Protección de la madera y su tratamiento

La madera es una materia prima indispensable.

La madera, por ejemplo, se precisa para la construcción de muebles y otros objetos, así como para cercas y recubrimientos o revestimientos de interior y de exterior. La gama de aplicaciones de la madera va desde la casa hasta la construcción de embarcaciones. La madera puede resistir mucho y durar mucho tiempo, siempre y cuando se luche contra sus destructores inveterados, como algunos animales y plantas.

Los profesionales distinguen dos tipos de tratamientos para la madera: los constructivos y los químicos. De todo ello se trata en el artículo siguiente.

Protección de la maderaTratamientos constructivos de la madera.

Los tratamientos constructivos afectan en primer lugar a todas aquellas maderas o revestimientos que se aplican en exteriores de casas unifamiliares y edificios colectivos, los cuales, por tanto, han de resistir las inclemencias atmosféricas.

La infraestructura de estos revestimientos debe tener como condición básica que el aire circule libremente por la cara posterior del recubrimiento. Es muy raro que se pudra la madera que goza de este sistema de aireación.

Otra condición es que la madera facilite la evacuación del agua de lluvia que eventualmente caiga sobre ella. Esto se logra mediante un montaje adecuado en el que esté previsto que el agua resbale tanto por su cara anterior como por la posterior.

Los cantos inferiores de las tablas de revestimiento deberán tener una inclinación aproximada de 45°, para que las gotas de agua resbalen y no queden suspendidas durante mucho tiempo en las aristas, terminando filtrándose por los intersticios hacia la parte posterior del revestimiento .

En los revestimientos de madera de los edificios es una condición imprescindible que las tablillas se superpongan de forma que la superior caiga encima de la inferior, tanto si las tablas se hallan en sentido vertical como en horizontal.

Para evitar que la posible humedad suba desde el suelo se guarda una distancia aproximada de unos 30 cm desde el extremo del revestimiento hasta el nivel inferior de la casa. Asimismo se deberán cuidar estos mismos principios de aireación posterior en cualquier revestimiento de madera destinado a un lugar interior en el que se produzca o haya mucha humedad, como los cuartos de baño, los lavaderos y las cocinas.

Protección de la madera 1Estos dibujos muestran claramente el tratamiento constructivo para la madera destinada a revestimientos de muros y paredes. Por tanto, ha de colocarse el revestimiento sobre una estructura que permita la circulación de aire por la parte interior del paramento de madera. Cuando están dispuestas verticalmente (dibujo de la derecha), las tablas del paramento exterior quedan superpuestas.

Tratamientos químicos de la madera.

A partir de los tratamientos constructivos para preservar la madera de las acciones físicas debidas a agentes atmosféricos hay que buscar la protección química de la madera contra los agentes vivos, animales y vegetales.

Si la madera es tratada concienzudamente antes de su aplicación se tratará de una protección preventiva. En cambio, cuando se deba luchar contra un mal que ya se ha apoderado de la madera hay que aplicar un tratamiento combativo. Para ambas acciones se utilizarán unos medios específicos; preventivos serán los unos y combativos los demás.

Escarabajo domésticoEl llamado escarabajo doméstico.

Este coleóptero es uno de los depredadores más comunes y dañinos de la madera, ya que anida en la madera de pino, tanto si forma parte del edificio en sus distintas partes como si está almacenada.

Durante los meses calurosos, las hembras de este insecto suelen depositar entre 200 a 400 huevos sobre la madera.

De ellos y al cabo de un par de semanas nacen las larvas, que son el principal agente destructor  ya que se abren paso hacia el interior de la madera, pero por las zonas periféricas. 

.

.

Los efectos que causa el escarabajo domésticoSu vida dura de 3 a 6 años, durante los cuales se convierte en coleóptero, y se abre camino hacia el exterior, dejando un agujero de unos 6 mm de grosor que constituye el único signo externo y visible de la presencia de este insecto depredador en la madera. 

.

.

.

.

.

.

Anobio o relog de la muerteEl anobio o reloj de la muerte.

El anobio es otro gran destructor  que roe la madera sin distinción de especies. Se le puede hallar en muebles, barandillas  paramentos y pavimentos de diversas clases de madera, pero especialmente en aquellas que se hallan en lugares frescos, como son las bodegas y los sótanos.

