Cortinas forradas cómo se cose – Tipos de cortinas visillos y estores

Cortinas forradas.

En ocasiones tenemos la necesidad o porque nos gusta, colocar una cortina que entre la máxima luz en la habitación, porque lo que buscamos es tener una sensación de luminosidad y claridad, para tener este resultado una buena solución es colocar cortinas de seda, en contra tiene la fatalidad de amarillearse por los efectos del sol, solamente si se trata de una buena ubicación, en la que los rayos del sol no la alcanzan de pleno las cortinas.

Cortinas forradasLas cortinas forradas, no solamente nos protegen del sol y de los curiosos, entre otras funciones el forro protege las cortinas del polvo y de la suciedad y al aumentar el grosor de la tela.

Por otro lado, las cortinas forradas tienen mejor caída y, vistas desde el exterior, presentan un aspecto más pulcro, pues el forro oculta las costuras y las uniones. El forro y, en especial, la entretela, mejoran el aislamiento.

Forma de coser el forro a la cortina.

El forro se corta ligeramente más estrecho que la cortina y se cose a ésta por la parte superior, junto con la cinta de la cabecilla, se sujeta a la tela de la cortina por ambos extremos laterales con sendas costuras de unos 2 cm de longitud, hechas a punto de cadeneta más bien floja.

De esta forma, el forro no interfiere en la caída de la cortina y cuando se lave ésta, no pasará nada si ambos tejidos no encogen en la misma proporción, pues el punto de cadeneta absorberá la diferencia.

Tipos de forros.

Algodón. En cualquier tienda de telas de tapicería puede ad­quirirse también forro de algodón 100% en color blanco o crema. Este forro resulta ideal, pues su aspecto es el mismo que el de la tela y al ser de algodón, mostrará el mismo comportamiento que ésta cuando se lave o se limpie en seco. Otra ventaja adicional es que se vende en el mismo ancho que la tela de las cortinas.

Satén de algodón. Cuando se necesita un forro más grueso, el satén de algodón suele ser la solución ideal.

Entretela. Como su nombre indica, la entretela se pone entre la tela y el forro y contribuye a dar más cuerpo y prestancia a las cortinas, a la vez que proporciona un aislamiento excelente.

Forro opaco. Hay ocasiones en que se busca la máxima oscuridad posible, como sucede, por ejemplo, en el cuarto de los niños, en la habitación de un enfermo, en los dormitorios de quienes tienen un sueño ligero y les molesta la luz del amanecer y cuando la iluminación de la calle resulta excesiva.

En estos casos, las cortinas deben forrarse con una tela tratada con un recubrimiento especial de goma que impide el paso de la luz. El forro se confecciona aparte y se sujeta a la cinta de la cabecilla de la cortina por medio de ganchos, según muestra la ilustración inferior. De este modo, el forro puede quitarse sin dificultad cuando se laven las cortinas. Por otro lado, tampoco es necesario fruncirlos tanto como éstas, lo que representa un ahorro de tela. 

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