual o bien elaborarse mezclando un 50 % de caolín y un 50 % de sílice con agua. Aplíquense dos o tres capas a las superficies superiores de los estantes únicamente. En el caso de que sean viejos, elimínese toda go­tita de barniz que se haya pegado y rellénense los agujeros que hayan podido producirse. Jamás deben invertirse los estantes una vez se ha aplicado la aguada. Cepíllense los reversos de aquéllos antes de co­locarlos.

Los hornos funcionan mejor si la carga está uniformemente distribuida en el mismo.

Temperatura.

Es esencial disponer de un méto­do exacto para determinar la tem­peratura dentro del horno. El me­jor de ellos consiste en utilizar co­nos pirométricos, los cuales poseen un determinado punto de fusión. Cada cono está codificado, con el fin de determinar su equivalente de temperatura. Los conos se colocan entre las vasijas de forma que pue­dan observarse a través de la miri­lla. Cuando alcanzan la tempera­tura para la que estén codificados, se ablandan e inclinan, indicando el final de la hornada.

En primer lugar, averígüese la temperatura que se requiere y se­lecciónese el cono apropiado. Coló­quense tres conos en serie en una placa o bien presióneselos sobre una tablilla de arcilla refractaria, de modo que formen un ángulo de unos 8° respecto a la vertical (5). El cono central indica la temperatura requerida. Cuando el horno se aproxima a la temperatura de ma­duración, el cono que señala la temperatura inferior se reblande­cerá y poco a poco se inclinará, hecho que indica que el aumento de la temperatura del horno deberá vigilarse con atención. La tempe­ratura requerida se alcanza cuando el cono central se inclina. Al empe­zar a inclinarse el tercer cono, exis­te el peligro de exceder de la tern­peratura que se deseaba alcanzar.

Otra forma de medir la tempera­tura consiste en emplear un piró­metro y un termopar (7). El termo­par es un tubo de sílice que, a tra­vés de la pared del horno, se pro­yecta hacia el interior de la cámara de aquél. Contiene una banda bi­metálica cuyos constituyentes pre­sentan un grado diferente de reac­ción al calor. El pirómetro, que es un simple potenciómetro, mide dicha reacción y la traduce a una determinada temperatura.

Para la primera cocción-se puede utilizar únicamente el pirómetro, aunque para cocidas posteriores es mejor emplear una combinación de conos y pirómetro.

Los controles en los hornos eléc­tricos varían según el modelo. To­dos ellos están conectados a un conmutador de gran potencia (el horno nunca debe abrirse en tanto esté encendido). Muchos hornos poseen controles de energía varia­ble (0-100° C) para cada fase eléc­trica y un dispositivo que, por me­dio del pirómetro, hace que el hor­no se apague al alcanzarse una determinada temperatura pres­tablecida. Normalmente también es posible mantener la tempera­tura de maduración cuando ésta se alcanza, con lo que se iguala más el barniz.

Compruébense los estantes del horno. Píntese la superficie superior con aguada; límpiense los bordes y la cara inferior.Compruébense los estantes del horno. Píntese la superficie superior con aguada; límpiense los bordes y la cara inferior.

 

 

 

 

 

 

Sosténganse cada uno de los estan­tes empleados sobre tres apoyos re­fractarios que tengan la altura ade­cuada.Sosténganse cada uno de los estan­tes empleados sobre tres apoyos re­fractarios que tengan la altura ade­cuada.

 

 

 

 

 

 

Las vasijas deben cocerse con la ta­padera puesta y los boles en posi­ción 'invertida, con el fin de evitar distorsiones.Las vasijas deben cocerse con la ta­padera puesta y los boles en posi­ción invertida, con el fin de evitar distorsiones.

 

 

 

 

 

 

Los apoyos refractarios pueden pre­sentar diversas formas, de acuerdo con las preferencias y necesidades personales.Los apoyos refractarios pueden pre­sentar diversas formas, de acuerdo con las preferencias y necesidades personales.

 

 

 

 

 

 

Típicas placas de conos pirométri­cos mostrando el ángulo correcto de desplazamiento respecto de la ver­tical.Típicas placas de conos pirométri­cos mostrando el ángulo correcto de desplazamiento respecto de la ver­tical.

 

 

 

 

 

 

Los conos se doblan en respuesta al calor que reina en el horno, lo cual permite comprobar el sucesivo desa­rollo de la cocción.Los conos se doblan en respuesta al calor que reina en el horno, lo cual permite comprobar el sucesivo desa­rollo de la cocción.

 

 

 

 

 

 

Tanto el pirómetro como el termo­par permiten precisar con exactitud la temperatura que reina en el inte­rior del horno.Tanto el pirómetro como el termo­par permiten precisar con exactitud la temperatura que reina en el inte­rior del horno.

 

 

 

 

 

 

Los típicos controles del horno in­cluyen fusibles, avisos luminosos y reguladores variables del paso de la energía.Los típicos controles del horno in­cluyen fusibles, avisos luminosos y reguladores variables del paso de la energía.

 

 

 

 

 

 

Se presenta aquí el interior de un horno semivacío que muestra el as­pecto que ostentan las vasijas una vez cocidas.Se presenta aquí el interior de un horno semivacío que muestra el as­pecto que ostentan las vasijas una vez cocidas.

Material necesario:

Aguada o lechada para horno. Conos pirométricos. Pirómetro y termopar.

 

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