Conocimientos de la madera

La madera natural, maciza, cada vez se em­plea menos, pues, además de ser muy cara, su labrado no siempre está exento de pro­blemas. Sin embargo, su, uso en chapas de revestimiento de tableros todavía se man­tiene en auge. A pesar de todo ello, la ma­dera natural continúa teniendo un gran valor en la realización de aquellos trabajos que re­quieren un acabado perfecto o en la reproduc­ción exacta de una pieza antigua, de un ins­trumento o de un objeto que forzosamente deben ser hechos según los cánones esta­blecidos. Para conocimiento del aficionado se exponen las características de algunas maderas que pueden serle útiles. Los profe­sionales distinguen entre el corazón, el dura­men y la albura de la madera según la pro­gresión desde el centro hacia la periferia del tronco. El duramen es la zona más dura y mejor apreciada, ya que el corazón, en de­terminados casos, puede haber perdido sus caracteres esenciales.La madera.

La madera natural, maciza, cada vez se em­plea menos, pues, además de ser muy cara, su labrado no siempre está exento de pro­blemas. Sin embargo, su, uso en chapas de revestimiento de tableros todavía se man­tiene en auge.

A pesar de todo ello, la ma­dera natural continúa teniendo un gran valor en la realización de aquellos trabajos que re­quieren un acabado perfecto o en la reproduc­ción exacta de una pieza antigua, de un ins­trumento o de un objeto que forzosamente deben ser hechos según los cánones esta­blecidos.

Para conocimiento del aficionado se exponen las características de algunas maderas que pueden serle útiles. Los profe­sionales distinguen entre el corazón, el dura­men y la albura de la madera según la pro­gresión desde el centro hacia la periferia del tronco. El duramen es la zona más dura y mejor apreciada, ya que el corazón, en de­terminados casos, puede haber perdido sus caracteres esenciales.

Aunque pueda parecer in­concebible, en algunos paí­ses como Malasia las tra­viesas del ferrocarril son de teca maciza. En otros, sin embargo, apenas si se con­sigue en chapas para reves­timiento de muebles. En al­gunos buques y para ciertos muebles escandinavos aún continúa usándose esta ma­dera, extremadamente valio­sa por su bello aspecto, du­reza y gran resistencia.Teca.

Aunque pueda parecer in­concebible, en algunos paí­ses como Malasia las tra­viesas del ferrocarril son de teca maciza. En otros, sin embargo, apenas si se con­sigue en chapas para reves­timiento de muebles. En al­gunos buques y para ciertos muebles escandinavos aún continúa usándose esta ma­dera, extremadamente valio­sa por su bello aspecto, du­reza y gran resistencia.

Esta madera admite toda clase de labores y apenas presenta «trabajo», es decir, contracciones o modifica­ciones en su estructura. Retiene abundantes sustancias oleosas, lo que le proporcio­na una gran estabilidad con­tra eventuales reacciones debidas a otros materiales, como, por ejemplo, el hierro.

La teca se conoce tam­bién como roble de la India, pues se encuentra en estado natural en dicho país y crece hasta una altura de 40 m. Las especies más apreciadas son las de Birmania y Siam.

Para labrarla hay que utili­zar herramientas de calidad y bien afiladas, pues no sólo sería absurdo emplear útiles deficientes para un mate­rial tan valioso, sino que en su estructura se hallan par­tículas minerales (calcio fos­fórico, por ejemplo), las cua­les pueden embotar fácil­mente el filo de las herra­mientas.

El precio de la teca es inestable, ya que depende de las fluctuaciones inter­nacionales y de las relacio­nes comerciales con los paí­ses que poseen esta madera. Lo que sí hay que tener pre­sente es no confundir la auténtica madera de teca de Asia con otras especies afi­nes africanas, como el iroco, de bastante menor valía.

En los países del norte de Europa, el 70 % de los bos­ques está constituido por coníferas, entre las cuales esta clase de pino represen­ta un 27 %. Se comprende que la explotación de esta conífera, de gran estabilidad, haya sido muy cuidada, ya que no sólo se emplea en los países que la poseen, sino que se exporta a otros meri­dionales donde las especies similares no ofrecen tantas garantías.Pino nórdico.

