Manzana la reina de las frutas

Manzana. Qué podemos decir de esta riquísima fruta, mucho y bueno.

En primer lugar, diremos que su atrayente aspecto invita a todo el mundo a comerla. Luego, es fácil hablar de sus cualidades. 

La manzana no per­judica jamás, abre el apetito, ayuda siempre, alivia dolores, combate ventosidades, produce sangre sana, purifica, vivifica y cura. Su agradable aroma, su bello color, su suave efecto en el estómago, su atrayente aspecto que despierta el apetito, y muchas otras excelentes propiedades que tiene desde el Paraíso, la convierten en la reina de las frutas.

Para nuestros antepasados fue la manzana un alimento saludable y fortificante al mismo tiempo.

La ponían cada día en la mesa. Los campesinos, en lugar de mucha carne, comían abundante cantidad de manzanas. No convertían las manzanas en sidra, como se hace hoy en los países donde esta fruta abunda, sino que sabían guardar y conservar las manzanas durante largo tiempo, para consumirlas después en estado natural.

La ciencia moderna se ha ocupado del estudio de la manzana La ciencia moderna se ha ocupado del estudio de la manzana y de sus maravillosas propiedades. El que de un modo especial hizo conocer a la humanidad el gran valor nutritivo y curativo de la manzana fue el doctor M. Bircher Benner, verdadera eminencia en bromatología (cien­cia que estudia las propiedades nutritivas y curativas de los alimentos).

Se han hecho famosos sus planes de alimentación y, sobre todo, su dieta de manzanas. Se recomienda comerlas enteras, sin pelar y sin quitarles el corazón. Sólo así constituyen una comida completa y contienen todo el poder nutritivo, vivificante y curativo. Esto vale también para todas las frutas, verduras, cereales, etc., cuya cáscara sea comestible.

Pero las frutas, y por tanto las manzanas, deben lavarse bien antes de comerlas, pues aparte de que la recolección, el almacenamiento y el transporte, siempre las ensucian algo, algunos vendedores les apli­can algún producto extraño para darles un bonito brillo.

Propiedades curativas.

La manzana tiene numerosas propiedades curativas, pero donde obra verdadera maravillas es en el tratamiento de las diarreas y, sobre todo, en los trastornos digestivos de la infancia.

También tiene especial efecto curativo contra la ictericia, la nervio­sidad, la decrepitud, el reumatismo, el insomnio, las malas digestiones, las enfermedades del hígado y del bazo, etc.

Haremos resaltar, además, que la manzana es un alimento excelen­te para los estudiantes, colegiales y cuantos realizan un trabajo intelec­tual, porque contiene mucho fósforo.

De lo dicho se desprende lo importante que es para la salud tomar zumo de manzanas sin alcohol.

Ya hemos dicho que la manzana es LA REINA DE LAS FRUTAS, Ya hemos dicho que la manzana es LA REINA DE LAS FRUTAS, calificativo que ostenta con pleno derecho. Su hermoso aspecto invita a comerla y, además, como antes hemos dicho, lleva muchos elementos curativos y reconstructores. Por este motivo aconsejamos hacer de vez en cuando una cura de manzanas, que tendrá benéficos efectos cualesquiera que sea la dolencia que se trate de combatir.

¿Cómo puede realizarse una cura de manzanas?

Es muy sencillo: durante algún tiempo no se come otra cosa que una buena cantidad de manzanas frescas y de la mejor calidad que pueda hallarse, a la hora de cada comida, comiendo tantas como se quiera. Además, entre las comidas, se bebe cada hora zumo de manzanas (de 3 a 7 cucharadas cada vez). El zumo debe ser acabado de exprimir; jamás fermentado.

De esta manera puede realizarse una cura de 1, 2, 3,   días. Cuanto más prolongada, más efectiva resulta la cura. Cada cual debe juzgar por sí mismo la conveniencia de la mayor o menor duración de la cura.

Durante todo el año podemos disponer del beneficio de las frutas.

Los países latinos tienen fama de lograr manzanas de excelente calidad. Su riqueza en sales es, por 10 general, apreciable. Buenas variedades son la camuesa y la del cirio, y, sobre todo, la reineta, de dorado continente, buen sabor y muy jugosa. La camuesa es bastante rica en hidratos de carbono, se aproxima a un 15 % por lo que esta variedad es más aconse­jable para los que realizan trabajos físicos de fuerza.

Cuando no está bien madura, posee más almidón, cuya cantidad disminuye al entrar en sazón, a favor de la glucosa. Ha más elevado grado de madurez mayor proporción en celulosa y en pectina.

El aroma de la manzana obedece a una esencia formada por éteres amílicos y ácidos fórmico, acético y caproico. La manzana posee el 0,8% de ácido málico.

Como ya hemos dicho, es mucho más útil comer la manzana sin mondar, previa rigurosa limpieza con agua, pues su piel lleva gran parte de las vitaminas, sales minerales y otros principios de la fruta.

Las personas delicadas, los ancianos, los niños, los individuos afec­tados de dolencias digestivas, no deben comer la manzana entera, sino tomar su zumo.

El índice de vitamina C de la manzana es discreto.

No puede ser considerada como fuente muy importante de vitaminas ni de sales minerales  Una manzana de 150 gramos de peso posee aproximadamente, la duodécima parte de las necesidades diarias de vitamina C, si bien existen diferencias de acuerdo con las distintas variedades de manzana.

Pero tiene la ventaja (aun siendo reducido su contenido en vitamina C, en relación con la naranja) de que la manzana se pueda conservar durante el invierno, y en poblaciones donde se hace difícil conseguir manantiales frescos de vitaminas, bien porque son muy caros, bien porque otras dificultades lo impiden, la reserva de manzanas que, por otra parte, mantienen íntegras sus cualidades, ayuda eficientemente a resolver este problema.

La manzana tiene especial indicación en los artríticos. Es alcalini­zante y contrarresta el coeficiente acidógeno de los humores de los individuos afectados de dicha discrasia. Las sales que porta la manzana neutralizan los productos ácidos resultantes del metabolismo de la albú­mina.

La manzana es antiúrica y por sus sales potásicas facilita la elimina­ción del ácido úrico. En este sentido la cura de manzanas o el consumo regular de las mismas reporta amplia utilidad.

La eficacia de la manzana en las diarreas se debe a varios factores.

Las vitaminas, el ácido málico, los fermentos, el tanino y la pectina que contiene esta fruta cooperan a ello. A este último cuerpo se le asigna un papel muy importante. Se atribuyen dichos efectos a la riqueza de las manzanas en tanino y al hecho de que la parte indigerible absorbe las sustancias nocivas contenidas en el intestino.

La manzana purifica el organismo y desinfecta el medio. Cura sin perjudicar jamás. No acontece lo mismo con los antidiarreicos que se formulan. Además, constituye un agradable alimento. 

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