Pintar tarros de cristal

Para animar los cacharros de vidrio utilizados en la cocina (muchos de ellos proceden­tes de la recuperación de envases comerciales de hoy o de anteayer, descubiertos en el desván, en la tienda del anticuario o del trapero) basta animarse uno mismo y poner manos a la obra con un poco de pintura especial para vidrio o para cerámica, que no requiere cocción.Pintar tarros de cristal recipientes para la cocina, sugerentes y animados.

Para pintar tarros de cristala y animar los cacharros de vidrio utilizados en la cocina (muchos de ellos proceden­tes de la recuperación de envases comerciales de hoy o de anteayer, descubiertos en el desván, en la tienda del anticuario o del trapero) basta animarse uno mismo y poner manos a la obra con un poco de pintura especial para vidrio o para cerámica, que no requiere cocción.

Las decoraciones sobre las superficies de los cristales de los envases podrán tener o no significación. En algu­nos casos, una silueta suge­rente de lo que contiene el recipiente será de gran ayu­da para localizar lo que en él se guarda. No hay que decir que un juego de cacharros de vidrio decorados con vivos colores resultará también agradable en los anaqueles de la despensa o de la bo­dega. Incluso parecerá que las conservas, especias o confituras tendrán un sabor más refinado.

La pintura más adecuada para estos trabajos es la de­nominada para cerámica en frío, es decir, que no precisa de cocción posterior para en­durecer, pero que tenga casi tanta resistencia como un es­malte verdadero. No todo el mundo dispone de muflas u hornos para recocer un esmalte auténtico. Por otra parte, la manipula­ción de las pinturas de este tipo no exige tantos cono­cimientos como los esmaltes auténticos, que requieren una experiencia y conocer cómo se traducirán en realidad después de ser expuestos al calorLa pintura más adecuada para estos trabajos es la de­nominada para cerámica en frío, es decir, que no precisa de cocción posterior para en­durecer, pero que tenga casi tanta resistencia como un es­malte verdadero.

No todo el mundo dispone de muflas u hornos para recocer un esmalte auténtico. Por otra parte, la manipula­ción de las pinturas de este tipo no exige tantos cono­cimientos como los esmaltes auténticos, que requieren una experiencia y conocer cómo se traducirán en realidad después de ser expuestos al calor

Las mezclas con estos es­maltes en frío se realizan como cualquier otra pintura corriente. Los colores utiliza­dos son los que quedan lue­go. Por tanto, uno mismo ve el resultado de la obra mien­tras la realiza. Y, en caso de equivocarnos, basta borrar: eliminar la pintura dada so­bre el vidrio, lo cual se lo­gra fácilmente raspando con una espátula o una hoja de cuchillo, se quitan todas las huellas y se limpia finalmen­te la zona con un disolvente adecuado.

La manera más cómoda de proceder, especialmente pa­ra los principiantes, es deli­mitar con una masa de color los contornos que se piensa pintar. Si esta masa colo­reada se lleva a cabo con varios colores será práctico delimitar las zonas que de­ban llenarse con colores di­ferentes, dibujo del contorno realizado con un pincelito fino. Siempre se tendrá oca­sión de reforzar el trazo fino si se ve que con ello se con­sigue un mayor efecto plás­tico o de conjunto.La manera más cómoda de proceder, especialmente pa­ra los principiantes, es deli­mitar con una masa de color los contornos que se piensa pintar. Si esta masa colo­reada se lleva a cabo con varios colores será práctico delimitar las zonas que de­ban llenarse con colores di­ferentes, dibujo del contorno realizado con un pincelito fino. Siempre se tendrá oca­sión de reforzar el trazo fino si se ve que con ello se con­sigue un mayor efecto plás­tico o de conjunto.

Cuando se utilizan colores simples, no mezclados ho­mogéneamente o semidifuminados, es importante no pintar junto a otro color que aún no haya secado del todo. Igualmente se podrá pintar (unas líneas tenues o unos puntitos, por ejemplo, para lograr una especie de som­breado o claroscuro) sobre otro color, siempre que se haya dejado secar totalmen­te el que haga las veces de fondo. Si no se respeta esta ley se corre el riesgo de que las líneas o capas del nuevo color se mezclen irregular­mente con el del fondo, se diluyan los trazos definitorios y se provoque una media tinta que no interesa para el conjunto.

En las muestras que se acompañan, por ejemplo la de los melocotones, existen varias capas de pintura su­perpuestas para intensificar partes de los frutos y de las hojas. Para mayor contraste de las zonas de pintura se dan unos puntitos de blanco que evidencian el color so­bre el que están colocados los motivos que alegran di­cha pintura.

Las simples siluetas a un solo color pueden resultar de gran efecto. Y mucho más si tales siluetas se realizan so­bre un fondo uniforme de color intenso. Lo importante es utilizar un color que des­taque (por ejemplo, blanco, negro o gris sobre un tondo de color primario) o bien un color complementario sobre otro.

Una pintura continuada y uniforme cobrará un aspecto especial si, poco después de ser aplicada, es percutida con un cepillo de cerdas algo duras (para el caso puede servir un simple cepillo para los dientes). Un borujo de papel duro (no poroso) apli­cado a golpes proporciona­rá igualmente especiales efectos de semitonos.

En ciertos casos es con­veniente diluir la pintura con disolvente para que fluya más fácilmente sobre el vi­drio. Debe procederse por etapas en esta dilución e ir comprobando cómo la pintura se reparte sobre el vi­drio. Este procedimiento de la dilución será muy apro­piado cuando se trate de dar una pintura homogénea y casi translúcida sobre una superficie importante de ma­teria vítrea.

Un suave raspado de una superficie coloreada unifor­me podrá cobrar nuevos aspectos. Este raspado se conseguirá con un cepillo de cerdas metálicas pasado superficialmente, un papel de lija basto usado de ma­nera análoga, etc. Asimismo cabe rayar o eliminar con un punzón la pintura median­te trazos más o menos finos. Esta acción puede provocar que se arrastre más pintura de lo que interesa y que, habiendo quedado poco agarrada la pintura sobre el cristal, se produzcan des­portillados en lugar de un trazo continuado.

Los temas de frutas y frutos, así como las hierbas que suelen utilizarse para condimentos, constituyen un buen motivo para adornar con pinturas los tarros y botes de vidrio que se usan en la cocina. Un libro de bo­tánica ilustrado será una buena fuente de inspiración.Los temas de frutas y frutos, así como las hierbas que suelen utilizarse para condimentos, constituyen un buen motivo para adornar con pinturas los tarros y botes de vidrio que se usan en la cocina. Un libro de bo­tánica ilustrado será una buena fuente de inspiración.

 

 

 

 

 

 

 

Los cuantiosos temas que pueden servir de inspiración, como las hojas dé helechos, los cristales de nieve, una rama de abeto o de pino, son ejemplos que darán lugar a gráciles si­luetas, ya sea para ser utilizadas directamente sobre el vidrio o bien pintadas sobre un fondo, tal como muestra la foto.Los cuantiosos temas que pueden servir de inspiración, como las hojas dé helechos, los cristales de nieve, una rama de abeto o de pino, son ejemplos que darán lugar a gráciles si­luetas, ya sea para ser utilizadas directamente sobre el vidrio o bien pintadas sobre un fondo, tal como muestra la foto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los cuantiosos temas que pueden servir de inspiración, como las hojas dé helechos, los cristales de nieve, una rama de abeto o de pino, son ejemplos que darán lugar a gráciles si­luetas, ya sea para ser utilizadas directamente sobre el vidrio o bien pintadas sobre un fondo, tal como muestra la foto.