Pegamentos colas y adhesivos

Cómo encolar cualquier material y con qué hacerlo.

Envasados en botes de varios kilogramos o en dosificaciones de apenas unos cuantos gramos existe gran número de productos adhesivos, específicos, contundentes y resolutivos que hace sólo medio siglo hubiera sido imposible imaginarlos. Y mucho menos para obtener uniones entre materiales muy diferentes entre sí por su textura, dureza, porosidad, etc. Aquí se pretende ofrecer una guía válida para el bricolador ante esta diversificada y cuantiosa oferta, que puede llegar a desconcertar a los no iniciados y conducir a frustraciones si, confiando excesivamente en el «milagroso producto», no se obtienen los resultados apetecidos.

Pegamentos y colasLos productos destinados a conseguir la adhesión entre dos piezas de un mismo material o entre dos materiales distintos constituyen una verdadera revolución durante los últimos años.

Una revolución pacífica, pero no por ello menos espectacular, ya que ahora se pueden conseguir uniones eficaces y duraderas como no había sido posible antes, en que las colas y las pegas de que se disponía quedaban circunscritas a unos usos concretos y además, en muchos casos, a unos conocimientos y una práctica que sólo un buen artesano ducho en el oficio sabía y podía aplicar.

La tradicional cola glutinosa (obtenida a base de carnaza o de huesos) que reinó hasta hace poco desde siglos se puede decir que ha quedado relegada prácticamente y que sólo se acude a ella para ciertas restauraciones de muebles de época y para la construcción de algunos instrumentos musicales en los que se desea conseguir una reproducción fiel de los antiguos originales.

Pegamentos y colas 0Algunos adhesivos se ofrecen en dosis pequeñas por dos razones principales: porque basta muy poca cantidad para conseguir un buen resultado en la mayoría de los casos y porque algunos de estos productos son perecederos y no interesa conservarlos durante mucho tiempo pues es posible que lleguen a perder su eficacia.

La cola glutinosa se tenía que preparar reblandeciéndola en agua tibia, luego desleírla al baño de María y conservarla siempre a una temperatura templada cuando se tenía que usar, teniendo en cuenta que si, por cualquier azar, se calentaba demasiado perdía todas sus cualidades de buena adherencia. 

Se comprende, pues, que los carpinteros, los ebanistas y todos los que trabajan en la industria de la madera la hayan sustituido por la cola vinílica, siempre dispuesta a usarla en cualquier momento que convenga y sin preparación preliminar.

Además muchas de las colas actuales son de más aplicaciones que las tradicionales  pues, si bien las hay específicas para unir un mismo material, en general son susceptibles de ser aplicadas para conseguir la adhesión de materiales muy diversos.

 Por su naturaleza, todos estos productos ofrecen una composición o estructura grasienta que precisamente es una de las causas más determinantes para reponer en general la mayoría de los adhesivos que se mencionan en la topología adjunta.

Algunas sugerencias relativas a los adhesivos.

Salvo raras excepciones se puede decir que siempre suele ser adecuado un producto para la buena adhesión de dos materiales o dos piezas de un mismo material. Pero en la mayoría de los casos no basta limitarse a aplicar el adhesivo: hay que contribuir a su eficacia.

¿En qué consiste esta contribución.?

En primer lugar, a que las partes que entrarán en contacto se hallen carentes de grasas, mugres, costras, de­positaciones o recubrimientos que alteren la naturaleza y estructura del material, como pueden ser oxidaciones o herrumbres en los metales; mohos, hongos, florecimientos en materiales orgánicos como la madera, el papel y otros. Por tanto, se procederá a un desengrasado, decapado, raspado o lijado hasta recuperar totalmente el material original.

En segundo lugar, hay que tener presente que con un adhesivo lo que se pretende no es más que contribuir a la adherencia natural (valga la redundancia), como la que se produce entre dos superficies perfectamente planas de una misma estructura: por ejemplo, la que tiene lugar entre dos placas de cristal pulido. El adhesivo forma una película que permite un relleno homogéneo de la solución de continuidad. Por tanto, más positiva y eficaz será la adhesión mientras más lisas y ajustadas entre sí estén las superficies que entran en contacto mediante este medio artificial que es un adhesivo.

En tercer lugar, hay que dar mucha importancia al ambiente y a la temperatura dentro del local en donde se efectúa un encolado. La humedad y el frío principalmente suelen ser una causa, si no negativa, sí por lo menos re­tardante para conseguir una buena adhesión. Cierto es que ahora, entre los diversos tipos de adhesivos, los hay especialmente concebidos para utilizarlos en condiciones críticas y que el secado (o catalizado) del producto se consiga con menos tiempo que el habitualmente requerido por un producto estándar.

Otra recomendación importante, y ello tanto desde el punto de vista de la eficacia del encolado como de su economía, es no emplear el adhesivo con excesiva profusión.