En los países del norte de Europa, el 70 % de los bos­ques está constituido por coníferas, entre las cuales esta clase de pino represen­ta un 27 %. Se comprende que la explotación de esta conífera, de gran estabilidad, haya sido muy cuidada, ya que no sólo se emplea en los países que la poseen, sino que se exporta a otros meri­dionales donde las especies similares no ofrecen tantas garantías.

A pesar de que el pino nór­dico presenta cierta seme­janza con el abeto, se dife­rencia de éste por tener las piñas colgantes y además por la gran cantidad de ra­mitas que envuelven el tronco, cosa que en el abeto no ocurre, pues las ramas se distinguen claramente hasta el mismo ápice. La forma de éste en el pino nórdico es piramidal, en tanto que en el abeto es más cónica. Sus raíces son muy superfi­ciales, mientras las del abeto son muy hondas.

El pino nórdico o Flandes es blando y blanquecino (hasta un amarillo pajizo). Se emplea para carpintería de armar y de construcción, así como para la realización de instrumentos musicales; tam­bién se usa para piezas ta­lladas.

Su madera es muy apre­ciada por su ductilidad, su aptitud para el teñido y, pese a su blandura, su gran resis­tencia.

Es la madera maciza natu­ral que resulta más barata debido a su gran aprove­chamiento y carencia de pér­didas, pues tanto los tablo­nes como las tablas que se comercializan resultan muy bien escuadrados y carecen de defectos (nudos, madera de albura, etcétera).

El palisandro brilla con ful­gor propio entre las maderas empleadas para la construc­ción de muebles. De gran fi­nura, elegante veteado y olor agradable, ofrece un anima­do contraste de colores cla­ros y oscuros, al tiempo que permite un acabado perfec­to. Estas son las cualidades externas de esta madera no­ble, apoyadas por la coti­zación que alcanza en el mercado y por el reconoci­miento que goza entre los que la trabajan. No obstante, dicho trabajo no es fácil, pues suele ser muy dura la madera y requiere atencio­nes constantes, como, por ejemplo, saber distinguir los costeros de las piezas centrales.Palisandro.

El palisandro brilla con ful­gor propio entre las maderas empleadas para la construc­ción de muebles. De gran fi­nura, elegante veteado y olor agradable, ofrece un anima­do contraste de colores cla­ros y oscuros, al tiempo que permite un acabado perfec­to. Estas son las cualidades externas de esta madera no­ble, apoyadas por la coti­zación que alcanza en el mercado y por el reconoci­miento que goza entre los que la trabajan. No obstante, dicho trabajo no es fácil, pues suele ser muy dura la madera y requiere atencio­nes constantes, como, por ejemplo, saber distinguir los costeros de las piezas centrales.

El palisandro procede de Sudamérica y de las Indias Orientales, es decir, de aquellas tierras donde Colón creyó haber arribado en su viaje de descubrimiento. Pero también hay palisan­dros en Oriente y en África, aunque cabe señalar el co­lorido oscuro que ofrece el auténtico palisandro de Río, casi marmóreo, que lo dife­rencia de las otras especies afines, más amarillentas y de textura más basta y con ten­dencia a rajarse.

Ya se ha dicho que es una de las maderas más caras, tanto macizas como en cha­pa. En esta modalidad hay que tener en cuenta sus ca­racteres de reflexión y de simetría en las vetas.

El alerce es una conífera de gran capacidad, cuya madera no es lo suficiente­mente conocida, salvo en aquellos países de Centro­europa donde se produce y comercializa. Mientras más oscuro sea el corazón de la madera tanto mejor será ésta. A propósito del corazón de la madera hay que saber que esta parte central de este árbol es material muer­to, a pesar de ser la columna que lo aguanta. Las sustan­cias que hay incrustadas en él, tales como los taninos y las sales inorgánicas, evitan su corrupción.Alerce.

El alerce es una conífera de gran capacidad, cuya madera no es lo suficiente­mente conocida, salvo en aquellos países de Centro­europa donde se produce y comercializa. Mientras más oscuro sea el corazón de la madera tanto mejor será ésta.

