Retapizado de una silla con espuma

La espuma de poliuretano es extremadamente valiosa para el aficionado, ya que con ella no sólo podrá con­feccionar tapizados o retapi­zados -como en el presente caso-, sino muchos otros trabajos de aislamiento y fo­rrado.

Este material tiene la gran ventaja sobre la espu­ma de látex natural de que no se degrada con el trans­curso del tiempo y conserva largamente todas sus cuali­dades de elasticidad y de re­siliencia.

Se entiende por resilien­cia la facultad de un cuerpo elástico de recuperar total­mente su forma primitiva después de haber quedado liberado del esfuerzo o de­formación a que se le ha sometido. Para los recubri­mientos elásticos de asien­tos es muy importante esta cualidad y gracias a ella se consigue que los asientos o respaldos (colchones o co­jines) recuperen totalmente su forma tersa y no se defor­men con el peso cotidiano a que se les somete. Un si­llón o asiento tapizado con espuma de poliuretano con­serva su forma muchísimo más tiempo que cualquier otro tipo clásico de tapizado con muelles, resortes y boa­tas o clin (los cuales siempre acaban comprimiéndose).

Es muy diferente la presencia de la misma silla. Antes, rota por el uso y por haberse empleado unos materiales inadecuados, ya no estaba presentable. En cambio, una vez retapizada puede incorporarse a cualquier ambiente interior sin desmerecimiento, pese, incluso, a que los naturales fallos del aficionado no hayan conseguido una obra perfecta como hubiera sido la de un profesional.  Es muy diferente la presencia de la misma silla. Antes, rota por el uso y por haberse empleado unos materiales inadecuados, ya no estaba presentable. En cambio, una vez retapizada puede incorporarse a cualquier ambiente interior sin desmerecimiento, pese incluso a que los naturales fallos del aficionado no hayan conseguido una obra perfecta como hubiera sido la de un profesional.  

Como se ha dicho antes, el uso de la espuma de lá­tex fue un primer paso para obtener una más buena apa­riencia de la forma y un más buen mullido, pero pronto se vio que el caucho tenia el inconveniente de degra­darse en contacto con el aire ambiente y en mucho mayor grado cuando se hallaba expuesto a la intempe­rie y a los rayos solares.

Precisamente el asiento que se retapiza aquí había sido tapizado originalmente con espuma de látex. En las fotografías seriadas del pro­ceso de desmontado del an­tiguo tapizado se puede ob­servar perfectamente lo es­tropeado que estaba ya el material, pese a que fue fo­rrado con tela además del recubrimiento normal de tapicería.

La espuma de poliuretano se compra fácilmente en es­tablecimientos de tapicería y de carrocería, en donde puede adquirirse en piezas enteras o al detalle. Natural­mente resulta mucho más económica la compra por piezas enteras que a trozos, según medidas. Esta ventaja económica queda contrarrestada, en cambio, por el hecho de tener que manipu­lar uno mismo tales piezas de grandes dimensiones y realizar los cortes con un cútter o con tijeras, por lo que dichos cortes resultan menos limpios y definidos. En aquellos establecimientos disponen de máquinas espe­ciales que, actuando a ma­nera de sierras de vaivén, proporcionan un corte lim­pio en la dirección que sea, tanto si se trata de líneas rec­tas como curvadas. Este aparato, muy especializado, no resultaría amortizable para un aficionado que sólo tiene que efectuar el retapi­zado o tapizado de escaso número de asientos.

Hay que tener presente que para cortar este mate­rial muy blando se requiere una máquina que suministre un elevadísimo régimen de revoluciones por minuto, que ninguna de las máqui­nas universales de aficiona­do proporcionará ni aun apli­cando un mecanismo multi­plicador. Por otra parte, las hojas de sierra habituales tampoco son aptas para rea­lizar el corte de la espuma de poliuretano.

En cambio, el aficionado que disponga de un cuchillo eléctrico para cortar fiam­bres o carne podrá lograr su objetivo si el aparato en cuestión está dotado de gran velocidad, ya que las cuchillas combinadas de que dis­pone son mucho más finas que las sierras de calar.

