Sabías que la lluvia es agua atmosférica que cae en forma de gotas

El aire contiene siempre agua. Cuando el cielo está límpido, se halla en él en estado de vapor. En las nubes, por el contrario, se en­cuentra en estado líquido, en forma de finas partículas muy ligeras que permanecen suspendidas en el aire.La violenta lluvia hace que se inclinen los animales y las personas.

El aire contiene siempre agua. Cuando el cielo está límpido, se halla en él en estado de vapor. En las nubes, por el contrario, se en­cuentra en estado líquido, en forma de finas partículas muy ligeras que permanecen suspendidas en el aire. Pero si varias de estas gotitas se juntan, forman una gota grande que se hace demasiado pesada y que cae al suelo: llueve. El aguacero, la llovizna, el calabobos, los chubascos y los chaparrones son formas más o menos intensas de lluvia.

Por la mañana, las gotitas de rocío quedan adheridas a las briznas de hierba.Por la mañana, las gotitas de rocío quedan adheridas a las briznas de hierba.

El rocío y la escarcha.

Al final de la noche, el suelo está muy frío, el agua contenida en el aire se condensa al contacto con él, y entonces se depositan gotas sobre las plantas: es el rocío.

Si hiela, se forma escarcha, llamada también «helada blanca».

Una cuestión de temperatura.

La condensación del agua conteni­da en la atmósfera y, posteriormente, el engrosamiento de las gotas en el in­terior de las nubes, se deben a descen­sos de temperatura. Este fenómeno puede producirse cuando el aire en movimiento tropieza con una mon­taña: lluvia orográfica.

Puede ocurrir también cuando una masa de aire caliente choca con otra de aire frío. Se llama frente a la zona de contacto entre estas dos masas de aire, y lluvias de frente a las precipita­ciones que se observan en estas zonas; son características de las regiones templadas.

Por último, cuando el suelo está ca­liente, el aire tiende a elevarse y se en­fría con la altitud. Grandes nubes se acumulan entonces y se desencadena la lluvia: en las regiones ecuatoriales, en las que el Sol calienta con intensi­dad, llueve todos los días al caer la tarde. Ciertas lluvias de tormenta, como las de verano, se ocasionan también de esta manera.

Un bosque de abetos cubierto por la nieve que cae suavemente.Un bosque de abetos cubierto por la nieve que cae suavemente.

Nieve y granizo.

Cuando la temperatura desciende por debajo de 0° C, el agua se congela y pasa al estado sólido: se transforma en hielo. En invierno, cuando la tem­peratura es baja, tanto en el suelo como en las zonas altas, unos ligeros cristales de hielo de contornos es­trellados se van formando poco a poco en el interior de las nubes, se aglome­ran en copos y caen al suelo: nieva.

Cuando el aire se enfría brusca­mente, las gotas de agua se transfor­man en pequeños trozos de hielo, los granizos, que caen violentamente al suelo. En las regiones templadas, el granizo suele presentarse en primave­ra o en verano. Los granizos tienen, por lo general, menos de un centíme­tro de diámetro, si bien en ocasiones alcanzan el tamaño de un huevo de paloma.

Formación de niebla en la montaña.Formación de niebla en la montaña.

Un papel esencial.

Lluvia, nieve y granizo son designa­dos con el término general de precipi­taciones. Su importancia desempeña un papel esencial en la evolución del clima y en la organización de las actividades humanas tradicionales. Como es bien sabido, según la canti­dad de lluvia y la estación en que ésta cae se cultiva un determinado tipo de plantas.

La nieve también es útil: en invier­no protege al suelo y a las raíces im­pidiendo que se hielen. En cuanto al granizo, sus efectos suelen ser devas­tadores: al precipitarse sobre las tie­rras cultivadas, puede destruir en unas horas las cosechas de una región entera.

Entre los diversos métodos utiliza­dos para prevenir tales desastres, el más corriente consiste en dispersar las nubes portadoras de granizo me­diante cañonazos. En las zonas áridas, en cambio, se intenta provocar artifi­cialmente la lluvia bombardeando las – nubes con partículas de nieve carbó­nica o de yoduro de plata, que reproducen el mecanismo de la condensación.

En el embudo del pluviómetro se acumula el agua de lluvia, cuya cantidad es registrada automáticamente. Así pueden calcularse las medias de las precipitaciones, útiles para los estudios de los meteorólogos y de los climatólogos.

En el embudo del pluviómetro se acumula el agua de lluvia, cuya cantidad es registrada automáticamente. Así pueden calcularse las medias de las precipitaciones, útiles para los estudios de los meteorólogos y de los climatólogos.

El pluviómetro.

El pluviómetro es un recipiente en forma de embudo en el que se recoge la lluvia. Está unido a un tubo gradua­do en milímetros que proporciona una indicación cifrada sobre la canti­dad de agua caída. Ciertos pluvióme­tros son registradores: la cantidad de agua caída se inscribe automática­mente en una hoja; cuando se trata de granizo, registra también la fuerza de su impacto.

Todas las estaciones meteorológicas disponen de pluviómetros, cuyas mediciones sirven para establecer las medias diarias, mensuales y anuales de las precipitaciones.

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