Sabías que el gas es uno de los tres estados de la materia

La propiedad esencial de los ga­ses, lo que los distingue de los demás cuerpos (líquidos o sólidos), es su ausencia de forma y de volumen pro­pios: toman la forma y el volumen de los recipientes que los contienen.El gas puede condensarse en forma líquida o sólida si la temperatura desciende y la presión se eleva.

La propiedad esencial de los ga­ses, lo que los distingue de los demás cuerpos (líquidos o sólidos), es su ausencia de forma y de volumen pro­pios: toman la forma y el volumen de los recipientes que los contienen.

 Están formados por moléculas que el calor mantiene en agitación e impide que se aglomeren. Presentan tres pro­piedades: son compresibles (su volu­men disminuye cuando la presión au­menta), expansibles (ocupan siem­pre la totalidad del volumen de que disponen), y, por último, dilatables (un cambio de temperatura modifica su volumen y su presión).

Escape de vapores sulfurosos en el norte de Islandia. Las regiones volcánicas constituyen unas enormes reservas de gas, que a veces dan lugar a gigantescas explosiones.Escape de vapores sulfurosos en el norte de Islandia.
Las regiones volcánicas constituyen unas enormes reservas de gas, que a veces dan lugar a gigantescas explosiones.

Los gases pueden condensarse en forma líquida o sólida si la tempera­tura desciende y la presión se eleva. Inversamente, un líquido que se vapo­riza, o un sólido que se sublima (es de­cir, que pasa directamente al estado gaseoso), provocan la formación de un vapor que posee las mismas pro­piedades que un gas.

Estos cambios de estado tienen aplicaciones prácticas. Un gas licuado ocupa poco espacio: si un cohete tu­viera que llevar en estado gaseoso el oxígeno y el hidrógeno que consu­men sus motores, tendría unas dimen­siones tan colosales que su construc­ción sería imposible.

Además de los gases combustibles, numerosos cuerpos gaseosos son de uso corriente: el gas carbónico (el de las bebidas gaseosas); el helio, que ha reemplazado al hidrógeno para in­flar los globos (pues no se inflama) y que, tanto gaseoso como líquido (a -269° C), tiene muchos usos; el neón, al que se debe la luz roja de los anuncios luminosos; el amoníaco, el freón y otros gases, cuya evaporación mantiene las bajas temperaturas de los frigoríficos; los gases comprimidos en recipientes metálicos para pulverizar medicamentos, pinturas, productos para la limpieza, insecticidas, etc.Además de los gases combustibles, numerosos cuerpos gaseosos son de uso corriente: el gas carbónico (el de las bebidas gaseosas); el helio, que ha reemplazado al hidrógeno para in­flar los globos (pues no se inflama) y que, tanto gaseoso como líquido (a -269° C), tiene muchos usos; el neón, al que se debe la luz roja de los anuncios luminosos; el amoníaco, el freón y otros gases, cuya evaporación mantiene las bajas temperaturas de los frigoríficos; los gases comprimidos en recipientes metálicos para pulverizar medicamentos, pinturas, productos para la limpieza, insecticidas, etc.

Ciertos gases constituyen la materia prima industrial de elección para pro­ducir calor, electricidad (centrales térmicas), fuerza motriz (motor de gas), y forman parte de la composi­ción de numerosos productos.

Gay-Lussac.

Louis Joseph Gay-Lussac, físico y químico francés (1778-1850), descubrió a los veinticuatro años de edad la ley de la dilatación de los gases y de los vapores que le hizo famoso.

Sus trabajos le permitieron establecer el récord de altura en globo. A 7016 metros de altitud tomó una muestra de aire y demostró la constancia de su composición.

Mariotte.

Edme Mariotte, físico francés (hacia 1620 1684), estableció (al mismo tiempo que el inglés Boyle), la ley de la compresibilidad de los gases, que lleva su nombre y que dice así: a temperatura constante, el volumen ocupado por un gas es inversamente proporcional a la presión. Esta ley, aproximada para los gases reales, sólo se aplica rigurosamente en el caso de los gases llamados «perfectos».

Gases inertes.

Durante mucho tiempo denominados «gases raros», los gases inertes existen en el aire en pequeña cantidad.

El helio, el neón y el argón sirven para crear atmósferas inertes (bombillas eléctricas) y también, temperaturas muy bajas.

Producción y almacenamiento de los gases combustibles.

La producción industrial del gas de ciudad se realiza por medio del calen­tamiento, a alta temperatura, de la hulla (1000 Cº, y más) en un horno de recinto cerrado y puesto al abrigo del aire. Este procedimiento es deno­minado «destilación de la hulla». Las cantidades de gas así obtenidas son muy variables y dependen, en gran medida, de la naturaleza de la hulla (los carbones magros y las an­tracitas proporcionan muy poco gas).

En la actualidad, los gases combus­tibles provienen, en su mayor parte, de la operación de «reformado» de los productos derivados del petróleo. Y, cuando se trata de grandes canti­dades, del gas natural. Éste, que es explotado en numerosos yacimientos repartidos por todo el mundo, está constituido de metano (90 a 99%), de algo de nitrógeno» y, eventual­mente, de gas carbónico y de hidró­geno. Su utilización intensiva ha sido, sin embargo, demorada largo tiempo, debido a que su almacenamiento plantea problemas de difícil solución, lo mismo que sucede con su transporte (que se realiza en barcos metane­ros).

Para aprovisionar a los usuarios en períodos «punta» de consumo, se procede al acopio del gas almacenán­dolo en gasómetros (especie de enor­mes campanas telescópicas que as­cienden o descienden de acuerdo con el volumen del gas que contienen). Se recurre también a profundas ca­vernas subterráneas, impermeabili­zadas gracias a un revestimiento de arcilla, y cuyo contenido equivale al de cincuenta barcos metaneros.

El butano y el propano (obtenidos a través de la desgasolinización del gas natural) son gases de uso domésti­co, que se conservan en forma li­cuada y son vendidos en botellas de acero. Se utilizan sobre todo en el campo, en pequeñas instalaciones in­teriores y en el camping.El gas en la ciudad.

El butano y el propano (obtenidos a través de la desgasolinización del gas natural) son gases de uso domésti­co, que se conservan en forma li­cuada y son vendidos en botellas de acero. Se utilizan sobre todo en el campo, en pequeñas instalaciones in­teriores y en el camping.

En las aglomeraciones urbanas, la distribución del gas se realiza median­te canalizaciones subterráneas. Cada inmueble es abastecido a través de ra­mificaciones procedentes de la red general.

Los gases distribuidos suelen for­mar mezclas detonantes con el aire: de ahí que sea necesario vigilar la es­tanqueidad de las instalaciones que los contienen.

La guerra de gases.

La utilización de gases en el combate data de la Primera Guerra Mundial. Las bombas asfixiantes y los obuses cargados de iperita o de cloro causaron miles de víctimas civiles y militares. Los nazis construyeron durante la Segunda Guerra Mundial cámaras de gas en las que perecieron millones de deportados.

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