Consejos para hacer muros de contención

En un jardín cuyo terreno está en pendiente, puede precisarse un muro para retener la tierra y que no se escurra hacia abajo. Servirá además para realizar modelaciones del terreno válidas para un terraplén, un patio o una terraza con flores.En un jardín cuyo terreno está en pendiente, puede precisarse un muro para retener la tierra y que no se escurra hacia abajo. Servirá además para realizar modelaciones del terreno válidas para un terraplén, un patio o una terraza con flores.

Por muy atractivo que pueda ser un jardín con pendiente, ofrece cierta dificultad para conservarlo permanentemente en orden.

Por otra parte, no dejan de exis­tir el continuo desmoronamiento de tie­rra y el escurrido de las aguas de lluvia que dañan la estructura del jardín.

Es posible intervenir, modificando el ambiente, realizando una serie de terrazas planas, unidas entre sí con escalones que, además, permiten lo­calizar más fácilmente los trabajos de jardinería, proporcionan mayor flexibi­lidad en la distribución de las plantas y eliminan los inconvenientes citados.

Por otra parte, puede presentarse el problema inverso: un jardín llano y ca­rente de interés se puede hacer más atractivo llevando a cabo plataformas y rellanos con distintos niveles que rom­pan la monotonía.

Desarrollo de un muro. Un muro de contención debe apoyarse sobre una base sólida de hormigón. Está constituido por hiladas de ladrillos macizos. En la base se puede conseguir un buen drenaje mediante piedras y cascajos de ladrillo no muy desmenuzados, en tanto que unos tubos pueden atravesar en varios puntos la estructura del muro. El grosor y la altura del muro tienen que guardar relación con el eventual empuje de la tierra que ha de contener.Desarrollo de un muro.

Un muro de contención debe apoyarse sobre una base sólida de hormigón. Está constituido por hiladas de ladrillos macizos.
En la base se puede conseguir un buen drenaje mediante piedras y cascajos de ladrillo no muy desmenuzados, en tanto que unos tubos pueden atravesar en varios puntos la estructura del muro.
El grosor y la altura del muro tienen que guardar relación con el eventual empuje de la tierra que ha de contener.

Definir el proyecto.

Cualquiera que sea el proyecto elegi­do, la realización de un jardín con te­rrazas tiene que prever una barrera de contención de la tierra que sobre; di­cho de otro modo: un muro de conten­ción que debe ser lo suficientemente amplio como para delimitar la nueva distribución del terreno y absorber la tierra que se saque de un sitio para de­positarla en otro.

Las dimensiones del muro depen­den de la cantidad de tierra que debe contener y de la pendiente del terreno.

Hay que tener en cuenta que, si la obra supera un metro de altura, se deberá consultar con un técnico, ya que habrá que tener en cuenta determinadas medidas de seguridad para garantizar la estructura, y se tendrá que recurrir además a determinados sistemas cons­tructivos.

Si se trata de un muro exterior, po­dría ser oportuno contrastarlo con el recorrido de un nuevo camino o paso, o bien que coincidiera con un paso pú­blico o lindase con la propiedad de un vecino, en cuyo caso sería indispensa­ble tener las autorizaciones oficiales, además de la de los particulares a los que afectara la obra.

Hay que empezar expresando con un boceto las ideas “paisajísticas”, reflejando las novedades (terrazas o desniveles) en la proporción conve­niente respecto al resto del jardín. Si se quiere simplemente delimitar un patio poco profundo o un sendero encajona­do, o crear un prado o un terraplén real­zado en un jardín más o menos plano, todo puede limitarse a construir un mu­rete relativamente bajo, de unos 30 a 50 cm, y colocar unas piedras de ma­nera que se obtenga al propio tiempo un asiento rústico o un plano realzado.

Un terreno con una pendiente leve, con dos o más terrazas, permitirá mu­chas soluciones que no ofrece un te­rreno totalmente llano. Cuanto mayor sea el número de terrazas en relación a la pendiente, más elevada será la re­sistencia de la estructura que se cons­truya cerca de la tierra, ya que cada uno de los muretes tendrá que sopor­tar menor carga.

Se ha de tener presente que en el re­modelado de la superficie de un jardín podremos encontrarnos con tierra procedente de las excavaciones que se hagan, y que ésta se puede utilizar ventajosamente para rellenar los des­niveles o realzar el paisaje.

