Consejos prácticos para la confección

Consejos prácticos para la confección, corte de tela al bies.

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Con frecuencia se presentan casos en los que una pieza que ha sido bien cortada se ha estropeado por completo debido a la falta de práctica en la preparación y confección. Estaremos a salvo de estos inconvenientes si seguimos los siguientes consejos:

Clases de telas.

Hay que tener en cuenta las particularida­des que presentan cada tejido y clase de género que tenga que cortarse.

Si por ejemplo se trata de algodón o hilo es necesario mojarlo antes de empezar su manipulación para evitar que se encoja, cosa que ocurre en menor proporción cuanto más fina es la tela, y viceversa.

Podría prescindirse de esta operación si se tuviera en cuenta dejar la prenda algo mayor por lo que pudiera encoger al ser la­vada, pero aconsejamos que se moje siempre, pues de esta forma se evitan toda clase de sor­presas que pudieran motivar las posibles im­previsiones.

Antes de colocar los patrones sobre la tela para proceder al corte de las distintas piezas que han de formar el vestido, debe mi­rarse si el tejido de la tela presenta alguna dirección, en cuyo caso todas las piezas deben colocarse de forma que al montarlas, ofrezcan siempre un mismo sentido.

Cuando no se tiene en cuenta esta regla de cortar los géneros en un mismo sentido re­sulta que una vez montadas las piezas de la prenda, refleja cada una de una manera dife­rente, tanto a la luz del día como a la luz ar­tificial, y producen la impresión visual de ser cada una de un tono o colorido distintos.

Los paños se cortan generalmente con la dirección hacia abajo.

Cuando las piezas tengan que cortarse en forma de pliegues o tablas rectas, o sea sin forma, se harán siempre antes de colocar el patrón.

Pieles.

Para cortar los abrigos o piezas de pieles primero se marcará con un yeso la for­ma de cada pieza, por el revés, o sea por la parte curtida, y se cortará con un cortaplumas, o en su defecto con un cuchillo bien afilado. También puede utilizarse a este fin una hoja de las usadas para afeitar. Nunca se emplea­rán las tijeras, pues como éstas cortan por ambas caras, estropearían los pelos de la piel.

Se colocan las piezas que han de unirse de forma que el pelo presente la misma direc­ción, y se cosen a sobrehilo o a punto de ojal. En uno u otro caso el punto debe hacerse bien espeso.

Para doblar la piel se hace por medio de un galón colocado a su alrededor y cosido hacia el interior a la boata o glasilla (según requiera el grueso de la piel) de que previamente se habrá recubierto toda la parte curtida; la boa­ta se sujeta con grandes hilvanes, forrándola después y sobrecargando el borde del galón a punto de lado.

Marca de contornos.

Para marcar los diferentes contornos de los patrones en la tela se hará por medio del yeso o de la ruleta, como también puede hacerse pasando puntos flojos con hilo de hilvanar. Hay géneros que permiten marcarse por me­dio de la plancha un poco caliente, por ejem­plo los de algodón; doblando la tela junto al patrón y pasando la plancha por encima que­da marcado el trozo que se deja para costura en las dos telas.

Consejos prácticos para la confección 1. Otro detalle de suma importancia reside en la aguja y el modo de coser. Agujas.

Otro detalle de suma importancia reside en la aguja y el modo de coser.

Para coser bien deben usarse agujas de buena calidad y dimensiones proporcionadas, según el trabajo que tenga que hacerse. Una aguja para ser buena, ha de romperse antes de doblarse, lo cual probará que es de acero bien templado. Además hay que fijarse que en el hondón (vulgarmente ojo o agujero) sea redondo y bien pulido, pues en otro caso rom­pe el hilo continuamente, con lo que dificulta y atrasa la costura.

Merece ser tenida en cuenta la forma de coger la aguja y el modo de empujar con el dedal, siendo muy conveniente el acostum­brarse a empujar ésta de lado, y no debe ha­cerse nunca de punta.

(Esta práctica sólo se emplea en los casos en que hay que desarrollar mucha fuerza para introducir la aguja.)

