Sabías que el nombre brújula procede del italiano bussola

La brújula determina la dirección de los puntos cardinales en relación con el lugar en que nos encontramos.

Perdido en la inmensidad de la naturaleza, el hombre primitivo aprendió a orientarse por los astros: el Sol nace por levante, oriente o este; se pone por el poniente, occidente u oeste. De noche, la estre­lla Polar indica el norte (en el hemisferio sur, donde la estrella Polar no es visible, el punto de referencia es el polo opuesto, que viene se­ñalado por la Cruz del Sur). Con los brazos en cruz y la mano izquier­da señalando el este, se encuentran los otros tres puntos cardinales: el sur delante, el norte detrás, el oeste a la izquierda.

Astrolabio del siglo XVI, para fijar su posición durante la noche, los navegantes buscaban un punto de referencia en el firmamento, la estrella Polar, y así determinaban la latitud del lugar en que se encontraban. Conservatorio Nacional e Artes y Oficios, París.Astrolabio del siglo XVI, para fijar su posición durante la noche, los navegantes buscaban un punto de referencia en el firmamento, la estrella Polar, y así determinaban la latitud del lugar en que se encontraban. Conservatorio Nacional e Artes y Oficios, París.

El núcleo metálico de la Tierra actúa como un gigantesco imán: unas líneas de fuerza magnética van de un polo al otro y orientan en sentido norte-sur cualquier objeto pequeño y móvil de hierro. Habiendo observado este fenómeno, los chinos, cuando viajaban, ponían al frente de sus ca­ravanas un «carro muestra-sur», pro­visto de un vaso lleno de agua; en la superficie de ésta flotaba una aguja de piedra de imán que se orientaba hacia el sur. Hace trece siglos, unos marinos árabes que comerciaban con China revelaron este invento a los navegantes europeos, que gracias a él pudieron afrontar los océanos y el des­cubrimiento del mundo.

La brújula y el compás.

La palabra «brújula» procede del italiano bussola (caja pequeña). En el siglo XV, los portugueses fijaron la aguja imantada a un cartón redondo, la rosa de los vientos, en la que había marcadas 32 divisiones (hoy está mar­cada de 0º a 360º); iba montada sobre una suspensión que le permitía man­tener la horizontalidad cualesquiera que fuesen los movimientos del barco, Esta brújula, perfeccionada, se convirtió en el compás.

Mucho más precisos que la brújula, los compases giroscópicos ya no tie­nen nada que ver con la aguja imanta­da. Se fundan en el principio del gi­roscopio: cuando a un cuerpo bien equilibrado se le hace girar velozmen­te, su eje tiende a conservar la orien­tación que tenía al principio: si inicial­mente estaba orientado hacia el nor­te, seguirá estándola, aunque su so­porte (el barco o el avión) cambie de dirección. Si se hace que este gi­roscopio sea el elemento giratorio de un motor eléctrico conectado a un acumulador, una vez puesto en mar­cha continuará señalando el norte.

Compás-brújula de navegación, para el rumbo. La rosa de los vientos (disco en el que están grabados los puntos cardinales), provista de unos flotadores, descansa sobre un líquido que permite a la brújula mantenerse horizontal. Por tanto, ésta no es afectada por los movimientos del barco.Compás-brújula de navegación, para el rumbo. La rosa de los vientos (disco en el que están grabados los puntos cardinales), provista de unos flotadores, descansa sobre un líquido que permite a la brújula mantenerse horizontal. Por tanto, ésta no es afectada por los movimientos del barco.

Un reloj a modo de brújula.

El reloj permite orientarnos. Se coloca plano, con la manecilla horaria en la dirección del Sol. El sur se encuentra en la dirección intermedia entre mediodía y la hora indicada para la manecilla horaria. Por ejemplo: son las 10; se orienta la manecilla horaria hacia el Sol; el sur se encuentra en la dirección que tendría la manecilla a las 11 (a mitad de camino entre las 10 y las 12).

Grafómetro de brújula, que antes servía para medir los ángulos y orientarse.Grafómetro de brújula, que antes servía para medir los ángulos y orientarse.

Radio y cartas de radionavegación.

El radiogoniómetro de los marinos tiene una antena giratoria muy sensible que permite localizar la dirección en que se encuentran unas emisoras instaladas para este fin: los radio/aros. El navegante traza en la carta unas lí­neas que se originan en cada emisora y están orientadas en las direcciones indicadas por la antena; estas líneas se cruzan en un punto, que es el lugar en donde se encuentra el barco.

Otros métodos de navegación más recientes (decca, loran) evitan tener que hacer estas operaciones. Unas cartas especiales están cubiertas por una red de líneas verdes, rojas y azu­les, cada una de las cuales lleva un número.

En el tablero de mandos, tres cuadrantes con estos mismos colores indican automáticamente un número, que va cambiando conforme el barco o el avión va avanzando. El piloto sabe en cada instante cuál es su situa­ción: en la carta se encuentra siem­pre en el punto en que se cruzan las lí­neas de colores que corresponden a los tres números indicados en los cuadrantes correspondientes. Todavía más perfeccionados, los satélites de radionavegación, cuando son solicita­dos por un navegante, le indican in­mediatamente su situación exacta.

La aguja imantada de la brújula es móvil gracias a un pequeño hueco situado en su centro, la caja protectora que guarda el zafiro del pivote. Museo Nacional de Artes y Oficios, París.La aguja imantada de la brújula es móvil gracias a un pequeño hueco situado en su centro, la caja protectora que guarda el zafiro del pivote. Museo Nacional de Artes y Oficios, París.

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