Cualquiera que sea el material que se emplee, recordar que el muro tiene que estar dotado de cimientos cons­truidos debajo de la línea teórica sobre la que se pueden ocasionar las hela­das en invierno.

Diversos tipos de muro.

1 Como alternativa a los ladrillos macizos, se pueden usar ladrillos huecos, que son más ligeros y de más fácil corte. Pero estos ladrillos sólo son adecuados para muretes pequeños y bajos que no tienen que sufrir un empuje importante y a los que poco puedan afectar los cambios de temperatura.1 Como alternativa a los ladrillos macizos, se pueden usar ladrillos huecos, que son más ligeros y de más fácil corte. Pero estos ladrillos sólo son adecuados para muretes pequeños y bajos que no tienen que sufrir un empuje importante y a los que poco puedan afectar los cambios de temperatura.
2 Para realizar rápidamente un muro de contención, se pueden usar bloques de cemento que garantizan una buena resistencia, bien reforzados.
3 El muro de contención más robusto es el que se obtiene mediante una pared de hormigón: suele tener una sección trapezoidal (con la máxima anchura en la base): se realiza con un vertido de hormigón, compactado luego en un encofrado de madera.3 El muro de contención más robusto es el que se obtiene mediante una pared de hormigón: suele tener una sección trapezoidal (con la máxima anchura en la base): se realiza con un vertido de hormigón, compactado luego en un encofrado de madera.

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4 El muro puede hacerse también a base de piedra en seco; suele utilizarse en regiones montañosas para los márgenes de las plataformas cultivables. Las paredes de piedra sin mortero no deben superar el metro de altura.4 El muro puede hacerse también a base de piedra en seco; suele utilizarse en regiones montañosas para los márgenes de las plataformas cultivables.
Las paredes de piedra sin mortero no deben superar el metro de altura.

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5 Vigas, traviesas y otros tipos de madera dura u oportunamente tratada se adaptan bien para servir de contención y sostén.5 Vigas, traviesas y otros tipos de madera dura u oportunamente tratada se adaptan bien para servir de contención y sostén.

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Elección de los materiales.

El muro de contención debe tener masa suficiente y cimientos estables para resistir las presiones laterales del terreno y el agua de lluvia que se infil­tra. Se puede realizar con material de tipo corriente: ladrillos, piedra, hormi­gón o madera. La elección dependerá de las características estéticas que se pretenden, de las condiciones en que se efectuará el trabajo y de la pendien­te del suelo.

Los elementos más adecuados, incluso con un terreno de cierta pendien­te, son los ladrillos macizos. Están e condiciones de resistir los agente atmosféricos a los que quedarán expuestos, al propio tiempo que propor­cionan un aspecto limpio y agradable a un jardín que dispone de áreas bien definidas: prado, patio y zonas rocosas o con gravilla.

Adoptar ladrillos de los que están fa­bricados especialmente para obras al exterior, que son muy resistentes a la humedad. Los normales son muy po­rosos y sensibles, a los daños ocasio­nados por el hielo, pero también se pueden utilizar si el muro es pequeño y está en un sitio resguardado, o bien si los materiales se tratan con impermea­bilizantes.

Los bloques de cemento y de hormi­gón, que son mayores que los ladrillos permiten realizar la construcción de u muro bastante alto en un tiempo relati­vamente breve. Los hay de diferentes medidas. Hay que asegurarse de que los bloques son adecuados para poder ser enterrados. Los muros construidos con este material tienen un aspecto decorativo aceptable si sólo se utilizan dentro de unos límites razonables de extensión.

El aspecto monótono, liso y funcio­nal de los bloques de cemento puede cobrar animación si las llagas y juntas se colorean, cosa que puede realzar­los bajo ciertas condiciones de hume­dad. Cabe igualmente utilizar bloques de los destinados a ser enterrados bajo el suelo prosiguiendo la realiza­ción del muro con ellos.

Un muro de contención a base de hormigón es fuerte, duradero y ade­cuado para terrenos con pendiente muy acentuada, pero tiene un aspecto triste y requiere la construcción de un encofrado de madera para retener el material durante el fraguado. Si se opta por un muro de este material, cabe mejorar su aspecto añadiendo pigmentos a la mezcla o proporcionár­selo cuando esté seco con pinturas para hormigón, que resultan muy re­sistentes contra la intemperie.

