Sabías que el caucho se obtiene de un árbol tropical

El caucho es goma elástica obtenida a partir de la savia de la hevea, un árbol tropical.

Hacia 1740, en el transcurso de una expedición científica por Amé­rica del Sur, el profesor francés Charles de la Condamine observó que los indios del Amazonas recogían la savia de la hevea (que ellos denominaban caa-o-chu, «madera que Ilora»).

Me­diante una incisión en la corteza, re­cogían un líquido blanco, llamado látex, con propiedades muy curiosas. Una vez extraída, esta sustancia se so­lidificaba rápidamente y formaba una materia elástica que les servía para impermeabilizar sus vestidos.

Sangría de una hevea.  La incisión en el tronco provoca el goteo del látex, que es recogido en un recipiente.  La corteza de la hevea se reconstituye cada seis años, aproximadamente.Sangría de una hevea.
La incisión en el tronco provoca el goteo del látex, que es recogido en un recipiente.
La corteza de la hevea se reconstituye cada seis años, aproximadamente.

Nacimiento de una industria.

En Europa, donde entonces no se conocía ninguna sustancia de tales propiedades, este descubrimiento des­pertó un gran interés. Pero el látex se coagulaba con demasiada rapidez para poder ser transportado con su consistencia inicial: llegaba solidifi­cado y no se sabía cómo darle la for­ma de los objetos que se deseaba fa­bricar.

Hicieron falta cien años de investi­gaciones para llegar a hacer dos des­cubrimientos capitales: la mastica­ción, trituración que transforma el caucho en una pasta maleable, y la vulcanización, tratamiento a base de azufre que le devuelve su elasticidad y su solidez naturales. Con estas ope­raciones desaparecieron todos los obstáculos que impedían el desarrollo de la industria del caucho, y, en 1840, el consumo mundial se elevaba a al­gunos centenares de toneladas, mien­tras que hoy alcanza anualmente diez millones de toneladas, de las cuales seis y media representan la produc­ción de cauchos sintéticos.

Después de la Segunda Gue­rra Mundial, apareció un nuevo sis­tema de fabricación: el de la química*. Alemania y Estados U nidos fueron los primeros en fabricar grandes cantidades de caucho sintético (es decir, artificial) a partir del carbón y del petróleo. Estos elastómeros de síntesis presentan una gran ventaja: se pueden modificar a voluntad sus propiedades cambiando la fórmula de fabrica­ción.La aportación de la química.

Después de la Segunda Gue­rra Mundial, apareció un nuevo sis­tema de fabricación: el de la química.

Alemania y Estados Unidos fueron los primeros en fabricar grandes cantidades de caucho sintético (es decir, artificial) a partir del carbón y del petróleo.

Estos elastómeros de síntesis presentan una gran ventaja: se pueden modificar a voluntad sus propiedades cambiando la fórmula de fabrica­ción.

La producción de estos nuevos materiales a base de isopreno, de bu­tadieno, de estireno o de vinilo se ha desarrollado en todos los países indus­trializados hasta tal punto que el cau­cho natural ya sólo representa la ter­cera parte de la producción mundial.

Las aplicaciones del caucho son in­numerables: desde las cintas elásticas hasta los guantes para lavar la vajilla, pasando por las suelas de los zapatos y por los colchones de «espuma de látex». Pero todo esto no es nada en comparación con la industria del neu­mático, que absorbe más de la mitad de la producción.

Los neumáticos.  Fue, sin embargo, una modesta iniciativa la que originó el prodigioso desarrollo de los neumáticos. El mérito corresponde a un ingeniero escocés, John Boyd Dunlop, quien tuvo la idea, en 1888, de forrar las ruedas del triciclo de su hijo con tubos de goma hinchados con aire. Este invento, que fue comercializado muy pronto, tuvo un influjo decisivo en la evolución de la industria del automóvil.Los neumáticos.

Fue, sin embargo, una modesta iniciativa la que originó el prodigioso desarrollo de los neumáticos. El mérito corresponde a un ingeniero escocés, John Boyd Dunlop, quien tuvo la idea, en 1888, de forrar las ruedas del triciclo de su hijo con tubos de goma hinchados con aire. Este invento, que fue comercializado muy pronto, tuvo un influjo decisivo en la evolución de la industria del automóvil.

Sin cesar perfeccionados, gracias a las competiciones, que sirven como banco de pruebas, los neumáticos mo­dernos deben reunir dos cualidades principales: solidez y ligereza. Ade­más, deben garantizar una buena ad­herencia a la carretera gracias a los dibujos o ranuras que cubren su superficie exterior (o banda de rodadura). Es importante, pues, que cada automovilista revise regularmente el estado de conservación de este dibujo, pues un neumático liso puede patinar en la primera curva o al menor frenazo bajo la lluvia.

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