Cómo sacar partido de la iluminación artificial.- Manualidades decoración.

Ilumicación artificial. Hace relativamente pocos años, el psicólogo William James Iluminación artificial.

Hace relativamente pocos años, el psicólogo William James demostró que más del 50 por 100 de las informaciones y sensaciones captadas por el hombre son recibidas a través de la vista, o sea que tienen su origen en la luz.

Cuando un ambiente adolece de una iluminación mala, inadecuada o deficiente, influye en la persona no sólo físicamente -dañándole los ojos-, sino también psíquicamente al crearle sensaciones de malestar e irritabilidad. Por el contrario, ambientes con iluminación adecuada producen agradables sensaciones de relax y bienestar. De aquí que en ciertos medios se hable de estrategia o de planificación de la iluminación.

Para dominar la técnica de la iluminación es necesario conocer previamente los conceptos básicos que la rigen, los cuales son fácil­mente inteligibles.Para dominar la técnica de la iluminación artificial es necesario conocer previamente los conceptos básicos que la rigen, los cuales son fácil­mente inteligibles. Dada la naturaleza del tema, todas las definiciones o datos que se dan proceden de institu­ciones oficiales o particula­res reconocidas, tanto de ámbito nacional como inter­nacional. Dichos conceptos son los siguientes.

Luminarias.

La C.I.E. (Comisión Inter­nacional de Electricidad) de­fine las luminarias como aparatos que distribuyen, filtran o transforman la luz emitida por una o varias lám­paras y que contienen todos los accesorios necesarios para fijar y sostenerlas y poder conectarlas al circuito de alimentación. Esta defi­nición permite establecer varias clasificaciones de las luminarias -tantas como conceptos contiene-, pero una clasificación de mucha utilidad en el bricolaje es la dada por Flector BJC y que se resume en las tablas I y II.

Flujo luminoso.

Recibe el nombre de flujo luminoso la cantidad de luz que emite una lámpara du­rante 1 segundo y en todas direcciones. La unidad em­pleada para medir el flujo luminoso es el lumen.Recibe el nombre de flujo luminoso la cantidad de luz que emite una lámpara du­rante 1 segundo y en todas direcciones. La unidad em­pleada para medir el flujo luminoso es el lumen.

Para mejor comprensión de la cantidad de luz que presupo­ne el lumen, puede decirse que una bombilla transparente de 40 W emite unos 500 lúmenes y que un tubo fluo­rescente, también de 40 W, color blanco cálido, emite unos 3.000 lúmenes.

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Factor de reflexión.

En una habitación ilumina­da por una luminaria de haz indirecto, como la represen­tada en la tabla 1, una mone­da situada en un punto cual­quiera del suelo de dicha ha­bitación queda iluminada porque la luz rebota en el techo y en las paredesEn una habitación ilumina­da por una luminaria de haz indirecto, como la represen­tada en la tabla 1, una mone­da situada en un punto cual­quiera del suelo de dicha ha­bitación queda iluminada porque la luz rebota en el techo y en las paredes, lle­gando finalmente a la mone­da, que recibe tanta más luz cuanto más claro es el color del techo, de las paredes e incluso del suelo.

Ello se debe a que cada color de­vuelve -refleja- tan sólo una parte de la luz que recibe.

La proporción entre la luz reflejada y la luz recibida por un objeto tiene el nombre de factor de reflexión y se mide en tanto por ciento. Só­lo a título ilustrativo se dirá que una pared pintada con pintura plástica de color ver­de suave tiene un factor de reflexión del 75% (refleja el 75% de la luz recibida), mien­tras que pintada de color verde musgo tiene un factor de reflexión del orden del 17 por ciento.

Fuentes de luz.

Si se enfoca una linterna a un espejo, es relativamente fácil leer con la luz que, no sólo refleja, sino que, en cier­to modo, amplifica el espejo.

Recomendaciones para un correcto alumbrado localizado

Si se enfoca una linterna a un espejo, es relativamente fácil leer con la luz que, no sólo refleja, sino que, en cier­to modo, amplifica el espejo.

Se puede, pues, decir que la linterna es una fuente de luz primaria porque la emite por sí misma, mientras que el espejo es una fuente de luz secundaria porque emite una luz que ha recibido.

Si, hace algunos años, las lám­paras se adornaban con col­gantes de cristal tallado, no era únicamente como mero adorno: los colgantes actua­ban como fuentes de luz se­cundarias. El que moderna­mente las bombillas alcan­cen valores de flujo luminoso más elevado causó en parte la desaparición de los col­gantes de cristal.

Factores varios.

Otros factores producen pérdidas o modificaciones del flujo luminoso. La distan­cia existente entre la fuente de luz y el objeto será deci­siva en este sentido. Las me­didas del local también influ­yen; compárense, por ejem­plo, un salón cuadrado y un pasillo largo y estrecho, am­bos con la misma superficie, y se verá que no pueden ser iluminados de igual forma.