A propósito del corazón de la madera hay que saber que esta parte central de este árbol es material muer­to, a pesar de ser la columna que lo aguanta. Las sustan­cias que hay incrustadas en él, tales como los taninos y las sales inorgánicas, evitan su corrupción.

En su estado natural, el alerce se puede identificar fácilmente por sus pequeñas piñas. En cambio, cuando ha sido aserrado, su veteado es muy parecido al del pino co­mún o rodeno. No obstante, su estructura es muy dife­rente.

Los anillos anuales de cre­cimiento de esta conífera pueden llegar a estar sepa­rados hasta 2 cm.

El alerce es muy resisten­te al agua, por lo que se em­plea mucho en carpintería exterior (postes, contraven­tanas, puertas), para suelos y en carpintería de obras acuáticas. También se utili­za en muebles, ya que posee una belleza de veteado muy peculiar.

Los veteranos marinos in­gleses de hace dos siglos bebían el ron de Jamaica en sus camarotes sobre finas y bellas mesas de caoba. Desde aquella zona del Caribe, la caoba fue intro­ducida en Europa. Parece como si en los úl­timos tiempos la caoba hu­biese cedido el aprecio de que gozó en favor del palisandro o de la teca. De acuer­do con ello, el precio de la caoba ha bajado relativa­mente respecto a las altísi­mas cotizaciones que había alcanzado.Caoba.

Los veteranos marinos in­gleses de hace dos siglos bebían el ron de Jamaica en sus camarotes sobre finas y bellas mesas de caoba. Desde aquella zona del Caribe, la caoba fue intro­ducida en Europa.

Parece como si en los úl­timos tiempos la caoba hu­biese cedido el aprecio de que gozó en favor del palisandro o de la teca. De acuer­do con ello, el precio de la caoba ha bajado relativa­mente respecto a las altísi­mas cotizaciones que había alcanzado.

Esta menor valoración no debe influir en la elección de esta madera, que continúa aún poseyendo todas sus virtudes esencia­les (lisa, fina, dura, compac­ta, incarcomible, fácil de abrillantar, etc.). Su veteado es quizá más discreto que el de las otras dos maderas, más continuo y de un tono general más regular.

La caoba ha sido suplan­tada por otras maderas (es­pecialmente africanas) deno­minadas «caobillas», por lo que se deberá exigir «caoba legítima» al realizar cualquier compra de esta madera.

El haya crece en Europa Central y en las zonas mon­tañosas de Europa meridio­nal. En cambio, no se en­cuentra en Inglaterra ni en los países escandinavos. La madera de haya es de las más comunes en todos los países europeos. Con haya se han realiza­do gran cantidad de objetos (botones, cucharas, perche­ros, cepillos, etc.). Actual­mente sigue empleándose mucho (incluso para suelos de parquet), pese a la concu­rrencia de nuevos materiales.Haya.

El haya crece en Europa Central y en las zonas mon­tañosas de Europa meridio­nal. En cambio, no se en­cuentra en Inglaterra ni en los países escandinavos.

La madera de haya es de las más comunes en todos los países europeos. Con haya se han realiza­do gran cantidad de objetos (botones, cucharas, perche­ros, cepillos, etc.). Actual­mente sigue empleándose mucho (incluso para suelos de parquet), pese a la concu­rrencia de nuevos materiales.

A finales del siglo pasado y principios de éste (y ahora nuevamente) los muebles de haya curvada invadieron el mundo por su fácil montaje y por ser relativamente más baratos que aquellos otros tan pesados que se fabrica­ban antes. Hoy vuelve a estar de moda el mueble «Vienés» o «Thonet».

El haya vaporizada con­sigue mayor estabilidad que la que no sufre este proceso, pues tiene tendencia a de­formarse cuando es trocea­da en tablas de poco grosor.

Pese a sus excelentes condiciones y a sus grandes posibilidades constructivas, el haya es una madera que no ha alcanzado nunca gran­des precios, por lo que es muy aconsejable para el bri­colador que quiera realizar construcciones resistentes.

