Sabías que el séptimo arte es el cine

El cine es, sin lugar a dudas, el más popular de los espectáculos, pero la televisión le ha restado una importante cantidad de público.El cine es, sin lugar a dudas, el más popular de los espectáculos, pero la televisión le ha restado una importante cantidad de público.

En muchos países, éste ha disminuido a la mitad en diez años. Cada persona va al cine, por término medio, sólo 3 o 4 veces al año. El precio, bastante elevado, de las entradas es quizás una de las razones de esta falta de asistencia.

El 28 de diciembre de 1895, en el sótano del Grand Café de París, los hermanos Lumiére organizaron el primer espectáculo cinemato­gráfico público y de pago. El cine iba a ser un pariente próximo (y hasta un rival) del teatro, pero al principio no fue más que un inven­to técnico, un «juguete científico», resultado de largas investigacio­nes que se aceleraron particularmente en la segunda mitad del siglo XIX para realizar un viejo sueño: la reproducción del movi­miento.

Rápidamente, y a pesar de nume­rosos impedimentos técnicos y comer­ciales, el cine pretendió el majestuo­so título de «arte» y en la actualidad ha conseguido ampliamente estos de­rechos. A sus ciento veinticinco años, es rico en obras maestras. Considerado primero como una simple atracción, como un entretenimiento, el cine se convirtió en seguida en un espectáculo, así como en una verdadera creación estética.

Cartel para un espectáculo cinematográfico organizado por los hermanos Lumiére en 1895: en él se ve el primer gag del cine: el célebre Regador regado. Cartel para un espectáculo cinematográfico organizado por los hermanos Lumiére en 1895: en él se ve el primer gag del cine: el célebre Regador regado. 

La industria de los sueños.

Quinta industria del mundo, el cine ha realizado una evolución destaca­ble. ¿Cuáles son las razones de este éxito extraordinario? La aceptación, por parte del público, de un arte di­rectamente comprensible. La imagen constituye una especie de lenguaje universal del que todo el mundo pue­de ser espectador. Al mismo tiempo, desde el espectador del domingo hasta el cinéfilo, cada uno es libre de ver en el cine lo que quiere y experimentar con ello un placer.

¿Cómo no ser seducido por él? ¿Cómo escapar a este gigantesco po­der de fascinación de la imagen? Todo está dispuesto para encantar y para hacer soñar, desde la ilusión óptica, en la cual se basa técnicamente, has­ta los «héroes» que las películas de fic­ción hacen vivir en la pantalla.

En la sala oscura, todas las emocio­nes se convierten en colectivas. Es un poder mágico con dos vertientes, ya que para un público pasivo el cine se puede convertir en una peligrosa arma de propaganda. Es la contrapartida de su auténtica vocación. Producto reciente de la cultura (su aparición es un acontecimiento tan importante como la invención de la imprenta en el siglo XV), el cine se revela como el medio más eficaz de acceder a ella, pero también puede ser un arma pací­fica de combate (reportajes, filmes políticos, etc.).

Historia de un crimen (1906), de Georges Méliés (1861- 1938). Adelantado y mago del cine, inventó numerosos trucos para crear imágenes fantásticas u ofrecer la impresión de realidad: la precisión con que está realizada esta ejecución capital debió de producir escalofríos a los espectadores.Historia de un crimen (1906), de Georges Méliés (1861- 1938).
Adelantado y mago del cine, inventó numerosos trucos para crear imágenes fantásticas u ofrecer la impresión de realidad: la precisión con que está realizada esta ejecución capital debió de producir escalofríos a los espectadores.

Un trabajo de equipo.

¿Quién hace una película? Ante todo se piensa en los intérpretes, en las «estrellas», encumbrados por la publicidad. Belleza, dinero, celebri­dad, amor: no se les puede negar nada y se convierten en verdaderos ídolos adulados e imitados por el público.

Pero la parte esencial del trabajo de creación no se encuentra ahí, sino que es realizada por aquellos cuyo rostro no se conoce y cuyo nombre sólo aparece en los títulos de crédito. El cine es el producto de un trabajo de equipo, en el cual colaboran el guionista, el cámara (cameraman), el ingeniero de sonido, el montador, el decorador y otros muchos técnicos (electricista, encargado de los micró­fonos, gag Mann, utilero). El director o realizador que firma la película di­rige todo este equipo; y el productor aporta el capital necesario para la em­presa.