Por regla general, cada fabricante en los envases de sus productos suele acompañarlos de las normas que deben tenerse en cuenta para su adecuado uso. Es muy importante observar estas instrucciones, especialmente en aquellos tipos de adhesivos más caros.

Algunos de los adhesivos modernos deben ser utilizados mediante ciertas precauciones de seguridad, pues los disolventes que intervienen en la formulación son altamente inflamables, pueden resultar tóxicos para las partes mucosas del organismo si no se manipulan en lugares ventilados y, en algunos casos, deben ser aplicados con guantes para evitar perjuicios en la piel. Es posible que algunos productos provoquen trastornos alérgicos en ciertas personas.

Entre la extensa gama de adhesivos los hay desde un líquido muy fluido y viscoso hasta en forma de pastas espesas y masillas. Por tanto, se tendrá que recurrir a diversos medios de aplicación, como pinceles, espátulas normales y dentadas e incluso paletinas. En algunos casos, la aplicación del adhesivo o de la masilla se resuelve mediante dosificadores incorporados al mismo envase o acompañándolo para aplicarlo en su utilización y guardarlo tras su actuación.

Tal como se ha dicho antes, algunos tipos de adhesivos conviene adquirirlos en pequeñas dosis, pues, aunque resulten más caros que un envase de mayor tamaño, acabarán resultando más baratos si, por un almacenaje demasiado prolongado, se echan a perder por no haberlos utilizado durante el tiempo de su eficacia. Entre estos tipos se hallan las resinas epóxidas, las de poliesti­reno y, sobre todo, los cianoacrilatos.

Pegamentos y colas 11.

Para revestimientos murales son apropiadas las masillas y pastas con una carga y una resina, como la caseína o la metilcelulosa, la carboxilmetilcelulosa o variantes. 

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Pegamentos y colas 22.

Los productos y objetos hechos a base de estirenos requieren el uso de un adhesivo cuyo disolvente no ataque el plástico, sino que sólo lo reblandezca superficialmente. 

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Pegamentos y colas 33.

La pasta blanca que antes se empleaba en despachos y en talleres de grafismo ha quedado prácticamente arrinconada por otros productos mucho más eficaces y de más práctica aplicación. 

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Pegamentos y colas 44.

Las colas de contacto sirven para estratificados y chapas naturales sobre superficies y cantos de tableros, elementos de plástico (PVC) y otros. 

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Pegamentos y colas 55.

Para el encolado de revestimientos de papeles estampados, en relieve, con aditamento de corcho, tejidos, flocados, etc., hay colas de gran eficacia. 

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Pegamentos y colas 66.

La que solemos denominar cola blanca (cola de dispersión con resina de PVA-acetato de polivinilo) ha sustituido la cola glutinosa en carpintería. 

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Pegamentos y colas 77.

Las masillas de dos componentes a base de poliéster desempeñan funciones análogas a las de soldaduras de tuberías metálicas. 

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Pegamentos y colas 88.

Las resinas epóxidas de dos componentes son de una eficacia extraordinaria en la unión de toda clase de materiales. 

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Pegamentos y colas 99.

Uno de los aparecidos más recientemente  los adhesivos a base de cianoacrilatos, proporciona uniones muy estables en pocos segundos, no requiriéndose, por tanto, prácticamente herramientas de apriete.

Suele incluso unir termoplásticos (para quienes no son adecuadas las resinas epóxidas). 

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Pegamentos y colas 1010.

La pasta o masilla de siliconas utilizada como elemento de adhesión o de rejuntado no requiere la incorporación de un segundo componente para catalizar.

La transformación a estado definitivo de este pegamento se presenta al ser expuesto al aire libre. 

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Pegamentos y colas 1111.

Los envases o tubos de sili­conas llevan incorporada una cánula dosificadora para su aplicación y permitir una depositación regular. 

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Pegamentos y colas 1212.

Para una repartición homogénea y a fin de evitar grumos que dificultarían su adherencia es conveniente utilizar, especialmente en la cola de contacto, una espátula dentada que provoca como un estriado de la cola. 

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Pegamentos y colas 1313.

Antes de unir las dos piezas debe dejarse que fragüe durante unos 10 a 15 minutos la cola de contacto hasta que, al tocarla con las yemas de los dedos, éstos no quedan pegados. 

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Pegamentos y colas 1414.

En los adhesivos de dos componentes es muy importante lograr una mezcla perfectamente homogénea. Hay que mezclarlos en las proporciones indicadas por el fabricante. 

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Pegamentos y colas 1515.

Si bien son muy caras, las resinas cianoacrílicas resuelven difíciles problemas de encolado de materiales reacios a muchos adhesivos, pues basta una simple presión para obtener la adhesión. 

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