Bajo esta genérica y equí­voca designación se agrupan gran cantidad de maderas africanas (sapeli, saman­guila, ucola, etc.) que se di­vulgaron como sustitutivo de mucha menor calidad que la legítima caoba. Son árboles de muy di­ferentes familias vegetales, que crecen en los bosques tropicales y del ecuador africano, y alcanzan gran desarrollo (hasta 30 m de altura). Sus hojas suelen ser múltiples y agrupadas. Su tronco es enorme y puede alcanzar un diámetro supe­rior a un metro. La textura y el color varían según la espe­cie, encontrándose desde tonos marfil y amarillo hasta un color coral muy vivo.Caobillas.

Bajo esta genérica y equí­voca designación se agrupan gran cantidad de maderas africanas (sapeli, saman­guila, ucola, etc.) que se di­vulgaron como sustitutivo de mucha menor calidad que la legítima caoba.

Son árboles de muy di­ferentes familias vegetales, que crecen en los bosques tropicales y del ecuador africano, y alcanzan gran desarrollo (hasta 30 m de altura). Sus hojas suelen ser múltiples y agrupadas. Su tronco es enorme y puede alcanzar un diámetro supe­rior a un metro. La textura y el color varían según la espe­cie, encontrándose desde tonos marfil y amarillo hasta un color coral muy vivo.

También se les da el nom­bre de «Caobillas» por ser maderas que recuerdan el pardorrojizo de la caoba. Son maderas que carecen prácticamente de nudos y que, por tanto, se pueden aprovechar totalmente.

Frente a esta ventaja es­tán los inconvenientes de­bidos a su trabajo, ya que en el interior de la madera se advierte la presencia de arenilla del desierto que em­bota fácilmente las herra­mientas. También hay algu­nas maderas que despiden un olor acre e intoxicante al ser trabajadas.

Su mayor empleo se orien­ta hacia las chapas de reves­timiento. No obstante, algu­nas «caobillas» se emplean como madera maciza para cajones y elementos invisi­bles de muebles. Son las me­nos apreciadas y más blan­das, como el ocumé, la limba, etcétera, las cuales se utili­zan también en chapas de contrachapeado.

Muchas «Caobillas» pue­den ser muy útiles al brico­lador debido a su fácil traba­jo y al total aprovechamiento de la madera (en tablones o tablas).

El roble crece en todos los países europeos, en América e incluso en el Japón. Pero los técnicos reconocen que el mejor roble es el de Centroeuropa, ya que sus cualidades son más amplias y completas que las del roble de otras regiones. De hecho, el roble reúne con sus propiedades la ma­yoría de todas las de las otras maderas autóctonas: castaño, haya, pino, abeto, etcétera.Roble.

El roble crece en todos los países europeos, en América e incluso en el Japón. Pero los técnicos reconocen que el mejor roble es el de Centroeuropa, ya que sus cualidades son más amplias y completas que las del roble de otras regiones. De hecho, el roble reúne con sus propiedades la ma­yoría de todas las de las otras maderas autóctonas: castaño, haya, pino, abeto, etcétera.

Existen muchas varieda­des de roble. Algunas de ellas ofrecen la madera más dura que otras, llegando in­cluso a parecerse a la de en­cina. Roble y encina, si bien guardan un gran parentesco, son muy diferentes, el pri­mero pierde la hoja mien­tras que la encina es árbol de hoja perenne, típico sólo de los países meridiona­les. Su madera se emplea casi exclusivamente para herramientas.

La madera de roble, en cambio, se utiliza para todo: en útiles y en la construc­ción. Desde tallas en mue­bles y arranques de escale­ras hasta carpintería de puertas, techos y arteso­nados.

La madera de roble no es de las más caras. Ahora bien, hay que saber elegir cuidadosamente las piezas para evitar pérdidas.

Su trabajo exige herra­mientas de calidad y siempre bien afiladas. El aserrado con máquinas de poca potencia requiere reiteradas pasadas, pues, debido a su gran com­pacidad y resistencia y, al propio tiempo, a las sustan­cias orgánicas y minerales que contiene, se corre el riesgo de que la herramienta quede atascada.

Es aconsejable el uso de las sierras circulares con re­cubrimiento de teraftalato (color negro).

