Corte y preparación de una falda al biés.

Corte y preparación de una falda al biés.

Cuando una falda tiene que cortarse al bies y acampanada al mismo tiempo, se procederá de la siguiente manera:

 Para obtener un resultado perfecto de su corte, al colocar el patrón de la falda sobre la tela para cortarla, lo pondrán de forma que los lados del patrón del delantero y del de­trás vengan paralelos al recto hilo de la tela y, abriendo el patrón por el centro delantero y por el centro de detrás todo lo necesario hasta conseguir su posición completamente diagonal, obtendrán la posición ideal para marcar y después cortar la falda.

Tengan en cuenta que en la falda forma de capa, en el centro delantero y en el centro de detrás no hay necesidad de costura si la tela que se corta tiene el ancho de 1,20 cen­tímetros; pero cuando la tela es estrecha y tienen que hacerse añadidos, es preferible ha­cer las costuras en el centro del delantero y en el centro de la espalda (gráfica número. 210), con lo cual la falda tendrá cuatro costuras.Tengan en cuenta que en la falda forma de capa, en el centro delantero y en el centro de detrás no hay necesidad de costura si la tela que se corta tiene el ancho de 1,20 cen­tímetros; pero cuando la tela es estrecha y tienen que hacerse añadidos, es preferible ha­cer las costuras en el centro del delantero y en el centro de la espalda (gráfica número. 210), con lo cual la falda tendrá cuatro costuras.

 

 

 

 

Pero en el caso de que forzosamente quera­mos que la tela sea entera en el centro del delantero y en el centro de la espalda, enton­ces el añadido deberá hacerse tal como se in­dica en la gráfica número 211, o sea, buscando el mismo hilo y dirección del tejido.Pero en el caso de que forzosamente quera­mos que la tela sea entera en el centro del delantero y en el centro de la espalda, enton­ces el añadido deberá hacerse tal como se in­dica en la gráfica número 211, o sea, buscando el mismo hilo y dirección del tejido.

En las faldas acampanadas los dobladillos presentan casi siempre dificultades en la con­fección, ya que en estas faldas los dobles tie­nen que quedar completamente lisos y sin arrugas.

Cuando estos dobles tienen que ser todos del largo de la misma falda, no pueden ser más anchos de cinco centímetros, y en las par­tes correspondientes al bies del género se tiene que pasar unos arrugados, los cuales por me­diación de la plancha desaparecen.

 

 

Los dobles postizos para esta clase de fal­das son preferibles, ya que permiten que sean éstos mucho más anchos; en la gráfica núme­ro 213 podrán comprobar la anchura de estos dobladillos, los cuales deben tener aproxima­damente 20 cm. Estos dobles postizos se pre­paran de la siguiente forma:Los dobles postizos para esta clase de fal­das son preferibles, ya que permiten que sean éstos mucho más anchos; en la gráfica núme­ro 213 podrán comprobar la anchura de estos dobladillos, los cuales deben tener aproxima­damente 20 cm. Estos dobles postizos se pre­paran de la siguiente forma:

Una vez bien redondeada la falda y seguros del largo que debe llevarse se coloca sobre la mesa doblada, o sea sólo la mitad, y una vez bien puesta sobre la mesa, se coloca el género postizo sobre la misma, y con la misma direc­ción que presenta el tejido de la falda se cor­ta el ancho que se desee el doble postizo.

A continuación se hilvana por el derecho y por el mismo borde, y una vez planchada la costurita bien plana, se da la vuelta hacia el revés, uniendo el doble a la entretela a punto de cruz, o bien haciendo un sobrehilo por todo el contorno y a punto de lado a un cen­tímetro de distancia, cogiendo solamente un hilo de la entretela y otro del doble (este pun­to es el llamado punto de dobladillo).

Entretelas y dobladillos

El modelo de la gráfica núme­ro 212 es una falda arrugada y acampanada, la cual requiere llevar entretela para obtener la rigidez de su acampanado. La gráfica núme­ro 212 es visto por el revés con la entretela o forro puesto.El modelo de la gráfica núme­ro 212 es una falda arrugada y acampanada, la cual requiere llevar entretela para obtener la rigidez de su acampanado. La gráfica núme­ro 212 es visto por el revés con la entretela o forro puesto.

La gráfica número 213 es una fal­da tubo, puesta al revés para que se den cuenta de cómo aparece la entretela. En estas faldas la entre­tela se coloca casi siempre para que al sentarse no cedan.

La preparación de colocar la en­tretela o forro es la siguiente:

Se cogerá la tela de la falda y la entretela y se unirán, empalmando la entretela con el género por el re­vés, sobre una mesa lo suficiente larga y ancha para que éstas queden bien planas al unirse y puedan hilvanarse có­modamente a grandes puntadas, de forma que las dos formen un solo cuerpo.

