Las viejas puertas pueden adquirir un nuevo aspecto

 Si la puerta de casa se ha vuelto fea, no es preciso eliminarla y comprar otra.

Con algunas sugerencias, un poco de pintura y unos nuevos herrajes se conseguirá que la puerta sea el blanco de todas las miradas. Eso sí, para que resista las inclemencias del tiempo hay que usar pinturas muy buenas.

El aspecto desagradable de esta puerta era debido a lo mugriento que aparecía su barniz claro. Las rejas de hierro forjado, encontradas en el desván, se atornillaron delante del cristal, tras darles una capa de minio y pintarlas con el color o colores adecuados o preferidos. El aspecto desagradable de esta puerta era debido a lo mugriento que aparecía su barniz claro.
Las rejas de hierro forjado, encontradas en el desván, se atornillaron delante del cristal, tras darles una capa de minio y pintarlas con el color o colores adecuados o preferidos.

Son muchos los que consi­deran que la puerta de entra­da de su casa es como una tarjeta de visita, porque su­ponen que la primera impre­sión que recibe el visitante es generalmente decisiva. Pero esto no es suficiente motivo para cambiar la vieja puerta por otra nueva. Con un poco de fantasía y pintura se conseguirá que la puerta vuelva a «tener empaque».

Esta antigua y valiosa puerta, fechable a principios de siglo, valía la pana de que se conservara. Repintándola en colores vivos recobre vivacidad la decoración modernista que se le dio en la época de su construcción. Una buena laca acrílica o de dos componentes (tipo poliéster) protege la puerta por muchos efectos. Esta antigua y valiosa puerta, fechable a principios de siglo, valía la pana de que se conservara.
Repintándola en colores vivos recobre vivacidad la decoración modernista que se le dio en la época de su construcción.
Una buena laca acrílica o de dos componentes (tipo poliéster) protege la puerta por muchos años.

Para renovar una puerta se necesitan unos utensilios adecuados, entre ellos:

1. Un buen pincel de re­cias cerdas. No importa que sea redondo o plano; lo in­teresante es que sea cómodo para la mano.

2. Las grandes superficies se pueden pintar con rodillo de espuma o lana.

3. Las partes defectuosas se corregirán con una ras­queta, de las que existen varias medidas. Con ella también se enmasillarán las irregularidades.

4. Los restos de pintura se eliminarán en las moldu­ras y adornos con ayuda de un cepillo metálico.

5. El papel de lija es imprescindible, pues se usa­rá del núm. 60 al 80 para el lijado general, y para prepa­rar el soporte, del 150; para dar el último repaso antes de pintar se usará del 180 hasta el 240.

Los plafones con detalles florales tenían otras capas bajo la pintura marrón. Para no estropear la talla de la madera al sacar la pintura vieja en estas zonas se ha aplicado un decapante con pincel. Los plafones se han repintado empezando por el fondo verde y luego los detalles en relieve. Los plafones con detalles florales tenían otras capas bajo la pintura marrón.
Para no estropear la talla de la madera al sacar la pintura vieja en estas zonas se ha aplicado un decapante con pincel.
Los plafones se han repintado empezando por el fondo verde y luego los detalles en relieve.
Antes de pintar se tra­tará lo emplastado con imprimación o se­lladora. Para que estos puntos no sobresalgan deben ir rebajándose gradualmente hacia los bordes.Antes de pintar se tra­tará lo emplastado con imprimación o se­lladora.
Para que estos puntos no sobresalgan deben ir rebajándose gradualmente hacia los bordes.

A veces no es necesario rascar la pintura ante­rior; basta tratar sólo la superficie con una solución de amoniaco (1:10) para dejarla lim­pia de polvo y grasa.

Los desconchados, pro­ducidos normalmente en los cantos, se corrigen con un emplaste a base de laca. Si esta aportación resulta ex­cesiva, se iguala en se­guida para que luego no tenga que limarse demasiado. Repítase este proceso dos o tres veces.

Antes de pintar o barn­izar hay que quitar todos los adornos, pi­caportes, cerraduras, y la boca del buzón. Igualar con una lima o papel de lija las huellas y resaltos que puedan quedar.

He aquí lo que hay que hacer con la puerta:

Antes de pintar se quitará cualquier resto de grasa, suciedad o humedad. La cera y los productos protectores que tienen grasa se eliminan con lejía, amoníaco rebajado (10 partes de agua en 1 de amoníaco) o cualquier otro producto de limpieza enér­gico. Si la pintura anterior está muy deteriorada, con­vendrá eliminarla con un disolvente. Se aplica el disol­vente con un pincel y se deja que actúe un rato, hasta que la pintura se desprenda por si sola. Entonces se quitará fácilmente con la rasqueta. Hay que repetir el proceso tantas veces como sea nece­sario hasta que se recobre la madera en su estado pri­mitivo. A continuación se la­vará toda la superficie con disolventes. Las depresio­nes y molduras se limpiarán con un cepillo metálico.

A continuación hay que enmasillar las partes daña­das e irregulares. No se utili­zará demasiada masilla a la vez, pues tiene que ex­tenderse hacia los lados y alisarse. Se enmasillará dos o tres veces y se lijará bien.

