Sabías que la contaminación es el deterioro del ambiente

Verdadera plaga de los tiempos modernos, la contaminación es un monstruo de múltiples cabezas, cuyo aumento va unido al de la industriali­zación: humos de las fábricas, gas, productos químicos y residuos de to­das clases son sus principales agentes.La contaminación es el deterioro del ambiente por las actividades humanas.

Verdadera plaga de los tiempos modernos, la contaminación es un monstruo de múltiples cabezas, cuyo aumento va unido al de la industriali­zación: humos de las fábricas, gas, productos químicos y residuos de to­das clases son sus principales agentes.

Es un fenómeno que perturba profun­damente la vida sobre nuestro planeta, porque afecta a sus elementos funda­mentales (el agua, el aire, el suelo) y a las condiciones de vida (espacio, silencio).

Una zona industrial.  A pesar de las voces de alarma de los científicos y de los ecólogos, la contaminación se acepta como contrapartida del progreso económico. ¿No es pagarlo muy caro?Una zona industrial.

A pesar de las voces de alarma de los científicos y de los ecólogos, la contaminación se acepta como contrapartida del progreso económico. ¿No es pagarlo muy caro?

La naturaleza: cubo de la basura.

Casi todos los ríos de los países in­dustriales están contaminados por las basuras que provienen de las cloacas de las ciudades, por los desechos de las fábricas (mercurio, flúor, cloro, sosa cáustica, detergentes, aguas ca­lientes de las centrales térmicas y nu­cleares) y por los insecticidas utilizados en la agricultura: el agua ya no es potable; los animales que ha­bitan en ella están envenenados o pueden comunicar enfermedades a los hombres.

La contaminación de los mares se debe en gran parte al petróleo que los barcos arrojan, voluntariamente (limpieza de sus cisternas) o duran­te un naufragio (marea negra). Ello provoca cada año la muerte de innu­merables peces y aves: y envenena el plancton, base nutritiva de la vida marina.La contaminación de los mares se debe en gran parte al petróleo que los barcos arrojan, voluntariamente (limpieza de sus cisternas) o duran­te un naufragio (marea negra). Ello provoca cada año la muerte de innu­merables peces y aves: y envenena el plancton, base nutritiva de la vida marina.

La contaminación del aire es grave, sobre todo en las grandes ciudades y en las zonas industriales: gas de los escapes de automóvil, vapores sulfurosos y nitrosos de las fábricas, humos de las instalaciones de calefacción (carbón, mazut), pol­vos, etc. En el hombre, favorece el desarrollo de determinadas enferme­dades (trastornos respiratorios, cán­cer), La rarefacción del oxígeno y la concentración excesiva del óxido de carbono pueden incluso producir ver­daderos envenenamientos.

La contaminación de los suelos es también una consecuencia del pro­greso científico y técnico. La química nos permite hoy fabricar sustancias artificiales más baratas que sus equi­valentes naturales, pero que no son biodegradables (es decir, que sus re­siduos son indestructibles): materias plásticas, pesticidas, abonos, etc.La contaminación de los suelos es también una consecuencia del pro­greso científico y técnico. La química nos permite hoy fabricar sustancias artificiales más baratas que sus equi­valentes naturales, pero que no son biodegradables (es decir, que sus re­siduos son indestructibles): materias plásticas, pesticidas, abonos, etc.

La contaminación sonora.

No existe ninguna habituación física al ruido, que a partir de una intensidad de 80 decibelios, es nocivo para el organismo. Los 110 decibelios son el umbral del dolor. Un número creciente de individuos presentan trastornos causados por la contaminación sonora. La Organización mundial de la salud, dice que el ruido es el responsable del 70% de las neurosis urbanas.

Limpieza de una playa tras una «marea negra».  Reparar los desperfectos visibles causados por los desperdicios industriales (o. como en este caso. por el petróleo), no basta para combatir la contaminación: sus efectos destructivos sobre la flora, la fauna, el agua y el aire, subsisten. Hay que atacar el mal de raíz: «Más vale prevenir que curar.»Limpieza de una playa tras una «marea negra».

Reparar los desperfectos visibles causados por los desperdicios industriales (o. como en este caso. por el petróleo), no basta para combatir la contaminación: sus efectos destructivos sobre la flora, la fauna, el agua y el aire, subsisten. Hay que atacar el mal de raíz: «Más vale prevenir que curar.»

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