Vulgarmente se le asimila a la carcoma, pero es de mayor tamaño que ésta y los agujeros que produce van desde 1 mm a una anchura de 2,5 mm.   

.

.

Un insecto llamado carcomaEl insecto llamado carcoma.

La carcoma es destructor de maderas de árboles frondosos y se halla extendida por todo el mundo.

Suele atacar básicamente el roble, el castaño, el fresno, el olmo, el arce, el chopo y el mimbre.

Entre las maderas tropicales, una de las más afectadas es la limba.

En este caso concreto también la larva de este insecto es el principal destructor de la madera  ya que se abre paso en el sentido de las fibras y abre sinuosos caminos que deja rellenos de fino serrín a medida que avanza esta larva. 

.

Los efectos que causa la carcomaLos agujeros que produce tal insecto al salir hacia el exterior son muy pequeños (entre 1 y 2 mm) y no suelen ser fácilmente detectables hasta que hay muchos en la madera atacada. 

.

.

.

.

.

.

.

Trucos y manualidades El HupeEl hupe.

El hupe, que algunos confunden con el escarzo, del que se habla a continuación, es uno de los agentes destructores más peligrosos de la madera que forma parte del entramado de los edificios.

Esta especie de hongo se procura él mismo el agua para su subsistencia, aunque siempre prefiere los lugares húmedos.

Se desarrolla fácilmente en colonias que se extienden incluso sobre ciertos muros de la obra que se construye.

Tiene una artística apariencia como de flores y una evidente consistencia sumamente esponjosa.

Suele pudrir rápidamente la madera que descompone, la cual cae a menudo en fragmentos que evidentemente son irreconocibles como tal. 

Trucos y manualidades El Hupe 1El escarzo.

Al lado del hupe, es una de las causas de destruirse muchas maderas de construcción, especialmente de las bases de pilares que se hallan en contacto o cerca de suelos húmedos.

A diferencia del anterior, que puede desarrollarse incluso en lugares donde no haya humedad, este hongo la necesita.

Aparentemente desaparece durante el tiempo seco, para volver a evidenciarse en cuanto se dan ciertas circunstancias de humedad. Se identifica por sus rebordes blancos esponjosos  donde se hallan los micelios.

Desarrollado principalmente sobre maderas de coníferas  ataca también los árboles frondosos y especialmente los frutales. El escarzo se produce también al aire libre y es conocido con el nombre de hongo yesquero, ya que, una vez seco, proporciona ese material, utilizado antiguamente para prender fuego.

Hongo azul.

Este otro enemigo de la madera ataca particularmente las coníferas y especialmente el pino. Pero también puede desarrollarse en algunas maderas de árboles frondosos, particularmente cerezo y ciruelo. Sus micelios (es decir, el tallo de los hongos formado por una serie de filamentos de estructura muy variable) se extienden por la superficie de la madera, primero con una apariencia vidriosa, y luego de color pardusco.

Protección de la madera 4Después de haber sido combatido el hongo azul durante muchos años en toda Europa como uno de los defectos de la madera que convenía contrarrestar y para lo cual se han utilizado gran cantidad de productos químicos, ahora resulta que este defecto se ha puesto de moda en algunos muebles de los países del norte de Europa.

Al aserrar las tablas y troncos y entrar en contacto con el aire adquieren un tono azulado. Si hallan un medio propicio para el desarrollo, las manchas toman un color azul intenso que llega pronto hasta la albura. La madera, desde el punto de vista estructural y de resistencia, no pierde sus cualidades. Su principal inconveniente es el aspecto manchado de la superficie. Se actúa con productos químicos que blanquean la madera.

Medidas de protección contra el ataque de hongos e insectos en la madera.

En las prescripciones y normas para el uso y conservación de la madera se hallan especificados los principales medios a los que se puede recurrir para tratar la madera con procedimientos químicos. Estos tratamientos han sido objeto de estudio y se homologan convenientemente con las indicaciones y la eficacia que representan en diferentes aplicaciones.

Estas características se especifican mediante un código de letras, cuya utilización orienta al público respecto al uso y acciones específicas del producto  todo ello con la homologación  pertinente de los laboratorios de experimentación.

Estas letras, abreviaturas alemanas  están incluidas en las normas DIN y con ello adquieren el valor de símbolo.

Su significado es el siguiente:

P = Eficaz contra hongos.

Iv = Preventivo de insectos.

Ib = Combativo contra insectos.

