Mantenimiento de herramientas y máquinas

Es muy posible que a más de uno le haya ocurrido que, al querer realizar un aloja­miento para una clavija, calar un tablero u otro trabajo similar, la máquina no res­ponda.

Allí donde se cepilla es ine­vitable que se produzcan vi­rutas. Y en todo sitio donde actúa una herramienta o una máquina se originan polvo y suciedad. Ambos se incrus­tan o cubren los utensilios y, si no se limpian, pueden dar lugar a su ineficacia pasado cierto tiempo. Por ello es imprescindible cui­darlos, limpiándolos y pro­porcionándoles atención.

Si este es el aspecto que ofrece una parte de su taller, es preciso que inmediatamente ponga remedio. De no hacerlo así su interés en trabajar con la máquina se venga abajo porque no funciona.Si este es el aspecto que ofrece una parte de su taller, es preciso que inmediatamente ponga remedio. De no hacerlo así su interés en trabajar con la máquina se venga abajo porque no funciona.

En tales casos el trabajo queda suspen­dido y se intenta buscar por todos los me­dios los motivos del fallo. Y en muchos ca­sos resulta que el porta-brocas está casi agarrotado y no retiene la broca o que el alojamiento para la serreta está obstruido con partículas de madera, serrín o viruti­llas. Estas partículas, junto con los aceites de engrase de las máquinas, han producido una especie de costra que es como un veneno a toda máquina.

Hay que eliminar los restos de serrín o virutas de todas las herramientas que se emplean para trabajar la madera; igualmente, tanto las limas como las escofinas se limpiarán con petróleo y con el cepillo de cerdas metálicas.

Los restos de cola o de pintura que pueda haber también deben ser eliminados de cualquier útil.

Las manchas de herrumbre se contra­rrestan bien con desoxidantes o bien con aceite para motores pesados. Si la mugre llegara a ser muy espesa, puede recu­rrirse incluso a rebajarla con papel de lija. Las articulaciones (como las que tie­nen ciertas herramientas como alicates y pinzas, etcétera) deben ser engrasadas con aceite o lubricante especial.

Los mangos de madera de las herra­mientas se repasarán con aceite de lina­za. Las zapatas de los cepillos requieren una especial atención, pues hay que lim­piarlas de partículas que se hubieran in­crustado; después se empaparán con petróleo u otro tipo de diluyente. Los ejes y rótulas de ciertas herramientas pueden cobrar demasiado juego con el tiempo y habrá que remachar los fiado­res sobre una superficie dura.

El mantenimiento de una máquina empieza con la observación del cable de conexión, que debe estar exento de defectos y no sufrir desperfectos por arrollamiento.

Las máquinas no deben desconectarse nunca tirando del cable, sino haciéndolo del enchufe, pues de otro modo el cable resulta dañado y asimismo los terminales de conexión dentro del accesorio de en­chufe. Hay que engrasar periódicamente ciertos puntos de las máquinas, tal como se indica en el libro de instrucciones que el fabricante facilita. El aceite o grasa so­brantes se deben eliminar.

No hay que olvidar nunca tampoco el mantenimiento de las hojas de sierra, de modo que estén correctamente afiladas y triscados sus dientes. Una hoja de sie­rra correctamente afilada descarga la potencia empleada por una máquina y prolonga la vida del motor. Aquellas partes de las carcasas de los accesorios que pueden almacenar serrín o virutas deben ser limpiadas, desmontando si conviene el accesorio, y cepillar cuida­dosamente los rincones con un pincel de cerdas duras.

Tanto si se trata de máquinas como de sus accesorios o de herramientas manuales, hay que ser riguroso en su limpieza y mantenimiento. Lo mejor seria limpiarlas después de su uso, pero sobre todo hay que eliminar la resina o residuos de pin­tura, pues atraen toda clase de partículas. No debería permitirse ninguna mancha de herrumbre.Tanto si se trata de máquinas como de sus accesorios o de herramientas manuales, hay que ser riguroso en su limpieza y mantenimiento. Lo mejor seria limpiarlas después de su uso, pero sobre todo hay que eliminar la resina o residuos de pin­tura, pues atraen toda clase de partículas. No debería permitirse ninguna mancha de herrumbre.
Los productos de limpieza se adquieren en cualquier ferre­tería o droguería. Se trata de elementos corrientes: grasa para máquinas, petróleo, desoxidantes y aceites para motores pesa­dos. Un cepillo de cerdas metálicas y un estropajo de acero completan el equipo indispensable. El papel de lija se utilizará solamente en casos extremos.  Los productos de limpieza se adquieren en cualquier ferre­tería o droguería. Se trata de elementos corrientes: grasa para máquinas, petróleo, desoxidantes y aceites para motores pesa­dos. Un cepillo de cerdas metálicas y un estropajo de acero completan el equipo indispensable. El papel de lija se utilizará solamente en casos extremos.  
La herrumbre en las herramientas de traba­jo se quita con desoxidantes corrientes o con los que la eliminan contra atacándola. Se deja que actúe un disolvente sobre ella y luego se pulen las superficies con un estropajo de aceroLa herrumbre en las herramientas de traba­jo se quita con desoxidantes corrientes o con los que la eliminan contra atacándola. Se deja que actúe un disolvente sobre ella y luego se pulen las superficies con un estropajo de acero.
Este serrucho había quedado abandonado al aire libre después de un trabajo y se ha herrumbrado. Bastará aplicarle un deso­xidante para recuperarlo. Después de este tratamiento urgente se tendrá que volver a afilar y triscar.Este serrucho había quedado abandonado al aire libre después de un trabajo y se ha herrumbrado. Bastará aplicarle un deso­xidante para recuperarlo. Después de este tratamiento urgente se tendrá que volver a afilar y triscar.

