Hierbas para la belleza.- Hidratantes.-Todo hierbas

Hidratantes.- Una vez limpia y tonificada la piel, debe hidratarse.

Cualquier crema natural, fresca y sin olor se transforma fácilmente en una aromática crema de hierbas. Se pueden añadir hojas trituradas, pero entonces resultará difícil quitar del rostro las pequeñas partículas.

Otra posibilidad es calentarla con suavidad en una cazoleta y añadir un poco de aceite de hierbas. Otra alternativa que puede intentarse es la siguiente receta.

Hierbas hidratantesLa frotación de hojas verdes de salvia contra los dientes ayuda a limpiarlos y a blanquearlos, así como a fortalecer las encías.

Crema hidratante nocturna.

Usar una cantidad muy pequeña cada vez y dejarla en el rostro durante toda la noche.

Cera de abejas

Mantequilla de cacao…………….50 g

Aceite de aguacate……………….25 g

Agua destilada……………………5 cucharadas

Aceite de germen de trigo………..1,5 cucharadas

Bórax……………………………..3/4 de cucharadita

Se funden la cera, la mantequilla de cacao y el aceite de aguacate en una cazoleta doble a fuego lento. Cuando están completamente líquidos, se añaden agua destilada, aceite de germen de trigo y bórax. Remover la mezcla hasta que se enfríe para evitar la formación de grumos.

Lociones para los ojos.

Son baños que relajan los ojos cansados y resultan útiles en casos de con­juntivitis y de esfuerzos con la vista. Una infusión fría de cualquiera de las siguientes hierbas ayuda a despejar los ojos enrojecidos: perejil, flores de saúco, aciano seco, verbena, hinojo y eufrasia. Si puedes hallar o adquirir esta última, es, con mucho, la más eficaz.

Dientes.

Unas hojas frescas de salvia frotadas contra los dientes los blanquean y limpian, al tiempo que refuerzan las encías. Comer fresas blanquea tam­bién los dientes, debido al ácido que contienen.

Hierbas hidratantes 1La mayoría de los champús comerciales contienen detergentes que no favorecen el cabello y que sólo sirven para producir grandes cantidades de espuma.
Si preparas tu propio champú, tendrás la seguridad de que no contiene esa sustancia perjudicial y de que presentará las cualidades saludables de las hierbas elegidas

Pelo.

Las hierbas ayudan a dar brillo y cuerpo al pelo, y pueden incorporarse a champús y brillantinas.

Champús de hierbas.

Una de las maneras más refrescantes y naturales de lavarse el pelo es usar un champú casero de hierbas. Es muy sencillo ha­cerlo; se vierte agua hirviendo sobre hierbas secas o frescas y se deja repo­sar 24 horas, tras lo cual se filtra el líquido. La medida normal es de apro­ximadamente una cucharilla colmada de hierbas (o más si se usan frescas) por cada taza de agua, aunque una mezcla más intensa no es perjudicial. Añadir la infusión a un champú suave de niños.

Sin embargo, si lo que se quiere es un champú, se necesitará otra hierba: la saponaria o hierba jabonera. Esta atractiva especie crece en setos, al lado de corrientes de agua o en terrenos húmedos. Sus flores apa­recen a finales del verano, y las hojas, de las que se extrae la sustancia jabonosa, son elípticas, anchas y con muchas venas.

Durante siglos antes de la aparición del jabón comercial, estas plantas las utilizaban las gentes del campo para lavar, y hubo una época en la que recomendaba para lavar pieles delicadas, pues proporcionaba un brillo que no se lograba con otros medios. La mayor concentración de la sustan­cia jabonosa está en las raíces, pero carece de sentido práctico emplearlas, pues se destruiría toda la planta. Es suficiente con las hojas y los tallos se pueden adquirir ya secas.

Aunque es posible comprar champús de hierbas, es mucho más barato satisfactorio hacerlos uno mismo. Así se tendrá además la certeza de que a diferencia de los productos comerciales, no contienen detergente. Al preparar el champú hay que evitar usar recipientes metálicos, esto que echan a perder la fragancia. Deben utilizarse recipientes de loza o porcelana con tapa hermética de corcho, y asimismo una cuchara de madera y colador de nylon.