La madera de nogal puede ser muy diferente según la especie de árbol de que proceda y la región donde se desarrolla éste. El nogal de Centroeuropa (francés y alemán) es de co­lor gris pardo, en tanto que el americano tiene algo de vio­láceo o también de tono ro­jizo oscuro. Será, pues, el destino que se quiera dar a la pieza que se desea cons­truir el factor más importante para elegir una clase u otra de nogal.Nogal.

La madera de nogal puede ser muy diferente según la especie de árbol de que proceda y la región donde se desarrolla éste.

El nogal de Centroeuropa (francés y alemán) es de co­lor gris pardo, en tanto que el americano tiene algo de vio­láceo o también de tono ro­jizo oscuro. Será, pues, el destino que se quiera dar a la pieza que se desea cons­truir el factor más importante para elegir una clase u otra de nogal.

También es de suma im­portancia el que se deje la madera en su estado casi natural (solamente dándosele una mano con aceite o en­cáustico) o bien conseguir el máximo brillo mediante bar­niz o laca.

El nogal desempeñó un papel principal en la cons­trucción de muebles de valor hasta que quedó relativa­mente relegado por la made­ra de caoba, a finales del siglo XVIII.

Esa predilección se debió no sólo a su bella apariencia de textura y veteado, sino a su gran estabilidad y resis­tencia, ya que si se ha con­seguido un secado cuidado­so hay que desechar el riesgo de deformaciones ulteriores por pérdida o absorción de humedad.

Es un material muy apre­ciado por el profesional y que también puede serlo por el aficionado en muchos de sus trabajos delicados, pues es dúctil, no muy duro, fácilmente tallable y que per­mite gran pulimento. Por ello el nogal no sólo goza de gran predilección en la construcción de muebles, sino en los trabajos de torneado y es­cultura. No obstante, es muy conveniente que el bricola­dor practique en otro mate­rial antes de entrar a fondo en el trabajo de una madera tan preciosa.

La limba -como el ocu­mé- es la «madera para todo», ya que por su pre­cio y cualidades estructu­rales (blandura, color claro, etcétera) se emplea en gran diversidad de productos de madera, como chapas de tableros, en partes cie­gas, etc. Por sus condiciones es un material de fácil traba­jo e incluso puede utilizarse como superficie de acabado, ya que admite muy bien el teñido y el barnizado. En resumen, la limba y el ocumé son maderas que se prestan muchísimo al trabajo del bricolador, pues, por encima de todas sus cualidades, ofrece la de su gran esta­bilidad dimensional.Limba.

La limba -como el ocu­mé- es la «madera para todo», ya que por su pre­cio y cualidades estructu­rales (blandura, color claro, etcétera) se emplea en gran diversidad de productos de madera, como chapas de tableros, en partes cie­gas, etc. Por sus condiciones es un material de fácil traba­jo e incluso puede utilizarse como superficie de acabado, ya que admite muy bien el teñido y el barnizado. En resumen, la limba y el ocumé son maderas que se prestan muchísimo al trabajo del bricolador, pues, por encima de todas sus cualidades, ofrece la de su gran esta­bilidad dimensional.

Estas maderas proceden de árboles de hoja perenne de la zona ecuatorial afri­cana, cuyos troncos alcanzan diámetros de 1 a 2 m, con alturas de 40 a 50 m.

Estas extraordinarias di­mensiones permiten apro­vechar casi toda su parte leñosa, ya sea como madera maciza o bien para ser utili­zada como chapa desarro­llada para la fabricación de tableros contrachapeados o revestimientos de alistona­dos o aglomerados.

Tanto la limba como el ocumé no tienen una colo­ración regular y las partes utilizadas de la madera pueden ser bastante dife­rentes en tonalidad por dos motivos: por tratarse de dis­tinta región climática o tam­bién por ser la madera ya mecanizada procedente de la parte del corazón o de la exterior del duramen. La coloración puede variar, por tanto, desde un color amari­llento blancuzco hasta un verde oliváceo pálido. Según la parte del tronco a que co­rresponde la madera (ma­ciza o en chapa) tampoco son extrañas unas vetas más o menos pronunciadas y de intenso tono oscuro.

