Sabías que las leyendas están inspiradas en hechos reales

Las leyendas y animales legendarios son narraciones, generalmente inspiradas en hechos reales.

En la Edad Media, las vidas de los santos eran objeto de narraciones fabulosas, cuya lectura era obligatoria en los conventos y las iglesias, igual que los Evangelios. Por esto recibie­ron el nombre de «leyendas» (del la­tín legendum, que debe ser leído): la Leyenda áurea, escrita en el siglo XIII por Jacobo de Vorágine, es una de las más conocidas. Después se utilizó este término para designar a todas las narraciones maravillosas inspiradas en hechos más o menos auténticos.

Estampa popular que representa de una forma ingenua la bestia de Gévaudan atacando a una niña.  En el siglo XVIII un animal misterioso sembró el terror en el Gévaudan, comarca del macizo central en Francia, en tres años devoró a cincuentas personas. Las siniestras hazañas de esta bestia fueron el origen de numerosos relatos.

Estampa popular que representa de una forma ingenua la bestia de Gévaudan atacando a una niña. En el siglo XVIII un animal misterioso sembró el terror en el Gévaudan, comarca del macizo central en Francia, en tres años devoró a cincuentas personas. Las siniestras hazañas de esta bestia fueron el origen de numerosos relatos.

Historia y poesía.

La leyenda es una tradición univer­sal cuyas huellas encontramos en to­das las épocas y civilizaciones. Gene­ralmente, tiene como punto de partida los hechos importantes de un perso­naje famoso, alrededor de los cuales la imaginación popular inventó unas aventuras extraordinarias. Uno de los ejemplos más característicos es el de Alejandro Magno, conquistador del Imperio persa: los griegos y los roma­nos adornaron su vida con detalles fabulosos; los árabes y los persas hi­cieron de él un héroe musulmán, y, en la Edad Media, los europeos lo eli­gieron como tema para varias nove­las.

Pero el origen de otras muchas le­yendas no es tan claro. La mayor par­te fueron narradas, a partir de fuen­tes poco conocidas, por poetas que las convirtieron en verdaderas epope­yas.

La literatura y la tradición oral.

La Ilíada y la Odisea parecen ins­piradas en peripecias de la historia de Grecia, a las cuales Hornero supo dar unas dimensiones grandiosas.

Detalle de un tapiz llamado La dama y el unicornio. El unicornio animal fabuloso de pelaje inmaculado y con un largo cuerno en espiral sobre la frente, era en la Edad Media un símbolo de fuerza y de pureza.

Detalle de un tapiz llamado La dama y el unicornio. El unicornio animal fabuloso de pelaje inmaculado y con un largo cuerno en espiral sobre la frente, era en la Edad Media un símbolo de fuerza y de pureza.

Más cerca de nosotros, en Francia, La canción de Roldán es la inter­pretación épica de una escaramuza entre la retaguardia de Carlomagno, a su regreso de España, y unos montañeses vascos. En Alemania encon­tramos en La canción de los Nibe­lungos algunos episodios de la histo­ria de los burgundios. Igualmente, en España, el Cantar del Mio Cid tiene su origen en las hazañas de Rodrigo Díaz de Vivar, en el siglo XI.

Sin embargo, no todas las leyendas dieron nacimiento a obras literarias; algunas se transmitieron de genera­ción en generación por vía oral. Estos relatos, aunque deformados muchas veces por la imaginación de los narra­dores, conservan unas tradiciones se­culares y todavía suscitan hoy el inte­rés de los niños, e incluso de los mayo­res, en todo el mundo.

Sirenas y dragones.

Numerosas leyendas ponen en esce­na a unos monstruos mitad animal y mitad hombre. La mitología griega nos proporciona muchos ejemplos de ello. Los centauros tenían cabeza y busto humano sobre cuerpo de caba­llo, mientras que el minotauro era un hombre con cabeza de toro. Las ar­pías eran unos monstruos alados con cabeza de mujer. La Esfinge tenía cuerpo de león, alas y cabeza humana. Las sirenas, mujeres-pájaro cuya her­mosa voz atraía a los marinos a los acantilados, están presentes, princi­palmente, en la Odisea: Ulises tuvo que taparse los oídos con cera.

También existen muchos animales legendarios sin ninguna caracterís­tica humana. En la Edad Media, el unicornio era un caballo cuya frente estaba adornada con un largo cuerno parecido al rostro del narval.

Danza del dragón, en Taiwán. Monstruo bienhechor en Asia, y sobre todo en China (donde representaba al emperador), el dragón es en Occidente un equivalente del diablo. Interviene en numerosas leyendas en las cuales, escupiendo fuego, impone tributos a los pueblos y ciudades y atemoriza a sus habitantes. Muchas veces guarda la entrada de las cavernas en las que hay tesoros. Únicamente los más audaces y valerosos héroes pueden vencerlo. Entonces el bien triunfa sobre el mal.

Danza del dragón, en Taiwán. Monstruo bienhechor en Asia, y sobre todo en China (donde representaba al emperador), el dragón es en Occidente un equivalente del diablo. Interviene en numerosas leyendas en las cuales, escupiendo fuego, impone tributos a los pueblos y ciudades y atemoriza a sus habitantes. Muchas veces guarda la entrada de las cavernas en las que hay tesoros. Únicamente los más audaces y valerosos héroes pueden vencerlo. Entonces el bien triunfa sobre el mal.

Finalmente, ¿cómo olvidar al dra­gón, que está presente en las leyendas de casi todos los países? Especie de lagarto gigantesco que escupía fuego, el dragón solía simbolizar a las fuer­zas del mal, contra las cuales debe combatir el hombre. Únicamente al­gunos héroes ejemplares logran ven­cer al dragón: Hércules, san Jorge, san Miguel o, en las leyendas germá­nicas, Sigfrido. Asimismo, en la tra­dición provenzal, la tarasca es un dra­gón que representa las temibles cre­cidas del Rodado.

Algunos escritores españoles, como el duque de Rivas, Zorrilla y Bécquer, llamaron leyendas a sus relatos histó­ricos en prosa y en verso. En realidad, más que leyendas propiamente dichas, eran auténticos productos de su ima­ginación que sólo después han adqui­rido un carácter legendario. 

Narraciones maravillosas, generalmente inspiradas en hechos reales.

La leyenda de la fundación de Roma cuenta que unos gemelos hijos del dios Marte y una vestal, fueron abandonados a las aguas del Tíber, y después recogidos, calentados y alimentados por una loba al pie del monte Palatino. Más tarde los dos hermanos decidieron fundar allí una ciudad que acabó convirtiéndose en centro de un vasto imperio.

La loba que todavía figura en el escudo de Roma, fue llevada a los cuatro confines del mundo por los estandartes de las legiones romanas

La serpiente de mar.

Desde hace más de un siglo, algunos navegantes dicen haber visto «serpientes de mar». Según su testimonio, estos monstruos marinos miden 20 m de largo, pero su existencia no ha podido ser demostrada. No obstante, se cree que puede tratarse de especies gigantes de congrios o de anguilas. Efectivamente: varias larvas de estos peces, que fueron pescadas frente a las costas indochinas, medían cerca de 2 m, mientras que su talla normal es de 10 cm.

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