Intolerancia (1916), de Griffith (1875-1948). Esta película fue la más gigantesca producción del cine mudo. Y también la más cara. En ella aparecían 15.000 comparsas o figurantes, una sala de banquetes de 1.500 m de longitud rodeada de estatuas colosales: todas las maravillas de la antigua Babilonia reconstruidas en Hollywood.Intolerancia (1916), de Griffith (1875-1948). Esta película fue la más gigantesca producción del cine mudo. Y también la más cara.
En ella aparecían 15.000 comparsas o figurantes, una sala de banquetes de 1.500 m de longitud rodeada de estatuas colosales: todas las maravillas de la antigua Babilonia reconstruidas en Hollywood.

Guión, rodaje, montaje.

El primer trabajo parte de la crea­ción literaria: a partir de un tema, de una idea, el adaptador y el dialoguista redactan la historia. Después inter­viene el guionista, que fragmenta el guión en secuencias (unidades dramá­ticas) y escenas (partes donde se en­cuentran el mismo decorado y los mis­mos personajes). De este modo que­dan fijados, a nivel de texto, una pro­gresión y un ritmo. La fragmentación, puramente técnica, en planos (suce­sión de imágenes que serán rodadas sin discontinuidad en su toma) acaba la preparación. A esta «historia», el director ha de imprimirle su estilo.

Organizado por la «script» (colo­cación de los personajes, decorados, orden de los planos, etc.), el rodaje es efectuado por el operador o camera­man, quien pone la técnica al servi­cio del director (posibilidades ofreci­das por la cámara, interpretación de los actores, iluminación, etc.).

El último trabajo, muy importante, es el del montaje, ya que no se trata simplemente de unir el extremo de un plano con el de otro, sino de realizar una selección (encontrar la mejor ver­sión de una escena, que a menudo ha sido rodada varias veces) y hacer los enlaces o empalmes y las transiciones. En el laboratorio se pueden añadir, además, efectos especiales sobre la imagen: fundidos (desaparición pro­gresiva de la imagen), sobreimpresión, acelerado o ralentí; o sobre el sonido: mezcla (palabras, ruidos, música), doblaje o post-sincronización y pre-sonorización o play-back (registro del sonido independientemente de la ima­gen).

Un perro andaluz, (1928), del cineasta español Luis Buñuel (1.900-1.983), muestra la influencia del surrealismo en el cine. El guión de esta película fue escrito por Salvador Dalí.Un perro andaluz, (1928), del cineasta español Luis Buñuel (1900-1983), muestra la influencia del surrealismo en el cine.
El guión de esta película fue escrito por Salvador Dalí.

El lenguaje cinematográfico.

Al revés que la fotografía, donde la imagen es suficiente por sí misma, el cine es una sucesión de imágenes, cada una de las cuales sólo adquiere su sentido cuando está en relación con las que le preceden y con las que la siguen.

Una imagen representa un tema en un decorado encuadrado, a escala de­terminada, en un conjunto compues­to, desde un ángulo de toma determi­nado, debidamente iluminado y even­tualmente en colores. En principio, no se deja nada al azar: todo procedi­miento tiene un sentido dramático (en el desarrollo del relato), psicológico (hacer comprender el carácter y los sentimientos de los personajes) o esté­tico (simple preocupación por la be­lleza).

El decorado sitúa la acción y crea el ambiente. Natural o artificial, rico o desnudo, puede imponerse o, por el contrario, pasar inadvertido.

El encuadre permite equilibrar el contenido material de la imagen, uti­lizando diferentes planos (desde el plano general, que es el más alejado, hasta el primer plano, que es el más cercano): de este modo se determina la importancia relativa de los objetos o de los personajes con respecto al conjunto. También se puede utilizar la profundidad de campo (distancia entre el primer plano y el fondo) o la amplitud del formato (principio del Cinemascope, utilizado desde 1953).

Las cámaras ultraligeras permiten todos los alardes técnicos gracias a los ángulos de toma: toma normal, en pi­cado (de arriba abajo), en contrapica­do (de abajo arriba) u oblicua (o sea, invertida). La luz, natural o artificial, sirve principalmente para dar relieve a las imágenes.

Después de la limitación del « blan­co y negro», el cine se ha beneficiado con el descubrimiento de la película en colores (Technicolor, Kodachrome, Eastmancolor, etc.) Y actual­mente, la utilización del «blanco y negro» por algunos directores in­cluso adquiere nuevos valores.

Para «dar» el movimiento se dis­pone de tres grandes procedimientos técnicos: la panorámica (la cámara barre el horizonte), el travelling (la cámara, montada sobre raíles, sigue a los personajes), y la grúa, que permi­te la combinación de los dos procedi­mientos, así como los desplazamientos verticales.

