Original salvamanteles

Original salvamanteles.

Toda la gracia de este salvamanteles es haberlo logrado con pinzas de madera para sujetar la ropa, tan consagradas por el uso para la espe­cífica misión que desempeñan que incluso resulta difícil pensar que con ellas se puedan realizar otros objetos. A manera de sugerencia ex­ponemos esta propuesta de salvamanteles, que sin duda puede ser modificada y mejorada con nuevas iniciativas.Toda la gracia de este salvamanteles es haberlo logrado con pinzas de madera para sujetar la ropa, tan consagradas por el uso para la espe­cífica misión que desempeñan que incluso resulta difícil pensar que con ellas se puedan realizar otros objetos.

A manera de sugerencia ex­ponemos esta propuesta de salvamanteles, que sin duda puede ser modificada y mejorada con nuevas iniciativas.

 

 

 

Cuanto se necesita es sencillamente una docena y media de pinzas para tender la ropa y un bote de cola blanca. Si se desea un encolado más rápido y seguro, emplear adhesivo epóxido de dos componentes.Cuanto se necesita es sencillamente una docena y media de pinzas para tender la ropa y un bote de cola blanca. Si se desea un encolado más rápido y seguro, emplear adhesivo epóxido de dos componentes.

Las tradicionales pinzas de madera empleadas para asegurar las prendas en el tendedero, a pesar de que empiezan a ser sustituidas por otras de plástico, siguen siendo muy utilizadas y apre­ciadas por el ama y amo de casa, por diversas razones, su es­caso peso, su fácil uso me­diante una ligera presión, la buena retención de la pieza que prenden, etc.

Pese a esta consagrada aplicación, la particular for­ma simétrica de cada una de las piezas ha motivado mu­chas traslaciones de su uso: con cuatro chinchetas se convierten en unos bóli­dos de carreras en juegos infantiles; utilizando una pie­za y cambiando de posición el resorte se convierte en una pistola que proyecta bo­litas de papel, etc.

Pero, aparte estas simples aplicaciones para juegos in­fantiles, caben también otras maneras de sacar partido a estas pinzas. Una de ellas es sencilla y sólo requiere una docena y media de pie­zas y cola para madera. Si se quiere llegar a un mayor perfeccionamiento pueden utilizarse barnices de colo­res o pinturas y convertir el salvamanteles en un lumino­so y abigarrado objeto. EA este caso emplear materia­les resistentes al calor.

Las ilustraciones que se acompañan son lo suficiente­mente explicativas para pro­ceder en seguida a la cons­trucción. Toda la labor con­siste en encolar las partes planas y lisas. Gracias a la parte sesgada de las pinzas, donde se apoyan los dedos para abrirlas, se constituye de manera natural un círculo con la docena y media de pinzas. Pudiera ser que por defecto de fabricación se tuviera que añadir o suprimir alguna. Por ello antes de e colar es conveniente presen­tar el conjunto y repartir las piezas más o menos concentradamente.Las ilustraciones que se acompañan son lo suficiente­mente explicativas para pro­ceder en seguida a la cons­trucción. Toda la labor con­siste en encolar las partes planas y lisas. Gracias a la parte sesgada de las pinzas, donde se apoyan los dedos para abrirlas, se constituye de manera natural un círculo con la docena y media de pinzas. Pudiera ser que por defecto de fabricación se tuviera que añadir o suprimir alguna. Por ello antes de e colar es conveniente presen­tar el conjunto y repartir las piezas más o menos concentradamente.Las ilustraciones que se acompañan son lo suficiente­mente explicativas para pro­ceder en seguida a la cons­trucción. Toda la labor con­siste en encolar las partes planas y lisas. Gracias a la parte sesgada de las pinzas, donde se apoyan los dedos para abrirlas, se constituye de manera natural un círculo con la docena y media de pinzas. Pudiera ser que por defecto de fabricación se tuviera que añadir o suprimir alguna. Por ello antes de e colar es conveniente presen­tar el conjunto y repartir las piezas más o menos concentradamente.

 

 

 

 

 

 

 

Las ilustraciones que se acompañan son lo suficiente­mente explicativas para pro­ceder en seguida a la cons­trucción. Toda la labor con­siste en encolar las partes planas y lisas. Gracias a la parte sesgada de las pinzas, donde se apoyan los dedos para abrirlas, se constituye de manera natural un círculo con la docena y media de pinzas.

Pudiera ser que por defecto de fabricación se tuviera que añadir o suprimir alguna. Por ello antes de e colar es conveniente presen­tar el conjunto y repartir las piezas más o menos concentradamente.

Sugerencias.

Si al presentarse las pinzas -una vez separadas de su muelle- para formar el circu­lo se advierte que fallan ciertas soluciones de con­tinuidad para cerrar apre­tadamente dicho circulo, puede recurrirse a interca­lar unas tirillas de papel o cartulina, que pasarán desapercibidas entre los dorsos de las piezas.Si al presentarse las pinzas -una vez separadas de su muelle- para formar el circu­lo se advierte que fallan ciertas soluciones de con­tinuidad para cerrar apre­tadamente dicho circulo, puede recurrirse a interca­lar unas tirillas de papel o cartulina, que pasarán desapercibidas entre los dorsos de las piezas.

Para facilitar el buen enco­lado entre piezas puede emplearse otras pinzas a manera de apretadores o «sargentos».

Recuérdese que las simples pinzas de madera constitu­yen un sistema muy senci­llo y cómodo para usarlas en encolados de objetos pequeños. Su ligera presión es generalmente suficiente en buen número de casos sobre todo cuando se uti­lizan colas de secado rápi­do o que endurecen pronto.

¿Por qué no hacerse collar o pulsera con los mue­lles desechados en la con­fección del salvamanteles? Basta sólo abrir un poco las partes en ángulo e introducirlas en el interior del canutillo helicoidal del muelle  volviendo a apretarlas a con­tinuación.