Vallas metálicas alambradas y cercados.- Manualidades materiales

Una valla, también un cercado de tela metálica, sirve para delimitar propiedades, aunque también para localizar ciertas zonas dentro de un mismo terreno.

Una valla por su rapidez de colocación y su gran simplicidad prestan grandes servicios, con la ventaja de que sólo cuando estás junto a ella se ve de manera distinta. Bien colocadas, muchas alambradas pasan desapercibidas prácticamente. Por otra parte, entre su tejido pueden enredarse plantas que las dejan prácticamente disimuladas.

vallas cercados y alambradasUna valla o cercado a base de alambre no tiene por qué ser feo.

La delimitación de una finca o de una parte suya a base de tejido metálico no es nada nue­vo. Hay propietarios de grandes terrenos que lo utilizan ya sea para encerrar toda su finca o para delimitar algunas zonas que conviene mantener aisladas de otras. Por otra parte, un cer­cado metálico (del que hay diversos tipos de tejido) puede pa­sar casi inadvertido y no tiene por qué ser feo, siempre y cuan­do se coloque de manera que se incluya en el propio terreno, co­sa relativamente fácil gracias a la distancia que separa un poste de otro.

En la colocación de estos pos­tes hay que prestar la máxima atención desde todos los puntos de vista: que sean sólidos y fá­ciles de colocar y se hallen si­tuados, siempre que sea posi­ble, en puntos donde queden integrados en el paisaje.

En ellos o cerca de ellos se podrán colocar algunas plantas trepadoras, que formarán un seto casi natural, pero sin necesidad del espesor que nor­malmente suele requerirse para establecer estos vallados de plantas.

Lo importante es determinar cuánto material se necesitará para circundar la zona que se quiere vallar y con mucha cau­tela los puntos en que se colo­carán los postes de ángulo y los intermedios que mantendrán tenso el tejido metálico.

El poste inicial y el terminal son los que se deben atender más cuidado, pues contra ellos se ejercerán cualquier o tensión que se produzca en todo el tendido. Igualmente serán importantes aquellos ­puntos entre ambos extremos ­en que el cercado tenga que recibir una inflexión angular im­portante. Menos reforzados ­deberán ser los postes entre largos tendidos rectos, cuya misión es casi limitada a la de mantener en posición el tejido para que no se doble o no se curve.

Vallas cercados y alambradas 1Este material se requiere básicamente para el tendido de una alambrada: el tejido metálico (que se vende en rollos por metros), los tubos (o ángulos) de acero para postes, el alambre de unión y retenedor del tejido por sus orillas, los accesorios de tensión del alambre entre poste y poste, las abrazaderas de fijación de los tensores y los de tornillos y hembras para apretar aquellas.

Tanto los postes iniciales como los terminales y de ángulo requerirán unos apuntalamientos transversales con las funciones de tornapuntas, para que en el origen del cercado o bien en los ángulos pueda producirse suma resistencia frente a cualquier acción exterior.

La manera más práctica de determinar la longitud total del cercado es, una vez marcados ­los puntos limítrofes, extender un cordel, de modo que se siga exactamente el recorri­do de todo el cercado que se propone realizar. Entre cada extremo de un tramo recto se establecerán unos puntales intermedios que, para que ofrezcan un buen efecto, conviene que estén distribuidos forman­do reparticiones equidistantes.

Para una buena tensión del tejido es necesario que cada puntal intermedio no cubra más de unos 5 m. Según sea el tra­mo recto convendrá, pues, ‘divi­dir los parciales, de modo que correspondan aproximadamen­te a esta separación.

Vallas cercados y alambradas 2Es muy importante realizar unas pequeñas excavaciones profundas en el terreno para conseguir un buen recibido de los postes. En tanto más blando sea el terreno, más profunda será la excavación.

El tejido metálico queda en posición gracias a unos alam­bres que se tensan entre poste y poste gracias a unos acceso­rios especiales fijados por me­dio de abrazaderas o de otro sistema (los hay de tornillos de expansión insertos en agujeros del poste cuando éste es un tubo metálico). Este alambre tensor pasa por las mallas infe­riores y las superiores del tejido de manera alternada. En según qué casos (también según el ti­po de tejido metálico adoptado) tendrá que pasarse el alambre por el tejido primeramente, y en otros casos deberán irse abriendo y cerrando las mallas para ser retenidas en los alam­bres tras haberlos tensado previamente.

Los postes iniciales, angulares y terminales, deben tener su tornapuntas; en caso de tener uno solo no hay inconveniente en disponer de otro en ángulo que compense el ángulo for­mado por los dos primeros, de manera que dicho tornapun­tas contrarreste cualquier ten­sión que se pueda ejercer sobre el tejido en algún punto de su recorrido.

Tanto los puntales como los tornapuntas deberán estar pro­fundamente hincados en el te­rreno, tanto más cuanto más suelto sea el terreno en que se asientan. Para ello se realizará una pequeña excavación, la cual, después de presentar convenientemente los elemen­tos (aplomado el puntal y en la dirección conveniente el torna­puntas, formando un ángulo de 45° con aquél) y de haberla remojado abundantemente, re­cibirá un mortero de arena y cemento, donde no importa añadir un poco de gravilla fina. Hay que apretujar y apisonar fuertemente el mortero contra el suelo.

Vallas cercados y alambradas 3El poste y sus tornapuntas deben unirse mediante los elementos adecuados que permitan una inclinación de 45° de los tornapuntas respecto al primero. Estos torna­puntas se hallará en el mismo plano en que se establecerá la línea del tendido del tejido de alambre.

Los tendidos de tejido o de alambre (cualquiera que sea el orden de colocación) no se es­tablecerán hasta tener la garan­tía de que este mortero haya fraguado completamente y se halle completamente consoli­dado en el terreno. Si se debe disponer un tendido en forma angular se procura establecer simultáneamente el de un lado y el del otro, para que, al tensar­los, se vayan compensando el uno respecto al otro.

Para vallas de unos 80 cm de altura bastarán tres accesorios tensores por poste. Se añadirá otro accesorio más por cada 30-40 cm que excedan de esta altura.

Existen postes prefabricados que van desde 90 cm hasta 1,50 m de altura. Si se requiere mayor altura deberán solicitar­se expresamente o bien hacer­los construir por un herrero. En este caso no hay que olvidar que la parte inferior de los postes tengan como una espe­cie de patas divergentes, para que con ellas se consiga un mejor recibido y resistencia en la masa de mortero que les ser­virá de base.

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