Sabías que, el traje un modo de vestirse

El traje es un conjunto de las partes que constituyen un modo de vestirse.

En el modo de vestir pueden intervenir numerosos factores, tales como el clima, la moda o las creencias religiosas. Y ello ocurre porque el traje no sólo tiene la función de proteger del frío o del calor, sino porque, en la medida en que permite, por ejemplo, di­ferenciar a los individuos según su edad, su sexo y su importancia jerárquica o, incluso, según su ideal filosófico o religioso, también desempeña un papel social. El traje que se lleva pone de manifiesto si se trata de un hombre o de una mujer, de un rico o de un pobre, de un militar o de un religioso, de un juez, de un abogado o de un bombero. El traje puede servir para distinguirse, seducir o im­ponerse.

Estatuilla cretense (hacia 1500 a. J.C.).  El pecho descubierto, el talle fuertemente oprimido y los volantes superpuestos formando una falda estrecha. Museo de Heraklión.Estatuilla cretense (hacia 1500 a. J.C.).

El pecho descubierto, el talle fuertemente oprimido y los volantes superpuestos formando una falda estrecha. Museo de Heraklión.

Ocultar el cuerpo.

En sus orígenes, el traje no tenía una función social tan destacada como la que hoy le reconocemos. Así, en Mesopotamia, los hombres y las mujeres vestían casi de igual modo y, en la mayor parte de las civilizaciones mediterráneas, unos y otras llevaban la misma túnica de pliegues prendida por una fíbula. Además, la desnudez, total o parcial, no sorprendía a nadie: las cretenses representadas en las pin­turas de las vasijas o en las estatuillas del arte minoico llevan los senos des­nudos.

Soldados de infantería del siglo XI. Tapicería de Bayeux.Soldados de infantería del siglo XI. Tapicería de Bayeux.

En realidad, cuando talo cual parte del cuerpo se ocultaba, era sobre todo por convenciones religiosas o sociales. Así, las mujeres de determinadas tri­bus del África actual únicamente se cubren las nalgas, mientras que, en nu­merosos países islámicos, deben ocultar incluso el rostro. Asimismo, en la antigua China imperial, las mujeres nunca debían mostrar sus pies, cuyo crecimiento se impedía por medio de vendas.

El brial.

En la España visigótica siguió usán­dose la túnica; pero, en casos de espe­cial solemnidad, se añadía a ésta el manto romano, especie de paño rec­tangular que se prendía al hombro con la fíbula. Luego, bajo la influencia mo­zárabe, llegó, en los siglos XI y XII, el brial, túnica talar de estrechas man­gas, principalmente masculina, si bien se encuentra también entre las muje­res de la nobleza.

Mujeres de la nobleza, el siglo XVII: abanico, corsé de ballenas, 1 cofia de encaje de muselina. Bibl. de las Artes Decorativas, París.Mujeres de la nobleza, el siglo XVII: abanico, corsé de ballenas, 1 cofia de encaje de muselina. Bibl. de las Artes Decorativas, París.

De los calzones a los pantalones.

A finales de la Edad Media francesa comenzaron a individualizarse algu­nas prendas: para los hombres, los cal­zones, símbolo de la virilidad; para las mujeres, el vestido largo, graciosa y airosa imagen de la femineidad. Sin em­bargo, muchos hombres llevaron tam­bién el vestido largo (abierto por de­lante o no, hasta los pies o más corto), como, por ejemplo, muchos plebeyos, los mercaderes, los sacerdotes y todos aquellos dignatarios que tenían asien­to en los parlamentos y en las cortes (nobleza «talar»),

Un oficial de Luis XIV: sombrero ribeteado de plumas, peluca rizada, corbata, casaca de amplios puños bajos, zapatos de tacón y numerosas cintas. Bibl. de las Artes Decorativas, París.Un oficial de Luis XIV: sombrero ribeteado de plumas, peluca rizada, corbata, casaca de amplios puños bajos, zapatos de tacón y numerosas cintas. Bibl. de las Artes Decorativas, París.

La corbata.

En tiempos de Luis XIV, el ejército francés comprendía diversas unidades extranjeras. Una de ellas, constituida de forma exclusiva por croatas, destacó por su bravura en el transcurso de varios combates. La corte puso de moda la forma en que los soldados croatas (llamados entonces y en Francia «cravates») fijaban sus cuellos por medio de cintas o de encajes. La voz «cravate» ha dado la castellana «corbata».

Un joven español del siglo XVII, retratado por Velázquez. El traje negro y sobrio abundó en la España posterior a Felipe IIUn joven español del siglo XVII, retratado por Velázquez. El traje negro y sobrio abundó en la España posterior a Felipe II

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A finales del siglo XVIII, la originalidad de los trajes y de las formas de vida cuajaron en Francia en las «merveilleuses» (maravillosas) y en los «incroyables» (increíbles), nombres que se daban a las mujeres y a los hombres que los impusieron. Museo Cantini, Marsella.A finales del siglo XVIII, la originalidad de los trajes y de las formas de vida cuajaron en Francia en las «merveilleuses» (maravillosas) y en los «incroyables» (increíbles), nombres que se daban a las mujeres y a los hombres que los impusieron. Museo Cantini, Marsella.