Cabe igualmente realizar muretes de piedra seca para un jardín rústico. Sin embargo, estos márgenes de piedra sin trabazón solamente sirven para muretes de poca altura, ya que no tie­nen resistencia para aguantar un gran peso de terreno. Los espacios irregula­res y huecos entre piedras son aptos para albergar plantas trepadoras y de tipo graso, que dan un aspecto muy agradable al conjunto.

En ese tipo de construcción, cada piedra tiene que estar inclinada hacia lo alto y ligeramente entrada respecto a la inferior en que se apoya, con el fin de proporcionar mayor resistencia a la estructura y, al propio tiempo, contri­buir al aspecto rústico del muro.

Las maderas duras, que resisten en buenas condiciones la pudrición o que han sido tratadas para resistirla, también pueden ser empleadas para construir em­palizadas bajas que sirvan de contención de tierras, así como para revestir muretes de hormigón o de bloques de cemento.

Muy adecuadas para muros de contención son las traviesas de ferrocarril, que se pueden adquirir en almacenes de desguace o en subastas de material sobrante de los ferrocarriles. Permiten la construcción de empalizadas de sostén muy robustas. Se pueden dis­poner una sobre otra o hincándolas verticalmente en el terreno, sostenién­dolas con varillas de hierro o con gran­des palos alojados en cimientos de hormigón.

Estructura del muro. Un típico muro de contención de 25 mm de grosor y no más alto de 1,2 m debe estar constituido por: Unos cimientos de hormigón (A) en todo su recorrido, de una anchura de 50 cm y un espesor de 30 cm depositados en una zanja excavada hasta 65 cm bajo el nivel del suelo. Una estructura rígida a base de ladrillos (B), bloques de cemento, piedras, traviesas, palos, etc. Un sistema de drenaje que atraviese la parte superior, obtenido dejando sin mortero algunas llagas o insertando trozos de tubo de un diámetro de 25 - 30 mm, a una distancia de 1 m entre sí (C). Un drenaje a lo largo del frente, si el muro es alto y largo, constituido por una zanja de 30 cm de anchura y de una profundidad de 50 cm.Estructura del muro.

Un típico muro de contención de 25 mm de grosor y no más alto de 1,2 m debe estar constituido por:
Unos cimientos de hormigón (A) en todo su recorrido, de una anchura de 50 cm y un espesor de 30 cm depositados en una zanja excavada hasta 65 cm bajo el nivel del suelo.
Una estructura rígida a base de ladrillos (B), bloques de cemento, piedras, traviesas, palos, etc.
Un sistema de drenaje que atraviese la parte superior, obtenido dejando sin mortero algunas llagas o insertando trozos de tubo de un diámetro de 25 – 30 mm, a una distancia de 1 m entre sí (C).
Un drenaje a lo largo del frente, si el muro es alto y largo, constituido por una zanja de 30 cm de anchura y de una profundidad de 50 cm.

La construcción.

La primera fase consiste en delimitar el área y la sección de excavación de la zanja en que se realizarán los cimien­tos. Convendrá proteger con tablas la parte del desnivel para evitar que vaya cayendo tierra en el interior. El fondo de la excavación tiene que ser liso y muy compactado a nivel; hay que recu­brirlo con un estrato grueso y muy api­sonado de grava o de casquijo para fa­cilitar el drenaje de las aguas de lluvia cuando cale en el terreno.

Si el muro de contención se constru­ye en un terreno blando y poco com­pacto, se tendrá que instalar un siste­ma de contención provisional para evitar desmoronamientos.

Estos elementos de contención pue­den construirse mediante una tablazón que se mantenga en posición con esta­cas y contra-estacas de madera que re­tengan unos sostenes verticales.

Esta estructura proporcionará un mínimo de seguridad mientras se reali­za la excavación, se efectúa el vertido del hormigón y se construye el muro.

Los cimientos consisten en una zan­ja rellena tan larga como habrá de ser el muro y de anchura doble que la de éste. Por ejemplo, un muro de 1,2 cm, construido en un terreno normal, debe­rá disponer de un vertido de hormigón cuya anchura sea, por lo menos, de 50 cm y que tenga una profundidad de unos 30 cm.

