Pulido de piezas torneadas

El torno permite obtener vasijas sumamente delgadas y firmes, aun­que en la mayoría de los casos su base es más gruesa y nada refinada. No obstante, aquélla puede pulirse en cuanto la vasija haya adquirido el estado de "cuero duro".Pulido de un cilindro, un bol y una botella.

El torno permite obtener vasijas sumamente delgadas y firmes, aun­que en la mayoría de los casos su base es más gruesa y nada refinada. No obstante, aquélla puede pulirse en cuanto la vasija haya adquirido el estado de “cuero duro”.

Para este fin se utilizan instrumentos para pulir, los cuales pue­den ser de diversos tipos, por lo que la elección de uno en concreto es cuestión de preferencia personal o de disponibilidad.

Pulido de un cilindro.

Emplear un cilindro en estado de “cuero duro”, lo cual permite saber cuánta arcilla hay que quitar y en qué partes de dicha vasija.

Sujétese un disco de yeso limpio al torno, inviértase la pieza y coló­quesela en el centro de aquél per­fectamente centrada. Hágase girar el torno despacio, manteniendo un dedo o un punzón sobre la parte inferior o base del cilindro que ha de ser rebajada o pulida. El jarro debe girar de forma que la línea trazada con el punzón sea comple­tamente concéntrica a las paredes. Una vez centrado el cilindro, asegúreselo al disco mediante tres bolitas de arcilla plástica. Utilícese el instrumento para pulir del modo indicado en las fotografías para re­finar las zonas básicas de la vasija en las siguientes etapas:

Púlase la parte exterior no refi­nada de la vasija.

Iguálese su base mediante unos cuantos cortes horizontales.

Márquese la posición del anillo de la base con un punzón.

Rebájese la zona comprendida en el interior del anillo de la base, que debe quedar lisa y del mismo grueso que las paredes del cilindro. Dese forma al perfil de la base (un perfil redondeado dota a la vasija de mayor estabilidad).

Alísese la superficie del anillo de la base con un trocito húmedo de piel de ante.

Céntrese en posición invertida la vasija cilíndrica que haya adquirido el estado de "cuero duro" sobre la placa del torno.Céntrese en posición invertida la vasija cilíndrica que haya adquirido el estado de “cuero duro” sobre la placa del torno.

 

 

 

 

 

 

Péguese la vasija al torno con un poco de arcilla plástica. Utilícese un instrumento de pulir para refinar la base.Péguese la vasija al torno con un poco de arcilla plástica. Utilícese un instrumento de pulir para refinar la base.

 

 

 

 

 

 

Márquese profundamente el anillo de la base en la superficie inferior de la vasija con un instrumento pun­tiagudo.Márquese profundamente el anillo de la base en la superficie inferior de la vasija con un instrumento pun­tiagudo.

 

 

 

 

 

 

Rebájese y extráigase la arcilla que forma el interior del anillo de la base para conseguir un pie más es­trecho.Rebájese y extráigase la arcilla que forma el interior del anillo de la base para conseguir un pie más es­trecho.

Pulido de un bol.

El sistema básico del pulido del cilindro es asimismo aplicable al bol, con una única salvedad: en este caso debe protegerse el borde del bol. Para facilitar dicha operación se emplean diversos métodos. Algunos ceramistas colocan una “forma cónica” de arcilla plástica en el torno, con el fin de sostener el bol en posición invertida; otros cubren la parte superior del torno o disco de tornear con una capa lisa y delgada de arcilla plástica. El bol puede centrarse sobre dicha capa y fijarse con tres bolitas de la misma arcilla.

Síganse los mismos pasos que se dieron para el cilindro. Téngase es­pecial cuidado, no obstante, al pu­lir la base del bol. La zona interior al anillo de la base deberá ser li­geramente curva, con el fin de se­guir la línea general del bol y para relacionar el exterior de la vasija con su interior.

Elimínese la arcilla excedente que rodea a la base y prolónguese la curvatura de las paredes de la vasija en dicha base.Elimínese la arcilla excedente que rodea a la base y prolónguese la curvatura de las paredes de la vasija en dicha base.

 

 

 

 

 

 

Rebájese la base para que tenga el mismo grueso que el interior curvo del bol. Púlasela con piel de ante húmeda.Rebájese la base para que tenga el mismo grueso que el interior curvo del bol. Púlasela con piel de ante húmeda.

Pulido de una botella.

El pulido de la botella no intro­duce ningún problema nuevo ni especial, salvo que el cuello es de­masiado estrecho y frágil para sos­tener la vasija en posición inver­tida.

Aquí se hace necesario utilizar un soporte de arcilla que se une a la cabeza del torno y dentro del cual se coloca la botella. Los sopor­tes para pulir pueden confeccio­narse con arcilla plástica, aunque es preferible hacer una serie de ellos de diversos tamaños y formas y, una vez cocidos, tenerlos así pre­parados para utilizarlos en el mo­mento oportuno.

Empápese el soporte del torno con agua, céntreselo y pégueselo en el disco del torno como si se tratase de una vasija cualquiera para pulirla.

Para proteger la superficie de la botella, colóquense tres pequeñas masas de arcilla plástica sobre el borde del soporte que se emplea para pulir.

Púlase del modo indicado antes, recordando que la forma exterior debe concordar con el perfil inte­rior.

Colóquense las botellas, para pulir­las, en el interior de un soporte de arcilla cocida preparado previa­mente.Colóquense las botellas, para pulir­las, en el interior de un soporte de arcilla cocida preparado previa­mente.

 

 

 

 

 

 

Una vez centrada en el soporte, púlase la base de la botella siguien­do la técnica empleada en las formas cilíndricas.Una vez centrada en el soporte, púlase la base de la botella siguien­do la técnica empleada en las formas cilíndricas.

Material necesario para piezas torneadas.

Un juego de instrumentos para pulir.

Arcilla plástica.

Soporte de torno (para la botella). Piel de ante.

 

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