Sabías que el papel es invento de los chinos

El papel es una hoja seca y delgada, hecha a base de sustancias vegetales, que se utiliza para escribir, dibujar e imprimir, o bien para envolver objetos.

Los chinos inventaron el papel a principios del siglo I de nuestra era. Hasta entonces se escribía sobre tela o papiro, o bien se recurría al grabado sobre tablillas de piedra o de arcilla. El nuevo procedimiento, que per­maneció durante mucho tiempo en secreto, fue transmitido por los mon­goles a los árabes, que lo propagaron por el norte de África y por la penín­sula Ibérica (1150), desde donde se extendió a Italia y a Francia.

Al principio, para obtener papel se utilizaban trapos, lino, cáñamo y al­godón. Hasta el siglo XVIII, su fabri­cación continuó siendo una artesa­nía. Más tarde, la máquina de papel continuo permitió pasar a la produc­ción industrial. Por otra parte, a las materias primas que se utilizaban vi­nieron a añadirse la madera y diver­sas plantas (paja, caña, etc.) que contienen celulosa.

El arte de la fabricación del papel, grabado del siglo XVII. (Documento Moulin Richard de Bas.) Durante siglos, la fabricación del papel fue artesana; la preciada materia se hacía hoja por hoja. Un francés, Nicolás Louis Robert, construyó, en 1798, la primera máquina de hoja continua, precursora de nuestras modernas máquinas.El arte de la fabricación del papel, grabado del siglo XVII. (Documento Moulin Richard de Bas.) Durante siglos, la fabricación del papel fue artesana; la preciada materia se hacía hoja por hoja. Un francés, Nicolás Louis Robert, construyó, en 1798, la primera máquina de hoja continua, precursora de nuestras modernas máquinas.

De la madera al papel.

La fabricación se desarrolla en va­rias etapas: en primer lugar, se reduce la madera a pequeñas fibras desmenu­zándola en una desfibradora, o bien utilizando diferentes procedimientos químicos. A continuación se cuece en grandes marmitas cerradas, las lejia­doras, donde se descompone hasta que forma una pasta cuyo color, se­gún los métodos utilizados, va desde el castaño oscuro al gris claro (para la obtención del papel blanco es preciso blanquear la pasta con productos quí­micos).

Se procede entonces a refinar la pasta, o sea a rehidratarla y, después, a amasarla en grandes tinas. Pueden añadírsele asimismo restos de pape­les y trapos usados, así como coloran­tes y otros productos (talco, caolín, etcétera). Para hacer impermeable el papel, se emplea una cola a base de resina (el papel secante está fabricado con una pasta sin cola). Las dife­rentes calidades de papel (papel de embalaje, de periódico, de cartas) resultan de la intensidad y de la dura­ción de este tratamiento, así como de las materias primas empleadas.

La pasta se extiende en seguida so­bre una tela metálica sin fin, que se desplaza con un movimiento vibrato­rio mediante el cual se escurre. Des­pués es comprimida en unas prensas y secada entre unos cilindros calien­tes, transformándose así en hoja. La hoja, cuya anchura está en función di­recta de la que tenga la tela metálica transportadora, se arrolla finalmente en bobinas.

El papel es expedido en esas bobi­nas, o bien cortado y contado en resmas.

Papel satinado.

Las técnicas modernas permiten obtener calidades de papel muy variadas en la forma, en la fuerza (resistencia), en el color y en el espesor (este último puede variar entre 1 /10 de milímetro y varios centímetros).

El papel cuché se obtiene depositando sobre la hoja un revestimiento mineral (caolín) que le da una textura lisa y satinada.

Papel para todos los usos.

Embalaje: papel Kraft, cartón ondulado, papel de plata, papel pergamino (impermeable), papel parafinado (para las materias grasas), papel de seda, etc. Papeles delgados: papel de fumar, papel cebolla. Papel esponjoso: (para pañuelos y servilletas). Papel carbón (para copias). Papel para usos gráficos papel de prensa, papeles de impresión, papeles de escribir, brístol, papel fotográfico, papel moneda, papel cuché. 

Una industria en crisis.

En las sociedades industriales, el consumo de papel no cesa de aumen­tar. En la actualidad es del orden de 250 kilos anuales por habitante en Estados Unidos, de 110 kilos en Fran­cia, de 25 kilos en la URSS. y mu­cho menor en los países del tercer mundo. El consumo constituye un ín­dice de desarrollo de la cultura y del nivel de vida. De hecho, apenas la mitad del papel fabricado se utiliza hoy en la imprenta» o como papel de escribir. El resto se emplea para el embalaje, para la industria y para usos domésticos (papel higiénico, ser­villetas, platos de cartón, etc.).

Los principales productores de madera y de pasta de papel son los grandes países forestales, como Ca­nadá, los Estados escandinavos y la URSS. Durante largo tiempo se pensó que los recursos de madera eran ilimitados gracias a la repobla­ción de los bosques. Sin embargo, desde 1973, una crisis de aprovisiona­miento amenaza a los países indus­triales. Esta crisis se debe, esencial­mente, al aumento de la demanda, que rebasa la capacidad de produc­ción.

Un artículo de lujo.

Aunque la madera exista en enor­mes cantidades, requiere tiempo para renovarse (hacen falta de 25 a 40 años para que un abeto sea utiliza­ble). Su explotación plantea asimis­mo problemas: cada vez resulta más difícil la contratación de leñadores, dado que la profesión es dura y pe­nosa, a pesar de la constante moder­nización de las herramientas usadas.

Además, la instalación de una fá­brica (papelera) representa una fuer­te inversión y su funcionamiento exi­ge un gran consumo de energía: se necesita media tonelada de fuel-oil para fabricar una tonelada de papel de periódico; por otro lado, el precio de los combustibles ha aumentado considerablemente.Una máquina de fabricar papel.

Además, la instalación de una fábrica (papelera) representa una fuer­te inversión y su funcionamiento exi­ge un gran consumo de energía: se necesita media tonelada de fuel-oil para fabricar una tonelada de papel de periódico; por otro lado, el precio de los combustibles ha aumentado considerablemente.

África y América del Sur constitu­yen inmensas reservas forestales. Re­cientes plantaciones de eucaliptos (que se renuevan cada 8 años solamen­te) acaso puedan solucionar, en breve, una parte del consumo mundial de papel (alrededor de unos 175 millones de toneladas). Pero la solución radica, ante todo, en la lucha contra el despil­farro y en la recuperación del papel.

Papel de lujo.

Aunque las fábricas de papel utilizan hoy procedimientos mecánicos, se sigue fabricando a mano el papel de gran lujo: este papel, llamado papel de tina o de mano, se elabora hoja por hoja a partir de trapos viejos.

 

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