El cine se eleva a la categoría de una verdadera escritura gracias al en­cadenamiento de las imágenes. El montaje permite cualquier tipo de oposición o de asociación, ya que nun­ca está obligado a seguir la cronolo­gía. El cine, como la literatura, tam­bién tiene sus figuras de retórica y su propia puntuación. La imagen y el sonido pueden ir acoplados o estar voluntariamente desfasados.

Así pues, un filme no es una simple sucesión de imágenes: posee su pro­pia respiración, un ritmo que es la marca de su autor (el director); y la técnica se eleva al nivel de una autén­tica creación.

La regle du jeu (l 939). De Jean Renoir (1894-1979). El más brillante realizador francés de los años 30. En la corriente llamada «del realismo poético», Jean Renoir estudió las leyes que regulan la vida en sociedad: ésta no es más que un juego, a veces trágico.La regle du jeu (1939). De Jean Renoir (1894-1979). El más brillante realizador francés de los años 30.
En la corriente llamada «del realismo poético», Jean Renoir estudió las leyes que regulan la vida en sociedad: ésta no es más que un juego, a veces trágico.

Actualidades y documentales.

Las actualidades o noticiarios son periódicos filmados que hacen el reportaje de los acontecimientos esenciales de una semana. Generalmente constituyen la primera parte de una sesión de cine. Los documentales son reportajes o estudios sobre un tema particular; tienen, por lo menos, la duración de un cortometraje y se pasan en primer lugar, pero también pueden ser objeto de un largometraje, como, por ejemplo, El desierto viviente, de Walt Disney, El mundo del silencio, de Malle-Cousteau.

A estos reportajes sobre la naturaleza se añaden los documentales-testimonio de historia: Nuit et brouillard (los campos de concentración), de A. Resnais, Cuba sí (la revolución cubana), de Chris Marker, Paralelo 17 (la guerra del Vietnam), de Joris Ivens, etc.

Lo que el viento se llevó (1939), la primera gran realización y el mayor éxito de Hollywood. Se estima en 120 millones el número de espectadores que han visto esta «película-­río», que dura cuatro horas. El guión es la adaptación de una famosa novela de Margaret Mitchell sobre la guerra de Secesión norteamericana.Lo que el viento se llevó (1939), la primera gran realización y el mayor éxito de Hollywood.
Se estima en 120 millones el número de espectadores que han visto esta «película-­río», que dura cuatro horas.
El guión es la adaptación de una famosa novela de Margaret Mitchell sobre la guerra de Secesión norteamericana.

La Cinemateca.

La Cinemateca es algo parecido a una biblioteca nacional de cine. Conserva y preserva todo aquello que concierne a este arte: filmes, guiones, archivos fotográficos, carteles, maquetas de decorado y obras críticas. Es, simultáneamente, un museo y un centro de documentación.

La primera Cinemateca fue fundada en Francia en 1936 por Henri Langlois, Jean Mitry, Georges Franju y Georges Sadoul.

El ciudadano Kane (1940), de Orson Welles (1915-1985). Prodigioso realizador, que ha utilizado con audacia los movimientos de la cámara, Welles se ha mantenido apartado de las ampulosidades y de los convencionalismos de Holywood. Su carrera de director y de actor (ha encarnado los personajes de Shakespeare: Macbeth, Falstaff y Otelo) traduce siempre su fuerte personalidad.El ciudadano Kane (1940), de Orson Welles (1915-1985). Prodigioso realizador, que ha utilizado con audacia los movimientos de la cámara, Welles se ha mantenido apartado de las ampulosidades y de los convencionalismos de Holywood. Su carrera de director y de actor (ha encarnado los personajes de Shakespeare: Macbeth, Falstaff y Otelo) traduce siempre su fuerte personalidad.

El «remake»

(Palabra inglesa que significa «rehacer») puede ser una adaptación de un filme extranjero (como en este caso) o una nueva versión de una obra ya existente (por ejemplo, son incontables los filmes sobre Los tres mosqueteros).

Les enfants du paradis (1944). Producto de una estrecha colaboración entre el director Marcel Carné (nacido en 1906) el poeta-guionista Jacques Prévert, este filme de tres horas se benefició también de un importante reparto: Jean-Louis Barrault, Arletty y Pierre Brasseur son los personajes destacados de esta obra suntuosa y delicada, que nos arrastra con su ritmo alocado de fiesta popular.Les enfants du paradis (1944). Producto de una estrecha colaboración entre el director Marcel Carné (nacido en 1906) el poeta-guionista Jacques Prévert, este filme de tres horas se benefició también de un importante reparto: Jean-Louis Barrault, Arletty y Pierre Brasseur son los personajes destacados de esta obra suntuosa y delicada, que nos arrastra con su ritmo alocado de fiesta popular.

