Sabías que Zurbarán fue amigo de Velazquez

Francisco de Zurbarán pintor español (1598-1664).

No se sabe en qué momento de su vida empezó a pintar el niño Francisco de Zurbarán, pero es de suponer que, siguiendo la costumbre de la época, se iniciaría en los secretos de su arte a edad muy temprana. Lo cierto es que la primera obra que de él se conoce data de 1614, fecha en la que ya tenía dieciséis años.

El beato Juan de Houghton, uno de los monjes de blancos hábitos que pintara Zurbarán. Museo Provincial de Bellas Artes, Cádiz. El beato Juan de Houghton, uno de los monjes de blancos hábitos que pintara Zurbarán. Museo Provincial de Bellas Artes, Cádiz. 

Este aprendizaje debió de dejar en él algunas imperfecciones técnicas como, por ejemplo, un torpe dominio de la perspectiva, lo que da a sus lien­zos un tono arcaizante. Pero de ello supo sacar partido el pintor, pues, seguramente para evitar espacios rea­les sujetos a perspectiva, recurrió a rodear a sus figuras con un fondo ne­gro, abstracto, sin alusión ninguna al espacio.

Un misticismo: la luz y las tinieblas.

Este arcaísmo y estos fondos, uni­dos al claroscuro que modela las figu­ras y los objetos, son la base del arte de Zurbarán. Arte que unifica el rea­lismo con un profundo idealismo de orden psicológico, y que hace de la luz un arma mística para vencer al tene­brismo.

En Zurbarán, como por otra parte en Francisco Ribalta (1565-1628) y en José o Jusepe de Ribera (1591-1652), llamado el Españoleto, el claroscuro se relaciona sin duda con la pintura de Caravaggio.

La vida de Zurbarán transcurrió casi toda ella en Andalucía (hasta 1658 no se instaló en Madrid). Casó tres veces y, cosa curiosa, sus dos pri­meras mujeres le llevaban diez años de edad. Su pintura tuvo una larga in­fluencia en toda Andalucía, como lo demuestran las obras de Herrera el Viejo (1576-1656) y Alonso Cano (1601-1667). Zurbarán pintó escenas religiosas (Apoteosis de san Jeróni­mo), mitológicas (Trabajos de Hércu­les) e históricas (Defensa de Cádiz contra los ingleses); pero, sobre todo cuadros de monjes (Visión de fray Diego de Orgaz], donde el blanco de los hábitos adquiere una especial sig­nificación, cuadros de santas (Santa Casilda], probablemente retratos de damas andaluzas, y bellísimos bode­gones. 

Algunas obras del pintor Francisco de Zurbarán.

Vida de Pedro Nolasco (22 escenas).

Apoteosis de santo Tomás de Aquino,

Cartujos,

Visión de fray Pedro de Salamanca,

El hogar de Nazaret,

Santa Margarita,

Santa Águeda,

Santa Apolonia,

Alonso Verdugo de Albornoz.

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