Sabías que las campanas suenan por medio de un badajo

Las campanas son instrumentos de bronce que suenan al ser golpeados por un badajo.

Las campanas son uno de los ins­trumentos sonoros más potentes que ha inventado el hombre. El sonido de las más grandes puede oírse a distan­cias de hasta 40 kilómetros.Las campanas son uno de los ins­trumentos sonoros más potentes que ha inventado el hombre. El sonido de las más grandes puede oírse a distan­cias de hasta 40 kilómetros.

Es difícil precisar su origen. Antes del u milenio a. de J.C. ya existían en China. Y la Biblia menciona la exis­tencia de campanillas de oro cosidas al borde de la túnica del gran sacer­dote. Pero fue la religión cristiana la que, en la Edad Media, prodigó el uso de las campanas.

Parece ser que, al principio, eran consideradas como una protección contra los malos espíritus. Después fue costumbre colocarlas en la cima de una torre de vigía y moverlas me­diante una cuerda. Esta costumbre se impuso hasta tal punto que, en todos los países cristianos, el campanario se convirtió en el foco central a cuyo al­rededor se organizaba la vida del pue­blo. Más tarde se reunieron varias campanas en una misma torre para formar un carillón.

Aparte de su uso en los oficios re­ligiosos, las campanas también servían para anunciar la llegada de un rey o para dar la alarma (toque de rebato) en caso de guerra, de incendio o de inundación. Cuando redoblan a todo vuelo es signo de alegría, y si lo hacen con tañidos sordos y regulares anuncian el toque de difuntos, señal de duelo.Aparte de su uso en los oficios re­ligiosos, las campanas también servían para anunciar la llegada de un rey o para dar la alarma (toque de rebato) en caso de guerra, de incendio o de inundación.

Cuando redoblan a todo vuelo es signo de alegría, y si lo hacen con tañidos sordos y regulares anuncian el toque de difuntos, señal de duelo.

Generalmente las campanas son de bronce: la mejor proporción es la de un 78 por ciento de cobre y un 22 por ciento de estaño. La nota que dan de­pende de su sección, por lo que el fun­didor debe establecer el perfil de la campana en función de la nota de­seada, trabajo extremadamente deli­cado.

Sobre un «núcleo» que tiene la forma interior de la futura campana, se fabrica con tierra friable una «falsa campana» que tiene el mismo aspecto que la campana definitiva. Después se recubre la falsa campana con una capa de arcilla.Sobre un «núcleo» que tiene la forma interior de la futura campana, se fabrica con tierra friable una «falsa campana» que tiene el mismo aspecto que la campana definitiva. Después se recubre la falsa campana con una capa de arcilla.

Se rompe enton­ces la falsa campana y, entre el núcleo y la arcilla, se vierte el metal en fu­sión a 1 400° C. Una vez fundida y en­friada la campana, hay que pulirla y verificar la exactitud de la nota que da. Si es demasiado alta, se reduce li­geramente el grueso del metal; si es demasiado baja, se recorta su borde inferior. Finalmente, durante una ce­remonia religiosa, la campana es bau­tizada e izada al campanario.

La misión de las campanas.

Los carillones daban las horas o señalaban los grandes acontecimientos y estaban instalados en los campanarios y las atalayas. Hoy funcionan eléctricamente.Durante mucho tiempo las campanas han tañido para llamar a los niños en las escuelas, para controlar la jornada de trabajo en las fábricas y para señalar un peligro en los barcos. Actualmente van siendo sustituidas por sirenas o por timbres eléctricos.

Los carillones.

En la Edad Media, los carillones se componían de 3 a 8 campanas.

En el siglo XVI su número aumentó y, gracias a un teclado, fue posible interpretar en ellos melodías sencillas.

Los carillones daban las horas o señalaban los grandes acontecimientos y estaban instalados en los campanarios y las atalayas. Hoy funcionan eléctricamente.

La «zarina de las campanas» del Kremlin, en Moscú, fue fundida en 1733 y es tan pesada 1193 toneladas) que fue depositada en el suelo y allí permanece.La «zarina de las campanas», en Moscú.

Las campanas más grandes.

La «zarina de las campanas» del Kremlin, en Moscú, fue fundida en 1733 y es tan pesada 1.193 toneladas, que fue depositada en el suelo y allí permanece.

La campana de Mingoon, en Birmania, pesa 88 toneladas, y la de Chonán, en Japón, 75 toneladas.

La campana de Pekín, en China, pesa 54 toneladas, y la de la catedral de Colonia, en Alemania, fundida en 1925, llega a las 25 toneladas.

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