Pese al inconveniente de tenerse que cortar uno mis­mo las planchas de poliure­tano, tampoco hay que dar mucha importancia a las irre­gularidades y falta de limpie­za del corte, pues ello no re­presenta tampoco un obs­táculo serio para los trabajos de tapizado, ya que dichas irregularidades se concre­tan en los cantos de las plan­chas, los cuales generalmen­te siempre se doblan o aba­ten sobre el asiento, por lo que quedan disimulados. Por otra parte, si dichos can­tos se dejan tal cual, y como siempre reciben un recubri­miento que los comprime (la propia tela de tapicería o la de forro intermedia), las ligeras irregularidades que hubieren quedado pasarán completamente desaperci­bidas debido a dicho recu­brimiento y tampoco se no­tarán tales desigualdades al apoyarse o sentarse sobre ellas.

Para un retapizado no es suficiente la espuma. Hay que utilizar también cinchas, sobre las cuales, convenien­temente tensadas, descan­sará aquélla. Cuando se pro­cede a un retapizado es aconsejable generalmente, salvo que se hallen las viejas en muy buen estado, cinchas nuevas. Suelen deformarse con el uso, por lo que sería una lástima realizar este im­portante trabajo contando con un material ya defectuo­so. Por otra parte, ahora se dispone de cinchas elás­ticas, con las que se logra un tensado mucho más eficaz que con las tradicionales cinchas de tejido a base exclusivamente de fibras vege­tales.

Naturalmente, además de estos dos materiales que proporcionan elasticidad se tendrá que contar con las telas de forro y de acabado final, especialmente con un sistema de retención de di­chas telas, así como de las cinchas. El procedimiento tradicional y que continúa siendo aún válido es el uso de tachuelas hincadas con ayuda de un martillo de ta­picero (sobre todo de uno cuya mocheta esté imantada para poder retener la tachue­la por la cabeza e hincarla de un solo golpe).

Pero actualmente se ha di­vulgado mucho el uso del grapado en lugar del clavado con tachuelas. A él recurre el industrial y también lo pue­de hacer el aficionado. El primero emplea poderosas máquinas de grapar que ac­túan por aire comprimido. El bricolador se tendrá que conformar con grapadoras manuales, que, aunque re­quieren cierto esfuerzo físico, son muy eficaces y tienen la ventaja de que su uso se aprende más rápida­mente que el correcto clava­do de tachuelas, a la par que se eliminan las posibilida­des de que, por impericia, se puedan pillar fácilmente los dedos.

Un producto complemen­tario para el tapizado con es­puma es el uso de una cola apropiada para este material (es decir, que el disolvente no ataque el poliuretano), que se podrá encontrar en los mismos establecimientos donde adquiriremos los de­más materiales.

La cola servirá para rete­ner la placa de espuma so­bre las propias cinchas y po­der realizar a continuación los doblados o replegados cómodamente, sin necesi­dad de tener que apuntar la placa por el otro lado con unas tachuelas.

Para eliminar el anterior tapizado deberemos arran­car las tachuelas que lo rete­nían, trabajo que se realiza cómodamente con un pe­queño cortafríos o con un destornillador. Especialmen­te eficaz es hacer una en­talla o muesca en la boca de la herramienta, lográndose así una equivalencia de la herramienta profesional de­nominada pata de cabra, usada especialmente para arrancar tachuelas. Dicha entalla se logrará fácilmente, ya sea con una lima triangu­lar si la herramienta (corta­fríos o destornillador) no es­tá muy templada o con una pasada del canto de la muela si, efectivamente, la herra­mienta estuviera muy tem­plada.

Disponiendo de los ele­mentos citados y con un poco de aplicación, el aficio­nado podrá efectuar el reta­pizado de un asiento o de un respaldo en cosa de media hora. No es menester seña­lar que si se trata del tapi­zado de media docena de sillas se irá adquiriendo des­treza a medida que se traba­ja y es muy probable que la última silla quede lista en un solo cuarto de hora, además de quedar mejor acabada.

La máquina empleada para cortar las planchas de espuma de poliuretano es una especie se sierra de vaivén muy afilada.La máquina empleada para cortar las planchas de espuma de poliuretano es una especie de sierra de vaivén muy afilada.

Con la sierra de calar poliuretano no sólo se pueden efectuar cortes en línea recta, sino curvados de todas clases.

Con la sierra de calar poliuretano no sólo se pueden efectuar cortes en línea recta, sino curvados de todas clases.

 

 

Apoyando el telarete o la silla de modo que aguante los tirones que hay que dar para desclavar las tachuelas, se procede a arrancar forros y recubrimientos.Apoyando el telarete o la silla de modo que aguante los tirones que hay que dar para desclavar las tachuelas, se procede a arrancar forros y recubrimientos.
Tras arrancar el forro y las tachuelas de la parte inferior de telarete, queda suelta la parte superior del recubrimiento y los elementos blandos del asiento.Tras arrancar el forro y las tachuelas de la parte inferior de telarete, queda suelta la parte superior del recubrimiento y los elementos blandos del asiento.