S = Apropiado para barnices, pintura, aspersiones, inmersiones.

W = También apropiado para maderas expuestas al aire libre.

La norma especifica cuáles son las partes que deben tratarse y manera de llevar a cabo el tratamiento.

Para proteger de insectos los elementos de carpintería exterior deben estar tratados en un grosor mínimo de 40 mm. Esto incluye todas las construcciones del jardín.

También deben tratarse del interior de los edificios todos los elementos de carpintería del tejado. En cambio, no están especificadas las normas para proteger la madera contra el ataque de hongos en las diversas partes de la carpintería existente al aire libre.

Las prescripciones son muy precisas cuando se trata de interiores  todos los elementos de madera de la cubierta y tejado, los maderos y pilares que intervienen en la carpintería de obra junto a hormigón o piedras naturales o artificiales, maderos donde hay que temer humedades o formaciones de mucho vapor de agua, despensas, entarimados y parqués, carpintería de casas prefabricadas y asimismo las maderas que se hallan en bodegas, sótanos y paramentos montados al aire libre.

Qué hacer cuando el insecto llamado carcoma se ha extendido ampliamente.

En principio, la lucha contra cualquier coleóptero es prácticamente la misma: retirar todos aquellos elementos no soportan­tes que hayan sido presa de los insectos y, a ser posible, que­marlos.

Todas aquellas partes eliminadas se sustituirán por otros elementos tratados convenientemente  Si un madero ha sido atacado por el escarabajo doméstico cabrá el recurso de sustituir la parte claramente afectada. En cambio, esta medida carece de eficacia si el ataque se debe a la carcoma o al anobio.

En este caso, y siempre que ello sea posible, lo mejor es sustituir totalmente la pieza, ya que, aunque exteriormente no se vean signos, es casi seguro que habrán penetrado por el interior de los maderos, abriendo galerías en toda su longitud. A partir de entonces, las vigas habrán perdido su capacidad de resistencia.

En caso de que realmente la carcoma no se hubiera infiltrado en el corazón de la viga, se cepillan las partes afectadas con un cepillo de cerdas metálicas y se eliminan los restos de serrín con un aspirador. Si la madera estuviera recubierta de un enjalbegado o pintada conviene descubrirla para facilitar la absorción de poros y agujeros. Tras estos trabajos preliminares se impregnará la madera con el tratamiento combativo que nos parezca más oportuno mediante pincelo pistola.

En este último caso es muy importante utilizar presiones bajas, ya que no interesa la producción de neblinas, sino de concentraciones de líquido proyectado con fuerza. En las vigas que no hayan sido atacadas totalmente se realizará una serie de agujeros distanciados entre si unos 25 cm (con una broca de 12 mm 0).

Este tipo de agujeros servirán para impregnar el interior de la madera con el tratamiento combativo más adecuado y luego se taponarán los agujeros con una clavija que previamente también se habrá impregnado de la misma sustancia.

Protección de la madera 3En aquellos puntos donde es perceptible la acción de la carcoma típica, que se aposenta debajo de la corteza, en la parte externa de la madera de albura, se repasará la superficie con un cepillo de cerdas metálicas duras y a continuación se proporcionarán  por lo menos, dos capas de líquido anticarcoma. Si conviene, se sustituirán partes importantes (a la derecha) colocando pegotes o piezas de madera postiza, convenientemente ensamblados, de modo que se compense la pérdida de madera arrancada. Estas nuevas piezas se habrán impregnado previamente con tratamiento anti-insectos.

Si los insectos se hubiesen extendido a un suelo de madera habrá que comprobar el estado de los rastre les y de todos aquellos elementos de madera constructivos del piso, así como el estado de los pies derechos laterales próximos.

Antes de que apliquemos el tratamiento convendrá eliminar aquellos revestimientos que disimulen la existencia de los agujeros de la carcoma, ya que dificultarán la Impregnación de los maderos.

Para poder facilitar dicha im­pregnación se dará por lo menos dos veces el antiparásitos hasta dejar el suelo o los elementos de madera del piso completamente empapados. Sólo cuando el pavimento de madera se haya embebido el líquido hasta la saturación se procederá entonces a la restauración oportuna del tono o del color requeridos.

Si la madera estuviese atacada por hongos o cualquier otro agente destructor vegetal (mohos, líquenes, etc.) convendrá eliminar todo elemento de carpintería no soportarte  al igual que se ha indicado en el caso de los insectos, sustituyéndolos entonces por aquellos elementos nuevos convenientemente tratados.