Por regla general, en el comercio se suele vender limba u ocumé de tonalida­des más bien claras.

Maderas para objetos preciosos.

Rayada cual una cebra es la textura de esta madera, extraordinariamente bella, que crece de manera es­pontánea en los bosques brasileños. Debido a su pe­culiar veteado y a su notable resistencia, esta madera tan valiosa sólo se emplea en pequeñas cantidades y en reducidas superficies, como, por ejemplo, en traba­jos de marquetería.Cebrano.

Rayada cual una cebra es la textura de esta madera, extraordinariamente bella, que crece de manera es­pontánea en los bosques brasileños.

Debido a su pe­culiar veteado y a su notable resistencia, esta madera tan valiosa sólo se emplea en pequeñas cantidades y en reducidas superficies, como, por ejemplo, en traba­jos de marquetería.

El olivo, típico árbol de los países mediterráneos, proporciona una madera muy particular y que puede ser bien aprovechada por el bricolador para realizar pequeños objetos, especialmente piezas torneadas. Su textura, muy característica, realza y da vigor a ob­jetos tales como piezas de ajedrez, estuches tallados, polveras, ceniceros, etc.Olivo.

El olivo, típico árbol de los países mediterráneos, proporciona una madera muy particular y que puede ser bien aprovechada por el bricolador para realizar pequeños objetos, especialmente piezas torneadas.

Su textura, muy característica, realza y da vigor a ob­jetos tales como piezas de ajedrez, estuches tallados, polveras, ceniceros, etc.

El verdadero palo rosa presenta un intenso color rojo que, desgraciadamente, se echa a perder si está mucho tiempo en contacto con la luz y el aire. Por ello, se realizan con esta madera objetos que permanece­rán guardados en estuches o que se usarán de vez en cuando: una flauta, por ejemplo. Existe también el fal­so palo rosa, denominado madera de Bahía.Palo rosa.

El verdadero palo rosa presenta un intenso color rojo que, desgraciadamente, se echa a perder si está mucho tiempo en contacto con la luz y el aire.

Por ello, se realizan con esta madera objetos que permanece­rán guardados en estuches o que se usarán de vez en cuando: una flauta, por ejemplo. Existe también el fal­so palo rosa, denominado madera de Bahía.

Los celtas y los franceses lograron que esta madera fuera famosa. Se trata de una ericácea que crece en España, en otras zonas del sur de Europa y en países del norte de Africa. La raíz es la parte que se utiliza normalmente para la ejecución de tallas y, sobre todo, para la reallzación de pipas. Los fumadores de pipa saben apreciar sus cualidades.Brezo.

Los celtas y los franceses lograron que esta madera fuera famosa. Se trata de una ericácea que crece en España, en otras zonas del sur de Europa y en países del norte de Africa.

La raíz es la parte que se utiliza normalmente para la ejecución de tallas y, sobre todo, para la reallzación de pipas. Los fumadores de pipa saben apreciar sus cualidades.

El ébano tiene mucha semejanza con la madera de ciruelo en cuanto a su aspecto, aunque sus condicio­nes de resistencia y compacidad difieren mucho de las del ciruelo. Procede de países exóticos como Ceilán, isla Mauricio y archipiélago malayo. Es sumamente interesante su participación en la realización de todo buen instrumento musical.Ebano.

El ébano tiene mucha semejanza con la madera de ciruelo en cuanto a su aspecto, aunque sus condicio­nes de resistencia y compacidad difieren mucho de las del ciruelo.

Procede de países exóticos como Ceilán, isla Mauricio y archipiélago malayo. Es sumamente interesante su participación en la realización de todo buen instrumento musical.

Hay artesanos especializados que se dedican a elabo­rar pequeños objetos con este tipo de madera precio­sa, procedente de América del Centro y América del Sur. Antiguamente, la madera de guayaco fue muy empleada para la construcción de hélices de barco y también de bolos.Guayaco.

Esta madera es una de las más duras que existen.

Hay artesanos especializados que se dedican a elabo­rar pequeños objetos con este tipo de madera precio­sa, procedente de América del Centro y América del Sur. Antiguamente, la madera de guayaco fue muy empleada para la construcción de hélices de barco y también de bolos.