 

 

Deben desclavarse las cinchas y ser sistemáticos en esta operación, con la finalidad de evitar que queden tachuelas clavadas en el marco.Deben desclavarse las cinchas y ser sistemáticos en esta operación, con la finalidad de evitar que queden tachuelas clavadas en el marco.
A continuación se lija el marco para eliminar posibles astillados. Así se prepara además la madera para el caso en que haya de pagársela algún material.A continuación se lija el marco para eliminar posibles astillados. Así además se deja preparada la madera, para el caso que se tenga que pegar algún material.

 

 

Al recortar el trozo de espuma necesario, dar un margen de unos 2 cm por lado para que permita un remetido que evite la lesión de la arista al sentarse.Al recortar el trozo de espuma necesario, dar un margen de unos 2 cm por lado para que permita un remetido que evite la lesión de la arista al sentarse.
Para recortar la espuma se emplean unas tijeras. Las irregularidades del canto de la plancha no afectarán para nada el tapizado, pues dichos cantos se repliegan.Para recortar la espuma se emplean unas tijeras. Las irregularidades del canto de la plancha no afectarán para nada el tapizado, pues dichos cantos se repliegan.

 

 

Las tiras de cincha se cortan tras haber clavado ambos extremos. Primero se con­solida uno de ellos y, después, tensando la tira, el otro.Las tiras de cincha se cortan tras haber clavado ambos extremos. Primero se consolida un extremo, y después tensando la tira, el otro extremo.
Las cinchas que han de cruzarse con las otras se fijan por un extremo y se tensan por el otro mediante el empleo de un tiracinchas, elemento de gran utilidad.Las cinchas que han de cruzarse con las otras se fijan por un extremo y se tensan por el otro mediante el empleo de un tiracinchas, elemento de gran utilidad.

 

 

Recortado de la cincha acabada de fijar por su segundo extremo. El corte debe ser ajustado y que no sobre cincha más allá del marco.Recortado de la cincha acabada de fijar por su segundo extremo. El corte debe ser ajustado y que no sobre cincha más allá del marco.
Unión de las cinchas con cola de contacto. Así se logrará una retención central de la espuma antes de realizar los tensados en los cantos del marco.Unión de las cinchas con cola de contacto. Así se logrará una retención central de la espuma antes de realizar los tensados en los cantos del marco.

 

 

Para clavar la tela se apunta primero en los cuatro ángulos. Así se facilita clavar los lados y la repartición de la tela será más regular.Para clavar la tela se apunta primero en los cuatro ángulos. Así se facilita clavar los lados y la repartición de la tela será más regular.
Momento de recortar la tela de recubrimiento. A guisa de plantilla se utiliza el mismo telarete con la espuma ya encolada.Momento de recortar la tela de recubrimiento. A guisa de plantilla se utiliza el mismo telarete con la espuma ya encolada.

 

 

Para efectuar una mejor y más regular presión del trozo de plancha sobre la parte encolada de las cinchas se ha invertido la posición del telarete.Para efectuar una mejor y más regular presión del trozo de plancha sobre la parte encolada de las cinchas se ha invertido la posición del telarete.
Apuntados los ángulos, se va retornando la tela y grapándola. En cada lado se empieza por el centro y se va progresando a partir de dicho punto central.Apuntados los ángulos, se va retornando la tela y grapándola. En cada lado se empieza por el centro y se va progresando a partir de dicho punto central.

 

 

Tras clavar un lado y después el opuesto hay que replegar la tela en los ángulos. Para que no se produzca acumulación de la tela habrá que cortar parte de ella.Tras clavar un lado y después el opuesto hay que replegar la tela en los ángulos. Para que no se produzca acumulación de la tela habrá que cortar parte de ella.
La colocación de la tela de forro que debe cubrir al tapizado por debajo no es una tarea difícil. Sólo hay que tener la precaución de retornar sobre sí mismos los orillos para que no se deshilachen. El asiento ha sido retapizado en menos de media hora.La colocación de la tela de forro que debe cubrir al tapizado por debajo no es una tarea difícil. Sólo hay que tener la precaución de retornar sobre sí mismos los orillos para que no se deshilachen. El asiento ha sido retapizado en menos de media hora.

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