 

Los cinceles o punteros se desbarban con una piedra de afilar o bien con una lima si las rebabas son muy exageradas. Existe la posibilidad de que den lugar a percances y las partículas que se originen lesionen los ojos.Los cinceles o punteros se desbarban con una piedra de afilar o bien con una lima si las rebabas son muy exageradas. Existe la posibilidad de que den lugar a percances y las partículas que se originen lesionen los ojos.
Los alojamientos para acoplamiento de má­quinas y accesorios deben ser objeto de pe­riódica limpieza y engrasado. No debe uti­lizarse aceite. Cuando la máquina se usara a altas velocidades éste saldría proyectado y mancharía.Los alojamientos para acoplamiento de má­quinas y accesorios deben ser objeto de pe­riódica limpieza y engrasado. No debe uti­lizarse aceite. Cuando la máquina se usara a altas velocidades éste saldría proyectado y mancharía.
La sierra de calar requiere atención espe­cial. Limpiar cuidadosamente los acopla­mientos y eliminar la grasa antigua, pues el polvo la endurece rápidamente. Cuando la carcasa de la máquina se recaliente, re­novar la grasa.La sierra de calar requiere atención espe­cial. Limpiar cuidadosamente los acopla­mientos y eliminar la grasa antigua, pues el polvo la endurece rápidamente. Cuando la carcasa de la máquina se recaliente, re­novar la grasa.
Si se asierran maderas resinosas se ten­drá que limpiar periódicamente la sierra. Con el trabajo, tanto ésta como las partículas de madera se recalientan. Las partículas se proyectan contra la carcasa, acumulando mugre.Si se asierran maderas resinosas se ten­drá que limpiar periódicamente la sierra. Con el trabajo, tanto ésta como las partículas de madera se recalientan. Las partículas se proyectan contra la carcasa, acumulando mugre.

 

Si la sierra se atasca durante el trabajo, ello puede deberse a una mala elección de aquélla: las partículas producidas son de­masiado grandes y obturan el orificio de expulsión. Hay que emplear la hoja apropia­da a cada trabajo.Si la sierra se atasca durante el trabajo, ello puede deberse a una mala elección de aquélla: las partículas producidas son de­masiado grandes y obturan el orificio de expulsión. Hay que emplear la hoja apropia­da a cada trabajo.
Una hoja de sierra sucia o recargada con resina se recalienta en seguida, deja de tra­bajar correctamente e incluso no tiene se­guridad en el avance. Las hojas deben limpiarse con petróleo, que disuelve la resina y los restos de plástico.Una hoja de sierra sucia o recargada con resina se recalienta en seguida, deja de tra­bajar correctamente e incluso no tiene se­guridad en el avance. Las hojas deben limpiarse con petróleo, que disuelve la resina y los restos de plástico.
Empleando un tubo de plástico cabe la posibilidad de prolongar la vida de las cintas o discos abrasivos. Apretar bien contra el útil. Al reblandecerse el plásti­co debido al roce, recogerá las partículas que se hayan incrustado en el abrasivo.Empleando un tubo de plástico cabe la posibilidad de prolongar la vida de las cintas o discos abrasivos. Apretar bien contra el útil. Al reblandecerse el plásti­co debido al roce, recogerá las partículas que se hayan incrustado en el abrasivo.
Las muelas podrán regularizarse apoyando contra su canto un útil dentado, mellado o un triángulo viejo. Téngase presente que el afilado de un formón o de una cuchilla de cepillo sólo se logra empleando una muela perfecta.Las muelas podrán regularizarse apoyando contra su canto un útil dentado, mellado o un triángulo viejo. Téngase presente que el afilado de un formón o de una cuchilla de cepillo sólo se logra empleando una muela perfecta.
Hay que limpiar los accesorios utilizados con la sierra circular. En las máquinas integrales, los orificios que dan paso al aire al Interior del colector se tienen que desempolvar. Utilizar siempre un pincel de cerdas duras.Hay que limpiar los accesorios utilizados con la sierra circular. En las máquinas integrales, los orificios que dan paso al aire al Interior del colector se tienen que desempolvar. Utilizar siempre un pincel de cerdas duras.

 

En las máquinas universales eléctricas, uno mismo puede cambiarse los car­bones. Realizarlo siguiendo las instruc­ciones del fabricante. La sobrecarga en esta máquina se detecta por el recalenta­miento de la carcasa.En las máquinas universales eléctricas, uno mismo puede cambiarse los car­bones. Realizarlo siguiendo las instruc­ciones del fabricante. La sobrecarga en esta máquina se detecta por el recalenta­miento de la carcasa.
Debido a no haber retenido bien la má­quina en su proceso de avance o bien a un fallo en el material, la hoja de la sierra que se utiliza se ha recalentado y recoci­do en algunos puntos. En estos casos sólo cabe buscar un recambio.Debido a no haber retenido bien la má­quina en su proceso de avance o bien a un fallo en el material, la hoja de la sierra que se utiliza se ha recalentado y recoci­do en algunos puntos. En estos casos sólo cabe buscar un recambio.

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