Decorar vasijas sistema mishima

Mishima. La decoración conseguida a base de embutir materiales de diferente color en la superficie de determinados objetos es corriente en muchos oficios artísticos (taracea) y en tér­minos de ceramista se suele llamar "mishima". Su origen es oriental.Decoración «mishima«

Mishima. La decoración conseguida a base de embutir materiales de diferente color en la superficie de determinados objetos es corriente en muchos oficios artísticos (taracea) y en tér­minos de ceramista se suele llamar «mishima». Su origen es oriental.

La «mishima» consiste en tallar motivos decorativos sobre las su­perficies de arcillas en estado de «cuero duro» o bien en imprimir diversos objetos ornamentales so­bre arcilla semiplástica. Dichas ta­llas o impresiones negativas son, acto seguido, rellenadas con bar­botina o arcilla plástica de color que contraste y se deja endurecer. Por último, el material sobrante se elimina con un rascador, apare­ciendo un motivo claramente de­finido y coloreado que podrá recu­brirse con barniz transparente.

Los instrumentos para embutir deben estar bien afilados. Los más apropiados son las gubias, pues de hecho levantan una tira de arcilla más que levantar simplemente una virola a cada lado de la incisión. Las gubias para la técnica del linó­leo son las más apropiadas, Los sellos, por su parte, pueden tallarse en madera o en pedazos de yeso o de arcilla fina y bizcocho previa­mente cocidos.

Los sellos en la arci­lla se incrustan cuando ésta esté algo endure­cida, pero sin que todavía haya adoptado el estado de "cuero du­ro". Al mismo tiempo, sujeta la pared de la vasija, ya que de lo contrario pueden aparecer distor­siones o hendiduras Intenta in­crustar el sello en la arcilla de un solo golpe, y no por etapas.Los sellos en la arci­lla se incrustan cuando ésta esté algo endure­cida, pero sin que todavía haya adoptado el estado de «cuero du­ro». Al mismo tiempo, sujeta la pared de la vasija, ya que de lo contrario pueden aparecer distor­siones o hendiduras Intenta in­crustar el sello en la arcilla de un solo golpe, y no por etapas.

Cuando el motivo se aplica por incisiones en las paredes de arci­lla, la vasija debe haber adoptado el estado de «cuero duro». Algunos ceramistas prefieren pintar el dise­ño sobre la superficie de la vasija antes de empezar a hacer las inci­siones. Si se efectúan cortes de distinta profundidad, su anchura también deberá variar.

Uno de los errores más comunes estriba en efectuar incisiones pro­fundas (se aconseja no exceder de 1/ 4 del grosor de la pared).

El material a embutir puede ser simplemente una arcilla plástica o bien una barbotina en estado plás­tico de diferente color. Tanto la barbotina blanca corno las de colo­res claros pueden reforzarse me­diante un óxido metálico. Nunca deben utilizarse los óxidos más potentes (cobalto, cobre), pues tienden a dejar una to­nalidad rojiza muy fea alrededor del motivo taraceado.

La barbotina fluida puede adop­tar una consistencia más dura si se coloca sobre una tabla o molde de yeso durante un corto período.

Utiliza un instrumento de me­tal flexible (por ejemplo, una espá­tula pequeña) para presionar el material a embutir sobre la super­ficie de la pieza.

Es preferible empezar por un ex­tremo del motivo y continuar a lo largo de la vasija que hacerlo de una vez o trabajando a partir de más de un punto. Deja el sobran­te del material a embutir sobre la misma pieza, la cual se envolverá en plástico durante unas 24 horas.

Rasca cuidadosamente el ex­ceso de material no embutido hasta que aparezca el motivo. Suele ser preciso eliminar una pequeña capa de la arcilla que lo rodea antes de que aquél aparezca con toda claridad.

La idea indicada con anteriori­dad, consistente en in­crustar granos de arroz en las pa­redes de las vasijas, es de gran efec­to si se combina con «rnishima». Después de proceder al bizcocha­do, la desaparición de los granos de arroz hace que, al barnizar, este material se acumule en los peque­ños hoyos así originados, lo cual produce una sensación de volu­men o hinchazón. El empleo de barniz transparente acen­túa el contraste de color entre la arci­lla y la taracea.

Fotos y consejos.

l Trácese el dibujo sobre la pieza de cerámica con barbotina. Re­sígase el diseño así realizado con una gubia fina.1 Trácese el dibujo sobre la pieza de cerámica con barbotina. Re­sígase el diseño así realizado con una gubia fina.

 

 

 

 

 

 

 

 

2 Los motivos decorativos tam­bién pueden imprimirse en la ar­cilla utilizando sellos tallados o simples punzones.2 Los motivos decorativos tam­bién pueden imprimirse en la ar­cilla utilizando sellos tallados o simples punzones.

 

 

 

 

 

 

 

 

3 Rellenar las incisiones con bar­botina endurecida, procurando llenarlas hasta el fondo. Operar siguiendo las líneas.3 Rellenar las incisiones con bar­botina endurecida, procurando llenarlas hasta el fondo. Operar siguiendo las líneas.

 

 

 

 

 

 

 

 

4 Endurecida la taracea, elimínen­se las sobras con un rascador y se obtendrá una original deco­ración bicolor.4 Endurecida la taracea, elimínen­se las sobras con un rascador y se obtendrá una original deco­ración bicolor.

Material necesario:

Barbotina semiendurecida o arcilla plástica coloreadas. Gubias.

Sellos tallados o modelados. Barbotina y pincel.

Espátula pequeña. Plástico. Rascadores.