Hay que asegurarse de comprar bórax purificado (se adquiere en droguerías) y no del tipo recomendado para tintorería o para limpiar pilas de fregar.

Champú básico.

Si se utilizan hierbas frescas que siempre son preferibles si las hay, se pican antes de la infusión para que con el agua se mezcle la máxima cantidad posible de esencia.

Saponaria seca (o un manojo de tallos y hojas frescas)…2 cucharadas

Manzanilla……………………………………………….1 cucharada

Bórax…………………………………………………….1 cucharadita

Los ingredientes se dividen en partes iguales entre dos tarros de porcelana o loza. Se llena cada uno de 300 ml de agua hirviendo. Se tapan bien con el corcho y se deja reposar la mezcla durante unas veinticuatro horas. Se agita de vez en cuando. Se pasa la mezcla a través de un filtro de nylon y se retiran las hierbas.

Champú anti-caspa.

Si padece caspa, añada una infusión de una parte de ortiga y otra parte de perejil al champú anterior.

Champús perfumados.

Un poco de tila o dos ramitas de cantueso añadid­o al champú básico antes de cerrar el tarro dan al cabello una delicada fragancia natural.

Recuerda que este champú natural no será tan «jabonoso» como los comerciales. La gente suele creer que para que un champú limpie bien el pelo debe producir una enorme cantidad de espuma, y por eso muchos productos comerciales contienen detergentes que sí producen espuma (y nada más). Un champú suave de hierbas no puede competir en este aspect­o, pero sus propiedades limpiadoras y aromáticas son innegables.

Hierbas hidratantes 2Las hierbas frescas o secas se usan en la preparación de champús, cremas para las manos y aceite de baño.

Tratamientos de hierbas.

Los reflejos se hacen simplemente mediante una infusión de las hierbas elegidas en agua tal como se describió al principio del artículo. Todos los que se mencionan, vertidos sobre el pelo, después de lavarlo con champú para el aclarado, dan brillo al cabello, aunque hay muchos que tienen además otras propiedades adicionales.

Una infusión de ortigas, tila, hinojo o salvia actúa como un buen acondicionador general.

Un enjuague de perejil elimina la caspa y se dice que devuelve el grosor cabello muy delgado.

El romero oscurece el pelo oscuro y proporciona un delicioso aroma. Una infusión de manzanilla aclara el pelo rubio y se dice que estimula crecimiento.

Desde luego, es posible combinar una o más hierbas, como por ejemplo ortiga y romero, y hacer una infusión adecuada para las necesidades particulares.

Pies.

Una infusión de maravilla, de tila o de cantueso refresca los pies cansa­dos. Después del baño hay que secarlos y darse unas friegas con aceite de esencia de pétalos de caléndula para reducir la inflamación.

Manos.

Intente utilizar siempre guantes de goma para lavar y aplique a sus manos crema después de haberlas tenido en agua o expuestas a las inclemencias del tiempo. He aquí una receta que le permitirá preparar su propia crema para las manos.

Crema para manos.

Glicerina

Agua de flores de saúco

Aceite esencial de cantueso, rosas o bergamota Jugo de limón

5° g 75ml

12 gotas 8 gotas

Mezclar la glicerina y el agua de flores de saúco. Añadir el aceite de hier­bas y el jugo de limón, y almacenar en un tarro de rosca.

Hierbas hidratantes 3El aceite esencial extraído del cantueso es un aditivo de olor dulce para las cremas de manos.

Baños.

Cualquier hierba aromática añadida al agua del baño en forma de aceite, vinagre o en bolsa perfumará y refrescará el cuerpo. Cada una tiene pro­piedades especiales, y entre ellas recomendamos hacer la selección:

La agrimonia y hierba lombriguera se recomiendan para los dolores musculares.

Elligústico tiene un aroma agradable y actúa como desodorante suave. La angélica actúa como estimulante de la piel.

Consuelda y romero. Una inmersión prolongada en agua con una in­fusión de cualquiera de estas hierbas se dice que rejuvenece la piel.

