Sabías que la memoria es reencontrar el tiempo

La memoria está sujeta a fallos: los olvidos.

A lo largo de nuestra vida, nuestra conducta suele estar determinada por pasadas experiencias cuyo recuerdo es para nosotros una lección perpetua: recordamos los actos acaecidos en el pasado, cometidos por nosotros o por otras personas, y procuramos imitarlos o no, según las consecuencias que tuvieron. Así es como pode­mos mejorar nuestro comportamien­to y acumular conocimientos. Esta facultad se llama «memoria».

A pesar de los enormes progresos realizados en este campo, los meca­nismos de la memoria son todavía mal conocidos. Sin embargo, se sabe que hacen actuar a determinadas zonas del cerebro y que se relacionan con modificaciones químicas que atañen a ciertas células nerviosas.Pequeños cajones.

A pesar de los enormes progresos realizados en este campo, los meca­nismos de la memoria son todavía mal conocidos. Sin embargo, se sabe que hacen actuar a determinadas zonas del cerebro y que se relacionan con modificaciones químicas que atañen a ciertas células nerviosas.

En cam­bio los mecanismos psicológicos de esa facultad, que pone en juego la in­teligencia, la imaginación, la sensibi­lidad y el juicio, son mucho mejor conocidos. La memoria se organiza, pues, de modo diferente según la per­sonalidad de cada individuo, que al­macena un amplio conjunto de re­cuerdos cuya selección, consciente o inconsciente, depende de sus gustos, de su vida profesional, etc.

Napoleón comparaba a la memoria con una multitud de pequeños cajones que abría o cerraba en función de sus ne­cesidades.

La memoria está sujeta a fallos: los olvidos. Lo más corriente es que se trate de fenómenos superficiales y pa­sajeros, que carecen de todo carác­ter grave. Pero a veces ocurre que la pérdida de la memoria se prolonga mucho tiempo, de un modo casi total o definitivo: es la amnesia. Por lo ge­neral, la amnesia se debe a la destruc­ción de determinadas células cerebra­les, provocada por una enfermedad (alcoholismo), por un accidente (frac­tura del cráneo) o por envejeci­miento.

En cambio la memoria de un mono o de un perro permite a estos aprender gestos muy diferentes y recordar un rostro, un ruido, un paisaje, un olor etc.Facultad de recordar.

En los animales la memoria no es exclusiva de la especie humana, sino una facultad común a todo el reino animal. Está más o menos completa y extendida, según el nivel evolución de cada especie, y también según sus modos de vida.

La memoria de una lombriz de tierra, por ejemplo, sólo representa un número limitadísimo de reacciones rudimentarias a sobrevivir y provocadas por estímulos físicos o químicos (luz, humedad, etc.). En cambio la memoria de un mono o de un perro permite a estos aprender gestos muy diferentes y recordar un rostro, un ruido, un paisaje, un olor etc.

 

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