Sabías que las minas y canteras es explotar la Tierra

Las minas y canteras actividades abiertas en suelo para extraer minerales.

Para que un yacimiento de metal pueda ser explotado es necesario que el mineral exista en cantidad importante. Los primeros mi­nerales se extrajeron en la superficie del suelo, es decir, en canteras. Pero pronto fue necesario ir a buscarlos debajo de la tierra mediante la excavación de túneles: las minas.

Lámina de la Encyclopédie de Diderot: vista en corte de una mina del siglo XVIII.Lámina de la Encyclopédie de Diderot: vista en corte de una mina del siglo XVIII.

Además de los minerales metáli­cos (hierro, cobre, etc.) y no metálicos (fosfatos, calizas, etc.), las minas y las canteras procuran sustancias energéticas (carbón, turba, etc.). En cambio, la explotación del petróleo y del gas natural no es minera, sino que se realiza por medio de perforaciones.

Pozos y galerías.

En primer lugar se realizan investi­gaciones que permiten conocer la importancia del filón y el valor del metal que éste contiene. En las cante­ras se desmonta primeramente la capa no explotable que cubre el mi­neral. Seguidamente, si éste es blan­do, se saca con máquinas” de gran capacidad (ruedas de paletas). Si es duro (pizarra, mármol), se parte con ayuda de cargas de dinamita. Este método de explotación, llamado a cielo abierto, sólo es rentable en la medida en que el volumen del mate­rial que hay que desprender no sea excesivamente importante en relación con el mineral que hay que extraer.

Mineros en la sala de lámparas. Montada en el casco, la lámpara, que hasta no hace mucho funcionaba con acetileno, era con frecuencia la causa de accidentes. Hoy es eléctrica y funciona con pilas; es decir, sin llama.Mineros en la sala de lámparas. Montada en el casco, la lámpara, que hasta no hace mucho funcionaba con acetileno, era con frecuencia la causa de accidentes. Hoy es eléctrica y funciona con pilas; es decir, sin llama.

En las minas se abren unos pozos verticales para llegar a las capas de te­rreno que se quiere explotar. Se ne­cesitan por lo menos dos pozos: por uno entra aire fresco, aspirado me­diante ventiladores, y por el otro este .aire, ya viciado, vuelve a salir. Este sistema de ventilación es indispen­sable para que los mineros puedan respirar.

El mineral es evacuado por medio de vagonetas o de cintas trans­portadoras a lo largo de galerías hori­zontales. Por último, es subido a la su­perficie (a la era de la mina) me­diante un ascensor”. Quedan siempre residuos: los del carbón se acumulan en unas colinas negras (escoriales) que son muy características de los paisajes mineros.

Perforadora gigante «Jumbo», de tres cabezas, en una mina de níquel de Canadá.Perforadora gigante «Jumbo», de tres cabezas, en una mina de níquel de Canadá. Un sólo hombre a los mandos de este monstruo extrae más mineral que un equipo de treinta hombres dotados de martillos neumáticos.

Según la naturaleza del terreno, los túneles tienen formas diferentes. En las minas de sal, las galerías pueden medir varias decenas de metros de alto y de ancho. Pero, por lo general, tienen una altura de 2 a 3 metros por un ancho máximo de 6 metros. Se ha­cen con una forma redondeada para que resistan mejor el empuje de los terrenos situados encima y a los lados y evitar con ello los derrumbamientos.

Los peligros del fondo.

En el fondo de las galerías, los obre­ros desvenan el mineral mediante máquinas. A medida que avanzan, se entiba o apuntala el techo de la galería a fin de evitar derrumbes. La operación de entibado se realiza, primera­mente, con madera y, después, con vi­guetas de hierro; a veces, las bóvedas se cementan.

Bloques de mármol extraídos de una cantera en Alabama, Estados Unidos.Bloques de mármol extraídos de una cantera en Alabama, Estados Unidos.

El oficio del minero de fondo es muy peligroso. Los derrumbes o hun­dimientos de la bóveda de la galería aíslan a los mineros, les privan de aire y de luz y, a veces, les aplastan. El re­fuerzo de las paredes de la mina per­mite disminuir los riesgos de de­rrumbe.

En las galerías muy profundas (al­gunas están a más de 800 metros por debajo del suelo) se producen in­filtraciones de agua que, al acumu­larse, pueden anegarlo todo. Enton­ces se instalan bombas para evacuar esta agua.

A veces, entre las rocas pueden existir bolsas de aire o de gas. Las pri­meras pueden provocar derrumbes.

En cuanto a las segundas, se incen­dian o explotan al contacto con el aire y provocan accidentes graves (explo­siones de grisú).

Los mineros están igualmente a merced de los incendios y de las ema­naciones asfixiantes de óxido de car­bono que desprenden ciertos mine­rales (carbón, azufre) de combus­tión lenta. Por último, los mineros suelen ser víctimas de enfermedades profesionales (por ejemplo, la silico­sis). El trabajo de antaño en las mi­nas y en las canteras era tan penoso que se enviaba a ellas a los esclavos, los presidiarios y los condenados a trabajos forzados.

Las canteras.

El granito, la caliza, el mármol, la pizarra y la arenisca son rocas que se extraen de las canteras desde hace siglos. Actualmente, su explotación se realiza mediante dos métodos principales. Para las rocas no friables se utilizan cargas de explosivos. Éstos desprenden inmensos pedazos de piedra que seguidamente se labran a las dimensiones deseadas. Para las rocas blandas, hay que recurrir al channeling: una sierra de cadena se desplaza sobre raíles a lo largo de la pared y corta pequeños bloques sin romperlos.

Los medios modernos de explotación (grúas, excavadoras, explosivos, perforadoras}, así como el consumo, siempre en aumento, de materias primas, hacen que el hombre desfigure los paisajes cada vez con más rapidez.Cantera de talco.

Los medios modernos de explotación (grúas, excavadoras, explosivos, perforadoras}, así como el consumo, siempre en aumento, de materias primas, hacen que el hombre desfigure los paisajes cada vez con más rapidez.

El grisú.

El grisú es un gas inflamable que se desprende en las minas carbón, donde puede provocar explosiones. Centenares de mineros han encontrado la muerte en estas explosiones de grisú.

Para evitar este peligro, se utilizan para la iluminación las galerías, unas lámparas especiales, llamadas antideflagrantes. Pero esto no es suficiente, porque el grisú se inflama espontáneamente cuando aire contiene más de un 6% de este gas. Por lo tanto, hay que vigilar con un grisúmetro si contenido en el aire se aproxima a este porcentaje y asegurar una evacuación permanente del aire.

 

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