A partir de aquel momento se deberá combatir toda fuente de humedad en el lugar afectado. La madera no eliminada se impregnará con el tratamiento apropiado, pero siempre actuando bien a fondo.

Después de aplicar el tratamiento hay que renovar el aire del local y evitar que la atmósfera viciada, si están cerradas las ventanas del departamento, permanezca en él.

Protección de la madera 2Cuando se trata de proyectar líquidos protectores de la madera es recomendable actuar reiteradamente con difusión fina de los mismos sobre las superficies que son tratadas. Como medida de seguridad y especialmente en lugares no muy aireados o casi cerrados, como los puntos situados bajo techado, suele ser conveniente actuar en estos casos con mascarilla filtrante de aire.

Cuando la carcoma se ha apoderado (lo que se evidencia por los agujeritos en la superficie y las depositaciones de serrín sobre el suelo u otro lugar) de un mueble que puede ser una pieza de valor por su antigüedad, se tratarán todas sus piezas por completo como medida general de seguridad.

Lo primero que debe hacerse entonces es intentar impregnar el mueble por la parte interior con algún tratamiento combativo  A continuación se envuelve el mueble en plástico o se introduce en una bolsa del mismo material si se dispone de una envoltura de suficiente capacidad y se procura por todos los medios que quede lo más herméticamente cerrado posible tal envoltorio.

Al cabo de una semana es casi seguro que se habrá conseguido destruir a los insectos. Esta operación es conveniente hacerla en un local no habitable o bien al aire libre.

Cuando los agujeros que se observan en el mueble son escasos es presumible que los daños afectan sólo a la parte superficial y se puede actuar de la siguiente manera: se taponan con cera la mayoría de los agujeros, dejando de vez en cuando alguno abierto.

En estos últimos agujeritos, con una jeringuilla se inyecta el tratamiento combativo y luego se taponan con cera. De esta manera se tiene la seguridad de que el líquido se alterará por influencias externas y será en el interior de las galerías donde se liberarán los gases tóxicos que suelen atacar a todos los insectos.

Sin embargo, no se puede tener una seguridad absoluta de que se hayan destruido todos los coleópteros o larvas existentes en la madera.

Por ello conviene comprobar, al cabo de cierto tiempo, si el mueble no presenta nuevas señales de ataque y volver a actuar similarmente en el caso de que así sea.

Tratamientos protectores y cómo deben emplearse.

Los tratamientos se pueden clasificar en dos grupos:

1. líquidos con una base aceitosa empleados directamente.

2. Productos solubles en agua, que se expenden en forma sólida para disolverse antes de su empleo.

Ambos productos pueden ser aplicados como pintura, con pincel o con proyección a pistola, y también como baño, en donde se sumergen los objetos si son pequeños.

Para el bricolador diestro, los más prácticos son los del primer grupo, que se pueden aplicar con pincel o brocha. Todo objeto debe ser tratado por lo menos dos veces consecutivas.

Las maderas que se hallan en el exterior requieren un tratamiento más intenso y que sean atacadas en profundidad. Reiterar las operaciones de pintado y, a ser posible, utilizar productos aceitosos o, en su defecto, productos solubles al agua y que contengan sales, las cuales suelen penetrar profundamente en el interior de cualquier clase de madera.

Una vez aplicado un tratamiento preventivo preliminar a maderas de edificaciones nuevas hay que repetir cada dos años los tratamientos, cerciorándose de que durante el tiempo intermedio no aparecen señales de parásitos.

Los tejados de casas antiguas requieren una atención especial, ya que es muy probable que no se les haya aplicado ninguna clase de tratamiento químico. Si se adquiere la precaución de actuar cada dos años se puede tener la casi seguridad absoluta de que la madera existente en una casa se mantendrá en perfectas condiciones.

Medios combativos de Impregnación.

Suelen utilizarse los medios combativos de Impregnación cuando la madera ya ha sido atacada. Los hay con base oleosa y solubles en agua, con un contenido a base de sales. Estos últimos no se deben utilizar en lugares cerrados, sino al aire libre, y puede aplicarlos uno mismo. Sin embargo, tienen el inconveniente de que son bastante caros.

Todos estos productos son venenosos e inflamables los que contienen aceites.

