Sabías que los fuegos artificiales son originarios de Asia

Los fuegos artificiales, brotando en el cielo nocturno, trazando en él innumerables figuras multicolores, re­sultan un espectáculo que maravilla siempre a pequeños y mayores.Los fuegos artificiales son preparaciones químicas, luminosas y detonantes, lanzadas al cielo con finalidad casi siempre festiva.

Los fuegos artificiales, brotando en el cielo nocturno, trazando en él innumerables figuras multicolores, re­sultan un espectáculo que maravilla siempre a pequeños y mayores.

Originarios de Asia, donde ya se co­nocían varios siglos antes de nuestra era, fueron introducidos en Europa por los árabes en el siglo VII. A fi­nales del Renacimiento se convirtie­ron en elemento indispensable de to­das las grandes fiestas reales o seño­riales.

Algunos artificieros, como los Rug­gieri, adquirieron una fama compara­ble a la de los pintores o los músicos de moda.

El lago de Ginebra en llamas con motivo de una celebración de fuegos artificiales, lluvia y juegos de colores crean, con sus reflejos sobre el agua, un espectáculo fantástico.El lago de Ginebra en llamas con motivo de una celebración de fuegos artificiales, lluvia y juegos de colores crean, con sus reflejos sobre el agua, un espectáculo fantástico.

Un arte y una ciencia: la pirotecnia.

El arte de fabricar fuegos artificia­les, o pirotecnia (del griego pyr, fuego), exige en ocasiones una verdade­ra inspiración creadora, sobre todo cuando se trata de componer encade­namientos armoniosos de formas y de colores. Pero también es una ciencia, que requiere un mínimo de conoci­mientos químicos y de balística (cien­cia que estudia la trayectoria de los proyectiles).

Los pirotécnicos son capaces de montar espectáculos extremadamente diversos, gracias a los numerosos ingenios de que disponen: petardos, buscapiés, bengalas, candelas roma­nas, cohetes voladores, etc. Entre las figuras que obtienen, las hay sencillas (estelas, haz de estrellas); otras, por el contrario, son producto de comple­jas combinaciones, como los cuadros dibujados en el cielo (rostros, anima­les, barcos, etc.) y los famosos «ra­milletes» con que se cierran estas fies­tas de luz.

Entre los fuegos artificiales, los des­tinados a maravillar a la multitud con motivo de la celebración de festivida­des son los más conocidos. Pero hay otros muchos que cumplen funciones estrictamente utilitarias, tal es el caso de los cohetes de señalización y de so­corro, que, según indica su respectivo nombre, son lanzados (tanto en tiem­po de paz como de guerra) para seña­lar una posición o un peligro.

Un ramillete final. Compuestos de explosivos, y, por consiguiente, difíciles de manipular, los cohetes son fabricados de manera artesana, lo que explica sus elevados precios. Tras estallar en el cielo producen detonaciones y crepitaciones que, sumadas a los efectos de luz, provocan el regocijo de los espectadores.Un ramillete final. Compuestos de explosivos, y, por consiguiente, difíciles de manipular, los cohetes son fabricados de manera artesana, lo que explica sus elevados precios. Tras estallar en el cielo producen detonaciones y crepitaciones que, sumadas a los efectos de luz, provocan el regocijo de los espectadores.
De la multitud salen, a cada estallido, gritos de admiración.

Los Ruggieri.

Originarios de Bolonia, (Italia), los Ruggieri no cesaron, a partir del siglo XVIII, de fabricar y componer fuegos artificiales. La mayor parte de las cortes de Europa recurrió a ellos para organizar espectáculos grandiosos, hasta el punto de que uno de los miembros de esta ilustre familia, Petronio, fue ennoblecido por Luis XIV.

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