Una fuente de luz o una iluminación artificial instaladas en ambientes de polvo o grasas (por ejemplo, un jardín y una cocina) verán mermada su eficacia. También existe una degradación paulatina de las fuentes de luz: una bombilla o un tubo fluorescente emi­ten más luz cuando son nue­vas que cuando tienen horas de funcionamiento.

Nivel de iluminación.

De todo cuanto antecede se infiere que el flujo lumino­so que emite una fuente de luz dista mucho de ser el que recibe el objeto.

Ejemplo típico de iluminación de co­medor-living, con luz concentrada sobre la mesa, reforzada con otras más localizadas.

De todo cuanto antecede se infiere que el flujo lumino­so que emite una fuente de luz dista mucho de ser el que recibe el objeto.

Pero si im­portante es el flujo luminoso emitido, no lo es menos el que recibe el objeto, ya que es, en realidad, el que permite que se realice o no una actividad; así, si un libro no recibe suficiente flujo lumi­noso no se puede realizar la actividad de leer, por ejem­plo.

De aquí que la cantidad de luz que llega al objeto deba referirse a la unidad de superficie. Así, recibe el nombre de nivel de ilumina­ción el flujo luminoso inci­dente por unidad de superfi­cie. Su unidad es el lux, y genéricamente 1 lux equi­vale a 1 lumen incidente por metro cuadrado (Ium/m²) de superficie receptora.

Concretando y haciendo prácticos los conceptos anteriores, se ve que la ilumina­ción requiere una «estrategia» o una «planificación» debido a la interpretación de los fac­tores que intervienen:

a) Forma, reparto y direc­ción del haz luminoso = tipo de luminaria.

b) Potencia de las lám­paras = flujo luminoso.

e) Entorno y decoración = factor de reflexión, fuentes de luz secundarias y factores varios.

d) Actividad a realizar = nivel de iluminación.

A esto hay que añadir las disponibilidades de los cir­cuitos eléctricos y las dispo­siciones legales vigentes en cada país.

Práctica de la iluminación.

Procedimiento para planificar el alumbrado de una sala de estar.

Procedimiento para planificar el alumbrado de una sala de estar.

Llegado este punto, sabe ya todo lo nece­sario para planificar la ilu­minación doméstica, pero difícilmente podrá disponer de datos, tablas y coeficien­tes correspondientes a cada concepto y, a menos que lo haya estudiado específica­mente, desconoce el proceso de cálculo que los relaciona.

De aquí que deba seguir unas normas prácticas que susti­tuyan la realización de un cálculo adecuado.

Primeramente, debe dis­poner de un plano de la ha­bitación cuidadosamente ela­borado, lo cual resulta fácil si se dibuja sobre papel cuadriculado en el que cada cuadro represente, por ejemplo, una baldosa y cuidando de situar con exactitud los muebles y enseres. Sobre este plano situará -esmerán­dolas- las actividades a rea­lizar en las diversas áreas (1). Dibujando un plano se ilustra mucho mejor la dis­tribución de la luz y de esta forma se puede determi­nar la luminaria adecuada y el nivel de iluminación pre­ciso, teniendo en cuenta que para cada actividad es nece­sario considerar los siguien­tes puntos: tamaño y detalle de los objetos a percibir o manipular; distancia media entre los ojos y los objetos; brillo del objeto manejado; tiempo que debe durar la observación juntamente con la permanencia de la actividad, y la seguridad.

Salas de estar y comedores.

Una sala de estar o un co­medor-living deben tener una buena luz general, de techo o suspendida, reforzada con otras más localizadas y a me­nor altura para tareas espe­cíficas, que serán lámparas de sobremesa, de pie o fijas de pared, cerca de las zo­nas de trabajo, siempre de haz sensiblemente cerrado y -es recomendable- orientables.Una sala de estar o un co­medor-living deben tener una buena luz general, de techo o suspendida, reforzada con otras más localizadas y a me­nor altura para tareas espe­cíficas, que serán lámparas de sobremesa, de pie o fijas de pared, cerca de las zo­nas de trabajo, siempre de haz sensiblemente cerrado y -es recomendable- orientables.

Estas luces deberán colocarse y tener suficiente flujo luminoso para que no se necesiten otras luces en la habitación, dando una at­mósfera adecuada y aho­rrando electricidad. Los apli­ques de pared podrán usarse para iluminar detalles, plan­tas, cuadros, etc., recomen­dándose las luminarias de haz indirecto o difusor por los agradables efectos que producen.

En el comedor se necesita una luz, de haz directo, sus­pendida sobre la mesa, de modo que, con las demás lu­ces apagadas, las horas de la comida se acompañen de una atmósfera íntima.

Las cortinas se iluminan ocultando un tubo fluores­cente de 40 W, del color que más agrade, detrás de una galería. Se crea así un efecto de cascada de luz con una atmósfera suave y acogedo­ra. Debe prestarse un gran cuidado, ya que, para conseguir este efecto, no deben emplearse nunca bombillas, ya que existe el riesgo de incendio.

