Unos decorativos ánades tallados en madera

La realización de estos patos decorativos requiere unas pocas horas de dedi­cación respecto a su construcción y al pintado de las piezas una vez talladas. Las dos fases se pueden efectuar una después de la otra o dejar un lapso entre ambas. En la talla de figuras de ave, muy popular en ciertos países, cuenta tanto la bue­na fidelidad de reproducción como la feliz fantasía de es­tilización e interpretación. En este artículo, se pretende sólo introducir al aficionado en Ios principales detalles que intervienen en la elabo­ración de estas figuras, concretándolas en la de un par de ánades. No hay que de­cir que en lugar de dos pue­den ser muchos más los ejemplares y que estas reali­zaciones serán motivo de re­galo, por cierto muy bien acogido.Unos decorativos ánades tallados en madera.

La realización de estos patos o anades decorativos requiere unas pocas horas de dedi­cación respecto a su construcción y al pintado de las piezas una vez talladas. Las dos fases se pueden efectuar una después de la otra o dejar un lapso entre ambas.

En la talla de figuras de ave, muy popular en ciertos países, cuenta tanto la bue­na fidelidad de reproducción como la feliz fantasía de es­tilización e interpretación. En este artículo, se pretende sólo introducir al aficionado en Ios principales detalles que intervienen en la elabo­ración de estas figuras, concretándolas en la de un par de ánades. No hay que de­cir que en lugar de dos pue­den ser muchos más los ejemplares y que estas reali­zaciones serán motivo de re­galo, por cierto muy bien acogido.

La madera que conviene utilizar es del tipo blando y que no ofrezca dificultades para la talla, como pueden ser la de Tilo, de Abedul e in­cluso de Álamo o Arce. Sin embargo, si se tienen dificul­tades para hallar estas ma­deras también se podrá utili­zar con buenos resultados la madera de Pino de Flandes, Pino negro o de cualquier otra variedad no demasiado resinosa. Lo indispensable es que la madera esté per­fectamente seca y que ca­rezca de defectos, sobre todo de las inoportunas grietas y de los malhadados nudos.

En caso de que durante el trabajo se produzca una irregularidad, siempre cabe el recurso de rellenar las de­presiones con una masilla, ya que las figuras no se de­jan de madera natural, sino que todas reciben finalmente un recubrimiento oportuno de pintura.

Asimismo, debido a esta misma razón, la figura no es necesario realizarla en una, sola pieza, sino conjuntando dos o más elementos convenientemente encolados, cu­yas soluciones de continui­dad pasarán inadvertidas al recibir la pintura. Trabajando así, por elementos separa­dos, es más fácil realizar los trabajos de talla sobre cada una de las partes que deben rebajarse. Concretamente, la cabeza resultará mucho más fácil ejecutarla en parte que tallarla como parte integran­te de una sola pieza.

Por tanto, conviene esta­blecer con mucho cuidado los elementos que se traba­jarán independientemente, así como los que comple­mentarán el grosor lateral o los apéndices. Es imprescin­dible trazar un dibujo de la figura que se va a realizar y determinar en planta y en al­zado las líneas de unión de las diferentes partes que han de constituir el todo.

Transportados estos dibu­jos parciales a las piezas de madera se procede primero a su recortado de perfil y, después de un primer des­bastado de cada una de ellas, se hace el encolado. Cuan­do éste ha secado por com­pleto se realiza el rebajado y perfilado con escofinas y surform, cuchillas de retoque final y por último a un lijado sucesivo de diferentes gra­nulaciones, cada vez más finas.

Se marcan las líneas prin­cipales de separación de los colores, que en este caso co­rresponderán básicamente al verde del cuello del pato.

Vamos a ver un ejemplo de cómo hacer un anade.

Estudiar bien sobre el dibujo del ave que se quiere reproducir las líneas que conviene utilizar para luego proceder al encolado de las diferentes piezas que suelen constituir la figura entera.1 Estudiar bien sobre el dibujo del ave que se quiere reproducir las líneas que conviene utilizar para luego proceder al encolado de las diferentes piezas que suelen constituir la figura entera.

 

 

 

 

 

 

 

Con una sierra de arco para marquetería (pero también con una sierra mecánica de vaivén) se procede al recortado del perfil principal que se ha marcado previamente sobre el trozo de madera.2 Con una sierra de arco para marquetería (pero también con una sierra mecánica de vaivén) se procede al recortado del perfil principal que se ha marcado previamente sobre el trozo de madera.

 

 

 

 

 

 

 

Una vez recortado de un lado se efectúa el aserrado de los otros lados de la pieza de madera. Para facilitar su sujeción y evitar daños, el trozo recortado se conserva provisionalmente uniéndolo con un par de puntas.3 Una vez recortado de un lado se efectúa el aserrado de los otros lados de la pieza de madera. Para facilitar su sujeción y evitar daños, el trozo recortado se conserva provisionalmente uniéndolo con un par de puntas.

 

 

 

 

 

 

 

Después de haber hecho lo mismo para ob­tener la cabeza, ésta se incorpora a la pieza aserrada (por tres lados) y se encolan ambas. El encolado se consolida con un par de clavos hinca­dos oblicuamente.4 Después de haber hecho lo mismo para ob­tener la cabeza, ésta se incorpora a la pieza aserrada (por tres lados) y se encolan ambas. El encolado se consolida con un par de clavos hinca­dos oblicuamente.

 

 

 

 

 

 

 

La manera más eficaz de trabajar es actuar sobre la pieza por todos los lados. Para ello, la base de la figura se enclavija con un trozo de madera y ésta se retiene con el tornillo o cárcel, tal como muestra la foto.5 La manera más eficaz de trabajar es actuar sobre la pieza por todos los lados. Para ello, la base de la figura se enclavija con un trozo de madera y ésta se retiene con el tornillo o cárcel, tal como muestra la foto.

 

 

 

 

 

 

 

Tras un somero desbastado con la esco­fina o el surform se retocan con una cu­chilla los resaltos que pudieran quedar de aquel primer rebajado. La cuchilla debe estar muy afilada y reafilarla frecuentemente.6 Tras un somero desbastado con la esco­fina o el surform se retocan con una cu­chilla los resaltos que pudieran quedar de aquel primer rebajado. La cuchilla debe estar muy afilada y reafilarla frecuentemente.

 

 

 

 

 

 

 

Después se procede ya a un lijado con una granulación basta primero y se pule pau­latinamente con granulaciones más finas. Envolver el papel de lija en un listón de madera redondeado. También se utiliza un taco de espuma.7 Después se procede ya a un lijado con una granulación basta primero y se pule pau­latinamente con granulaciones más finas. Envolver el papel de lija en un listón de madera redondeado. También se utiliza un taco de espuma.

 

 

 

 

 

 

 

Una vez pulida la figura de madera se masillan los eventuales defectos e im­perfecciones y se vuelve a lijar una vez seca la masilla. Luego" se marcan las delimitaciones de zonas de color del ave que se quiere reproducir.8 Una vez pulida la figura de madera se masillan los eventuales defectos e im­perfecciones y se vuelve a lijar una vez seca la masilla. Luego se marcan las delimitaciones de zonas de color del ave que se quiere reproducir.

 

 

 

 

 

 

 

Los trazos correspondientes a las aletas se rehunden ligeramente con un cuchillo o cútter, a fin de lograr hacer más efectiva y más evi­dente la línea de separación de las alas respecto al cuerpo.9 Los trazos correspondientes a las aletas se rehunden ligeramente con un cuchillo o cútter, a fin de lograr hacer más efectiva y más evi­dente la línea de separación de las alas respecto al cuerpo.

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