Entonces se dará la prime­ra capa. Primero se pintan los cantos, esquinas y todas aquellas partes de difícil ac­ceso. No se pondrá dema­siada pintura. Los chorreto­nes se han de eliminar en se­guida, por lo que se exten­derá la pintura con un pin­cel escurrido. El color se aplica de arriba abajo y des­pués de través.

Corrección del tamaño de una puerta. Como sea que la abertura existente era demasiado estrecha,Corrección del tamaño de una puerta.
Como sea que la abertura existente era demasiado estrecha, se le han dado pequeños retoques de pintura que permiten dar la sensación de que se ha agrandado.
En la foto pequeña se muestra el estado anterior de la puerta, con las columnas laterales y la cornisa antes de arreglarlas.
Tras pintar con atención, la puerta parece más ancha.
Esta puerta, carente de interés en su estado anterior (arriba), se ha remozado con una alegre combinación de rojo y azul.Esta puerta, carente de interés en su estado anterior, se ha remozado con una alegre combinación de rojo y azul.
Después de las preparaciones normales se ha pintado. Los cuatro recuadros inferiores se han trazado sobre un tablero de 10mm con una pintura resistente al agua.
Una vez seca la pintura, se ha atornillado el tablero a la puerta.
El mismo número de la casa puede convertirse en un motivo decorativo: tal número se ha calado en tablero contrachapeado, y una vez pintado y seco se ha pegado con un adhesivo de dos componentes (resina epóxida).
Esta puerta lisa se ha adornado con baquetones y rosetones. El color se ha entonado con el verde de la ambientación.Esta puerta lisa se ha adornado con baquetones y rosetones.
El color se ha entonado con el verde de la ambientación.
Los marcos de los plafones de esta puerta se han considerado como los elementos dominan­tes; gracias al color blanco resaltan sobre el fondo oscuro de la puerta. El viejo tirador se ha cambiado por un pomo re­dondo de latón.Los marcos de los plafones de esta puerta se han considerado como los elementos dominan­tes; gracias al color blanco resaltan sobre el fondo oscuro de la puerta.
El viejo tirador se ha cambiado por un pomo re­dondo de latón.

 Las zonas que hayan de pintarse de otro color es pre­ferible enmarcarlas con al­gún adhesivo.

Ocurre a veces que los he­rrajes que tenía la puerta no se avienen con la nueva «cara». En el mercado se pueden encontrar muchos modelos en latón y de hierro forjado, de los que se mues­tran algunos ejemplos.

Al elegirlos hay que tener en cuenta varios detalles, como la posición del agujero de la llave y la distancia del mismo al tirador o pomo.

Hay tres tipos de agujeros de llave: el normal, el de ci­lindro redondo y el de cilindro perfilado (en gota de lágrima). La distancia del agujero al tirador o pomo suele estar normalizada pero también pueden encon­trarse excepciones, espe­cialmente si la cerradura es de importación o muy anti­gua. En este caso, quizá me­recerá la pena cambiar a cerradura.

Debe vigilarse que la nueva placa no sea mucho más ancha que la antigua, porque podría rebasar el marco apropiado.

Lo mejor es ir con la cerra­dura vieja al comercio donde se adquirirá la nueva.

La elección de los colores (blanco y negro) confiere distinción y elegancia al conjunto expuesta.

Accesorios para dar nuevo aspecto a la puerta.

Pomos en diversas clases de metales (aluminio, cobre, latón) y con distintos tratamientos superficiales de acabado, cuyo común denominador es el de ofrecer gran resistencia a la fricción y a los agentes atmosféricos.Pomos en diversas clases de metales (aluminio, cobre, latón) y con distintos tratamientos superficiales de acabado, cuyo común denominador es el de ofrecer gran resistencia a la fricción y a los agentes atmosféricos.

Los tapabocas, accesorios cuyo fin es disimular el agujero u ojo por donde ha de entrar la llave de la cerradura, corresponderán en estilo y acabado al de los otros accesorios que hayan de figurar en la puerta como adornos o embellecimientos de cualquier clase.

En las puertas de entrada que dan al exterior son muy prácticos los buzones para recibir la correspondencia que distribuye el cartero.En las puertas de entrada que dan al exterior son muy prácticos los buzones para recibir la correspondencia que distribuye el cartero.
Además de sus caracteres formales, es importante que la boca del accesorio quede protegida con una tapa para evitar que cale la humedad.

En algunas puertas pesadas o de gran tamaño de ciertas mansiones suele añadirse algún tirador que facilite la acción de abrir y cerrar, encomendada en puertas de ejecución más sencilla a la simple acción del mismo manubrio que actúa en la cerradura.

Manubrios, cuya principal característica es la de convenir a estilos tradicionales y que, por tanto, suelen ser de hierroManubrios, cuya principal característica es la de convenir a estilos tradicionales y que, por tanto, suelen ser de hierro (forjado o imitación) o de latón o cobre en acabados brillantes o mates y con patinados en los fondos del cincelado o de las decoraciones.

Manubrios de aluminio anodizado o de acero inoxidable, concebidos especialmente para puertas de estilos modernos. En estos accesorios, generalmente el manubrio suele estar dotado por la parte interior de un muelle que obliga a retornar la manija a su posición normal.

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