Realizar los cimientos por entero dentro de una zanja que quede a un ni­vel de unos 50 cm por debajo del suelo. En un terreno de poca compacidad, será necesario aumentar la anchura de la zapata de hormigón o recurrir a anclajes, a base de “clavos en ángu­lo”, es decir, con partes que sobresal­gan por los lados en forma de L y que se hallen por debajo de los cimientos, para impedir al muro que pueda correr­se o deslizarse bajo la presión del te­rreno que retiene.

La robustez de un muro depende de su espesor, de la técnica que se ha uti­lizado en la repartición de los element­os de construcción y de la mezcla de mortero empleada, que debe ser a base de cemento hidráulico, resisten­te a la lluvia. El grosor de un muro de ladrillos ha de ser, como mínimo, igual que la longitud de un ladrillo.

El mejor sistema de aparejar los la­drillos es el de hiladas alternas, para desfasar las llagas, y a medio ladrillo cuando los ladrillos se disponen en sentido de su anchura y de su longitud. Los bloques de cemento o de hormi­gón deben colocarse también en hila­das alternas para proporcionar mayor fuerza a toda la estructura.

Cuando se han vertido los cimientos y se han completado las hiladas más bajas con ladrillos o bloques, se tienen que insertar tubos de drenaje.

Continuar la construcción y, cuan­do se haya completado, dejar trans­currir 24 horas para que la estructura se asiente y consolide antes de qui­tar cualquier refuerzo o sostén que se haya utilizado. Llenar a continua­ción el espacio vacío con material poroso y finalmente con tierra muy apisonada. Ahora solamente se tendrá que rematar la parte superior del muro con los elementos adecuados de cemento o de ladrillería, o bien con tejas.

Cimientos y drenaje.

1 Los cimientos de un muro deben tener solidez y buenas dimensiones. Sobre ellos se disponen las primeras hiladas.1 Los cimientos de un muro deben tener solidez y buenas dimensiones.
Sobre ellos se disponen las primeras hiladas.

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2 Es importante que las primeras hiladas se dispongan con precisión y horizontalidad. Dos hiladas de ladrillos bastan para alcanzar el nivel del terreno. Antes de proseguir, hay que comprobar la planitud del conjunto con nivel de burbuja.2 Es importante que las primeras hiladas se dispongan con precisión y horizontalidad.
Dos hiladas de ladrillos bastan para alcanzar el nivel del terreno.
Antes de proseguir, hay que comprobar la planitud del conjunto con nivel de burbuja.

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3 Tras colocar las primeras hiladas sobre el nivel del suelo (con los ladrillos de manera alternada), preparar los tubos de drenaje.3 Tras colocar las primeras hiladas sobre el nivel del suelo (con los ladrillos de manera alternada), preparar los tubos de drenaje.

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4 Colocar los trozos de tubo sobre un lecho de mortero de manera que los extremos queden enrasados con las caras del muro.4 Colocar los trozos de tubo sobre un lecho de mortero de manera que los extremos queden enrasados con las caras del muro.

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5 Aplicar mortero de cemento encima del tubo de manera que el nivel superior quede enrasado con el de la hilada siguiente de ladrillos.5 Aplicar mortero de cemento encima del tubo de manera que el nivel superior quede enrasado con el de la hilada siguiente de ladrillos.

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Refuerzos y drenajes.

Los muros de ladrillos y los bloques de cemento u hormigón de pequeñas dimensiones tienen propensión a hincharse hacia fuera debido al empuje de la tierra que aguantan. Es conve­niente, por lo tanto, reforzarlos con varillas metálicas recibidas en el mor­tero, pero de manera que sobresal­gan de la zapata vertida y que surjan por la parte posterior del muro, pene­trando en el terreno. Se pueden an­clar en bloques de hormigón, que ac­tuarán a modo de estabilizadores. Por lo que respecta a los muros de madera, se pueden efectuar refuer­zos análogos con tornapuntas o ca­bríos robustos.

En el caso de bloques agujereados de cemento, se realizará un vertido en los cimientos que se alarguen hacia la parte más baja de la pendiente. En ella se recibe la parte corta de una varilla de acero en forma de L, en la cual po­drán introducirse luego los bloques a través de sus agujeros. Seguidamen­te, será conveniente rellenar con hor­migón dichos huecos, por lo menos aquéllos por los cuales pasa la varilla de armar.