Para los privilegiados, el traje suele ser un medio de ostentar sus riquezas y de diferenciarse de las demás clases de la sociedad. Pero esa ostentación puede caer en el ridículo y en la ex­travagancia, como muy bien satirizó Moreto en su comedia El lindo don Diego.

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La moda romántica hacia 1860: amplio escote, talle comprimido por un corsé, faldas con crinolinas (miriñaques o armazones de aros de metal y una inmensa falda). Bibl. Nac., París.La moda romántica hacia 1860: amplio escote, talle comprimido por un corsé, faldas con crinolinas (miriñaques o armazones de aros de metal y una inmensa falda). Bibl. Nac., París.

En los albores de la república fran­cesa, en 1793, los calzones cortos -es decir, que no bajaban más allá de la rodilla- eran privilegio de la nobleza. Así, los revolucionarios decidieron, como claro pregón de sus opiniones, darse a sí mismos el nombre de sans culottes (sin calzones) y adoptar el pantalón (nombre tomado de un per­sonaje de la Commedia dell’arte ita­liana, muy popular por aquellas fe­chas). No obstante, el pantalón no era una novedad, ya que su origen se re­monta a la Antigüedad clásica (los griegos lo consideraron una prenda bárbara debido a que su uso estaba muy extendido entre los persas, a quienes ellos menospreciaban) y se en­cuentra también en los reinos españo­les de la Reconquista. Se trataba entonces de un pantalón muy ancho ajustado a la pantorrilla por medio de correas.

Durante todo el siglo XIX, los hom­bres llevaron la levita y el sombrero de copa alta, símbolo de la superioridad masculina; superioridad que también representan el turbante, entre los orientales, y el tocado de plumas, en­tre los jefes sioux.

Una liberación.

A finales del siglo XIX, las mujeres llevaban unas faldas que descendían hasta el suelo: enseñar las pantorrillas era algo que se consideraba como un auténtico ataque al pudor. Además, era de buen tono llevar los cabellos hábilmente encaramados y rematados por un vasto sombrero. Así, cuando las chicas de 1920 decidieron acortar­se la falda por encima de las rodillas y llevar los cabellos peinados a lo garson (a lo «chico», es decir, muy cor­tos), se armó un gran escándalo.

Elegantes de la «Belle oque», a principios del lo XX: sombreros con cestas de flores y nidos de pájaros, chorreras de encaje ... Los niños llevan trajes de «los domingos». Museo Carnavalet, París.Elegantes de la «Belle oque», a principios del lo XX: sombreros con cestas de flores y nidos de pájaros, chorreras de encaje … Los niños llevan trajes de «los domingos». Museo Carnavalet, París.

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La alta costura en 1925: sombreros «cloches», siluetas alargadas, faldas por encima de los tobillo manguitos confortables. Bibl. de las Artes Decorativas, París.La alta costura en 1925: sombreros «cloches», siluetas alargadas, faldas por encima de los tobillo manguitos confortables. Bibl. de las Artes Decorativas, París.

El mismo fenómeno se manifestó después de las dos guerras mundiales: las mujeres se liberaron de todo lo que trababa sus movimientos y no se adap­taba a la vida activa. Así, después de la Primera Guerra Mundial abandonaron los corsés, las camisas y las ena­guas. Y, a partir de 1945, se generalizó la moda de los pantalones y de los za­patos planos.

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Cazadora y pantalón de blue-jeans, tipo de traje «unisex» de hoy en día: el corte es el mismo para los chicos que para las chicas.Cazadora y pantalón de blue-jeans, tipo de traje «unisex» de hoy en día: el corte es el mismo para los chicos que para las chicas.

Hoy, la «mini» y la «maxi» falda, los blue-jeans o tejanos, y las ropas «uni­sex» son prueba de que se atiende más a la comodidad que a las normas de la  moda tradicional. Pero la originalidad es un constante problema para mu­chos jóvenes que, en pos de ella, adop­tan pieles y túnicas indias multicolo­res, a fin de subrayar así su oposición a las exigencias sociales simbolizadas por el traje de sastre y la corbata. Pero la uniformidad también indica el in­flujo de la moda.

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Esta pintura anónima del siglo XIX nos muestra una fiesta popular mexicana. Puede observarse que los trajes, a pesar de su sello nacional, todavía presentan influencias de la indumentaria española de la época. Museo Nacional de Historia, México D.F.Esta pintura anónima del siglo XIX nos muestra una fiesta popular mexicana. Puede observarse que los trajes, a pesar de su sello nacional, todavía presentan influencias de la indumentaria española de la época. Museo Nacional de Historia, México D.F.

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