Sabías que los colores son impresiones producidas por la luz

Al contrario de lo que vulgarmente se cree, el color no es más que un fenómeno convencional, una sensación que depende en gran parte de la luz y también, en cierta medi­da, de nuestra agudeza visual. Los colores son impresiones producidas por la luz en el ojo.

Al contrario de lo que vulgarmente se cree, el color no es más que un fenómeno convencional, una sensación que depende en gran parte de la luz y también, en cierta medi­da, de nuestra agudeza visual.

En rea­lidad, la materia es totalmente inco­lora: la mina de un lápiz rojo, por ejemplo, está constituida por partícu­las que absorben todos los colores de la luz blanca excepto uno: el rojo. Si, mediante un filtro, se suprimen los rayos rojos de la luz, los trazos de un lápiz rojo sobre un papel blanco serán invisibles.

Colores fríos y colores calientes.  Se ha descubierto que los colores pueden influir en el comportamiento de los individuos. Así dicho de manera esquemática, los colores fríos (de débil longitud de onda), como el azul y el verde, tienen un efecto calmante; en cambio, los colores cálidos, tales como el rojo y el amarillo, son estimulantes.  Juegos de luz.Colores fríos y colores calientes.

Se ha descubierto que los colores pueden influir en el comportamiento de los individuos.

Así dicho de manera esquemática, los colores fríos (de débil longitud de onda), como el azul y el verde, tienen un efecto calmante; en cambio, los colores cálidos, tales como el rojo y el amarillo, son estimulantes.

La luz blanca está compuesta de va­rias radiaciones simples. Éstas forman otros tantos colores diferentes que se propagan en forma de ondas. Pero, según su constitución molecular, los distintos cuerpos que constituyen nuestro universo absorben algunas de estas radiaciones y reflejan las de­más hacia nuestra retina, creando así en nuestro cerebro las diversas sen­saciones que llamamos «colores». Juegos de luz.

La luz blanca está compuesta de va­rias radiaciones simples. Éstas forman otros tantos colores diferentes que se propagan en forma de ondas.

Pero, según su constitución molecular, los distintos cuerpos que constituyen nuestro universo absorben algunas de estas radiaciones y reflejan las de­más hacia nuestra retina, creando así en nuestro cerebro las diversas sen­saciones que llamamos «colores».

Éstos dependen de la longitud de las ondas reflejadas que, por orden de­creciente, se muestran en rojo, ana­ranjado, amarillo, verde, azul, añil y violeta. El negro es producido por los cuerpos que absorben todas las ra­diaciones, y el blanco, por los que las reflejan todas.

Después de haber estudiado a fon­do los colores y aprendido a descom­ponerlos (con ayuda de filtros o de prismas), los físicos lograron combina­ciones de extrema simplicidad. Se sabe así que, para obtener cualquier tono, basta con mezclar en proporcio­nes variables tres colores llamados «fundamentales»: el rojo, el azul y el amarillo.Los tres colores fundamentales.

Después de haber estudiado a fon­do los colores y aprendido a descom­ponerlos (con ayuda de filtros o de prismas), los físicos lograron combina­ciones de extrema simplicidad.

Se sabe así que, para obtener cualquier tono, basta con mezclar en proporcio­nes variables tres colores llamados «fundamentales»: el rojo, el azul y el amarillo.

Algo semejante ocurre con la televisión en colores. Si se observa la pantalla desde muy cerca (mejor con una lupa), se puede comprobar que la imagen está constituida por milla­res de puntitos luminosos, rojos, ver­des y azules, cuya mezcla da la sen­sación de todos los demás colores.

Cuando los rayos luminosos pasan de un medio a otro, son más o menos desviados, según su longitud de onda: los rayos rojos van en una dirección, los violetas en otra y los demás colo­res se reparten entre estos dos.La descomposición de la luz.

Cuando los rayos luminosos pasan de un medio a otro, son más o menos desviados, según su longitud de onda: los rayos rojos van en una dirección, los violetas en otra y los demás colo­res se reparten entre estos dos. Un cristal en forma de prisma rectangular permite acentuar esta dispersión y ob­tener un espectro más o menos am­plio, formado por la yuxtaposición bien diferenciada de todos los rayos luminosos monocromáticos (es decir, formados por un solo color), desde el rojo hasta el violeta.

En ciertas condiciones, el agua pue­de representar igual papel que el vi­drio de un prisma. Esto es lo que ocu­rre, concretamente, en el seno de una capa de humedad atmosférica ilumi­nada por el Sol bajo un ángulo par­ticular. Desviadas por las gotitas de agua en suspensión, las ondas lumino­sas de los diferentes colores aparecen distintamente unas junto a otras: es lo que llamamos «arco iris».

El blanco no es un color: es la superposición de siete radia­ciones que componen la luz. Para convencerse, basta con repetir el experimento ideado en el siglo XVII por el físico inglés Newton. Un prisma.

El blanco no es un color: es la superposición de siete radia­ciones que componen la luz. Para convencerse, basta con repetir el experimento ideado en el siglo XVII por el físico inglés Newton.

Haciendo girar rápi­damente un disco de cartón sobre el cual se han distribuido (perpendicularmente al eje de rotación) los siete colores de las radiaciones luminosas (rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, añil y violeta), se obtiene la sensación de la luz blanca.

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