Cuando el muro supera el metro y medio de altura, es necesario reforzar­lo con pilastras en los extremos; y, si es muy largo, en puntos intermedios. Las pilastras pueden utilizarse asimismo a efectos puramente decorativos en mu­retes de reducidas dimensiones, por ejemplo en los cambios de sentido o en los sitios con escalones.

En un muro de ladrillos, la pilastra, para mayor solidez, deberá estar in­corporada a la estructura del conjunto; pero en los muros de bloques llenos de cemento bastará acoplar la pilastra mediante una resistente malla metáli­ca desplegada, dispuesta entre los re­llenos de mortero de las hiladas hori­zontales.

Un muro de bloques huecos se pue­de hacer solidario a una pilastra me­diante ganchos o grapas especiales metálicas insertadas en los agujeros de los bloques, que luego se rellenarán con hormigón o mortero a los efectos de proporcionar al conjunto mayor con­sistencia.

Otro modo de reforzar un muro de contención es construirlo más ancho en la base e ir reduciendo el espesor a medida que se sube. La parte de arriba será mejor que se mantenga perpen­dicular. De todos modos, para muros más bien largos, es necesario prever unas interrupciones de vez en cuando (para que hagan de juntas de dilata­ción) con el fin de permitir los movi­mientos temporales de expansión y contracción.

Estas juntas deberán extenderse a toda la altura del muro y tendrán que ser rellenadas con materiales que ad­mitan compresión, como el poliestire­no expandido. Este se podrá recubrir con una ligera capa de mortero (prefe­riblemente, de un material elástico). Las juntas de dilatación habrán de co­locarse cada 4 metros en los muros de ladrillos y cada 2 metros en los muros de bloques de cemento.

Los muros de contención, expues­tos a la intemperie y teniendo que reci­bir el empuje de gran cantidad de tie­rra, no han de tener que aguantar el agua. Por lo tanto, es indispensable prever un drenaje en la estructura para evitar que el terreno situado detrás del muro quede saturado de agua. A la lar­ga, la estructura quedaría debilitada.

Son dos las zonas que hay que pro­teger de la infiltración del agua: el dor­so superior y la parte frontal, enten­diendo portal la que se halla en la parte superior que retorna. Para el drenaje frontal se podrán utilizar tubos porosos de cerámica no vidriada o tubos de plástico (agujereados en los lados), que se reciban en medio de gravilla para facilitar el escurrido del agua y dispuestos casi inmediatamente algo más arriba de los cimientos. Se pasa el tubo a lo largo de todo el espesor del muro, de manera que enrase o sobre­salga por sus extremos y pueda de este modo desaguar.

Si el muro no es muy grueso ni alto, se podrá realizar simplemente una se­rie de rendijas, aberturas obtenidas dejando sin mortero algunas llagas o juntas, situándolas cerca del suelo; también pueden utilizarse tubos de 25 – 30 mm de diámetro colocados trans­versalmente al muro y de manera que se hallen a un metro de distancia entre sí e inclinados hacia abajo.

En zonas muy húmedas o en el ca­so de un muro muy alto, será una bue­na medida sacar tierra a lo largo de todo el frente y construir una “zanja de infiltración” que tenga por lo menos 50 cm de altura y una anchura de 30 cm. Se rellenará con cascajos de ladrillos, será bien apisonada y se recubrirá con gravilla, sobre la cual se hará un rastrillado con tierra. Con este artificio se aligerará la presión que el terreno saturado de agua ejerce sobre la cara interior del muro. Si fuese mucha la cantidad de agua que hay que drenar, se deberá construir una cuneta poco profunda a lo largo del muro y en su parte inferior, para evacuar rápida­mente el agua.

Como medida prudencial, se puede realizar una ulterior protección del muro dándole dos capas de pintura bituminosa en el dorso y en el sitio donde estará en contacto directo con la tierra, extendiendo además una hoja de polietileno. Pero cuando se rellene con tierra hay que evitar daños a la hoja de plástico.

La parte superior del muro suele ir recubierta de un lecho de cemento o de ladrillos (o tejas) para evitar que el agua de lluvia se infiltre en las llagas. La capa de cemento suele adoptar una forma redondeada en sus bordes para facilitar el drenaje y conviene que sobresalga del muro, a manera de una minúscula marquesina; debajo del bor­de se realizan unos canalitos de escu­rrido cuyo objetivo es impedir que el agua retorne hacia la superficie del muro.

Refuerzos.