 Cocinas.

Los tubos fluorescentes son ideales para cocinas y se pueden adquirir en una ex­tensa gama de tonos para proporcionar efectos de luz suave o de día.

Las luminarias particulares deben ser colocadas direc­tamente sobre las superfi­cies de trabajo; la luz de la cocina propiamente dicha tiene acoplada a la campana extractora de humos mediante una lu­minaria estanca o blindada.

En el caso de que sobre las superficies de trabajo haya armarios, se colocan tubos fluorescentes de menor ta­maño debajo de los mismos y protegidos por una panta­lla, de modo que la luz incida directamente sobre la super­ficie de trabajo.

El interior de los armarios y despensas también debe­ría iluminarse, pudiendo ins­talarse interruptores de con­tacto que desconecten la luz cuando la puerta esté ce­rrada.

Naturalmente, cada lumi­naria debe llevar su propio interruptor, con lo que se consigue un gran ahorro de electricidad.

Cuartos de baño.

Requieren igualmente una buena luz general de techo; pero además necesitan que los espejos tengan un alto nivel de iluminación para las actividades cotidianas de maquillaje, afeitado, etc.

Tabla III

Requieren igualmente una buena luz general de techo; pero además necesitan que los espejos tengan un alto nivel de iluminación para las actividades cotidianas de maquillaje, afeitado, etc.

Estas luces deben ser colo­cadas a ambos lados del es­pejo y, para evitar el des­lumbramiento que resulta de un alto nivel de iluminación colocado prácticamente a la altura de la vista, deben usar­se bombillas mates u opali­nas, o bien pantallas de igua­les características.

Dormitorios.

Igualmente, necesitan una luz general para el acceso a la habitación, pero es muy importante la elección de las luces gemelas que se insta­lan sobre las mesitas o por encima de la cabecera de la cama, cuya misión es crear esa sensación de relax y tranquilidad que debe preceder a un sueño reparador. Luminarias semiindirectas o difusoras con pantallas de tonos cálidos serán reco­mendables en este caso. 

Iluminación de confort y seguridad.

Si se desea confort, debe evitarse el deslumbramiento disponiendo las lámparas de forma que nunca pueda verse la bombilla. También se obtiene confort disponien­do una luz ambiental cuyo nivel de iluminación sea una tercera parte de la que se tie­ne cuando se lee, cose o tra­baja.

La televisión necesita ser vista con una luz indirecta que suavice el brillo de la pantalla

Si se desea confort, debe evitarse el deslumbramiento disponiendo las lámparas de forma que nunca pueda verse la bombilla. También se obtiene confort disponien­do una luz ambiental cuyo nivel de iluminación sea una tercera parte de la que se tie­ne cuando se lee, cose o tra­baja.

Ciertas áreas necesitan una iluminación particular­mente eficaz; tal es el caso de las escaleras y los escalo­nes aislados, particularmente si en la casa habitan perso­nas mayores o niños.

Las es­caleras pueden iluminarse colocando luces difusoras para iluminar los escalones superiores e inferiores, re­forzándolas con otros puntos de luz en tramos de curva o rellanos. Luces de adorno, de techo y de pared, son muy útiles en estos casos.

Cálculo práctico.

Para plasmar en números lo anteriormente expuesto, se han incluido en la tabla III los valores del nivel de ilumi­nación recomendados para diferentes actividades.

Tabla IV

Para plasmar en números lo anteriormente expuesto, se han incluido en la tabla III los valores del nivel de ilumi­nación recomendados para diferentes actividades.

Asi­mismo, en la tabla IV se in­cluyen los valores orientati­vos de la potencia de lámpa­ra necesaria por metro cua­drado de superficie, y en la que basta multiplicar el valor dado por la superficie de la habitación para saber apro­ximadamente la potencia to­tal que debe instalarse y adoptar luego la solución más idónea.

Ejemplo: ilumi­nación general con nivel bajo de un salón de 16 m² mediante bombillas de incandescencia. En la citada tabla IV se da un valor de 35 W / m2, que multiplicados por16 m², dan un total de 360 W. Solu­ciones: 4 bombillas de 100 W (con exceso); 6 bombillas de 60 W; 9 bombillas de 40 W, etcétera.  

Cuanto se diga sobre ilu­minación debe tener siempre un carácter general: si cada estancia tiene su propia ilu­minación, también cada per­sona tiene su propio sentido de la decoración y de la esté­tica. No obstante deberían quedar claras tres ideas:

a) Iluminaciones únicas con pretexto de ahorro no sirven precisamente para ahorrar.

b) La multiplicidad de lumi­narias no produce más gas­to, si se prevé un número adecuado de interruptores.

c) El deslumbramiento, por lo nocivo, debe ser evitado a toda costa, mediante pantallas adecuadas o bombillas mates y opalinas.

Sólo de esta forma se con­seguirá un grato ambiente en la vivienda. 

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