Corto y largo metraje.

La duración de la proyección de un cortometraje no pasa de los treinta minutos. Un largometraje dura, por término medio, una hora y media. Si dura más de este tiempo, se proyecta en dos partes o en una sesión extraordinaria.

Los siete magníficos (1960), de John Sturges, es un «remake» de Los siete samuráis: se trata del mismo argumento, transpuesto adaptado al estilo del «western». Generalmente, el éxito está asegurado.Los siete magníficos (1960), de John Sturges, es un «remake» de Los siete samuráis: se trata del mismo argumento, transpuesto adaptado al estilo del «western».
Generalmente, el éxito está asegurado.

Los cine-clubs.

Los cine-clubs son organizaciones privadas, con fines no lucrativos, que agrupan a aficionados al cine (cinéfilos). En sus salas se proyectan «clásicos», o bien obras que no hayan tenido una explotación comercial. A veces, el filme es presentado por un «comentarista» (un crítico o un profesional del cine), y las sesiones suelen ir seguidas de un coloquio.

Luis II de Baviera (1973), de Luchino Visconti (1906-1976). Los decorados barrocos, el refinamiento extremo de las imágenes y la búsqueda de un lujo decadente en el maquillaje y en el vestuario evocan una sociedad que concedía vía libre a sus ansias de dominio. Este tema, característico de Visconti, se encuentra en otros de sus filmes: La caída de los dioses y Muerte en Venecia.Luis II de Baviera (1973), de Luchino Visconti (1906-1976).
Los decorados barrocos, el refinamiento extremo de las imágenes y la búsqueda de un lujo decadente en el maquillaje y en el vestuario evocan una sociedad que concedía vía libre a sus ansias de dominio.
Este tema, característico de Visconti, se encuentra en otros de sus filmes: La caída de los dioses y Muerte en Venecia.

Cine de «arte y ensayo».

La categoría «arte y ensayo» concedida a algunas salas de cine fue creada en España en 1967. Estas salas deben disponer de un buen material de proyección y programar sus filmes en versión original (V.O.) -es decir, no doblados-, y gozan de una mayor tolerancia por parte de la censura, condiciones que rara vez se producen en las salas comerciales. Además de los «clásicos», se proyectan en ellas filmes experimentales (en primera versión) o difíciles de comprender por el gran público. De este modo, constituyen la rama de vanguardia del cine.

Rodaje de Les Camisards (1971), de René Allio. La cámara está montada sobre raíles para realizar un «travelling»; el micrófono está colocado encima de una pértiga para asegurar la toma de sonido.Rodaje de Les Camisards (1971), de René Allio.
La cámara está montada sobre raíles para realizar un «travelling»; el micrófono está colocado encima de una pértiga para asegurar la toma de sonido.

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Estudios Universal Hollywood, «ciudad-hongo», cercana a Los Ángeles, fue el centro mundial del durante cuarenta años. Lugar de lujo y de artificio, vio surgir decorados gigantescos, construidos con «cartón-piedra», que recreaban pueblos, barrios de ciudades, desiertos o palacios. El «star system» fabricaba estrellas deslumbrantes. Y millares actores, en busca de papel y en espera de la gloria, rodeaban a los directores.Estudios Universal Hollywood, «ciudad-hongo», cercana a Los Ángeles, fue el centro mundial del durante cuarenta años.
Lugar de lujo y de artificio, vio surgir decorados gigantescos, construidos con «cartón-piedra», que recreaban pueblos, barrios de ciudades, desiertos o palacios.
El «star system» fabricaba estrellas deslumbrantes.
Y millares actores, en busca de papel y en espera de la gloria, rodeaban a los directores.
Rodaje de exteriores de una película de guerra. A pesar de que es de día, se utilizan proyectores y un juego de espejos para aumentar la iluminación.Rodaje de exteriores de una película de guerra.
A pesar de que es de día, se utilizan proyectores y un juego de espejos para aumentar la iluminación.

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Los santos inocentes, película dirigida por Mario Camus e inspirada en la novela de Miguel Delibes, fue protagonizada por Francisco Rabal y por Alfredo Landa.Los santos inocentes, película dirigida por Mario Camus e inspirada en la novela de Miguel Delibes, fue protagonizada por Francisco Rabal y por Alfredo Landa.

 

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