1 Un sistema para evitar el rehinchamiento de los muros de contención consiste en anclajes metálicos recibidos en el mortero alojado en la parte hueca de un bloque de cemento.1 Un sistema para evitar el rehinchamiento de los muros de contención consiste en anclajes metálicos recibidos en el mortero alojado en la parte hueca de un bloque de cemento.

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2 El mismo sistema puede ser adoptado en los muros hechos con maderos hincados en el suelo.2 El mismo sistema puede ser adoptado en los muros hechos con maderos hincados en el suelo.

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3 Si el suelo tiene una pendiente muy acentuada, durante la construcción se hace un contramuro de madera que sirva de contención a la tierra mientras se trabaja el definitivo.3 Si el suelo tiene una pendiente muy acentuada, durante la construcción se hace un contramuro de madera que sirva de contención a la tierra mientras se trabaja el definitivo.

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4 Los muros de ladrillos se pueden hacer en forma escalonada para lograr mayor anchura de la base.4 Los muros de ladrillos se pueden hacer en forma escalonada para lograr mayor anchura de la base.

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Construcción de pilastras.

Los muros de contención de altura superior a 1,5 m requieren unas pilastras situadas en cada extremo, además de otras intermedias y de cualquier longitud. Las pilastras deben estar constituidas por: Una columna de ladrillos provista de un remate, enlazada con un muro de ladrillos macizos (A).Los muros de contención de altura superior a 1,5 m requieren unas pilastras situadas en cada extremo, además de otras intermedias y de cualquier longitud.
Las pilastras deben estar constituidas por:
Una columna de ladrillos provista de un remate, enlazada con un muro de ladrillos macizos (A).

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Una columna de bloques agujereados ligados mediante anclajes a un muro de bloques agujereados (B) o de bloques macizos, y ligada mediante malla desplegada metálica (C).Una columna de bloques agujereados ligados mediante anclajes a un muro de bloques agujereados (B) o de bloques macizos, y ligada mediante malla desplegada metálica (C).

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Evitar derrumbamientos. Es posible que el empuje de la tierra provoque desmoronamientos del muro: Recibiendo en el mortero varillas de acero en ángulo, ancladas en el terreno. Insertando varillas de acero en forma de Len la zapata de los cimientos de la zanja, para alojarlos en los huecos de los bloques. Construyendo el muro en forma escalonada de manera que vaya disminuyendo el grosor a medida que se erige.Evitar derrumbamientos.
Es posible que el empuje de la tierra provoque desmoronamientos del muro:
Recibiendo en el mortero varillas de acero en ángulo, ancladas en el terreno.
Insertando varillas de acero en forma de Len la zapata de los cimientos de la zanja, para alojarlos en los huecos de los bloques.
Construyendo el muro en forma escalonada de manera que vaya disminuyendo el grosor a medida que se erige.

Realización y acabado.

1 Proseguir en la colocación de las hiladas cortando los ladrillos a tenor de las necesidades de ajuste para compensar los espacios ocupados por los tubos. Ir comprobando siempre con el nivel de burbuja que el hecho de colocar el tubo no causa desniveles en las hiladas.1 Proseguir en la colocación de las hiladas cortando los ladrillos a tenor de las necesidades de ajuste para compensar los espacios ocupados por los tubos.
Ir comprobando siempre con el nivel de burbuja que el hecho de colocar el tubo no causa desniveles en las hiladas.

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2 Continuar insertando trozos de tubo conservando el criterio de la disposición explicada. Puede también dejarse sin llenar una llaga entre ladrillos.2 Continuar insertando trozos de tubo conservando el criterio de la disposición explicada.
Puede también dejarse sin llenar una llaga entre ladrillos.

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3 La última hilada de ladrillos se coloca siempre de canto, para obtener un mejor remate de la parte superior.3 La última hilada de ladrillos se coloca siempre de canto, para obtener un mejor remate de la parte superior.

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4 Todas las juntas horizontales y las llagas verticales de la parte superior se rellenan por la cara anterior del muro. Es conveniente emplear un mortero graso rico en cemento. Luego se acaban las juntas con una varilla de acero.4 Todas las juntas horizontales y las llagas verticales de la parte superior se rellenan por la cara anterior del muro.
Es conveniente emplear un mortero graso rico en cemento.
Luego se acaban las juntas con una varilla de acero.
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