En la confección de lencería y en la de sastre es necesario que las agujas sean cortas o semi-cortas. En el hilván y cosido de vestidos han de ser por el contrario largas.

Por lo tanto para coser hay que tener un surtido de tres tamaños de agujas cuando menos.

Para la lencería se necesitan del número 7 al 11. Para la ropa de lana, del número 5 al 8. Las del número 1 y 2 se emplean para el pun­to universal.

La longitud que debe tener la hebra según su empleo, es como sigue: para hilva­nar, unos 80 cm.; para coser, unos 50 cm., pudiendo ser algo mayor si se necesita; pero siempre es preferible que las hebras sean cor­tas para evitar que se anuden, lo cual siempre entorpece el trabajo.

Pespuntes.

Se señalarán cuidadosamente con un hilván los pespuntes que haya de hacer en una pieza. El pespunte se hará junto al hilván quitando éste una vez terminado.

Al quitar el hilván después de realizado el pespunte no es raro que quede por descuido un fragmento de hilo, lo que produce mal efecto si llega a hacerse uso de la prenda y el detalle ha pasado inadvertido hasta este momento. Estos descuidos quedan disimula­dos si se emplea para los hilvanes sedalina o hilo del mismo color del vestido, o en todo caso emplear las pinzas. Si queda algún tro­cito de hilo pueden quitarlo con las pinzas.

Si en una misma pieza tienen que ha­cerse varios pespuntes que lleven direcciones paralelas, se señala con un hilván solamente el primero, y los restantes se coserán sencilla­mente, utilizando como guía la pata de la má­quina.

Si se desea hacer los pespuntes con tor­zal, seda floja, etc., se gradúa primeramente la máquina de manera que quede algo tirante el punto de la parte superior y más flojo el de la bobina. Para el primero se utilizará una seda o hilo fino, y para la bobina el torzal o seda floja. El pespunte se graduará para que quede lo más largo posible. El género se co­locará al revés para pespuntearlo.

Los tules, gasas, crespones y telas de nylon, etc., se pespuntearán hilvanándose so­bre un papel y cosiéndolos conjuntamente, pues de esta forma adquieren la rigidez de que tales géneros carecen.

Cómo debe coserse el tejido de fibras sintéticas.

Cuando se tiene que coser esta clase de género se debe de preparar la máquina para que el punto sea flojo, tanto el de arriba como el de abajo, y se procurará que las puntadas no sean muy pequeñas, pues si la puntada es muy pequeña corta el tejido. Los cuellos, pu­ños, todo lo que se tenga que coser y volver, terminada la costura a la máquina se sobrehi­lará para que no se deshilache una vez vuelta la pieza.

Si van entretelas es necesario ponerlas de la misma fibra también, ya que una vez se lavara se encogería si fuera otra clase de gé­nero.

Los bigotes de las costuras se sobrehila­rán primero, o bien puede hacerse a la máqui­na sobrehilo, cuando se trate de confección, o bien a mano. Si se tienen que ribetear las cos­turas para su pulido, también se hará con cin­ta de la misma fibra.

También los ojales de tela, antes de ha­cerse, o sea de girarse, una vez cosidos y cortados, antes de dar vuelta el ribete por el re­vés, se sobrehilarán las costuritas.

Cuando el tejido de fibras artificiales es propicio a deshilacharse, una vez cortadas las piezas se quemarán los bordes para evitar que se deshilache rápidamente. Para ello se cogerá la tela, un extremo en cada mano, y con una vela encendida y apoyada en algún sitio, que quede fija, se pasará el borde del tejido rápi­damente.

Plancha.

La plancha debe de estar ni muy fría ni muy caliente. Como cada tejido tiene unas características distintas, lo mejor será probar antes con un retal la temperatura ne­cesaria para planchar estas clases de género. Hay unas planchas automáticas, de fácil gra­duación, que son imprescindibles para estos géneros. En la actualidad reinan estas fibras artificiales sintéticas no solamente en géneros finos, sino en lanas y otros tejidos, y se hacen abrigos y mantas. Estos son muy fuertes y muy ligeros, y al contacto con el fuego no producen llama, se carbonizan.

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