Para su perfecta aplicación se utilizarán unos guantes de goma, protegiéndose igualmente cara y brazos. Si se trabaja en lugares cerrados deberemos protegernos además con una mascarilla. Entonces está completamente prohibido utilizar luz artificial y tener algo encendido en el local.

Han de protegerse los conductores eléctricos, enchufes e interruptores. Las plantas y los animales pueden resultar afectados por los vapores que se desprenden de tales productos. Asimismo hay que alejar a los niños del lugar en que se trabaja.

Productos preventivos de Impregnación.

Estos materiales con base aceitosa son los más recomendables para ser utilizados por el bricolador. Suelen ser mezclas de resinas sintéticas y secan rápidamente. Sin embargo, estos productos suelen ser siempre venenosos, aunque no tanto como los combativos.

Al igual que éstos, los materiales preventivos suelen ser productos incoloros o ligeramente teñidos en tonos más bien claros o parduscos.

Cuando se aplican con pincel hay que tener la completa seguridad de que se ha conseguido hacerlos penetrar en el objeto o mueble que se trata. Respecto a su color hay que tener en cuenta que, por regla general, todos estos tratamientos se suelen dar sobre madera virgen y precisamente allí donde están prescritos no es demasiado importante el acabado y su color final.

El olor algo molesto que se desprende durante la aplicación desaparece rápidamente si se ventila la habitación. El olor más intenso lo despiden precisamente aquellos productos más adecuados para el tratamiento de carpintería al exterior; también son los materiales más caros.

Barnices preventivos.

Estos materiales reúnen dos condiciones al mismo tiempo: protegen la madera eficazmente y refuerzan con pigmentos la estructura de la madera y el aspecto de su veteado. Con ellos se pueden lograr, con maderas claras y de precio asequible  aspectos que por su textura y colores vivos recuerdan muchas maderas nobles. La mayoría de estos barnices ofrecen una extensa gama de colores y tonos.

En las maderas exteriores se suelen dar dos manos de estos barnices, en tanto que para el interior es suficiente con una sola capa. La calidad de los barnices preventivos depende más de la que poseen los pigmentos que contiene. Si hay poca cantidad de ellos, pero son buenos, penetran profundamente en los poros de la madera. No obstante, hay que realizar pruebas para confirmar lo que se indica en los prospectos.

También estos barnices son inflamables y hay que tomar las debidas precauciones durante su aplicación, por lo que, ante todo, deberán mantenerse ale­jados los niños.

Los barnices preventivos coloreados son más caros que los transparentes y ambos mucho más que cualquier barniz corriente no preventivo.

Lacas de tratamiento.

Estos productos, que se ofrecen en una vasta gama de colores  no están homologados por las normas DIN como verdaderos preventivos. Es inútil, pues, buscar en los botes que los contienen ninguno de los símbolos que se han enumerado anteriormente.

Antes de su correcta aplicación será preferible dar una mano de barniz preventivo; de este modo, la alta calidad de los ligantes de las lacas de tratamiento actuarán como protectores contra el agua.

Pinturas de tratamiento para maderas.

Esta clase se elaboran en una gran gama de colores, semejante a las que ofrecen las pinturas al aceite con base acrílica. Ya que contienen productos conservantes es imprescindible atenerse a las instrucciones de uso.

Protección de la madera 5Ceras transparentes y coloreadas.

Estas ceras no cumplen las normas DIN exigidas a un medio eficaz y preventivo para el tratamiento de la madera. Por tanto, al ser utilizadas será muy conveniente haber aplicado antes un protector preventivo contra hongos e insectos.

Las ceras tienen la virtud de resaltar la textura de madera y hacer más vistoso y evidente su veteado; de ahí la gran predilección por ellas. Sin embargo, como contrapartida hay que decir que las superficies tratadas meramente con cera son muy susceptibles a la acción destructora de muchos de los líquidos de uso doméstico si se deja que actúen un rato.

No hay que decir que los objetos calientes (platos, fuentes, etcétera) dejan también huella en una superficie encerada. Por ello, muchos tableros encerados reciben un tratamiento final a base de una ligera capa de barniz  En cambio, las superficies recién enceradas rechazan el agua que se deposita en ellas, de lo que resultan unas gotas en forma de perlas. Esta acción impermeable se pierde con el tiempo. 

Acerca de richar3000 (685 artículos)
trucos y manualidades