La valeriana y la manzanilla producen efecto soporífero y son ideales para baños por la noche.

El abrótano macho con su sabor a limón, las hojas de ortiga o las raíces de enebro bien hervidas son vigorizantes.

Las hojas de eucalipto, el romero, el cantueso, las flores de saúco, la rosa, las hojas de geranio y las violetas proporcionan un baño muy aro­mático.

Hay muchas maneras de añadir estas hierbas al baño, según una tradi­ción muy antigua, pero hay que recordar que las plantas no se deben introducir directamente en el agua, si no se quieren dedicar luego horas a sacarlas, aparte del riesgo de atascamiento de las tuberías.

Infusiones.

Prepararlas de la manera indicada al comienzo de este artículo y añadirlas directamente al agua del baño en la cantidad deseada.

Hierbas hidratantes 4El girasol es muy recomendable como base para aceites de baño. Para obtener un baño vigorizaste añade hierbas tales como la menta.

Aceites esenciales.

Se pueden comprar y añadir directamente al chorro de agua hasta que el baño sea tan aromático como uno quiera, o bien obtenerlos uno mismo.

Aceites de baño.

Se preparan conforme a la siguiente receta y se añaden directamente al agua del baño.

Como aceite se utilizará el de oliva, girasol, alazor, sésamo, aguacate o almendra. Las hierbas se eligen de la lista recomendada o se usa menta o acículas de pino para obtener un baño muy vigorizante. Se vierten 600ml (2,5 tazas) de aceite en un cuenco de porcelana o loza. Se añaden las hojas o las flores necesarias y se tapa.

Se dejan empapar durante un par de días. Al resto del aceite se le añade el máximo posible de hierbas frescas y se deja reposar otros dos días. Se repite la operación de quitar y añadir hasta haber hecho unos diez baños (esta es la razón por la que los aceites de hierbas son tan caros). Debe mantenerse el cuenco siempre cubierto. Se filtra por último el aceite, se exprimen con fuerza las hierbas y se tiran, y se guarda el aceite en botellas de cierre hermético o con tapón de corcho en un lugar fresco y oscuro.

Hierbas hidratantes 5Los pétalos de rosa pueden resultar muy atractivos flotando en el baño) pero después cuesta mucho trabajo quitarlos.
Lo mejor para añadir hierbas al baño es utilizar un saquito. Un cuadrado de muselina o estopilla de 20 cm lleno de hierbas y atado después con un cordón o una cinta proporciona un medio instantáneo y sencillo de infusión.

Vinagres para baño.

Son más astringentes que los aceites y más adecuados si su piel es grasa. Se seleccionarán las hierbas de la lista recomendada, más la adición de ber­gamota y bálsamo. Se toman dos tazas de hojas o flores frescas y cuando se las ha lavado y secado se las mete sin apretar en un tarro de vidrio de boca ancha.

Se vierte después 1 litro (5 tazas) de vinagre de vino o sidra. Se tapa herméticamente y se guarda en un lugar donde nos acordemos cada dos días de agitarlo o de darle vueltas con una cuchara de madera. Al cabo de diez días se extiende un poco sobre la piel y se huele. Si el olor no es muy intenso, se quitan las hierbas, se sustituyen por hojas o flores nuevas y se repite el proceso.

Cuando el vinagre está ya preparado se filtra en bote­llas, se añade una ramita de la hierba respectiva como decoración y se cierra bien. Es suficiente con una taza de vinagre por baño.

Bolsitas de baño.

Son fáciles de hacer. Se corta una pieza de estopilla o muselina de 20 cm de lado. Se llena el centro de una o más hierbas seleccionadas de la lista recomendada. Se juntan las esquinas y se atan con una cinta o un cordel. La bolsa se sujetará al grifo de manera que circule por ella agua caliente, o bien se sumergirá en el baño y se verterá agua hirviendo o muy caliente.

El aceite esencial extraído del cantueso es un aditivo de olor dulce para las cremas de manos.

Cualquier hierba aromática que se añada al agua del baño perfumará y refrescará el cuerpo.