Una vez hilvanadas pueden colocarse los patrones sobre la misma, procediendo a con­tinuación al corte en conjunto.

La confección se hace también de conjunto, solamente que, cuando éstas están bien re­dondeadas, todo el trozo que presenta de do­bles tiene que recortarse la entretela. Pues si no se hiciera el recorte de la entretela al ha­cer el doblez de la misma, sería cuatro grue­sos de tela y sólo deben quedar tres. Uniendo la parte inferior de la tela a la entretela con un punto de cruz o punto de lado.

Según en qué clase de género no puede po­nerse entretela, sobre todo en géneros de pun­to, pero sí puede ponerse forro de seda, en que su preparación es la misma como si fu ese la entretela, sólo que en la parte inferior de las faldas y costuras de los lados quedan des­pegadas las costuras, o sea, que el forro no va cogido de las costuras de los lados ni sujeto al dobladillo; sólo va unido en la cinturilla y en las pinzas. Casi siempre el forro para esta clase de faldas es tres o cuatro centímetros más estrecho en su contorno y es para impedir que la falda ceda al sentarse.

Manera de hacer y preparar los dobladillos.

No es de buen gusto que en un vestido se marquen los dobles y se noten por el derecho los puntos que los sujetan. Puede evitarse pre­parando como es debido los dobladillos; para ello, atiendan las siguientes normas:

 Se extiende el vestido sobre una mesa, plegando cuidadosamente el doble en posi­ción horizontal por el hilo de la señal que in­dica su redondeo, sujetándolo con alfileres. Se doblan a un centímetro de distancia de la señal del redondeo con un hilván largo.  Se fijarán otros alfileres en el borde del doblado interior, hilvanándose con un pun­to más pequeño.

 Encontrarán dificultades cuando ten­gan que hacer el dobladillo de los vestidos que están cortados en forma de capa, ya que una vez doblados presentan en el interior unos pliegues que es importantísimo hacerlos des­aparecer.

Lo conseguirán pasando unos frun­ces en la parte en que aparecen los pliegues y planchándolos; a tal efecto, humedecerán la tela, y con una plancha muy caliente la irán pasando con mucha suavidad hasta que des­aparezcan totalmente.

Esta operación la harán antes de hilvanar el doble, teniendo en cuenta que una vez lo tengan preparado para el cosido deberá que­dar tan plano por el derecho como por el re­vés. Por la gráfica número 214 se darán cuenta de la forma en que han de colocar el dobla­dillo, de tal manera que los frunces queden en el borde para efectuar el planchado.

 Para que el doble quede a una medida exacta, se señalará en un cartón la medida que tenga que tener y con el mismo se marcará to­do el contorno, cortando seguidamente toda la tela sobrante. A continuación se sobrehíla todo su borde, doblándolo acto seguido hacia delan­te y a la distancia de un centímetro, cosiéndolo a punto de lado por el interior.

Dobladillos de chaqueta. En éstos procederán de igual forma que en los vestidos. Deben tener como máximo unos 5 centímetros de ancho y en ellos se prescinde del sobrehilo sosteniéndolos por el interior a unos 4 cm. del redondeo por medio de un punto de lado flojo.

Confección de las faldas.

4º Esta abertura se cerrará por media­ción de una cremallera, "Cierre Relámpago", o bien por mediación de cierres automáticos, tal como aparece en la gráfica número 215, procurando que tanto la cremallera como los cierres queden completamente ocultos.La confección de las faldas no siempre se hacen de igual forma; según la clase de gé­nero y según la silueta de la moda, éstas se confeccionan.

Por lo general, una vez corta­das e hilvanadas y probadas, se cosen sus cos­turas por el interior a máquina a costura pla­na, y una vez planchadas éstas y pulidas, se sujetan de la cintura por la parte superior de la misma cinta, la cual llamamos cinturilla de un ancho de dos a tres cm.

1º Se prepara la cinturilla a la medida jus­ta de la cintura, dejándola a dos cm. más larga de la medida para pulir sus bordes, en donde se cosen dos corchetes o tres según el ancho de la misma.

2º Se cose luego al mismo borde de la tela, colocándola de forma que la tela de la falda quede sostenida a la misma, y luego, una vez hilvanada, se cose a la máquina por el derecho y en su mismo borde, quedando así sujeta la cinturilla a la falda.

3º A la costura del lado izquierdo de la falda o bien a la costura del centro de detrás, según donde lleve las costuras, se deja una abertura de 20 a 30 centímetros de largo para que la falda pueda pasar con comodidad.

4º Esta abertura se cerrará por media­ción de una cremallera, «Cierre Relámpago», o bien por mediación de cierres automáticos, tal como aparece en la gráfica número 215, procurando que tanto la cremallera como los cierres queden completamente ocultos.